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Pork Pie: El Pastel de Cerdo Inglés, Paso a Paso

25/10/2015

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Hay preparaciones que nos transportan a otros lugares y a otras épocas. El pastel de cerdo al estilo inglés, conocido mundialmente como Pork Pie, es una de ellas. Al pensar en él, es fácil imaginar un picnic en la campiña británica, quizás como aquellos que disfrutaban los personajes de Enid Blyton, acompañado de una refrescante cerveza de jengibre. Este pastelón, robusto y lleno de sabor, es una verdadera joya de la gastronomía británica, perfecto para tomar en frío y una pieza central en cualquier celebración o excursión. Su apariencia rústica esconde un interior jugoso y una historia que se remonta a la Edad Media. Acompáñanos en este viaje para descubrir todos sus secretos y aprender a prepararlo en casa.

¿Cuáles son los ejemplos de Tort?
Los ruidos ( noise) y otras molestias ( nuisance) causadas a los propietarios de viviendas por los vecinos u otras personas es otro ejemplo de tort. Es así como se engloban todos los factores o ambas ramas del Derecho, en cuanto a la Responsabilidad Civil. De esta forma, conocer estos factores, nos evita detenciones ilegales o arbitrarias.
Índice de Contenido

Un Poco de Historia: El Origen del Pork Pie

Este pastel de cerdo es lo que en el Reino Unido se denomina “raised pork pie”, que se traduce como “pastel de cerdo levantado”. Este curioso nombre proviene de la técnica tradicional de elaboración, donde la masa no se colocaba dentro de un molde, sino que se “levantaba” alrededor de un cilindro o molde por la parte exterior, creando una coraza de masa firme y gruesa. Aunque hoy en día usamos cómodos moldes desmontables, este origen nos habla de su principal propósito.

Nacido en la época medieval, el Pork Pie compartía una función similar a la de las empanadas: ser un método eficaz para transportar y conservar los alimentos. La gruesa y resistente costra de masa, hecha con manteca y agua caliente, no solo contenía el relleno, sino que lo protegía de los elementos, permitiendo que se conservara durante más tiempo. Era el almuerzo perfecto para trabajadores, cazadores y viajeros.

La ciudad de Melton Mowbray, en Leicestershire, es la cuna indiscutible de los pasteles de cerdo de mayor renombre. Sus pasteles tienen denominación de origen protegida y se caracterizan por usar carne de cerdo fresca y sin curar, un picado grueso y un horneado sin molde que le da su característica forma abombada. Curiosamente, en esta región de East Midlands existe la tradición de desayunar una porción de Pork Pie el día de Navidad. ¡Una costumbre tan contundente como deliciosa!

Los Secretos de un Pastel Inolvidable: Masa, Relleno y Gelatina

El éxito de un buen Pork Pie reside en el equilibrio perfecto de sus tres componentes principales. Cada uno tiene su función y su técnica, y dominarlos es la clave para obtener un resultado espectacular.

La Masa de Agua Caliente: Una Coraza Crujiente

La masa es, sin duda, uno de los elementos más distintivos. A diferencia de las masas quebradas que usan mantequilla fría, la masa de agua caliente (hot water crust pastry) se elabora escaldando la harina con una mezcla hirviendo de agua y grasa, generalmente manteca de cerdo. Este proceso gelatiniza el almidón de la harina, creando una masa increíblemente maleable cuando está caliente, pero que al enfriarse y hornearse se convierte en una estructura firme, crujiente y capaz de soportar el pesado relleno de carne sin desmoronarse. Su grosor es intencional; debe ser lo suficientemente recia para contener los jugos del relleno y mantenerse en pie.

El Relleno: Un Corazón de Cerdo Lleno de Sabor

El alma del pastel es su relleno. Tradicionalmente, se utiliza una mezcla de cortes de cerdo con un buen porcentaje de grasa, como la paletilla y la panceta. La carne se suele cortar en trozos no muy pequeños y se combina con carne picada para cohesionar el conjunto. El sazonado es fundamental: sal, pimienta recién molida y nuez moscada son la base, pero a menudo se enriquece con hierbas como el tomillo o la salvia.

Para darle un toque especial y mejorar tanto el sabor como el color, se pueden añadir otros ingredientes. Un acierto es incorporar un vino reducido, como un Oporto o un tinto robusto, que además de aportar un sabor profundo, contrarresta el tono grisáceo que adquiere el cerdo al cocinarse lentamente. Siguiendo las raíces medievales, donde lo dulce y lo salado convivían en armonía, añadir unas pasas o ciruelas pasas aporta jugosidad y un contrapunto delicioso a la grasa del cerdo.

El Toque Final: La Gelatina de Carne

Durante la cocción, el relleno de carne tiende a encogerse, creando un hueco entre la carne y la corteza de masa. Para solucionar esto y añadir una capa extra de sabor y textura, se introduce una gelatina de carne o cerdo una vez que el pastel se ha enfriado. A través de un pequeño orificio en la tapa, se vierte un caldo de carne concentrado y gelatinizado que rellena todos los espacios vacíos. Al solidificar en la nevera, esta gelatina no solo evita que el pastel se seque, sino que aporta una textura sedosa y un sabor intenso que complementa perfectamente la carne y la masa.

Receta Detallada: Cómo Preparar un Auténtico Pastel de Cerdo Inglés

Esta receta combina técnicas tradicionales con toques modernos para un resultado final espectacular. La preparación se puede dividir en dos días para hacerla más manejable.

¿Cuáles son las fábricas de Tort?
Anexo a él se construyó un edificio denominado Molino de La Higuera, llamado así por una gran higuera que aún existe en el camino de acceso, y que formó parte del conjunto fabril de Tort. La siguiente fábrica es la de E. Sanus y el Xurro. A no ser que se tenga ojo experto y un gran conocimiento de la zona ambas fábricas se pueden confundir.

Ingredientes

  • Para la masa de agua caliente:
    • 100 g de mantequilla sin sal
    • 650 g de harina (mitad de fuerza, mitad de trigo común)
    • 125 g de manteca de cerdo
    • 175 ml de agua
    • 2 cucharaditas de sal fina
  • Para el relleno de carne:
    • 500 g de panceta fresca de cerdo, sin piel
    • 250 g de panceta ahumada en una pieza
    • 500 g de carne de cerdo picada (si es ibérica, mejor)
    • 1 cebolla morada grande
    • 120 g de pasas sultanas
    • 300 ml de vino tinto o vino de Oporto
    • 6 clavos de olor
    • 2 cucharaditas de hojas de tomillo fresco
    • ½ cucharadita de nuez moscada recién rallada
    • 20 granos de pimienta negra, ligeramente machacados
    • Sal al gusto
  • Para el acabado de gelatina:
    • 1 huevo batido (para pintar)
    • 200 ml de caldo de carne concentrado y sabroso
    • 50 ml de vino dulce (opcional)
    • 2-3 cucharaditas de gelatina neutra en polvo

Instrucciones Paso a Paso

Día 1: Preparación del Relleno

  1. Reducir el vino: En un cazo pequeño, vierte el vino tinto u Oporto y añade los clavos de olor. Llévalo a ebullición y deja que reduzca a fuego medio hasta que quede aproximadamente la mitad del volumen inicial. Retira del fuego, añade las pasas para que se hidraten y deja que se temple.
  2. Mezclar la carne: En un bol grande, pon la carne de cerdo picada. Vierte encima la reducción de vino con las pasas (retirando los clavos). Corta la panceta fresca y la panceta ahumada en dados de 1 cm aproximadamente. Pica la cebolla morada finamente.
  3. Sazonar: Añade al bol la panceta en dados, la cebolla, el tomillo, la nuez moscada y la pimienta machacada. Mezcla todo muy bien con las manos. Para ajustar la sal, cocina una pequeña porción de la mezcla en el microondas o en una sartén, déjala enfriar y pruébala. Ajusta la sal en la mezcla cruda si es necesario.
  4. Marinar: Cubre el bol con film transparente y déjalo marinar en la nevera toda la noche. Esto intensificará los sabores.

Día 2: Masa, Montaje y Horneado

  1. Preparar la masa: En un bol grande, mezcla las harinas. Añade la mantequilla fría en cubos y frótala con las yemas de los dedos hasta obtener una textura de arena gruesa. En un cazo, calienta el agua con la manteca de cerdo y la sal hasta que la manteca se derrita por completo y la mezcla hierva.
  2. Amasar: Vierte el líquido hirviendo de golpe sobre la mezcla de harina y mantequilla. Remueve enérgicamente con una espátula o cuchara de madera hasta que se forme una bola. Cuando puedas manejarla sin quemarte, pásala a la encimera y amásala brevemente. Estírala con un rodillo, dóblala en tres como una carta y repite una vez más. Envuelve en film y deja reposar mientras preparas el molde.
  3. Montaje del pastel: Precalienta el horno a 180°C. Forra la base y las paredes de un molde desmontable alto (de unos 18-20 cm) con papel de horno. Divide la masa en dos porciones: 3/4 para la base y las paredes, y 1/4 para la tapa.
  4. Forrar el molde: Estira la porción más grande de masa hasta un grosor de unos 7-8 mm. Forra con cuidado la base y las paredes del molde, presionando bien y uniendo los bordes. Deja que la masa sobresalga un poco por encima del borde del molde.
  5. Rellenar: Saca el relleno de la nevera y compáctalo bien dentro del molde forrado, llenándolo hasta arriba.
  6. Tapar y hornear: Estira la masa restante para formar la tapa. Colócala sobre el relleno y pellizca los bordes para sellarla con la masa de las paredes, usando un poco de agua si es necesario. Haz un agujero de 1 cm en el centro de la tapa para que escape el vapor. Pinta toda la superficie con huevo batido.
  7. Hornear: Coloca el pastel sobre una bandeja de horno (por si suelta algo de grasa) y hornea durante 2 horas. El tiempo puede variar, lo ideal es que la temperatura interna del relleno alcance los 75°C, para ello necesitarás un termómetro de cocina. La corteza debe estar dorada y firme.
  8. Enfriar y añadir la gelatina: Una vez horneado, saca el pastel del horno y déjalo enfriar completamente dentro del molde, preferiblemente varias horas. Mientras, prepara la gelatina: hidrata el polvo de gelatina en el caldo frío con el vino dulce. Calienta suavemente la mezcla sin que hierva, solo hasta que la gelatina se disuelva. Deja que se temple. Con ayuda de un embudo pequeño, vierte la gelatina líquida por el agujero de la tapa, poco a poco, hasta que veas que el pastel está lleno.
  9. Refrigerar: Lleva el pastel a la nevera durante al menos 8 horas, o mejor toda la noche, para que la gelatina solidifique por completo y los sabores se asienten. Desmolda con cuidado antes de servir.

Tabla Comparativa de Ingredientes

Puedes personalizar tu Pork Pie. Aquí tienes algunas ideas comparadas con la versión de nuestra receta.

ElementoOpción de la RecetaAlternativa ClásicaAlternativa Creativa
VinoOporto Ruby o tintoSin vinoVino de Jerez o sidra seca
Frutos SecosPasasNingunoOrejones de albaricoque o ciruelas pasas picadas
EspeciasPimienta, nuez moscada, clavoSolo sal y pimientaAñadir bayas de enebro, macis o pimienta de Jamaica

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Este pastel lleva mucha grasa?

Sí, es un pastel contundente y calórico. La grasa de la panceta y la manteca de la masa son esenciales para su sabor y textura. No es un plato para todos los días, sino para una ocasión especial. Una pequeña porción es suficiente para disfrutarlo.

¿Es obligatorio usar un molde tan alto?

La estética tradicional del Pork Pie es alta y cilíndrica. Un molde alto ayuda a conseguir esa forma característica. Si no tienes uno, puedes usar uno más bajo, pero el resultado será un pastel más ancho y plano. También puedes dividir la masa y el relleno para hacer dos pasteles más pequeños.

¿Por qué tarda tanto en hornearse?

El pastel es grande, denso y compacto. El calor necesita tiempo para penetrar lentamente hasta el centro y cocinar la gran cantidad de carne cruda de manera uniforme y segura. Es crucial no apresurar el horneado para garantizar que el relleno esté completamente cocido.

¿Puedo omitir las pasas?

Por supuesto. Si no te gustan los sabores agridulces, simplemente omite las pasas y el vino dulce. Puedes sustituir el peso de las pasas por más carne picada para mantener la proporción del relleno.

¿Se puede preparar con antelación?

¡Definitivamente! De hecho, el pastel mejora con el reposo. Se puede preparar con 2 o 3 días de antelación y guardarlo en la nevera. Los sabores se asientan y se intensifican, y la textura se vuelve más firme, facilitando el corte en porciones limpias.

El pastel de cerdo inglés es mucho más que una simple receta; es un trozo de historia culinaria, una proeza de la cocina rústica y una delicia que merece la pena el esfuerzo. Anímate a prepararlo y sorprende a todos con este clásico británico. ¿Quién sabe? Quizás te animes a tomarlo para desayunar, al más puro estilo de Leicestershire.

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