¿Cómo se preparan los pasteles?

Pasteles de Belém: El Secreto de Lisboa en tu Cocina

26/01/2016

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Viajar a través del paladar es uno de los mayores placeres de la vida, y pocos bocados tienen el poder de transportarte directamente a las empedradas calles de Lisboa como un Pastel de Belém recién hecho. Ese contraste celestial entre un hojaldre increíblemente crujiente y laminado, y un corazón de crema suave, sedosa y con notas de canela y limón, es una experiencia que se graba en la memoria. Aunque la receta original se guarda bajo siete llaves desde 1837 en la famosa Fábrica dos Pastéis de Belém, hemos perfeccionado una versión casera que captura toda la esencia y magia de este icónico dulce portugués. Prepárate para llenar tu cocina con un aroma inconfundible y sorprender a todos con una creación digna de la mejor pastelería.

¿Dónde se encuentra el área de pasteles?
Como es un área donde pasan muchos trabajadores, las mesas no son tan necesarias, y por eso la mayoría pide los pasteles para llevar. Abre todos los días de las 8:00h a las 24:00h. Se encuentra en la calle Rua do Loreto, nº 2, en el Chiado.
Índice de Contenido

Un Poco de Historia: El Origen Monástico del Pastel de Nata

Antes de sumergirnos en la harina y el azúcar, es fascinante conocer la historia detrás de esta delicia. Los Pasteles de Belém, o Pastéis de Nata como se conocen genéricamente en el resto del mundo, nacieron en el Monasterio de los Jerónimos de Belém, en Lisboa. Los monjes, utilizando las yemas de huevo sobrantes de la clarificación de las claras para almidonar la ropa, crearon estas pequeñas tartas de crema. Con la revolución liberal de 1820 y el cierre de los monasterios, los monjes comenzaron a vender su receta secreta en una pequeña tienda cercana para sobrevivir. Esa tienda se convirtió en la legendaria fábrica que hoy atrae a miles de visitantes diarios. Lo que hace únicos a los "Pasteles de Belém" es precisamente ese origen y esa receta secreta. Todos los demás, aunque similares, son "Pasteles de Nata". Hoy, te enseñaremos a hacer los tuyos, que serán el orgullo de tu recetario.

Ingredientes: La Santísima Trinidad de la Repostería Portuguesa

La calidad de los ingredientes es fundamental para acercarnos al sabor auténtico. No son componentes exóticos, pero su correcta elección y proporción marcan la diferencia. Para una tanda de aproximadamente 24 deliciosos pasteles, necesitarás:

  • Para la Base de Hojaldre:
    • 2 láminas de hojaldre rectangular de buena calidad (preferiblemente con mantequilla).
    • Un poco de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente, para engrasar los moldes.
  • Para la Crema Mágica:
    • 500 ml de leche entera (la grasa es clave para la cremosidad).
    • 250 g de azúcar blanco.
    • 6 yemas de huevo frescas (tamaño L).
    • 50 g de harina de trigo de todo uso.
    • ½ rama de canela.
    • 1 tira generosa de cáscara de limón (solo la parte amarilla, sin lo blanco).
  • Utensilios Necesarios:
    • Moldes tipo flaneras individuales o un molde para cupcakes metálico.
    • Cazo, bol, varillas y una rejilla para enfriar.

Elaboración Paso a Paso: El Ritual para Crear la Perfección

La preparación se divide en dos partes principales: la crema y la base de hojaldre. La clave es la organización y seguir los pasos con cuidado para que ambos componentes lleguen al horno en su estado óptimo.

Paso 1: La Crema, el Alma del Pastel

La crema es el corazón de nuestro pastel. Debe ser suave, sin grumos y con el equilibrio perfecto de dulzor y aromas.

  1. Infusionar los Aromas: En un cazo mediano, pon a calentar la mayor parte de la leche (reserva un pequeño vaso) junto con el azúcar, la rama de canela y la cáscara de limón. Remueve suavemente a fuego medio hasta que el azúcar se disuelva por completo y la leche esté a punto de hervir. En ese momento, apaga el fuego.
  2. Preparar la Base: Mientras la leche se calienta, en un bol aparte, vierte la leche fría que habías reservado sobre los 50 g de harina. Con unas varillas, mezcla enérgicamente hasta que no quede ni un solo grumo. Esta papilla es la que nos ayudará a espesar la crema.
  3. Espesar la Crema: Retira la rama de canela y la cáscara de limón de la leche caliente. Vierte, poco a poco y sin dejar de remover, la mezcla de harina y leche sobre la leche caliente en el cazo. Vuelve a poner el cazo a fuego medio-bajo. Ahora viene un paso crucial: no dejes de remover con las varillas hasta que la crema espese y adquiera una consistencia similar a la de unas natillas ligeras. Esto tomará unos minutos.
  4. Incorporar las Yemas: Retira el cazo del fuego. Este paso es delicado para evitar que las yemas se cuajen y formen huevos revueltos. En el bol donde tienes las 6 yemas, añade un par de cucharadas de la crema caliente y bate rápidamente. Esto se llama "atemperar". Ahora, vierte las yemas atemperadas en el cazo con el resto de la crema y mezcla de forma enérgica y continua hasta que todo esté perfectamente integrado y la crema tenga un color amarillo pálido y una textura sedosa.
  5. Reservar y Enfriar: Vierte la crema en un recipiente limpio. Para evitar que se forme una costra en la superficie, cúbrela con film transparente "a piel", es decir, que el plástico toque directamente toda la superficie de la crema. Deja que se enfríe a temperatura ambiente.

Paso 2: El Nido Crujiente de Hojaldre

El hojaldre es el vehículo crujiente que envuelve la crema. Su preparación es sencilla pero requiere delicadeza.

  1. Preparar los Moldes: Engrasa generosamente cada cavidad de tu molde para cupcakes o tus flaneras individuales con mantequilla. Esto es esencial para que no se peguen y para obtener un dorado perfecto en la base.
  2. Formar los Rollos: Extiende una de las láminas de hojaldre sobre una superficie limpia. Enróllala sobre sí misma por el lado más largo, apretando ligeramente para que quede un cilindro compacto. Repite la operación con la segunda lámina.
  3. Cortar los Discos: Con un cuchillo afilado, corta cada cilindro de hojaldre en rodajas de unos 3 a 3.5 cm de grosor. Obtendrás unos pequeños discos con forma de espiral.
  4. Forrar los Moldes: Coloca un disco de hojaldre en el centro de cada molde engrasado. Ahora, con los pulgares humedecidos en agua fría (esto evita que la masa se pegue a tus dedos), presiona desde el centro del disco hacia las paredes, forrando todo el molde. La idea es crear una base fina y unas paredes un poco más gruesas. No te preocupes si no queda perfecto, el aspecto rústico es parte de su encanto.

Paso 3: El Horneado, Donde Ocurre la Magia

Este es el momento final, donde la alta temperatura transforma nuestros componentes en una obra de arte comestible.

  1. Precalentar el Horno: Es fundamental que el horno esté muy caliente. Precaliéntalo a 220º C (428º F) con calor arriba y abajo.
  2. Rellenar las Tartaletas: Con una cuchara, rellena cada base de hojaldre con la crema ya enfriada. ¡Atención! No las llenes hasta el borde. Rellena solo hasta la mitad o un poco más, ya que la crema subirá durante el horneado antes de bajar al enfriarse.
  3. Hornear: Introduce la bandeja en la parte central del horno y hornea durante aproximadamente 20 minutos. El tiempo exacto dependerá de tu horno. Sabrás que están listos cuando el hojaldre esté dorado y crujiente, y la superficie de la crema tenga las características manchas oscuras, casi quemadas. Esa caramelización es la firma inconfundible de un buen Pastel de Belém.
  4. Enfriar y Servir: Saca los pasteles del horno y déjalos enfriar unos minutos en el molde antes de desmoldarlos con cuidado sobre una rejilla. La forma tradicional de servirlos es tibios, espolvoreados generosamente con azúcar glas y canela en polvo al gusto.

Tabla Comparativa: Hojaldre Casero vs. Comprado

Para esta receta hemos usado hojaldre comprado por su conveniencia, pero ¿cuál es la diferencia real? Aquí te lo mostramos.

CaracterísticaHojaldre CompradoHojaldre Casero
Tiempo de PreparaciónInmediato. Solo descongelar y usar.Largo. Requiere horas de amasado, plegado y reposo.
Sabor y TexturaBueno y fiable. Las versiones con mantequilla son superiores.Excepcional. Sabor a mantequilla más pronunciado y capas más definidas.
ComplejidadMuy baja. Ideal para principiantes.Muy alta. Requiere técnica y paciencia.
Resultado en la RecetaExcelente y muy cercano al original. Perfecto para disfrutar en casa sin complicaciones.Sublime. Si dominas la técnica, el resultado será de pastelería profesional.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Por qué mi crema tiene grumos?
Probablemente porque no disolviste bien la harina en la leche fría al principio, o porque las yemas se cocinaron demasiado rápido. La clave es remover constantemente y atemperar las yemas antes de incorporarlas.

¿Puedo hacer la crema con antelación?
¡Sí! Puedes prepararla hasta con 24 horas de antelación y guardarla en la nevera, siempre bien tapada con film a piel para que no se seque.

Mis pasteles no tienen las manchas negras por encima, ¿qué ha pasado?
Esto se debe casi siempre a que la temperatura del horno no era lo suficientemente alta. No tengas miedo de poner el horno a 220º C o incluso un poco más si tu horno no calienta mucho. Esas manchas son azúcar caramelizado y son esenciales.

¿Se pueden congelar los Pasteles de Belém?
No es lo más recomendable. Una vez horneados, el hojaldre pierde toda su textura crujiente al descongelarse. Están infinitamente mejores recién hechos o consumidos en el mismo día.

Ahora tienes en tus manos no solo una receta, sino la llave para recrear uno de los postres más emblemáticos del mundo. Cada bocado de estos Pasteles de Belém caseros te recordará que con un poco de cariño y técnica, la magia de la alta repostería puede nacer en tu propia cocina. ¡Disfrútalos!

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