¿Quién creó la panadería y pastelería Bellavista?

Joyas Dulces: Pastelerías Centenarias de Madrid

28/07/2026

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Pasear por el centro de Madrid es sumergirse en un torbellino de historia, arte y, por supuesto, gastronomía. Entre sus calles empedradas y edificios señoriales, se esconden auténticos tesoros que han endulzado la vida de generaciones: sus pastelerías centenarias. No son simples tiendas; son cápsulas del tiempo donde el aroma a mantequilla, azúcar y almendra se mezcla con las historias de reyes, intelectuales y ciudadanos que encontraron en sus vitrinas un refugio de placer. Estos establecimientos, con sus fachadas de madera labrada y sus mostradores de mármol, no solo venden pasteles, sino que custodian recetas que han sobrevivido a guerras, crisis y modas pasajeras. Acompáñanos en este delicioso recorrido por las confiterías más veteranas y queridas de la capital española, lugares donde cada bocado es un pedazo de historia.

¿Dónde está la pastelería VAIT?
Pastelerías y confiterías VAIT se encuentra en Calle Arturo Soria, 126, Madrid. Este negocio está ubicado en el barrio de San Juan Bautista del distrito de Ciudad Lineal. El horario de apertura para hoy jueves es 09:00-21:30. Acepta el pago con tarjetas de crédito.
Índice de Contenido

Antigua Pastelería del Pozo (1830): La Decana de Madrid

En la discreta Calle del Pozo, encontramos a la matriarca de todas las pastelerías madrileñas. Fundada en 1830, aunque sus orígenes como tahona se remontan a 1810, la Antigua Pastelería del Pozo hace honor a su nombre. Desde 1900, pertenece a la familia Leal, que ha sabido preservar la esencia del lugar con una devoción casi religiosa. El tiempo parece haberse detenido en su interior: la caja registradora de 1834 y el mostrador original siguen prestando servicio, testigos mudos del paso de ilustres clientes como Jacinto Benavente o Pío Baroja.

El secreto de su longevidad reside en la calidad y la tradición. Su producto estrella, el que atrae a multitudes y genera susurros de admiración, es el hojaldre. Elaborado con una técnica ancestral, resulta increíblemente ligero, crujiente y sabroso. La bayonesa, un dulce de hojaldre relleno de cabello de ángel, es una obra maestra que hay que probar al menos una vez en la vida. Pero no es lo único. Los domingos recuperan el bartolillo, una empanadilla de crema casi olvidada en la ciudad. Y para los amantes del roscón, aquí tienen una buena noticia: lo elaboran durante todo el año, siempre en su versión más purista, sin nata ni frutas escarchadas, porque la excelencia no necesita adornos.

Casa Mira (1842): El Templo del Turrón

La historia de Casa Mira es una epopeya de perseverancia. En 1842, un joven de 21 años llamado Luis Mira partió de Jijona hacia Madrid con dos mulas cargadas de turrón. Su producto era tan bueno que, según cuenta la leyenda, tuvo que reabastecerse varias veces porque lo vendía todo antes de llegar a la capital. Finalmente, se estableció en la Carrera de San Jerónimo, donde hoy, más de 180 años después, la sexta generación de la familia sigue al frente del negocio.

Casa Mira es sinónimo de turrón. Fueron proveedores de la Casa Real y su fama trasciende fronteras. Aunque el catálogo incluye otras delicias como peladillas o frutas confitadas, su alma está en las tabletas de Jijona (blando) y Alicante (duro). La fórmula original de Luis Mira se sigue respetando escrupulosamente. Para garantizar la Denominación de Origen, la elaboración del turrón de Jijona se realiza allí, en su tierra natal, pero siguiendo las directrices exactas de la familia. Además del turrón, son famosas sus "nueces", unas bolitas de mazapán con dos mitades de nuez bañadas en fondant, y el exquisito marrón glacé.

¿Cuál es la pastelería más veterana de Madrid?
Antigua Pastelería del Pozo (1830) Como está en la calle del Pozo, ése es el nombre con el que se quedó la pastelería que fundó la familia Agudo. Este establecimiento es confitería desde 1830, pero ya existía en 1810 como tahona. Así que lo de "antigua" del nombre no engaña: es la más veterana de Madrid.

La Pajarita (1852): El Origen de la Violeta

En sus inicios, esta bombonería de la Puerta del Sol no tenía nombre. Fue el mismísimo Miguel de Unamuno, asiduo del Café de Levante y amigo del fundador, quien sugirió llamarla "La Pajarita" mientras plegaba una servilleta de papel. Fundada por Vicente Hijós, esta tienda se especializó en bombones y caramelos finos, convirtiéndose en un referente de la dulcería madrileña.

Aunque el local original de Sol ya no existe, el espíritu y las recetas perviven en su tienda de la calle Villanueva. A ellos les debemos uno de los sabores más castizos de Madrid: los caramelos de violeta. Fue el fundador quien, buscando una forma original para sus caramelos, les dio la forma de esta flor, creando un icono que perdura hasta hoy. Sus recetas son un secreto industrial guardado con celo, especialmente la del marrón glacé, cuya fórmula, como un gesto romántico, se conserva dentro de un libro en una caja fuerte. Sus pajaritas de chocolate y sus bombones artesanos siguen siendo un regalo perfecto para cualquier ocasión.

El Riojano (1855): Dulces con Sangre Azul

Fundada por Dámaso de la Maza, pastelero personal de la reina María Cristina de Borbón, El Riojano es una de las confiterías con más solera y elegancia de Madrid. Situada en la Calle Mayor, su interior es un espectáculo: mostradores de caoba y mármol, espejos y lámparas que, en su mayoría, proceden del Palacio Real. La relación entre el fundador y la reina era tan estrecha que ella y la futura reina Isabel II desayunaban a menudo en el pequeño salón de té del establecimiento.

Al no tener descendencia, el negocio pasó a sus maestros pasteleros, y así, de trabajador en trabajador, ha llegado hasta nuestros días. Su especialidad más célebre son las "pastas del consejo". Cuenta la historia que la reina regente encargó unas pastas duras y de limón para que su hijo, el futuro Alfonso XII, se entretuviera durante las largas sesiones del Consejo de Estado sin mancharse. Dámaso las creó con forma de 'C' para el Congreso y 'S' para el Senado. Hoy, se siguen vendiendo y son una delicia. Además, son famosos sus bartolillos, la tarta de manzana y, en Navidad, la anguila de mazapán.

Tabla Comparativa de Pastelerías Centenarias

PasteleríaAño de FundaciónProducto Estrella
Antigua Pastelería del Pozo1830Hojaldre (Bayonesa)
Casa Mira1842Turrones artesanos
La Pajarita1852Caramelos de violeta
El Riojano1855Pastas del consejo
Viena Capellanes1873Tarta Sacher y palmeras de chocolate
La Mallorquina1894Napolitanas de crema y chocolate
La Duquesita1914Palmeras, cruasanes y panettone

Otras Joyas Centenarias que No Te Puedes Perder

El dulce legado de Madrid no termina aquí. Otros nombres ilustres completan este delicioso mapa:

  • Viena Capellanes (1873): Lo que comenzó como una panadería que introdujo el exclusivo pan de Viena en Madrid, se convirtió en un imperio de la pastelería y restauración. Curiosamente, el escritor Pío Baroja fue uno de sus dueños antes de que la familia Lence tomara las riendas. Hoy, sus palmeras de chocolate y su tarta Sacher son legendarias.
  • La Mallorquina (1894): Ubicada en el kilómetro cero de España, en plena Puerta del Sol, es un hervidero constante de madrileños y turistas. Su aroma a dulce recién horneado es parte del paisaje sonoro y olfativo de la plaza. Se les atribuye la introducción del roscón de reyes en España. Sin embargo, su producto más icónico y devorado a diario son sus napolitanas, tanto de crema como de chocolate.
  • La Duquesita (1914): Salvada del cierre en 2015 por el prestigioso maestro pastelero Oriol Balaguer, La Duquesita ha renacido manteniendo su encanto original. La figura de alabastro que le da nombre sigue presidiendo el local. Balaguer ha mantenido la tradición pero aportando su toque de modernidad. Sus cruasanes son considerados de los mejores de la ciudad, y en Navidad, su panettone compite en los rankings de los mejores de España.

Preguntas Frecuentes sobre las Pastelerías Históricas de Madrid

¿Cuál es oficialmente la pastelería más antigua de Madrid?

La pastelería en activo más antigua de Madrid es la Antigua Pastelería del Pozo, fundada en el año 1830. Aunque ya funcionaba como tahona desde 1810, fue en esa fecha cuando se consolidó como la confitería que conocemos hoy.

¿Quién creó la panadería y pastelería Bellavista?
La panadería y pastelería Bellavista nace en el año 2008, como un proyecto familiar de la señora Luz Dary Manrique y sus hijos Yalide Palacios Manrique y Alexis Palacios Manrique, quienes crearon una pequeña panadería con el fin de satisfacer las necesidades de su comunidad.

¿Qué dulce típico de Madrid se originó en una de estas pastelerías?

Los famosos caramelos de violeta, uno de los souvenirs más dulces y típicos de la capital, fueron inventados en La Pajarita. Su fundador les dio la forma de esta flor para diferenciarlos del resto, creando sin saberlo un icono madrileño.

¿Es cierto que Pío Baroja fue dueño de una pastelería?

Sí, es cierto. El célebre escritor de la Generación del 98, Pío Baroja, junto a su hermano Ricardo, fue propietario de Viena Capellanes. Su tía, Juana Nessi, viuda del fundador, les dejó el negocio en herencia, aunque finalmente lo vendieron a la familia Lence, que lo dirige actualmente.

¿Se puede tomar algo en estos locales o son solo para llevar?

Varias de ellas cuentan con un espacio para degustar sus productos. El Riojano y La Mallorquina tienen salones de té en la planta superior que son muy populares y conservan el encanto de época, ofreciendo una experiencia completa.

Visitar estas pastelerías es mucho más que comprar un dulce. Es participar en una tradición, saborear la historia y entender por qué, a pesar del paso del tiempo y las nuevas tendencias, la verdadera calidad artesana siempre perdura. Son el alma dulce de Madrid, un patrimonio que se disfruta con los cinco sentidos.

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