15/07/2023
En el vasto universo de la gastronomía mexicana, existen platillos que trascienden el simple acto de comer para convertirse en verdaderas experiencias culturales. Son bocados que cuentan historias, que evocan recuerdos y que reúnen a generaciones enteras en torno a una mesa o un puesto callejero. Uno de estos íconos culinarios es, sin duda, la flauta. Esa tortilla de maíz, enrollada finamente, rellena de sabor y frita hasta alcanzar una perfección dorada y crujiente que resuena con cada mordida. Pero, ¿qué hace a una flauta realmente especial? A veces, el secreto no está solo en la receta, sino en la tradición que la envuelve, como es el caso de un lugar legendario en la Ciudad de México que ha redefinido este platillo.

¿Qué son Exactamente las Flautas?
Antes de sumergirnos en una historia particular, definamos a nuestra protagonista. La flauta es un antojito mexicano que consiste en una tortilla de maíz de forma alargada, rellena comúnmente de carne de res deshebrada, pollo, papa o queso. Esta tortilla se enrolla de forma muy apretada, creando un cilindro delgado y largo, semejante al instrumento musical del que toma su nombre. Posteriormente, se sumerge en aceite caliente hasta que su exterior se vuelve completamente dorado y firme, ofreciendo una textura inconfundiblemente crujiente.
Tradicionalmente, las flautas se sirven bañadas en salsa (verde o roja), crema, queso fresco espolvoreado, y a menudo acompañadas de lechuga o col finamente picada. Son un platillo festivo, popular en reuniones familiares, fiestas y, por supuesto, como una de las estrellas de la comida callejera mexicana.
La Leyenda de las Flautas de la Glorieta: Una Tradición con Sabor a Historia
En la colonia Romero Rubio de la Ciudad de México, existe un lugar que es más que un simple negocio de comida: es una institución. Hablamos de las famosas "Flautas de la Glorieta", un negocio con más de 60 años de historia que ha conquistado el paladar de miles de personas. La magia de este lugar no reside únicamente en su antigüedad, sino en una característica que las hace únicas en su especie.
La historia, contada con orgullo por Don Chava, el encargado actual con más de medio siglo en el negocio, revela que la receta no es originaria de la capital. "Todo empezó cuando un tío trajo la receta de Tijuana", explica. Desde ese momento, lo que comenzó como un pequeño puesto en la colonia Guerrero, se trasladó y echó raíces en la Romero Rubio para convertirse en una parada obligatoria para cualquier amante de la buena comida.
¿Cuál es su gran secreto? La innovación dentro de la tradición. A diferencia de cualquier otra flauta que puedas encontrar, aquí todos los ingredientes —la crema, el queso y su picosita y adictiva salsa verde— van dentro de la tortilla antes de ser enrollada y frita. Según Don Chava, esta ingeniosa modificación tiene un propósito muy práctico: que la gente pueda disfrutar del platillo en su totalidad, sin desperdiciar nada de la cobertura y sin el desorden que a veces implica comer una flauta tradicional. Cada mordida es una explosión de sabor perfectamente contenida, una sinfonía de texturas donde lo crujiente de la tortilla abraza la cremosidad y el picor de su interior.
Anatomía de una Flauta Perfecta al Estilo de la Glorieta
Desglosemos los componentes que hacen de estas flautas una obra maestra de la simplicidad y el sabor.

- La Tortilla: Se utiliza una tortilla de maíz, lo suficientemente fresca y maleable para poder enrollarse firmemente sin romperse, creando ese tubo delgado y perfecto.
- El Relleno: La especialidad es la carne, jugosa y bien sazonada, que sirve como el corazón del platillo. El menú es sencillo y directo, ofreciendo dos variantes: las sencillas y las especiales, estas últimas con el doble de carne y un tamaño ligeramente mayor para los de buen apetito.
- Los Complementos Internos: Aquí radica la magia. Una capa de crema ácida, una porción de queso que se funde ligeramente con el calor y, por supuesto, su emblemática salsa verde, se añaden sobre la carne antes de sellar la flauta.
- La Fritura: El paso final es una inmersión cuidadosa en aceite bien caliente. El objetivo es lograr un color dorado uniforme y una estructura que se mantenga firme y crujiente, incluso después de unos minutos.
Tabla Comparativa: Flauta Tradicional vs. Flauta de la Glorieta
Para entender mejor la genialidad de esta propuesta, veamos una comparación directa:
| Característica | Flauta Tradicional | Flauta de la Glorieta |
|---|---|---|
| Colocación de Complementos | Crema, queso y salsa se añaden por encima después de freír. | Todos los complementos (crema, queso, salsa) van dentro de la tortilla. |
| Experiencia al Comer | Puede ser desordenado. Los toppings pueden caerse. | Limpio y práctico. Cada bocado contiene todos los sabores integrados. |
| Textura de la Tortilla | El exterior se humedece con la salsa y la crema. | Se mantiene crujiente por más tiempo al no tener humedad externa. |
| Variedad de Menú | Los locales suelen ofrecer múltiples rellenos y salsas. | Enfoque minimalista: solo flautas de carne en dos tamaños. |
Preguntas Frecuentes sobre las Flautas
Resolvemos algunas de las dudas más comunes sobre este delicioso platillo.
¿Cuál es la diferencia entre una flauta y un taquito?
Aunque a menudo se usan indistintamente, la diferencia suele radicar en el tamaño y la tortilla. Las flautas son típicamente más largas y delgadas, hechas con tortillas de maíz de tamaño regular. Los taquitos (o tacos dorados) suelen ser más cortos y a veces se preparan con tortillas más pequeñas.
¿Por qué las Flautas de la Glorieta llevan todo por dentro?
La razón principal es funcional y de sabor. Al colocar todo adentro, se evita el desperdicio de los ingredientes que se caen y se asegura que cada mordida tenga la combinación perfecta de carne, crema, queso y salsa. Además, facilita comerlas de pie o para llevar.
¿Qué otros rellenos se pueden usar para hacer flautas en casa?
¡La creatividad es el límite! Además de la clásica carne de res deshebrada, puedes usar pollo desmenuzado, puré de papa sazonado, queso (como Oaxaca o panela), frijoles refritos o incluso combinaciones de vegetales como rajas con crema o flor de calabaza.
¿Es posible hacer flautas más saludables?
Sí. Si quieres evitar la fritura profunda, puedes hornear las flautas o cocinarlas en una freidora de aire. Simplemente rocíalas con un poco de aceite en aerosol y cocínalas a una temperatura alta (aproximadamente 200°C o 400°F) hasta que estén doradas y crujientes. La textura será ligeramente diferente, pero seguirán siendo deliciosas.
Un Legado Crujiente
La historia de las Flautas de la Glorieta es un recordatorio de que la mejor cocina a menudo nace de la simplicidad, la dedicación y un toque de ingenio. Es la prueba de que un platillo tan humilde como una flauta puede convertirse en un ícono, en un punto de referencia y en el sustento de una tradición que se niega a desaparecer. Ya sea que las prefieras al estilo tradicional o con el revolucionario método de todo por dentro, las flautas son un tesoro de la gastronomía mexicana que merece ser celebrado, compartido y, sobre todo, disfrutado hasta la última y crujiente mordida.
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