23/03/2024
En el mundo del arte, pocas escenas capturan la esencia de la vida cotidiana con tanta ternura como las obras del pintor sevillano Bartolomé Esteban Murillo. Una de sus pinturas más emblemáticas, "Niños comiendo de una tartera", datada alrededor de 1670, nos muestra a dos jóvenes compartiendo un humilde manjar. Más allá de su incalculable valor artístico, esta obra nos abre una ventana a una pregunta fascinante para los amantes de la pastelería: ¿Qué había dentro de esa tartera? Este lienzo no solo inmortalizó un momento, sino que nos invita a un viaje culinario para explorar el utensilio que le da nombre y las delicias que ha contenido a lo largo de los siglos.

La Tartera: Más que un Simple Recipiente
La tartera, ese molde circular, bajo y a menudo con bordes ondulados, es la cuna de una de las preparaciones más versátiles y queridas de la gastronomía: la tarta. Su nombre evoca inmediatamente imágenes de cortezas doradas y crujientes que albergan rellenos dulces o salados. En tiempos de Murillo, en la Sevilla del Siglo de Oro, la tartera era un objeto común en las cocinas, fabricado en cerámica o metal, indispensable para cocinar sobre brasas o en los primeros hornos. Era el vehículo para crear platos sustanciosos y económicos, capaces de alimentar a una familia o, como vemos en el cuadro, a unos niños en las calles. La tarta era, y sigue siendo, sinónimo de hogar, de compartir y de aprovechar los ingredientes de temporada.
Un Viaje en el Tiempo: ¿Qué Tarta Comían los Niños de Murillo?
Aunque el cuadro no revela el contenido exacto, podemos especular con fundamento. En la Andalucía del siglo XVII, los ingredientes no eran tan variados como hoy. Lo más probable es que la tartera contuviera una preparación sencilla. Podría tratarse de una tarta salada, quizás una especie de empanada o quiche rústico con verduras de la huerta, trozos de tocino o algún queso local. O, por qué no, una versión dulce y humilde, aprovechando las frutas de la región como higos, membrillos o manzanas, endulzadas con miel, ya que el azúcar era un lujo reservado para pocos. La masa sería, sin duda, una masa quebrada básica, hecha con harina, agua, sal y alguna grasa animal como manteca, que le daría una textura robusta y saciante.
El Lienzo del Pastelero: Tipos de Tartas y sus Secretos
Desde aquella tartera del siglo XVII, el concepto de tarta ha evolucionado hasta convertirse en un verdadero arte. Hoy, la tartera es el lienzo donde los pasteleros y aficionados plasman su creatividad. Las posibilidades son infinitas, pero podemos agrupar las tartas en varias familias, cada una con su encanto particular. A continuación, presentamos una tabla comparativa para explorar algunas de las más populares:
Tabla Comparativa de Tartas Clásicas
| Tipo de Tarta | Tipo de Masa | Relleno Característico | Origen | Ideal Para |
|---|---|---|---|---|
| Tarta de Manzana (Apple Pie) | Masa quebrada o de hojaldre | Manzanas cocidas con canela y azúcar | Inglaterra / Estados Unidos | Postres, meriendas, celebraciones familiares |
| Tarta de Limón y Merengue | Masa sablée o quebrada | Crema de limón (lemon curd) y merengue italiano o suizo | Francia / Inglaterra | Postres elegantes, celebraciones especiales |
| Quiche Lorraine | Masa brisa | Nata, huevos y panceta o tocino | Francia (Región de Lorena) | Almuerzos, cenas ligeras, brunch, aperitivos |
| Tarta de Frutas Frescas | Masa sablée | Crema pastelera y frutas de temporada (fresas, kiwis, etc.) | Internacional | Postres de verano, cumpleaños, mesas dulces |
| Tarta Tatin | Masa de hojaldre | Manzanas caramelizadas (se hornea al revés) | Francia | Postre sofisticado para impresionar |
La Herramienta Perfecta: Eligiendo la Tartera Ideal
Así como un pintor elige su pincel, un pastelero debe elegir su tartera. El material, la forma y el tamaño influyen directamente en el resultado final.
- Tarteras de metal: Son excelentes conductoras del calor, lo que garantiza una base dorada y crujiente. Las de fondo desmontable son increíblemente prácticas para desmoldar tartas delicadas sin romperlas.
- Tarteras de cerámica o porcelana: Retienen el calor de manera uniforme y durante más tiempo. Son estéticamente muy bonitas, permitiendo llevar la tarta directamente del horno a la mesa. Ideales para quiches y tartas saladas.
- Tarteras de vidrio (tipo Pyrex): Permiten ver el grado de cocción de la base y los laterales, algo muy útil para principiantes. Son resistentes y versátiles.
La clave es tener al menos una de buena calidad, preferiblemente de metal con fondo desmontable para las tartas dulces, y una de cerámica para las preparaciones saladas que se sirven calientes.
Preguntas Frecuentes: Resolviendo los Misterios de la Tarta
El mundo de las tartas puede generar dudas. Aquí resolvemos algunas de las más comunes.

¿Cuál es la diferencia entre una tarta, un pastel y una torta?
Aunque los términos a menudo se usan indistintamente, hay diferencias. La tarta clásicamente se caracteriza por tener una base de masa crujiente (quebrada, brisa, hojaldre) y un relleno. El pastel o la torta (dependiendo del país) suele referirse a una preparación más esponjosa, a base de un bizcocho que puede llevar capas de crema, frosting o rellenos diversos.
¿Cómo evito que la base de mi tarta quede húmeda o cruda?
Este es el gran desafío. El truco se llama "cocción en blanco". Consiste en pre-hornear la base de la masa antes de añadir el relleno. Para ello, cubre la masa cruda en el molde con papel de horno y rellénala con legumbres secas o bolas de cerámica para que no se infle. Hornéala unos 15 minutos, retira el peso y el papel, y hornéala unos minutos más hasta que esté ligeramente dorada. ¡Base perfecta garantizada!
¿Qué podrían estar comiendo realmente los niños de la pintura de Murillo?
Si tuviéramos que apostar, diríamos que era una especie de "torta de pan" o una tarta salada muy básica. Podría ser una masa rellena con una mezcla de verduras sofritas, quizás algo de tocino para dar sabor y sustancia, y huevo para ligar si tenían acceso a él. Sería un plato único, calórico y reconfortante, perfecto para la vida dura que llevaban.
En definitiva, la próxima vez que te encuentres frente a una porción de tarta, recuerda esa humilde tartera pintada por Murillo. Detrás de cada bocado hay siglos de historia, de ingenio culinario y de la simple alegría de compartir. La tartera, ayer y hoy, sigue siendo un símbolo de cómo los ingredientes más sencillos pueden transformarse en una obra de arte comestible.
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