28/09/2019
En el corazón de las tradiciones más arraigadas de la región de Murcia, y más concretamente en la ciudad de Lorca, existe una joya de la pastelería que trasciende el mero concepto de postre para convertirse en el epicentro de una celebración llena de música, fe y comunidad. Hablamos de la Tortada Lorquina, una espectacular obra de arte comestible que no solo deleita el paladar, sino que narra una historia de devoción y costumbre que se ha transmitido de generación en generación. No es una tarta que se encuentra en el escaparate de una pastelería cualquiera; es un símbolo que se espera con anhelo cada año y que culmina una jornada festiva inolvidable.

Más que un Postre: Un Símbolo de Fiesta y Comunidad
Para entender la magnitud de la Tortada Lorquina, primero hay que sumergirse en el ambiente que la rodea. La fiesta, de profundo carácter religioso y popular, gira en torno a la patrona, la Virgen de la Salud. Tras los actos litúrgicos, la jornada se divide en dos escenarios vibrantes. Dentro del templo, las voces de los guiones de la cuadrilla, como Andrés Abellaneda o Serafín Ruiz, resuenan entonando cantos de pascua, una tradición que evoca al legendario trovero Tío Mateo Moya. Estas coplas, solicitadas por familias para honrar a sus seres queridos, llenan el espacio sagrado de emoción y sentimiento, acompañadas por los instrumentos magistrales de los músicos.
Mientras tanto, en el exterior, la fiesta adquiere un cariz más terrenal y festivo. Bajo una carpa, al son de jotas, parrandas y malagueñas, se celebran los tradicionales "bailes de pujas". Esta costumbre, dirigida por maestros como Jesús Abellaneda, es un espectáculo en sí mismo. Consiste en que los asistentes pujan, ofreciendo dinero para que una persona baile con otra. La puja inicial puede multiplicarse si el "invitado" a bailar se resiste, creando un ambiente de jolgorio y participación colectiva. Es en este contexto de fervor popular, entre cantos devotos y bailes animados, donde la Tortada Lorquina hace su aparición estelar, no para ser simplemente repartida, sino para ser el objeto del deseo en una emocionante subasta.
El Arte del Merengue Horneado: ¿De qué está hecha la Tortada Lorquina?
La Tortada Lorquina es una proeza de la repostería, una escultura dulce cuyo principal protagonista es el merengue. Pero no cualquier merengue. Se trata de un merengue horneado, cocido a baja temperatura durante largo tiempo hasta alcanzar una textura crujiente por fuera y ligeramente tierna por dentro, capaz de soportar el peso de una estructura monumental. Este tipo de merengue, también conocido como merengue seco, es la base de cada una de las figuras y pisos que componen la tortada.
La estructura es, sin duda, su rasgo más distintivo. La tortada se eleva en pisos, alcanzando en la actualidad hasta 8 alturas, aunque sus orígenes fueron más modestos, con 5 o 6. Cada nivel se sostiene sobre el anterior en un delicado equilibrio que pone a prueba la pericia del maestro pastelero. En la cima, coronando la obra, se encuentra una figura de la Virgen de la Salud, también modelada con merengue, uniendo así el arte repostero con la devoción religiosa que motiva la fiesta. Todo este conjunto se monta sobre unas andas de madera, que no solo sirven de base, sino que realzan su carácter procesional y solemne antes de la subasta.

Una Estructura Celestial: La Arquitectura del Sabor
Construir la Tortada Lorquina es un ejercicio de arquitectura repostera. El pastelero no solo debe dominar la técnica del merengue, sino que también debe poseer conocimientos de física y equilibrio para que la obra no se derrumbe. Las piezas de merengue horneado deben ser perfectas, sin fisuras y con la dureza exacta para aguantar el peso de los pisos superiores. La unión entre los pisos se realiza con más merengue o cremas que actúan como un cemento dulce, asegurando la estabilidad del conjunto.
La evolución de esta tarta es un reflejo del afán de superación de sus artesanos. A continuación, una tabla comparativa que ilustra su crecimiento a lo largo del tiempo:
| Característica | Tortada Tradicional (Origen) | Tortada Actual |
|---|---|---|
| Número de Alturas | 5 o 6 pisos | Hasta 8 pisos |
| Complejidad | Alta, un desafío para la época | Extrema, requiere una planificación meticulosa |
| Decoración Superior | Motivos religiosos sencillos | Imagen detallada de la Virgen de la Salud en merengue |
| Simbolismo | Ofrenda importante de la fiesta | Acto central y uno de los mayores atractivos |
La Puja: Cuando el Dulce se Convierte en Tesoro
El momento culminante llega con la subasta de la tortada. Lejos de ser un mero acto comercial, es un ritual cargado de emoción y prestigio. El subastador anima al público, que puja con fervor por el honor de llevarse a casa la magnífica tarta. Ganar la puja no solo significa adquirir un postre espectacular, sino también realizar una contribución significativa a la fiesta y a la hermandad, además de obtener un reconocimiento social dentro de la comunidad. El dinero recaudado se destina a sufragar los gastos de las celebraciones y a mantener viva la tradición. La tensión y la alegría del momento son contagiosas, convirtiendo la subasta en uno de los eventos más esperados y recordados de la jornada.
Preguntas Frecuentes sobre la Tortada Lorquina
¿Realmente se come la Tortada Lorquina?
Sí, por supuesto. A pesar de su apariencia escultural, es un pastel completamente comestible. La familia o grupo que gana la subasta suele compartirla con sus seres queridos, convirtiendo su degustación en una extensión de la celebración comunitaria.
¿A qué sabe principalmente?
El sabor predominante es el del merengue horneado: muy dulce, con una textura crujiente que se disuelve en la boca. A menudo, la receta puede incluir toques de almendra, limón o canela, ingredientes muy presentes en la repostería tradicional del levante español, aunque su composición exacta puede ser el secreto bien guardado de cada maestro pastelero.

¿Por qué se subasta en lugar de venderse por porciones?
La subasta eleva la tortada de un simple producto a un trofeo. Este método de venta la convierte en un objeto único y codiciado, fomenta la participación de la comunidad, y funciona como una forma de recaudación de fondos mucho más festiva y emocionante que una venta directa. Es un acto que refuerza los lazos comunitarios y el valor de la tradición.
¿Es posible encontrar esta tarta fuera de esta festividad específica?
Es muy improbable. La Tortada Lorquina, en su formato monumental de varios pisos y con la imagen de la Virgen, es una creación exclusiva para esta fiesta. Su complejidad y su significado están intrínsecamente ligados a esta celebración, por lo que no forma parte de la oferta habitual de las pastelerías.
En definitiva, la Tortada Lorquina es mucho más que una tarta. Es el dulce latido de una fiesta que une lo sagrado y lo profano, un monumento de merengue que simboliza la fe de un pueblo, la maestría de sus artesanos y la alegría de celebrar juntos. Es un tesoro efímero que, año tras año, renueva una de las tradiciones más bellas y sabrosas de Lorca.
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