¿Qué pasó con el submarino de la tortuga?

La Tortuga: el amanecer de la guerra submarina

05/04/2021

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En el fragor de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, cuando la poderosa Royal Navy británica ahogaba el puerto de Nueva York con un bloqueo férreo en el verano de 1776, la necesidad agudizó el ingenio de los patriotas. En medio de la desesperación, surgió una de las invenciones más audaces y extrañas de la historia militar: un vehículo sumergible monoplaza con forma de huevo, diseñado para atacar al enemigo desde las profundidades. Esta es la historia del submarino Tortuga, el abuelo de toda la guerra submarina, una maravilla de la ingeniería del siglo XVIII nacida de la mente de un inventor llamado David Bushnell.

¿Qué pasó con el submarino de la tortuga?
Para que el piloto no se asfixiara, el submarino fue remolcado más cerca de la flota enemiga, pero allí notaron el acercamiento de los barcos estadounidenses y abrieron fuego. Tanto el remolcador como la tortuga fueron hundidos. David Bushnell no abandonó los intentos de usar minas durante las peleas.
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Un Huevo de Roble Contra un Imperio

David Bushnell, un recién graduado de Yale con una pasión desbordante por la pólvora y la causa patriota, no era un soldado convencional. Era un inventor. Su mente inquieta ya había logrado dos hazañas notables: demostrar que la pólvora podía explotar bajo el agua y crear un mecanismo de relojería para detonarla. La combinación de ambas ideas era inevitable: la mina submarina. Pero, ¿cómo entregar discretamente un artefacto tan peligroso al casco de un buque de guerra enemigo? La respuesta de Bushnell fue tan revolucionaria como la propia guerra: un "buque oculto".

Así nació el proyecto que culminaría en la 'Tortuga'. Construido en secreto junto a su hermano Ezra, el submarino era una cápsula de ingenio y claustrofobia. Su casco estaba hecho de gruesas vigas de roble, cuidadosamente talladas y unidas para formar dos mitades idénticas, semejantes al caparazón de una tortuga, selladas con resina para ser impermeables. Medía apenas 2.3 metros de largo por 0.9 de ancho, y en su interior, un solo hombre debía ser capitán, navegante, motor y artillero.

El sistema de propulsión era puramente humano. El piloto accionaba con los pies un mecanismo que hacía girar una hélice para el avance, y con una mano, otra hélice más pequeña para la dirección. Para sumergirse, abría una válvula que inundaba un tanque de lastre. Para emerger, bombeaba manualmente el agua fuera de ese mismo tanque. La estabilidad la proporcionaba una quilla de plomo de 90 kilogramos en la parte inferior, que podía ser liberada para un ascenso de emergencia. La instrumentación era rudimentaria: una brújula y un medidor de profundidad. Lo más asombroso era el sistema de iluminación: para no consumir el precioso oxígeno, Bushnell utilizó hongos fosforescentes, cuya bioluminiscencia proporcionaba un brillo tenue y fantasmal en la oscuridad de la cabina.

Bautismo de Fuego: La Misión Contra el HMS Eagle

La noche del 7 de septiembre de 1776, la 'Tortuga' tuvo su cita con la historia. El piloto elegido, el sargento del ejército Ezra Lee, se deslizó en el interior de la máquina y fue remolcado hasta las proximidades del buque insignia británico, el HMS Eagle, un navío de 64 cañones anclado en la bahía. Su misión era increíblemente audaz: navegar sigilosamente hasta el buque, usar un taladro manual para perforar su casco por debajo de la línea de flotación, fijar una mina de 70 kg de pólvora con un temporizador y escapar antes de la detonación.

Lee logró llegar bajo el Eagle sin ser detectado. Sin embargo, los problemas no tardaron en aparecer. El aire en la cabina, suficiente para apenas 30 minutos, comenzaba a enrarecerse. Para su desgracia, el sargento intentó perforar una zona del casco que, sin él saberlo, estaba reforzada con una plancha de cobre para proteger la madera de los parásitos marinos. El taladro no pudo penetrar. Frustrado y con el tiempo en su contra, intentó en otro punto, pero la corriente lo desplazaba. Los hongos fosforescentes, sensibles al frío del agua, comenzaron a apagarse, sumiéndolo en una oscuridad casi total. Agotado y a punto de asfixiarse, Lee no tuvo más remedio que abortar la misión. Liberó la mina, esperando que la corriente la llevara contra algún barco, y emergió para respirar. La mina finalmente explotó en el East River, lejos de cualquier objetivo, provocando una enorme columna de agua que, si bien no causó daños, sí generó una gran alarma entre la flota británica. La misión fue un fracaso táctico, pero un hito histórico sin precedentes: el primer ataque de un submarino en la historia del combate naval.

¿Qué pasó con un nuevo submarino?
Este fin de semana el hallazgo de un nuevo submarino se ha producido en Aldán, Pontevedra, donde agentes de la Policía Nacional, Guardia Civil y Vigilancia Aduanera terminaron atrapando un submarino con una eslora de 20 metros y con una carga, que podría estar en cerca de las tres toneladas de cocaína procedentes de Colombia.

Los Pioneros Olvidados de las Profundidades

Aunque la 'Tortuga' de Bushnell fue el primer submarino de combate, la idea de navegar bajo el agua no era completamente nueva. Diferentes mentes a lo largo de la historia ya habían soñado con conquistar las profundidades. A continuación, una tabla comparativa de los primeros visionarios:

Inventor / CreadorÉpocaContribución ClaveMaterial / PropulsiónÉxito
Leonardo da VinciSiglo XVDiseños conceptuales de un buque sumergible.N/A (Teórico)Nunca construido, permaneció como un concepto.
Cornelius van Drebbel1620Primer submarino funcional demostrado públicamente.Madera y cuero encerado, propulsado por remos.Realizó varias inmersiones exitosas en el Támesis.
David Bushnell1776Primer submarino utilizado en combate.Roble y resina, hélices manuales.Misión fallida, pero un hito tecnológico y militar.
Horace L. Hunley1864Primer submarino en hundir un barco enemigo (CSS Hunley).Hierro, manivela manual accionada por 8 hombres.Misión exitosa (hundió al USS Housatonic), pero la tripulación pereció.

La Evolución de la Guerra Submarina

La semilla plantada por Bushnell tardó más de un siglo en germinar por completo. Fue a finales del siglo XIX y principios del XX, con inventores como John P. Holland y Simon Lake, cuando el submarino se convirtió en un arma viable, adoptada por las armadas más poderosas del mundo. La Primera Guerra Mundial vio a los U-boats alemanes aterrorizar las rutas del Atlántico, demostrando el poder letal del sigilo. La propulsión diésel-eléctrica les otorgó mayor alcance y autonomía.

La Segunda Guerra Mundial fue la edad de oro del submarino convencional. Flotas enteras, como la de la Unión Soviética (la más numerosa al inicio del conflicto) y la alemana, jugaron un papel decisivo. Sin embargo, la verdadera revolución llegaría con la era nuclear. La capacidad de permanecer sumergido durante meses, limitada solo por las provisiones de la tripulación, convirtió al submarino en la plataforma de disuasión estratégica definitiva, portadora de misiles balísticos capaces de decidir el destino de naciones.

El Lado Oscuro: Narcosubmarinos en el Siglo XXI

La misma cualidad que hace al submarino un arma militar formidable —el sigilo— ha sido cooptada para fines criminales en el siglo XXI. Han surgido los llamados "narcosubmarinos" o "Big Foot", artefactos semi-sumergibles construidos en astilleros clandestinos en las selvas de Colombia o Ecuador. Estos no son los sofisticados buques de guerra de las armadas, sino transportes espartanos y de un solo uso, fabricados con fibra de vidrio, madera o acero, diseñados para una única misión: transportar varias toneladas de cocaína a través del océano sin ser detectados por radares.

Recientemente, uno de estos ingenios fue interceptado en las costas de Galicia, España, tras cruzar todo el Atlántico, demostrando el alcance global y la sofisticación logística de los cárteles. Con una tripulación mínima de tres o cuatro personas, estas embarcaciones navegan justo por debajo de la superficie, con solo una pequeña cabina y el escape del motor a la vista, haciéndolos casi invisibles. Representan una perversa evolución de la idea original de Bushnell: el uso de la tecnología sumergible para librar una guerra, aunque en este caso, una guerra contra la sociedad.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Realmente funcionaba el submarino 'Tortuga'?
Sí, el submarino era funcional. Podía sumergirse, navegar bajo el agua y emerger con éxito. Su principal fallo fue el mecanismo de ataque, ya que el taladro no pudo penetrar el casco del barco enemigo.
¿Por qué se le llamaba 'Tortuga'?
Su nombre proviene de su apariencia. El casco estaba formado por dos piezas ovaladas de madera unidas, que se asemejaban mucho al caparazón de una tortuga.
¿Cuál fue el primer submarino que tuvo éxito en combate?
El primer submarino que logró hundir un barco enemigo fue el H.L. Hunley, de la Confederación, durante la Guerra Civil estadounidense en 1864. Hundió al USS Housatonic, pero trágicamente, el Hunley también se hundió en la misma acción, muriendo toda su tripulación.
¿Son los narcosubmarinos verdaderos submarinos?
La mayoría son técnicamente "semi-sumergibles". No están diseñados para operar a grandes profundidades como un submarino militar, sino para navegar con la mayor parte de su casco bajo el agua, minimizando su perfil para evitar la detección por radar. Sin embargo, algunos modelos más avanzados tienen capacidad de inmersión total.
¿Qué fue de David Bushnell después de la 'Tortuga'?
Aunque la 'Tortuga' fue finalmente hundida para evitar su captura, Bushnell continuó sirviendo en la causa patriota, trabajando con minas y explosivos. Más tarde, se convirtió en comandante del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos.

Desde un humilde huevo de roble iluminado por hongos hasta los colosos nucleares que patrullan silenciosamente los océanos y los sigilosos transportes del crimen organizado, la historia del submarino es un testimonio de la incesante búsqueda humana por conquistar nuevos dominios. La 'Tortuga' no hundió ningún barco, pero lanzó una idea que cambiaría para siempre la naturaleza de la guerra y la paz en los mares del mundo.

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