03/07/2020
Madrid es una ciudad que se saborea con los cinco sentidos, pero su historia más dulce se encuentra resguardada en locales que han resistido el paso del tiempo, conservando recetas y secretos que han pasado de generación en generación. Hoy te invitamos a un viaje sensorial por las pastelerías y tiendas de dulces más tradicionales de Madrid, establecimientos que no solo venden pasteles, sino que ofrecen un pedazo del alma de la ciudad. Son lugares donde el aroma a mantequilla, azúcar y chocolate se mezcla con el de la madera antigua y los recuerdos. Acompáñanos a descubrir estos diez templos del dulce, todos con más de un siglo de historia, que siguen siendo el refugio perfecto para los paladares más golosos.

Un Recorrido por la Historia Dulce de Madrid
Estas pastelerías son mucho más que simples negocios; son patrimonio vivo de la capital. Han visto pasar reyes, revoluciones y cambios sociales, y sus paredes, espejos y mostradores podrían contar miles de historias. Visitar cualquiera de ellas es como subirse a una máquina del tiempo para degustar el Madrid de antaño. A continuación, exploramos los diez locales que todo amante del dulce debe conocer.
1. Antigua Pastelería del Pozo (1830)
En una discreta callejuela cerca del bullicio de la Puerta del Sol, se encuentra un tesoro casi secreto: la Antigua Pastelería del Pozo. Ostenta con orgullo el título de ser no solo la pastelería más antigua de Madrid, sino de toda España. Fundada en 1830 por D. Julián Leal, este establecimiento es un bastión de la tradición pastelera. Al cruzar su umbral, el tiempo parece detenerse. La decoración sobria, una balanza antigua y una magnífica caja registradora de principios del siglo XX nos transportan a otra época. Su especialidad indiscutible es el hojaldre, elaborado con una receta secreta y materias primas de la más alta calidad. Ya sea en forma de bayonesas, lazos o la famosa tarta de hojaldre, su textura crujiente y su sabor delicado son legendarios. También son célebres sus bartolillos, pestiños y buñuelos, que llenan sus vitrinas junto a suizos y croissants que mantienen el sabor de siempre.
2. Lhardy (1839)
Aunque hoy en día su fama se debe en gran parte a su prestigioso restaurante y su icónico cocido madrileño, Lhardy nació como una refinada pastelería. Su fachada de maderas nobles en la Carrera de San Jerónimo es una de las más bellas y reconocibles de Madrid, un reflejo del lujo y la elegancia del periodo romántico en el que fue fundado. Adentrarse en su tienda es una experiencia única; el gran espejo que ha reflejado los rostros de aristócratas, políticos y escritores como Azorín, quien afirmó que "no se puede concebir Madrid sin Lhardy", sigue presidiendo la estancia. La tienda conserva su selecta oferta de pastelería fina, bombones, y dulces que evocan el glamour de la corte isabelina. Un lugar donde la historia y la gastronomía se dan la mano de la forma más exquisita.
3. Casa Mira (1842)
A pocos pasos del Congreso de los Diputados, Casa Mira es la meca del turrón en Madrid. La historia de su fundador, Luis Mira, es un relato de perseverancia. Este maestro turronero dejó su Jijona natal para buscar fortuna en la capital, comenzando con un modesto puesto en la Plaza Mayor. Su maestría y la calidad de sus productos le ganaron el favor de la mismísima realeza, convirtiéndose en proveedor de la Casa Real. Cada Navidad, largas colas de madrileños se forman pacientemente frente a su escaparate para llevar a casa sus afamados turrones artesanos, guirlaches, mazapanes y polvorones. Los expositores rotatorios de la tienda son un espectáculo en sí mismos, mostrando una variedad que abruma y deleita. Casa Mira no es solo una tienda, es una institución navideña y un símbolo de la tradición dulcera española.
4. Bombonería La Pajarita (1852)
Con un encantador escaparate de color verde agua y un interior que parece sacado de un cuento, La Pajarita es una de las bombonerías con más solera de la ciudad. Su nombre no proviene de un ave, sino de la costumbre de los intelectuales y tertulianos de la época, que se reunían en los cafés cercanos y doblaban servilletas creando pajaritas de papel. Este local se especializa en caramelos clásicos, envueltos en papeles de colores que distinguen sus sabores: fresa, limón, menta, naranja... Sin embargo, su producto estrella son los delicados caramelos de violeta, una golosina típicamente madrileña cuyo sabor floral evoca recuerdos de infancia en muchos madrileños. Presentados en preciosas cajas de cartón, son el souvenir perfecto para llevarse un pedacito dulce de Madrid.
5. El Riojano (1855)
Situada en la emblemática Calle Mayor, la pastelería El Riojano fue fundada por Dámaso Maza, el pastelero personal de la Reina María Cristina de Borbón. Su origen riojano dio nombre al establecimiento, que desde sus inicios fue frecuentado por la alta sociedad y figuras ilustres como Jacinto Benavente. Su entrada señorial de madera tallada da paso a un interior majestuoso con columnas doradas, espejos y lámparas de araña que conservan la atmósfera del siglo XIX. Además de su bollería tradicional, El Riojano es famoso por su impresionante surtido de tartas, con más de veinte sabores diferentes que van desde los clásicos como la yema tostada hasta combinaciones más exóticas como mango y maracuyá. Su salón de té en la parte trasera es un remanso de paz para disfrutar de sus delicias con calma.
6. Viena Capellanes (1873)
Lo que hoy es una extensa red de pastelerías y servicios de catering comenzó como una modesta tahona en la calle Capellanes. Su nombre, Viena Capellanes, se debe a que fue pionera en la elaboración del "pan de Viena" en Madrid, un panecillo exclusivo, a medio camino entre el pan de leche y el brioche, que sus fundadores descubrieron en el Imperio Austrohúngaro. Desde 1916, la familia Lence ha estado al frente del negocio, expandiéndolo hasta convertirlo en un referente de la repostería y la gastronomía madrileña. Aunque sus locales se han modernizado, mantienen el espíritu de calidad y buen hacer que les caracteriza, ofreciendo una amplia gama de productos dulces y salados.
7. Chocolatería San Ginés (1894)
Hablar de chocolate con churros en Madrid es hablar de San Ginés. Escondida en un pasadizo junto a la iglesia del mismo nombre, esta chocolatería es un auténtico icono de la ciudad, abierta las 24 horas del día. Su interior, con mostradores de mármol, paredes de espejos y azulejos verdes, evoca el ambiente de los cafés de finales del siglo XIX. Inmortalizada por Valle-Inclán en "Luces de Bohemia", ha sido y sigue siendo punto de encuentro de noctámbulos, turistas y madrileños. La tradición manda acudir a San Ginés en la madrugada del día de Año Nuevo para reponer fuerzas tras la fiesta. Su chocolate espeso y sus churros crujientes son una experiencia castiza que nadie debería perderse.
8. La Mallorquina (1894)
En la esquina más dulce de la Puerta del Sol, el kilómetro cero de España, se encuentra La Mallorquina. Fundada por tres socios, uno de ellos balear (de ahí su nombre), este establecimiento es un hervidero constante de gente atraída por el aroma que emana de su obrador. Sus escaparates son una tentación irresistible, repletos de pasteles, tartas y bollería. Aunque su ensaimada es excelente, su producto más famoso son las napolitanas, tanto de crema como de chocolate. Comer una de sus napolitanas recién hechas, de pie en su concurrida barra, mientras se observa el ajetreo de la plaza, es una de las experiencias más auténticamente madrileñas que existen.

9. La Duquesita (1914)
En la elegante calle Fernando VI, la delicada fachada azul de La Duquesita es una invitación a entrar. Presidida por una muñeca de alabastro que le da nombre, esta pastelería centenaria ha sabido renovarse sin perder su esencia. Tras ser regentada durante décadas por la familia Santamaría, en 2015 tomó las riendas el prestigioso chef repostero Oriol Balaguer. Balaguer ha mantenido las recetas clásicas que dieron fama al local, como sus palmeras de chocolate o sus pastas de té, pero ha introducido creaciones innovadoras y un toque de modernidad. El interior conserva los mostradores y vitrinas originales, creando un equilibrio perfecto entre tradición y vanguardia.
10. La Violeta (1915)
Nuestra ruta termina en la Plaza de Canalejas, frente al coqueto escaparate de La Violeta, la tienda que convirtió un caramelo en un símbolo de Madrid. Fundada por Mariano Gil, se especializó en la elaboración de los famosos caramelos con esencia de violeta, presentados en elegantes cajas que se convirtieron en un regalo distinguido. Se dice que el rey Alfonso XIII era un cliente asiduo y compraba estos dulces tanto para su esposa, la reina Victoria Eugenia, como para su amante. Hoy, la tercera generación de la familia Gil sigue al frente del negocio, manteniendo viva la tradición de este pequeño y perfumado dulce que encapsula la esencia más delicada de la ciudad.
Tabla Comparativa de Tesoros Dulces
Para ayudarte a planificar tu ruta golosa, aquí tienes un resumen de estas joyas de la repostería madrileña.
| Pastelería | Fundación | Especialidad Principal | Un Toque de Historia |
|---|---|---|---|
| Antigua Pastelería del Pozo | 1830 | Hojaldres y bollería | La más antigua de España. |
| Lhardy | 1839 | Pastelería fina / Cocido | Cita de la aristocracia y literatos. |
| Casa Mira | 1842 | Turrones artesanales | Fundada por un maestro turronero de Jijona. |
| Bombonería La Pajarita | 1852 | Caramelos clásicos y de violeta | Su nombre viene de las pajaritas de papel. |
| El Riojano | 1855 | Tartas de sabores variados | Fundada por el pastelero de la Reina. |
| Viena Capellanes | 1873 | Repostería y catering | Introdujo el pan de Viena en Madrid. |
| Chocolatería San Ginés | 1894 | Chocolate con churros | Inmortalizada en "Luces de Bohemia". |
| La Mallorquina | 1894 | Napolitanas de crema y chocolate | Un clásico en la Puerta del Sol. |
| La Duquesita | 1914 | Panettone y pastas de té | Renovada por el chef Oriol Balaguer. |
| La Violeta | 1915 | Caramelos de violeta | El dulce preferido de la realeza. |
Preguntas Frecuentes sobre las Pastelerías de Madrid
¿Cuál es la pastelería más antigua de Madrid?
La Antigua Pastelería del Pozo, fundada en 1830, es considerada no solo la más antigua de Madrid, sino también de toda España. Lleva casi 200 años endulzando la vida de los madrileños con sus recetas tradicionales.
¿Dónde puedo encontrar los mejores turrones artesanales?
Casa Mira es la referencia indiscutible para los turrones artesanales en Madrid. Desde 1842, se especializan en turrones de Jijona y Alicante, así como en otros dulces navideños de calidad excepcional.
¿Qué dulce es típico para desayunar o merendar en Madrid?
El chocolate con churros es el desayuno o merienda más castizo. La Chocolatería San Ginés es el lugar más icónico para disfrutar de esta delicia, famosa por su ambiente histórico y por estar abierta todo el día.
¿Qué son exactamente los caramelos de violeta?
Son unos pequeños caramelos artesanos con forma de flor de cinco pétalos, elaborados con esencia de violeta. Son un dulce muy delicado y perfumado, típico de Madrid. La Violeta es la tienda más famosa y tradicional donde comprarlos.
¿Estas pastelerías solo venden dulces?
No todas. Mientras que la mayoría se centran en la repostería, algunas como Lhardy evolucionaron para convertirse también en restaurantes de alta cocina, y Viena Capellanes ofrece una amplia gama de productos salados y servicios de catering, además de su oferta dulce.
Explorar estas pastelerías centenarias es mucho más que una simple degustación; es un acto de aprecio por la historia, la artesanía y la cultura de Madrid. Cada bocado es un viaje al pasado y un homenaje a los maestros pasteleros que han dedicado su vida a preservar estos sabores únicos. Así que, la próxima vez que pasees por el centro de Madrid, déjate guiar por el dulce aroma y atrévete a descubrir estos templos del sabor. Te llevarás no solo un dulce recuerdo, sino un pedacito de la historia viva de la ciudad.
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