10/12/2017
Pocas creaciones de la pastelería argentina despiertan tanta pasión como la torta Rogel. Esas capas finas y crujientes, unidas por una generosa cantidad de dulce de leche y coronadas por un merengue italiano que invita a soñar, forman parte de nuestra memoria emotiva. La vemos en cumpleaños, celebraciones y como el postre perfecto para cerrar una comida familiar. Pero, ¿alguna vez te has preguntado de dónde viene esta delicia? Su historia no se remonta a recetarios coloniales, sino a una historia mucho más reciente, llena de ingenio, necesidad y amor familiar en el corazón de Buenos Aires.

- Los Ancestros del Rogel: Más Allá de una Sola Receta
- El Nacimiento de una Tradición: Charo Balbiani y la Receta Holandesa
- De un Colectivo a las Grandes Confiterías
- La Torta de Rogelia y un Nombre para la Historia
- Los Rogelitos: Un Invento Casual que se Volvió Famoso
- El Legado Familiar Continúa
- Preguntas Frecuentes sobre la Torta Rogel
Los Ancestros del Rogel: Más Allá de una Sola Receta
Antes de que el Rogel, tal como lo conocemos hoy, conquistara las mesas porteñas, existieron algunos parientes lejanos que sentaron las bases. El investigador Daniel Balmaceda nos cuenta que ya en el siglo XIX existía un pastel a base de dulce de leche, obra de una mujer llamada Petrona Arias, que podría considerarse un antecesor directo de este manjar criollo. La combinación de masa y dulce de leche ya estaba en el ADN gastronómico del país.
Otro antecedente ineludible es el famoso alfajor santafesino. Con sus tres o cuatro capas de masa más gruesa, también rellenas de dulce de leche, comparte una estructura similar. La propia Doña Petrona C. de Gandulfo, en uno de sus icónicos libros de cocina editado en 1949, describe una receta que nos recuerda inevitablemente al Rogel, aunque con sus claras diferencias. Estas preparaciones demuestran que la idea de apilar capas de masa y dulce de leche era una fórmula de éxito que esperaba a ser perfeccionada.
El Nacimiento de una Tradición: Charo Balbiani y la Receta Holandesa
La verdadera historia de nuestro Rogel comienza en la década de 1960, específicamente en 1964. En un departamento del coqueto barrio de Recoleta, una joven llamada Charo Balbiani buscaba una forma de ayudar a la economía familiar mientras su marido, Ricardo, se esforzaba por terminar su carrera de arquitectura. Charo no era ajena a la cocina; ya ayudaba a su madre a preparar lemon pies y tartas de manzana para vender a locales gastronómicos de renombre como La Cárcel o El Ceibal.
El punto de inflexión llegó gracias a un amigo diplomático que, tras vivir en Holanda, se había enamorado de una torta milhojas de frutas y les compartió la receta. Charo, con una intuición magistral, decidió hacerle una modificación que cambiaría todo: reemplazó las frutas por el ingrediente que define el paladar argentino, el dulce de leche. Así, de manera casi accidental, nacía en su cocina la base de una leyenda. “Nunca pensé que iba a hacer durante tantos años esta torta”, confiesa Charo, décadas después, sobre el impacto de su creación.

De un Colectivo a las Grandes Confiterías
El producto era excepcional. Las capas, hechas a base de yemas, eran increíblemente finas y delicadas. El dulce de leche, de primera calidad, aportaba la untuosidad y el dulzor justo. El éxito fue inmediato entre amigos y conocidos, lo que impulsó a Charo y Ricardo a comercializarlo. Empezaron a vender su creación a confiterías y restaurantes como La Popular y, más tarde, al prestigioso Hipódromo de Palermo.
Los comienzos fueron un desafío logístico y artesanal. Cuentan los protagonistas que la distribución la hacían ellos mismos, “a pulmón”. Transportaban las tortas en unos cilindros de hojalata que llevaban en colectivo, con la cómica y frecuente anécdota de que los bordes de los cilindros se enganchaban en las medias de nylon de las pasajeras. Era una época de esfuerzo y sacrificio, impulsada por el sueño de progresar y, como anhelaba Charo, de tener una casa propia.
La Torta de Rogelia y un Nombre para la Historia
Paralelamente, en el barrio de Chacarita, sobre la calle Santos Dumont, otra mujer escribía su propia historia dulce. Una señora llamada Rogelia preparaba una torta muy similar que, gracias al boca a boca, se había hecho popular bajo el nombre de “Rogel”. Sin embargo, la versión de Rogelia tenía una particularidad que dificultaba su comercialización a gran escala: utilizaba un dulce de leche muy líquido o “chirle”. Al cortar una porción, el relleno se desparramaba, complicando su fraccionamiento y venta.
El destino cruzó ambos caminos cuando Rogelia falleció. Un conocido le ofreció a Ricardo Balbiani comprar las máquinas de repostería de la difunta pastelera. Ricardo aceptó y, junto con el equipamiento, preguntó por la marca. Descubrió que el nombre “Rogel”, a pesar de su prestigio barrial, nunca había sido registrado. Fue así como los Balbiani no solo adquirieron maquinaria, sino también el nombre que bautizaría para siempre a su creación. En 1988, Ricardo Balbiani registró oficialmente la marca Rogel para su torta de ocho capas finas, dulce de leche de alta calidad y una cobertura que evolucionaría del fondant al merengue italiano.

Comparativa de las Versiones Históricas
| Característica | Rogel de Charo (Inicial) | Torta de Rogelia | Rogel Registrado (Actual) |
|---|---|---|---|
| Número de Capas | 8 capas finas | Múltiples capas | 8 capas finas y crujientes |
| Relleno (Dulce de Leche) | Espeso y de alta calidad | Muy líquido ("chirle") | Especial, espeso y de calidad premium |
| Cobertura | Falso fondant duro | Grageas de colores | Merengue italiano |
| Comercialización | Fácil de fraccionar | Difícil de fraccionar por el relleno | Producción a gran escala, fácil de porcionar |
Los Rogelitos: Un Invento Casual que se Volvió Famoso
La creatividad de Charo no se detuvo en la torta. De los recortes de masa que sobraban, nacieron los “rogelitos”. La anécdota es tan deliciosa como el producto: un día, su cuñado jugaba al bridge con amigos y le pidió algo para picar. Charo no quería servirles simples recortes a esos “pitucos”, así que tomó una lata de picadillo vacía como cortante, estiró la masa sobrante y armó pequeñas versiones de su torta. El éxito fue rotundo.
Estos bocaditos se convirtieron en una estrella por derecho propio, especialmente en el Hipódromo de Palermo. “¡Hacíamos 3500 rogelitos por sábado!”, recuerda Charo. Se volvieron una cábala para los apostadores, que comían un sacramento de pavita y un rogelito para atraer la buena suerte.
El Legado Familiar Continúa
Hoy, a sus 82 años, Charo Balbiani sigue vinculada al negocio, ahora ubicado en una planta en Villa Urquiza y liderado por su hijo Javier. Él, que de niño se avergonzaba de ir al colegio en la furgoneta de reparto, hoy siente un “orgullo total” por la historia de sus padres. Javier se ha propuesto mantener la esencia que hizo grande al Rogel: la calidad. “No se perdió lo casero y es por eso que perdura”, afirma. La clave, según Charo, es simple pero poderosa: “Tenés que ponerle mucho amor y un dulce de leche especial”. El legado de Charo y Ricardo no es solo una torta, es un testimonio de que con perseverancia, calidad y una buena dosis de dulce de leche, se puede construir un imperio desde la cocina de un hogar.
Preguntas Frecuentes sobre la Torta Rogel
- ¿Quién inventó la torta Rogel?
La receta del Rogel que conocemos hoy fue creada por Charo Balbiani en 1964. Ella adaptó una receta holandesa, reemplazando la fruta por dulce de leche. Su marido, Ricardo, fue fundamental en la comercialización y registro de la marca. - ¿Por qué la torta se llama Rogel?
El nombre fue adoptado de otra pastelera de la época, llamada Rogelia, que hacía una torta similar. Cuando ella falleció, la familia Balbiani compró sus máquinas y adoptó el nombre “Rogel”, que para ese entonces no estaba registrado. - ¿Cuál es la diferencia entre un Rogel y un alfajor santafesino?
Aunque comparten ingredientes, la principal diferencia radica en las capas. El Rogel tiene 8 capas muy finas y crujientes, hechas a base de yema. El alfajor santafesino suele tener 3 o 4 capas más gruesas y una textura ligeramente diferente. - ¿Cuál es el secreto para un Rogel perfecto?
Según su creadora, Charo Balbiani, los dos ingredientes indispensables son “mucho amor y un dulce de leche especial”, refiriéndose a uno de alta calidad, con buena consistencia y sabor.
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