10/07/2019
Imaginemos por un momento que la economía de una gran región, como América Latina y el Caribe, es un inmenso y complejo pastel. No es un pastel cualquiera; es una creación de múltiples capas, con rellenos variados, texturas que van de lo crujiente a lo suave y una decoración que puede ser tan opulenta como escasa. Cada día, millones de personas se sientan a la mesa con la esperanza de recibir una porción que no solo les alimente, sino que también les brinde disfrute y seguridad. Sin embargo, la forma en que este pastel se reparte está lejos de ser equitativa. Algunos reciben porciones generosas, mientras que otros deben conformarse con las migajas. Esta analogía, aunque dulce, nos sirve para desentrañar una realidad mucho más amarga: la persistente desigualdad.

La pastelería, como la economía, se basa en recetas, ingredientes de calidad y un proceso cuidadoso. Si la receta base —el crecimiento económico— es débil, el pastel no levará lo suficiente para todos. Y si la mano que corta las porciones tiembla o favorece a unos pocos, la injusticia se sirve en el plato. A través de esta dulce metáfora, exploraremos cómo se hornea y se distribuye el pastel de la prosperidad en nuestra región, entendiendo quiénes disfrutan del postre y quiénes aún esperan su turno en la mesa.
La Receta Maestra: Ingredientes para un Bizcocho Próspero
Todo gran pastel comienza con una buena base, un bizcocho esponjoso y bien estructurado. En nuestra analogía económica, los ingredientes principales de este bizcocho son el crecimiento económico y un mercado laboral robusto. Según datos recientes de 2024, casi dos tercios de la reducción de la pobreza en la región se deben a que la "cocina" del empleo está funcionando mejor. Más gente está participando en la elaboración del pastel (mayores tasas de empleo) y los "pasteleros" están recibiendo un mejor pago por su trabajo (aumento de los ingresos laborales).
Sin embargo, la receta ha tenido un problema crónico desde 2016: el horno no calienta lo suficiente. El crecimiento económico ha sido lento, lo que significa que nuestro pastel no ha crecido al ritmo necesario. Pensemos en otras cocinas del mundo, como la de Asia Oriental y el Pacífico. Hace años, su pastel era mucho más pequeño que el nuestro, pero han encontrado una receta de crecimiento tan efectiva que hoy sus pasteles son de un tamaño similar. Esto nos deja una lección clara: no basta con tener buenos ingredientes si el proceso de horneado es lento e ineficiente.
El Reparto del Pastel: Porciones Grandes y Migajas Amargas
Una vez que el pastel está listo, llega el momento más crítico: el reparto. Aquí es donde la desigualdad se hace más evidente. La región es un mosaico de realidades, un buffet donde los postres se sirven de forma muy distinta.
- Porciones Generosas: En mesas como las de Chile y Uruguay, las porciones son relativamente equitativas y sustanciosas. Menos del 10% de sus comensales reciben solo migajas, lo que indica una distribución más justa del postre.
- Migajas para la Mayoría: En el otro extremo, en las mesas de Guatemala y Honduras, más de la mitad de la gente se queda mirando un plato casi vacío. Para ellos, el pastel es una promesa lejana, algo que ven en la vitrina pero que rara vez pueden probar.
Esta distribución desigual no es casual. Depende de cómo se corta el pastel, de las herramientas que se usan y de las reglas que se siguen en la mesa. Un reparto justo no significa que todas las porciones deban ser idénticas, pero sí que todos deberían recibir lo suficiente para sentirse satisfechos y parte del festín.
El Relleno: La Creciente pero Frágil Capa de Mousse
Entre la base del bizcocho y la cobertura final, encontramos el relleno. En nuestro pastel económico, este relleno es la clase media. La buena noticia es que esta capa ha crecido y en 2023 alcanzó su mayor grosor en lo que va del siglo, representando al 41.1% de la población. Es un relleno delicioso, que da cuerpo y sabor al pastel entero.
Pero hay un detalle crucial: una gran parte de este relleno es extremadamente vulnerable. Casi un tercio de la población vive en una situación similar a la de una mousse delicada: con un simple golpe o un cambio brusco de temperatura (una crisis económica, la pérdida del empleo), puede colapsar y volver a mezclarse con la base más pobre. Estas personas viven con entre 6.85 y 14 dólares al día, una cantidad que los mantiene fuera de la pobreza, pero peligrosamente cerca del borde del plato.
Tabla Comparativa: El Pastel Ideal vs. El Pastel Real
Para visualizar mejor estas diferencias, comparemos las características de un pastel bien logrado con la realidad de muchas de nuestras economías.
| Característica del Pastel | El Pastel Próspero (Ideal) | El Pastel en Crisis (Realidad Frecuente) |
|---|---|---|
| Base (Crecimiento) | Bizcocho alto, esponjoso y en constante crecimiento. | Bizcocho chato, con crecimiento lento y estancado. |
| Ingredientes (Empleo) | Ingredientes de alta calidad, mercados laborales sólidos. | Ingredientes de calidad variable, empleos informales. |
| Relleno (Clase Media) | Capa de relleno gruesa, firme y estable. | Capa de mousse delicada, en riesgo de deshacerse. |
| Decoración (Ayudas) | Cobertura sostenible que complementa el sabor. | Decoración que se está retirando, afectando el sabor para los más necesitados. |
| Equidad en la Cocina | Todos los pasteleros tienen las mismas herramientas y oportunidades. | Las pasteleras (mujeres) a menudo tienen peores condiciones. |
La Decoración que se Desvanece y la Desigualdad en la Cocina
La decoración de un pastel, como el glaseado, las frutas o el chocolate, a menudo es lo que lo hace más atractivo y apetitoso. En nuestra economía, las transferencias públicas (ayudas, subsidios) son esa decoración. Aportaron 1.1 puntos porcentuales a la reducción de la pobreza entre 2021 y 2023, endulzando la porción de los más necesitados.
El problema es que los gobiernos, los "chefs pasteleros", enfrentan un espacio fiscal más estrecho. Tienen menos azúcar glas, menos chocolate. Están retirando gradualmente estas ayudas, y esto ya está afectando los ingresos de los hogares más pobres. La decoración se desvanece, dejando un pastel con un sabor más amargo para quienes más la necesitaban.
Además, dentro de la misma cocina, no todos trabajan en igualdad de condiciones. Existe una persistente brecha de género. En todos los países, las mujeres enfrentan peores condiciones laborales. Es como si a las pasteleras se les dieran utensilios de menor calidad o menos tiempo para preparar sus creaciones. Países como Perú, Ecuador y Bolivia muestran las mayores diferencias, evidenciando que la receta de la igualdad aún tiene muchos pasos por mejorar.
Preguntas Frecuentes sobre Nuestro Pastel Económico
¿Qué representa exactamente el "pastel" en esta analogía?
El pastel representa la economía total de una región o país: su riqueza, sus recursos y las oportunidades que genera. El tamaño del pastel es el Producto Interno Bruto (PIB), y las porciones son la distribución de esa riqueza entre la población.
¿Por qué es importante que el "relleno" (la clase media) sea estable?
Un relleno estable y firme le da estructura y consistencia a todo el pastel. Una clase media sólida impulsa el consumo, fomenta la innovación y proporciona estabilidad social y política. Si es frágil, todo el pastel corre el riesgo de desmoronarse.
¿Se puede "hornear" un pastel más grande y más justo para todos?
¡Absolutamente! Ese es el objetivo de los buenos "chefs" (gobiernos y sociedades). Requiere una mejor receta: políticas que fomenten un crecimiento económico inclusivo, mejoren la calidad de la educación y el empleo, y aseguren que las reglas del reparto sean justas para todos, sin importar su origen o género.
¿Qué papel juegan las "remesas" en esta receta?
Las remesas son como un ingrediente sorpresa que llega de otra cocina. Son un chorrito de dulce de leche o un sirope que alguien envía desde lejos para endulzar la porción de su familia. Ayudan mucho a nivel individual (contribuyeron con 0.3 p.p. a reducir la pobreza), pero no pueden reemplazar los ingredientes base de una economía sana.
En conclusión, ver la economía como un gran pastel nos ayuda a entender que la prosperidad no se trata solo de hornear un postre más grande, sino de aprender a repartirlo con justicia y sabiduría. La meta es que, en el futuro, todos los que se sienten a la mesa puedan disfrutar de una porción digna, sabrosa y que les deje un dulce sabor a esperanza.
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