¿Cómo poner una masa en una sartén?

Anguilas de Mazapán: El Dulce Secreto de Toledo

16/10/2018

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Cuando el frío de diciembre se instala en las calles y las luces de Navidad comienzan a brillar, un aroma inconfundible a almendra y azúcar inunda el ambiente de muchas ciudades españolas. Hablamos del mazapán, un dulce de herencia ancestral que se ha convertido en el protagonista indiscutible de las mesas festivas. Sin embargo, hay un lugar donde este manjar trasciende la temporada para convertirse en un emblema cultural durante todo el año: Toledo. Y dentro de sus murallas, entre sus históricos obradores, nace la figura más cotizada y enigmática de todas: la anguila de mazapán.

¿Cómo hacer pan de mazapán?
Ponla sobre el aro de mazapán, presionándola un poco y deja reposar durante 1 hora y media para que doble el volumen. Bate el huevo restante y pinta la superficie del pan. Cuécelo de 18 a 20 minutos en el horno precalentado a 180o hasta que esté doradito. Retira, deja templar y sirve.

A simple vista, puede parecer una excentricidad. ¿Qué hace una anguila, un pez de río, representada en el dulce más tradicional de una ciudad de interior? La respuesta no es sencilla y nos obliga a sumergirnos en un viaje a través de la historia, las leyendas y la convivencia de las tres grandes culturas que forjaron el alma de esta ciudad imperial.

Índice de Contenido

Toledo: La Capital Mundial del Mazapán

Pasear por Toledo es pasear por la historia de la pastelería. Obradores como el de Santo Tomé, con una tradición que se remonta a 1856 y siete generaciones de maestros artesanos, o Mazapanes Barroso, con 130 años de historia, son templos dedicados a este dulce. La demanda es tan abrumadora que en diciembre se produce la misma cantidad de mazapán que durante el resto del año junto. En temporada alta, casas como Santo Tomé llegan a tener hasta 90 personas trabajando a pleno rendimiento para satisfacer los pedidos, produciendo más de 300 anguilas al día.

Las cifras son asombrosas. En Mazapanes Barroso, por ejemplo, se despachan más de 1000 anguilas durante la campaña de Navidad, y su producción anual supera las 60 toneladas de mazapán, de las cuales una parte importante se destina a la exportación. Este volumen de trabajo manual y la altísima calidad de los ingredientes (almendra marcona, azúcar y en algunos casos un toque de miel) ayudan a entender el valor de estas piezas, cuyos precios pueden oscilar entre los 12 y los 240 euros, dependiendo de su tamaño, que va desde los 11 hasta los 50 centímetros de diámetro.

El Origen de la Anguila: Entre el Río y la Religión

Existen diversas teorías que intentan explicar por qué esta curiosa forma se volvió tan popular. Cada una de ellas nos ofrece una ventana a un aspecto diferente de la rica historia toledana.

La Hipótesis del Río Tajo

Una de las versiones más extendidas y lógicas nos remite directamente al ecosistema local de antaño. Antes de la construcción de las presas que hoy regulan su caudal, el río Tajo era hogar de numerosas especies, entre ellas, las anguilas. No era raro pescarlas y formaban parte de la gastronomía local. Según esta teoría, defendida por reconocidos chefs como Iván Cerdeño, las anguilas de mazapán serían un homenaje dulce, un recordatorio de aquellos tiempos en los que el río proveía de este manjar a la ciudad.

La Influencia de las Tres Culturas

Sin embargo, la explicación más fascinante se encuentra en la compleja historia de convivencia y conflicto entre judíos, cristianos y musulmanes. Tras el edicto de expulsión de 1492, la presión sobre la comunidad judía se intensificó. Aquí es donde la anguila juega un papel crucial. Según las leyes dietéticas judías (kashrut), un pescado, para ser considerado kosher, debe tener aletas y escamas. La anguila, al carecer de escamas visibles, es un alimento no kosher.

Esta característica dio lugar a una sutil pero poderosa simbología. Algunos obradores comenzaron a decorar sus anguilas de mazapán dibujándoles minuciosamente escamas con glasa real. De esta forma, el dulce se convertía en un producto simbólicamente "apto" para el consumo judío. La versión menos amable de la historia sugiere que, en tiempos de persecución, la ausencia de escamas en el dulce podía servir para delatar a los falsos conversos que no consumían el producto, o simplemente como una forma de provocación hacia la comunidad judía.

El Proceso Artesanal: Manos que Moldean la Historia

Ver la elaboración de una anguila de mazapán es entender por qué es una joya de la pastelería. El proceso es casi un ritual que ha cambiado muy poco a lo largo de los siglos.

Todo comienza con la mezcla de almendra molida de primera calidad y azúcar. La masa se trabaja hasta conseguir una textura perfecta, un punto que los maestros artesanos aseguran que solo se puede sentir con las manos. Una vez lista la pasta, se moldea la forma de la anguila, se rellena con delicias como la yema confitada o el cabello de ángel, y se le da su característica forma circular. Luego viene la decoración, un trabajo de paciencia y pulso, ya sea con hilos de glasa real o dibujando una a una las famosas escamas. Finalmente, se hornea. En obradores como Santo Tomé, este paso tiene un secreto aromático: utilizan bandejas de madera de tilo que, al tostarse ligeramente en el horno, impregnan el mazapán con un perfume único. Estas bandejas se raspan y reutilizan durante años, acumulando décadas de sabor.

¿Qué se pone en el centro de cada tira de mazapán?
En el centro de cada tira se coloca un cordón de mazapán rebajado con huevos (8 por kilo de mazapán) y mantequilla (40 g por kilo de mazapán). Se pinta el lateral de la banda con huevo batido y se dobla la parte sin pintar sobre ésta, presionando suavemente.

Este trabajo artesanal, realizado por manos expertas que en muchos casos llevan más de 20 años en el obrador, es lo que diferencia al mazapán de Toledo de cualquier otro.

Tabla Comparativa de Estilos en Obradores Históricos

CaracterísticaObrador de Santo ToméMazapanes Barroso
Estilo Principal de AnguilaSiempre con escamas dibujadas.Tradicionalmente lisas, decoradas con glasa.
AntigüedadFundado en 1856.Más de 130 años de historia.
PersonalizaciónEl estilo con escamas es su sello distintivo.Bajo pedido, pueden hacerlas escamadas, de coco o chocolate.
Técnica EspecialUso de bandejas de madera de tilo para el horneado.Foco en la pureza de la pasta de mazapán tradicional.

¿Cómo Hacer Pan de Mazapán en Casa?

Si bien la anguila es una obra de arte, existen otras formas más sencillas de disfrutar del sabor del mazapán en casa. Una de ellas es el pan de mazapán, una delicia trenzada perfecta para un desayuno o merienda especial. Aunque la receta completa es más extensa, el corazón del proceso es la creación de la masa y su formado.

El paso clave consiste en la preparación de la masa de mazapán que se integrará en el pan. Para ello, se mezclan los ingredientes del mazapán (almendra molida, azúcar y un poco de clara de huevo o miel para ligar) hasta formar una masa compacta y manejable. Esta masa se puede preparar fácilmente con las manos o en un robot de cocina. Una vez lista, se le da forma de cilindro largo y se unen los extremos para formar un aro. Posteriormente, se corta la masa en tres tiras iguales con las que se forma una trenza. Esta trenza se coloca con cuidado sobre el aro de mazapán, presionando ligeramente para que se adhiera. Finalmente, esta pieza combinada se deja reposar durante aproximadamente una hora y media en un lugar cálido para que la masa de pan doble su volumen antes de ser horneada.

Preguntas Frecuentes sobre el Mazapán de Toledo

¿De qué está hecho el mazapán de Toledo?

La receta es simple pero estricta en cuanto a calidad: se elabora principalmente con almendras crudas, peladas y molidas (de la variedad Marcona, preferiblemente) y azúcar. La proporción de almendra debe ser alta para ser considerado de calidad suprema.

¿Por qué es tan famoso el de Toledo?

Por su larga tradición histórica, que se remonta a siglos, y por la calidad suprema de su elaboración, manteniendo procesos artesanales que garantizan una textura y sabor inigualables. La Indicación Geográfica Protegida "Mazapán de Toledo" certifica su calidad y origen.

¿Las anguilas de mazapán saben a pescado?

No, en absoluto. La forma de anguila es puramente simbólica y decorativa. El sabor es el del mazapán tradicional: dulce, intenso y con un profundo aroma a almendra. El relleno de yema o cabello de ángel añade matices de textura y dulzor.

¿Se puede comprar durante todo el año?

Sí. Gracias al turismo y a los pedidos nacionales e internacionales, los obradores de Toledo producen mazapán durante todo el año. Sin embargo, la mayor producción y variedad se encuentra en los meses previos a la Navidad.

En definitiva, la anguila de Toledo es mucho más que un dulce. Es un bocado de historia, una obra de arte comestible y un símbolo de la rica herencia cultural de una ciudad que ha sabido conservar sus tradiciones más dulces a través de los siglos. Con o sin escamas, cada pieza cuenta una historia de ríos, reyes y religiones.

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