06/04/2018
En el competitivo y apasionante mundo de las bebidas, pocas historias son tan reveladoras como la de la cerveza Schneider en Argentina. Una marca con profundas raíces alemanas que, bajo la dirección de la compañía CCU, se enfrentó a un mercado dominado por titanes y no solo sobrevivió, sino que protagonizó uno de los casos de reposicionamiento más estudiados y exitosos. Este no es solo un relato sobre una bebida, es una lección de estrategia, audacia y de cómo entender al consumidor puede cambiarlo todo. Acompáñanos a destapar la historia de cómo Schneider encontró su voz y su lugar en las preferencias de los argentinos.

- Los Orígenes: La Tradición Alemana en Santa Fe
- Un Mercado de Gigantes: El Desafío de CCU
- El Diagnóstico: Debilidades y Oportunidades
- La Estrategia del Cambio: “Lo que importa es la cerveza”
- El Tablero de Competidores a Principios de los 2000
- Schneider en la Actualidad: Innovación y Pasión por el Fútbol
- Preguntas Frecuentes
Los Orígenes: La Tradición Alemana en Santa Fe
La historia de Schneider comienza mucho antes de las grandes campañas de marketing, con la llegada a Argentina de Otto Schneider en 1906. Este maestro cervecero, originario de Alemania, se estableció en la provincia de Santa Fe con una misión clara: compartir y difundir la rica cultura cervecera de su tierra natal. Su pasión y conocimiento se materializaron en una cerveza que respetaba los procesos y la calidad de los ingredientes, sentando las bases de una marca que, décadas más tarde, se convertiría en un actor principal en la industria nacional. Esta herencia de calidad sería, en el futuro, una de las piedras angulares de su resurgimiento.
Un Mercado de Gigantes: El Desafío de CCU
En 1995, la Compañía Cervecerías Unidas (CCU), una empresa con más de 150 años de tradición en Chile, ingresó al mercado argentino. Su estrategia fue inteligente: primero adquirió cerveceras regionales con historia, como las de Salta y Santa Fe, para construir una base sólida. Luego, formó una alianza estratégica con Anheuser-Busch para producir y distribuir la mundialmente famosa Budweiser en el país. Dentro de este portafolio se encontraba Schneider.
Sin embargo, el panorama era desalentador. El mercado cervecero argentino a principios de los 2000 estaba fuertemente concentrado. Quilmes, con su histórica conexión con la identidad nacional, ostentaba más del 60% del mercado. Le seguían la brasileña Brahma, con una agresiva estrategia de precios y marketing, e Isenbeck, que se posicionaba como una opción premium. En este campo de batalla, especialmente en el crucial mercado de Buenos Aires, Schneider no tenía las armas para competir en una guerra de marketing frontal. Su estrategia inicial fue de supervivencia: posicionarse como una cerveza de precio justo y accesible, una opción económica para no entrar en conflicto directo con los líderes.
El Diagnóstico: Debilidades y Oportunidades
Antes de la gran transformación, CCU realizó un profundo análisis de la situación. El diagnóstico fue crudo pero necesario:
- Amenazas: La recesión económica del país hacía a los consumidores muy sensibles al precio, pero al mismo tiempo, la intensa competencia podía desatar una guerra de precios destructiva. La posible fusión de competidores era un riesgo latente.
- Oportunidades: La crisis económica también abría una ventana. Había un creciente número de consumidores que basaban su decisión de compra en la relación precio-calidad. Además, el consumo de cerveza venía ganando terreno frente a otras bebidas como el vino de mesa.
- Fortalezas: CCU contaba con una vasta experiencia en el sector y una sólida red de distribución que cubría todo el país, especialmente en el interior.
- Debilidades: El principal problema era el escaso conocimiento de la marca en Capital Federal y Gran Buenos Aires. Schneider tenía una imagen débil, sin un posicionamiento claro y una comunicación prácticamente inexistente con el mercado.
La Estrategia del Cambio: “Lo que importa es la cerveza”
Con el diagnóstico en mano, los objetivos de marketing se definieron: reposicionar la marca y crecer en el codiciado mercado de Buenos Aires. La estrategia elegida fue la de penetración de mercado, pero con un giro audaz. En lugar de seguir peleando por precio, se decidió apelar a un consumidor más racional, aquel que valora una buena cerveza a un precio justo, pero que necesitaba percibir a Schneider como una marca con identidad propia.
Aquí es donde entra en juego la genialidad de la agencia de publicidad Diálogo. La campaña que diseñaron se alejó por completo de los clichés publicitarios de la época: amigos en un bar, fiestas en la playa o partidos de fútbol. La idea era disruptiva y se centró en un concepto poderoso: “Lo que importa es la cerveza”.
Para transmitir este mensaje, eligieron a un personaje igualmente disruptivo: Flavio Pedemonti, un personaje del popular programa de humor “Todo X $2”. Pedemonti era la antítesis del galán publicitario; era un personaje auténtico, “under” y con un discurso directo y sin filtros. A través de una campaña focalizada exclusivamente en la radio, se lanzaron más de 40 spots cortos y rotativos. En ellos, Pedemonti divagaba sobre cualquier tema con su particular estilo, para cerrar siempre con la misma frase: “Schneider. Lo que importa es la cerveza”.

Resultados Asombrosos
El impacto fue inmediato y superó todas las expectativas. La campaña logró romper la saturación publicitaria y conectar con un público cansado de los mismos mensajes de siempre. Los resultados fueron espectaculares:
- En solo 90 días, la participación de mercado de Schneider pasó del 2.1% al 4.1%.
- Se posicionó como la tercera marca más vendida en supermercados, solo por detrás de los gigantes Quilmes y Brahma.
- La campaña generó un altísimo nivel de recordación y aceptación.
- Más importante aún, logró construir una identidad y un imaginario propio para la marca, dándole una presencia y fortaleza que nunca antes había tenido.
Este éxito fue reconocido con el Gran Premio Mercurio de Plata, otorgado por la Asociación Argentina de Marketing, consolidando el caso Schneider como un ejemplo de manual sobre cómo una comunicación inteligente y valiente puede transformar el destino de una marca.
El Tablero de Competidores a Principios de los 2000
Para entender la magnitud del logro de Schneider, es crucial visualizar el campo de juego en el que se movía. A continuación, una tabla comparativa de sus principales rivales en esa época:
| Marca | Empresa | Market Share (aprox.) | Estrategia Principal |
|---|---|---|---|
| Quilmes | Cervecería y Maltería Quilmes | 66% | Líder absoluto. Fuerte asociación con la identidad argentina, el fútbol y la amistad. “El sabor del encuentro”. |
| Brahma | Ambev (Origen Brasileño) | 16% | Agresiva estrategia de precios bajos y promociones. Dirigida a un público joven y transgresor. “Date el gusto”. |
| Isenbeck | Cervecería Argentina SA | 7% | Posicionamiento premium, destacando su elaboración sin aditivos. Innovación en packaging (tapa a rosca). |
| Budweiser | Producida por CCU | Parte del 11% de CCU | Marca internacional de Anheuser-Busch. Asociada a eventos, deportes extremos y un estilo de vida americano. |
Schneider en la Actualidad: Innovación y Pasión por el Fútbol
La historia de Schneider no se detuvo en 2001. La marca capitalizó ese impulso para consolidarse en el mercado. Hoy, es una de las abanderadas de CCU en la búsqueda de innovación, impulsando formatos como la lata de 710 cc, que se adaptan a las nuevas formas de consumo. Además, ha sabido conectar con una de las grandes pasiones argentinas, convirtiéndose en sponsor oficial de las Selecciones de Fútbol de Argentina, tanto masculina como femenina, un lugar que históricamente perteneció a su principal competidor. De esta manera, Schneider continúa escribiendo su historia, fiel a su lema: demostrando que, al final del día, lo que realmente importa es la cerveza.
Preguntas Frecuentes
¿Quién es el dueño de la cerveza Schneider?
La cerveza Schneider pertenece a la compañía CCU (Compañía Cervecerías Unidas), una de las empresas de bebidas más importantes de la región, que la produce y comercializa en Argentina.
¿Cuál fue la clave del éxito de la campaña de Schneider en 2001?
La clave fue su disruptiva campaña de comunicación “Lo que importa es la cerveza”, protagonizada por el personaje Flavio Pedemonti. Se alejó de los clichés publicitarios y se centró en un mensaje auténtico y directo, conectando con un público que buscaba algo diferente y valoraba el producto por sobre el marketing.
¿Cómo era el mercado cervecero argentino cuando Schneider lanzó su famosa campaña?
Era un mercado altamente concentrado y competitivo, dominado por Cervecería y Maltería Quilmes, que tenía más del 60% de participación. Le seguían Brahma, con una fuerte estrategia de precios, e Isenbeck, posicionada como premium. Era un entorno muy difícil para una marca con bajo reconocimiento.
¿Schneider patrocina algún equipo deportivo?
Sí, actualmente Schneider es el sponsor oficial de las Selecciones Nacionales de Fútbol de Argentina, incluyendo tanto al equipo masculino como al femenino, reforzando su vínculo con una de las mayores pasiones del país.
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