23/10/2023
París, la ciudad de la luz, es también la ciudad del color. Entre sus calles adoquinadas y bulevares majestuosos, se esconde un universo artístico vibrante y delicado: el del arte del pastel. Esta técnica, que se sitúa en la encrucijada entre el dibujo y la pintura, ha seducido a generaciones de artistas por su inmediatez y la pureza de sus pigmentos. Para el viajero curioso, el artista en busca de inspiración o el simple amante de la belleza, París ofrece un viaje completo por el mundo del pastel, desde el lugar donde nacen las barras de color más prestigiosas del mundo hasta los museos que custodian las obras maestras creadas con ellas.

La Maison du Pastel: Un Tesoro Oculto en el Corazón de París
En el número 20 de la Rue Rambuteau, en el vibrante distrito 3, tras unas discretas puertas cocheras y al fondo de un patio parisino, se encuentra un lugar casi secreto, una cápsula del tiempo dedicada al color: La Maison du Pastel. Fundada en 1720, es la fábrica de pasteles para artistas más antigua del mundo, un legado que ha pasado de generación en generación dentro de la familia Roché. Hoy, este santuario del pigmento está dirigido por Isabelle Roché y su socia estadounidense, Margaret Zayer, dos mujeres apasionadas que han dedicado su vida a mantener viva una tradición artesanal casi extinta.

Entrar en su pequeña boutique, abierta al público solo los jueves por la tarde o con cita previa, es una experiencia abrumadora para los sentidos. Cientos de tonalidades, desde el Blanco Diamante hasta el Hojas de Otoño o el Amarillo Nápoles, descansan en bandejas de madera, esperando la mano de un artista. Cada barra de pastel es enrollada a mano, utilizando recetas centenarias y una concentración de pigmento puro que les confiere una intensidad y una luminosidad inigualables. Aquí no hay producción en masa; solo paciencia, dedicación y un profundo conocimiento del color.
Mientras que los rojos intensos y los azules profundos fueron los favoritos de clientes históricos como Sam Szafran y el mismísimo Edgar Degas, Isabelle y Margaret no viven en el pasado. Han desarrollado nuevas gamas para los artistas contemporáneos, incluyendo tonos sorprendentes como el rosa millennial y un negro puro que rivaliza en profundidad con los pigmentos más modernos. Aunque el precio de cada barra (entre 17 y 20 euros) refleja su exclusividad y calidad, los artistas de todo el mundo acuden aquí en peregrinación, sabiendo que la textura y la capacidad de superposición de estos pasteles son únicas.

El Pastel en los Museos: Un Viaje a Través del Tiempo y el Color
Una vez que se comprende el origen de estas herramientas, el siguiente paso es admirar lo que los grandes maestros lograron con ellas. El pastel es un medio engañoso; su apariencia polvorienta y frágil, a menudo comparada con el polvo de las alas de una mariposa, esconde una capacidad asombrosa para capturar la luz, la textura de la piel y la profundidad de una mirada. Debido a su extrema sensibilidad a la luz y a las vibraciones, las obras al pastel no pueden exponerse de forma permanente, lo que hace que cada oportunidad de verlas sea un evento especial. París tiene la fortuna de albergar tres de las colecciones más importantes del mundo.
El Siglo de Oro del Pastel: La Colección del Louvre
El Museo del Louvre posee una colección inigualable de pasteles europeos de los siglos XVII y XVIII, principalmente de los reinados de Luis XV y Luis XVI. En esta época, el pastel se convirtió en la técnica predilecta para el retrato, gracias a su habilidad para plasmar la opulencia de las telas y la sutileza de las expresiones. Aquí se pueden admirar las obras de los más célebres artistas de la Ilustración. El genio de Maurice Quentin de La Tour brilla en su monumental y deslumbrante Retrato de la Marquesa de Pompadour, una obra maestra que define la cumbre de esta técnica. Junto a él, artistas como Jean-Baptiste Siméon Chardin, Jean-Étienne Liotard y Élisabeth Louise Vigée Le Brun nos introducen en la sociedad y la sensibilidad de una era de elegancia y refinamiento.

La Revolución Impresionista y Simbolista en el Musée d'Orsay
El Musée d'Orsay nos transporta a la segunda mitad del siglo XIX, un período que vio un renacimiento y una reinvención radical del pastel. Con una excepcional colección de casi 500 obras, el museo es un referente mundial, especialmente por sus fondos de Edgar Degas y Odilon Redon. Degas exploró el pastel como ningún otro, llevándolo a sus límites técnicos. Inventó procesos para preservar la textura y el brillo, utilizó fijadores para superponer capas de color sin mezclarlas y experimentó con el pastel sobre monotipo para crear fondos oscuros y dramáticos. Sus series de bailarinas, como La Estrella o Bailarinas en azul, y sus íntimos desnudos de mujeres en su aseo, son explosiones de color y movimiento que desafiaron las convenciones.

Junto a Degas, otros impresionistas como Edouard Manet, con sus delicados retratos, y Mary Cassatt, con sus tiernas escenas de madres e hijos, mostraron la versatilidad del medio. La colección también es rica en obras simbolistas, donde el pastel se convierte en el vehículo perfecto para el misterio y el sueño. Las obras de Odilon Redon, con sus colores oníricos y composiciones fantásticas como La Concha, y las enigmáticas creaciones de Lucien Lévy-Dhurmer, como Medusa, demuestran cómo el pastel podía expresar los mundos interiores del alma.
El Petit Palais: Una Mirada Íntima al Arte del Pastel
El Petit Palais ofrece otra perspectiva fascinante, con una selección de casi 150 obras de su colección de más de 200 pasteles. La exposición aquí se centra también en la segunda mitad del siglo XIX, ofreciendo un panorama exhaustivo desde el Impresionismo hasta el Simbolismo. Es una oportunidad para ver obras de artistas como Berthe Morisot, Auguste Renoir y Paul Gauguin, junto a pintores de la sociedad como James Tissot. La colección del Petit Palais destaca la dualidad del pastel: su capacidad para ser utilizado en bocetos rápidos y llenos de vida, pero también en obras de gran formato y acabado impecable, borrando la línea entre el dibujo y la pintura.

Tabla Comparativa de las Colecciones de Pasteles en París
| Museo | Época Principal | Artistas Destacados | Enfoque de la Colección |
|---|---|---|---|
| Museo del Louvre | Siglos XVII y XVIII | M. Quentin de La Tour, Chardin, Vigée Le Brun | Retratos de la aristocracia y la sociedad de la Ilustración. El apogeo del pastel como arte cortesano. |
| Musée d'Orsay | Segunda mitad del Siglo XIX | Edgar Degas, Odilon Redon, Manet, Millet | La vanguardia y la experimentación técnica. Impresionismo, Simbolismo y la modernidad. |
| Petit Palais | Segunda mitad del Siglo XIX | Renoir, Morisot, Tissot, Redon | Un panorama completo de las corrientes artísticas del período, desde retratos de sociedad hasta obras simbolistas. |
Preguntas Frecuentes sobre el Arte del Pastel en París
- ¿Dónde puedo comprar pasteles de alta calidad en París?
- El lugar por excelencia es La Maison du Pastel, en 20 Rue Rambuteau. Es la tienda del fabricante de pasteles artesanales más antiguo del mundo, ofreciendo una calidad y una gama de colores incomparables.
- ¿Por qué los pasteles de La Maison du Pastel son tan caros?
- Su precio se debe a que cada barra se fabrica a mano, siguiendo un proceso tradicional y utilizando la máxima concentración de pigmentos puros con un mínimo de aglutinantes. Es un producto de lujo para artistas que buscan la mejor calidad.
- ¿Qué museo tiene la colección más importante de pasteles de Degas?
- Sin duda, el Musée d'Orsay. Alberga una colección de referencia mundial de Edgar Degas, que permite seguir la evolución de su técnica innovadora a lo largo de toda su carrera.
- ¿Son frágiles las obras al pastel? ¿Por qué no siempre están expuestas?
- Sí, son extremadamente frágiles. El pigmento es un polvo adherido al papel, sensible a las vibraciones y, sobre todo, a la luz, que puede desvanecer los colores. Por esta razón, los museos las conservan en salas especiales y las exponen en rotación por períodos limitados para garantizar su preservación a largo plazo.
- ¿Quiénes fueron los grandes maestros del pastel en Francia?
- La lista es larga, pero abarca desde los retratistas del siglo XVIII como Maurice Quentin de La Tour y Jean-Baptiste Perronneau, hasta los revolucionarios del siglo XIX como Jean-François Millet, Edouard Manet, Edgar Degas y los simbolistas como Odilon Redon.
Explorar el mundo del pastel en París es una inmersión en la historia del arte desde una perspectiva única y colorida. Es un viaje que comienza con la materia prima, con el polvo de pigmento enrollado a mano en un taller histórico, y culmina frente a la obra terminada, donde ese mismo polvo se transforma en luz, emoción y movimiento eterno. París no solo custodia estas joyas; las sigue creando, manteniendo viva la llama de un arte tan efímero como inolvidable.
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