30/09/2018
Cuando escuchas la palabra "pastel", ¿qué es lo primero que viene a tu mente? Probablemente pienses en capas de bizcocho esponjoso, un glaseado cremoso y la celebración de un momento especial. Es una palabra que evoca dulzura, arte culinario y felicidad. Pero, ¿y si te dijera que esa misma palabra describe una de las herramientas más fascinantes y versátiles del mundo del arte? Hoy nos alejaremos un poco de la cocina para sumergirnos en la increíble historia del lápiz pastel, un primo lejano de nuestros queridos postres que comparte mucho más que solo el nombre. Prepárate para un viaje a través del tiempo que conecta a Leonardo da Vinci con Pablo Picasso y que, sorprendentemente, nos enseñará a ver la decoración de nuestras tortas con nuevos ojos.

¿Qué es Exactamente un Lápiz Pastel?
Antes de viajar al pasado, aclaremos qué es esta herramienta artística. Un lápiz pastel, también conocido como tiza pastel, no es más que pigmento puro en polvo, muy similar a los colorantes que usamos en repostería, pero compactado en forma de barra o lápiz gracias a un aglutinante. La magia, y la principal diferencia entre sus tipos, reside precisamente en ese aglutinante. Existen dos grandes familias:
- Pastel Seco: Utiliza una goma o resina como aglutinante. El resultado es una barra que se deshace con facilidad, liberando un polvo de color vibrante con un acabado aterciopelado y mate. Si lo llevamos a nuestro mundo, sería el equivalente al azúcar glas o al cacao en polvo que espolvoreamos sobre un tiramisú; es delicado, fácil de difuminar con los dedos y perfecto para crear transiciones suaves y efectos etéreos.
- Pastel al Óleo: Aquí, el pigmento se mezcla con cera y un aglutinante oleoso, generalmente una grasa inerte. Esto le confiere una consistencia cremosa, densa e intensa, muy parecida a una barra de labiales o, mejor aún, a nuestro amado buttercream o ganache. No suelta polvo, los colores son extremadamente vivos y se pueden mezclar directamente sobre el papel para crear texturas ricas y empastes, tal como lo hacemos con una espátula sobre una torta.
Ambos tipos ofrecen un universo de posibilidades para los artistas, permitiéndoles pintar y dibujar al mismo tiempo, con una conexión directa y táctil con el color que pocos otros medios pueden igualar.
Un Viaje al Pasado: El Nacimiento en el Renacimiento
La historia del pastel no comienza en una fábrica moderna, sino en los bulliciosos talleres de los artistas del Renacimiento. Durante los siglos XV y XVI, grandes maestros estaban en una búsqueda constante de nuevos materiales para capturar la realidad con mayor fidelidad y expresividad. Fue en este caldo de cultivo de innovación que comenzaron a experimentar mezclando pigmentos puros con aglutinantes para crear barras de color manejables.
Uno de los primeros y más célebres artistas en adoptar esta técnica fue el genio universal, Leonardo da Vinci. Utilizó tizas de colores para realizar bocetos y añadir toques de color a sus dibujos, maravillado por la inmediatez y la luminosidad que ofrecían. Fue en esta época cuando se popularizó el término "pastel", derivado del italiano "pastello", que significa literalmente "pasta pequeña". Este nombre hacía referencia a la pasta que se formaba al mezclar el pigmento con el aglutinante, una etimología curiosamente similar a la masa o pasta de nuestros bizcochos. Artistas posteriores, como Jean-Baptiste Perronneau en el siglo XVIII, elevaron el pastel a la categoría de arte mayor, especializándose en retratos de una delicadeza y realismo asombrosos.
La Revolución Japonesa y la Democratización del Color
Aunque el pastel ya tenía siglos de historia en Europa, su formato moderno y su popularización masiva llegaron desde un lugar inesperado: Japón. En 1921, dos educadores y emprendedores, Rinzo Satake y Shuki Sasaki, fundaron una compañía con una misión clara: crear un material de arte de alta calidad, asequible y fácil de usar para que los niños japoneses pudieran expresar su creatividad sin limitaciones. Querían un crayón que no fuera tan duro como los de cera tradicionales, pero que tampoco manchara tanto como los pasteles secos.
Tras años de investigación y cientos de pruebas, en 1924 dieron con la fórmula perfecta. Así nació el pastel al óleo tal como lo conocemos hoy, bajo la marca Sakura Cray-Pas. Este nuevo producto combinaba la intensidad del pigmento del pastel con la cremosidad y facilidad de uso de un crayón de cera. Su invención fue un éxito rotundo en las escuelas de Japón, pero su impacto global estaba a punto de recibir un impulso de una de las figuras más importantes del arte del siglo XX.
Picasso: El Padrino Inesperado del Pastel al Óleo
La historia da un giro fascinante cuando los pasteles Cray-Pas llegan a Europa. Un artista siempre ávido de experimentar con nuevos medios, Pablo Picasso, descubrió estas barritas de color japonesas y quedó fascinado por su versatilidad y brillantez. Sin embargo, como artista profesional, deseaba una versión con una calidad aún mayor: más pigmento, una gama de colores más amplia y una consistencia superior.

En 1947, Picasso se acercó a Henri Sennelier, un renombrado fabricante parisino de materiales de bellas artes. Le planteó un desafío: crear un pastel al óleo con calidad de artista. Sennelier, conocido por su excelencia, aceptó el reto. Dos años después, en 1949, nacieron los primeros pasteles al óleo para artistas profesionales. Eran increíblemente ricos en pigmento, con una textura cremosa y untuosa y una resistencia a la luz excepcional. La aprobación de Picasso catapultó este "material para niños" al estrellato, convirtiéndolo en una herramienta seria y respetada en el mundo del arte, utilizada desde entonces por innumerables artistas profesionales.
Paralelos Dulces: El Arte del Pastel y la Repostería
La conexión entre el lápiz pastel y nuestros postres va más allá de un simple nombre compartido. Las técnicas, los conceptos y las sensaciones son sorprendentemente similares. Ambos son mundos donde el color, la textura y la superposición de capas son fundamentales para el resultado final. Veamos algunos paralelos fascinantes:
| Característica | Lápiz Pastel (Arte) | Repostería (Tortas) |
|---|---|---|
| El Lienzo / La Base | Papel de distintos gramajes y texturas. | Bizcocho, galleta, tarta. La base sobre la que se construye el arte. |
| Medio Cremoso | Pastel al óleo, con su textura densa y untuosa. | Buttercream, ganache, frosting. Se aplica con espátula para cubrir y texturizar. |
| Medio Seco / Polvo | Pastel seco, que libera un polvo fino y aterciopelado. | Azúcar glas, cacao en polvo, polvos de nácar comestibles. Se usan para acabados y matices. |
| Técnica de Mezcla | Esfumar con los dedos o difuminos para crear transiciones de color suaves. | Crear degradados (ombré) con buttercream de distintos tonos usando una espátula o rasqueta. |
| Creación de Textura | Técnica de raspado (esgrafiado) sobre capas de pastel al óleo para revelar colores inferiores. | Uso de espátulas, peines decorativos o duyas para crear patrones y texturas en el glaseado. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Quién inventó entonces el lápiz pastel?
No hay un único inventor. Fue una evolución. Podemos decir que los artistas del Renacimiento como Da Vinci fueron los pioneros en su uso rudimentario. Sin embargo, la empresa japonesa Sakura Cray-Pas, fundada por Rinzo Satake y Shuki Sasaki, fue la que inventó y popularizó la fórmula moderna del pastel al óleo en 1924.
¿Cuál es la diferencia principal entre pastel al óleo y pastel seco?
La diferencia clave es el aglutinante. El pastel al óleo usa cera y aceite, dándole una textura cremosa similar al buttercream que no genera polvo. El pastel seco usa una goma, lo que lo hace quebradizo y polvoriento, como el azúcar glas, ideal para difuminar.
¿Por qué se llama "pastel"?
El nombre proviene de la palabra italiana "pastello", que significa "pasta pequeña". Se refiere a la pasta que se formaba al mezclar el pigmento en polvo con el aglutinante. Es la misma raíz que usamos para la "masa" o "pasta" de nuestros bizcochos y postres.
¿Puedo usar lápices pastel para decorar tortas de verdad?
¡NO, ABSOLUTAMENTE NO! Esta es una pregunta crucial. Los lápices pastel son materiales de arte y contienen pigmentos y aglutinantes que no son comestibles y pueden ser tóxicos. Nunca deben usarse sobre alimentos. Para decorar tus creaciones, utiliza siempre productos diseñados para uso culinario, como colorantes alimentarios en gel, lápices de tinta comestible o polvos y brillos comestibles.
La próxima vez que estés frente a una torta, alisando el buttercream con una espátula o espolvoreando un poco de cacao en polvo, recuerda esta historia. Recuerda que no solo estás horneando, estás creando arte. Estás utilizando técnicas que, en esencia, son las mismas que usaron los grandes maestros del arte. El viaje del lápiz pastel, desde los talleres del Renacimiento hasta las manos de Picasso, nos demuestra que la creatividad no tiene fronteras y que un "pastel" puede ser, al mismo tiempo, una obra de arte para el paladar y para la vista.
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