¿Qué son los pasteles?

El Dulce Viaje de la Pastelería Francesa

09/01/2022

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Cuando pensamos en un pastel, nuestra mente viaja a un mundo de celebraciones, sabores dulces y texturas esponjosas. Pero, ¿alguna vez te has preguntado de dónde viene este arte? Un pastel es mucho más que una mezcla de harina, azúcar y huevos; es el resultado de siglos de historia, innovación y pasión. Para entender verdaderamente qué son los pasteles, debemos embarcarnos en un viaje a través del tiempo, con una parada obligatoria en Francia, la cuna de la pastelería moderna. La historia de la pastelería francesa no es solo una cronología de recetas, sino el relato de cómo la creatividad humana transformó ingredientes simples en obras de arte comestibles que han deleitado a reyes y plebeyos por igual.

¿Qué son los pasteles?
Se trata de pasteles que deleitan el paladar en el mundo entero, herederos de un saber hacer varias veces centenario actualizado por unos pasteleros artistas e innovadores. Fue en la Edad Media cuando se estableció la diferencia entre cocineros y pasteleros. Los pasteles perdieron su carácter sagrado y se convirtieron en platos festivos.
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Los Inicios en la Edad Media: Nace una Profesión

Durante la Edad Media, la línea que separaba las preparaciones dulces de las saladas era a menudo borrosa. Sin embargo, fue en este período cuando comenzó a forjarse una distinción crucial: la separación entre el oficio de cocinero y el de pastelero. Los “pâtissiers” empezaron a formar sus propios gremios, especializándose en la creación de masas y rellenos. Este fue un momento fundamental, ya que permitió un desarrollo técnico y creativo enfocado exclusivamente en el mundo dulce.

En esta época, los pasteles abandonaron su antiguo carácter sagrado, asociado a ofrendas rituales, para convertirse en protagonistas de banquetes y fiestas. Eran símbolos de estatus y celebración. De este período medieval datan algunas preparaciones que, aunque transformadas, han llegado hasta nuestros días. El blanc-manger, una especie de pudin cremoso hecho con leche de almendras, azúcar y a menudo pechuga de pollo desmenuzada, era un manjar de lujo. También surgieron las primeras versiones de los flanes, las crêpes y un antepasado del croissant, que aunque no tenía la masa hojaldrada que conocemos hoy, ya marcaba una tendencia en la bollería.

El Renacimiento y la Influencia Italiana

El verdadero punto de inflexión para la sofisticación de la pastelería francesa llegó en el siglo XVI con un evento de carácter real: el matrimonio de Catalina de Médicis, de la influyente familia florentina, con el futuro rey Enrique II de Francia. Catalina no llegó sola; trajo consigo a su corte de cocineros y pasteleros italianos, quienes introdujeron en Francia técnicas y conceptos revolucionarios para la época.

Uno de los mayores legados de esta influencia italiana fue la introducción de los primeros helados y sorbetes, un lujo inimaginable hasta entonces. Pero quizás la innovación más trascendental fue la invención de la pasta choux por parte de su célebre pastelero, Popelini. Esta masa ligera y hueca, que se infla espectacularmente con el calor del horno, se convirtió en la base para innumerables creaciones, desde los profiteroles hasta los éclairs. Fue una auténtica revolución técnica que abrió un universo de posibilidades para los artesanos del dulce.

El Siglo XVII: Lujo, Chocolate y Nata en Versalles

El siglo XVII fue una era de opulencia y exceso, y la corte del Rey Sol, Luis XIV, en el Palacio de Versalles, fue su máximo exponente. Los banquetes eran espectáculos grandiosos y la pastelería jugaba un papel estelar. Fue en este contexto que llegaron dos nuevos ingredientes que cambiarían el panorama para siempre.

Primero, Ana de Austria, esposa de Luis XIII, introdujo el chocolate desde la corte de España. Inicialmente consumido como una bebida exótica y amarga, poco a poco fue encontrando su camino en las cocinas de los pasteleros, que aprendieron a domar su intensidad para crear postres sublimes. Segundo, en los gigantescos buffets de Versalles, comenzaron a destacar los pasteles de varios pisos, verdaderas arquitecturas de azúcar que asombraban a los comensales. Fue también en este siglo cuando, según cuenta la leyenda, el chef François Vatel, al servicio del Príncipe de Condé en el Castillo de Chantilly, inventó por accidente o por genialidad la crema batida y endulzada que hoy conocemos como nata Chantilly. Su textura aérea y su delicado dulzor la convirtieron en el acompañamiento perfecto para frutas y pasteles.

El Siglo XIX: La Edad de Oro con Antonin Carême

Si hubo una época dorada para la pastelería francesa, esa fue sin duda el siglo XIX. Y si hubo un nombre que la definió, ese fue el de Marie-Antoine Carême, conocido como “el rey de los chefs y el chef de los reyes”. Carême no solo fue un cocinero excepcional, sino que fue el primer gran teórico de la pastelería. Elevó el oficio a la categoría de arte y ciencia.

En su libro “El Pastelero Real” (Le Pâtissier Royal), que sigue siendo una referencia, Carême codificó cientos de recetas y técnicas, estableciendo las bases de la pastelería moderna. Gracias a él, las comidas de la alta sociedad terminaban sistemáticamente con postres de una complejidad y elegancia inusitadas. Creaciones como el mille-feuille (milhojas), con sus capas crujientes de hojaldre intercaladas con crema pastelera, los vacherins (merengues rellenos de helado o crema), las saboyanas, los profiteroles rellenos de crema y bañados en chocolate, o los icónicos éclairs y religiosas (hechos con pasta choux), se convirtieron en clásicos inmortales. Carême fue un arquitecto del sabor, famoso por sus espectaculares pièces montées, construcciones monumentales de azúcar que eran el centro de atención de cualquier banquete.

Tabla Cronológica de la Pastelería Francesa

ÉpocaHito PrincipalPostres EmblemáticosPersonaje Clave
Edad MediaSeparación del gremio pasteleroCrêpes, flanes, blanc-manger(Pasteleros anónimos)
RenacimientoInfluencia de la corte italianaHelados, Pasta ChouxCatalina de Médicis, Popelini
Siglo XVIILujo en Versalles y nuevos ingredientesPostres con chocolate, Nata ChantillyAna de Austria, François Vatel
Siglo XIXCodificación y auge del arte pasteleroMilhojas, éclairs, profiterolesAntonin Carême

El Legado Francés en la Pastelería Moderna

El viaje a través de la historia de la pastelería francesa nos muestra que cada postre que disfrutamos hoy tiene una historia que contar. Las técnicas desarrolladas y perfeccionadas a lo largo de estos siglos son los pilares sobre los que se sostiene la pastelería mundial. La masa de hojaldre, la crema pastelera, el merengue y, por supuesto, la pasta choux, son elementos fundamentales que cualquier aspirante a pastelero debe dominar. La pastelería francesa es mucho más que un conjunto de recetas; es un patrimonio cultural que valora la precisión, la calidad de los ingredientes y una presentación impecable. La próxima vez que muerdas un éclair de chocolate o disfrutes de un cremoso milhojas, recuerda que estás saboreando siglos de historia, arte y pasión.

Preguntas Frecuentes sobre la Pastelería Francesa

¿Cuál es la diferencia fundamental entre un cocinero y un pastelero?

Históricamente, la diferencia radica en la especialización. Mientras el cocinero trabaja principalmente con el mundo salado, el pastelero se centra en el dulce. A nivel técnico, la pastelería a menudo se considera más una ciencia exacta, donde la precisión en las medidas y temperaturas es crucial para el éxito de una receta, mientras que la cocina salada puede permitir un mayor grado de improvisación.

¿El croissant es realmente de origen francés?

Es una pregunta con matices. El antepasado del croissant es el “kipferl”, una pieza de bollería austriaca creada en Viena para celebrar la victoria sobre el Imperio Otomano. Fue introducido en París en el siglo XIX por el panadero austriaco August Zang. Sin embargo, fueron los pasteleros franceses quienes lo perfeccionaron y lo transformaron en el croissant que conocemos hoy, al elaborarlo con masa de hojaldre, dándole su característica textura ligera y crujiente.

¿Qué es la pasta choux y por qué es tan importante?

La pasta choux es una masa escaldada (cocida dos veces) que, gracias a su alto contenido de humedad, genera vapor durante el horneado, haciendo que se infle y quede hueca por dentro. Su importancia radica en su increíble versatilidad. Es la base para postres icónicos como los profiteroles, éclairs, religiosas, el Paris-Brest o la tarta Saint-Honoré, así como para preparaciones saladas como los gougères (buñuelos de queso).

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