26/09/2024
Mientras los vientos de cambio soplaban con fuerza en el Virreinato del Río de la Plata y las noticias de una Europa convulsa llegaban a oídos de los revolucionarios, la vida cotidiana seguía su curso, marcada por los aromas y sabores de una cocina criolla que se forjaba con simpleza y corazón. En medio de debates sobre la destitución de Cisneros y el nacimiento de una nueva forma de gobierno, en las cocinas se preparaban platos que hoy son emblema de nuestra identidad. Hoy nos sumergiremos en ese pasado fascinante para responder una pregunta que esconde siglos de tradición: ¿cómo se hace la humita en chala? No es solo una receta, es un viaje a la mesa de 1810, un plato que narra historias de gauchos, familias y revolución.

Un Vistazo a la Mesa de 1810: Sabor y Costumbres
Imaginar una comida en aquellos tiempos es un ejercicio que nos aleja de nuestras comodidades actuales. La vajilla era un lujo escaso. Como bien relata el historiador Daniel Balmaceda en su obra “La comida en la historia argentina”, no era extraño que una familia compartiera un par de vasos o que varias cucharas se sumergieran en un mismo plato sopero. En muchas casas, especialmente fuera de las urbes, se comía con la mano, utilizando el cuchillo como herramienta principal para la carne y la cuchara para los caldos y guisos. Los tenedores eran una rareza reservada para los más pudientes.
Las familias adineradas, como la de los Belgrano con sus trece hijos, presentaban una postal culinaria hoy impensable: un enjambre de manos y cubiertos compartidos alrededor de la mesa. En las zonas rurales, el escenario era aún más rústico. El gaucho cocinaba al aire libre, asando la carne en estructuras improvisadas y usando cuernos de vaca como copas. El rancho era para dormir, pero el fogón, alma de la cocina, siempre estaba encendido. Platos como el locro, la carbonada, las empanadas y, por supuesto, la humita, eran protagonistas de una dieta robusta, basada en los frutos de la tierra como el maíz y el zapallo.
La Humita en Chala: El Tesoro del Maíz en la Cocina Colonial
La humita es más que un plato; es la herencia de los pueblos originarios de América, un homenaje al maíz o choclo, ingrediente sagrado y fundamental. Su preparación en la propia hoja del maíz, la chala, es una técnica ancestral que no solo sirve como recipiente de cocción, sino que también le aporta un sabor y aroma inconfundibles. A continuación, desglosamos la receta tradicional, tal como se preparaba en aquellos tiempos revolucionarios.
Ingredientes para la Humita Tradicional
- Choclos frescos (la cantidad dependerá del tamaño, pero calcule unos 8 a 10)
- 1 trozo de zapallo criollo o plomo, rallado (aproximadamente 1/4 del tamaño del choclo)
- Grasa de cerdo o pella (cantidad necesaria para el sofrito)
- Cebolla de verdeo o común, finamente picada
- Pimentón dulce
- Sal a gusto
- Una pizca de azúcar (para realzar el dulzor del choclo)
- Ají picante (opcional, al gusto)
- Un chorrito de leche o agua (si la preparación queda muy espesa)
Preparación Paso a Paso
El secreto de una buena humita reside en la frescura de sus ingredientes y en el cariño puesto en cada etapa del proceso. Sigue estos pasos para recrear este manjar histórico:
- Preparar el Choclo y la Chala: Lo primero es deshojar los choclos con mucho cuidado. Debes seleccionar las chalas más grandes y sanas, ya que estas serán el envoltorio de nuestras humitas. Resérvalas. Una vez pelados los choclos, rállalos con un rallador grueso. Es importante raspar bien la pepita o marlo para extraer todo el jugo y la pulpa.
- La Base de Zapallo: Ralla el zapallo y mézclalo con el choclo rallado en un bol grande. Esta combinación le dará a la humita una cremosidad y un color únicos.
- El Sofrito o Fritura: En una cacerola, preferiblemente una olla de fondo grueso (emulando las ollas de tres patas de la época), derrite la grasa de cerdo. Sofríe la cebolla picada hasta que esté transparente y tierna. Retira la cacerola del fuego y añade una buena cucharada de pimentón, revolviendo rápidamente para que no se queme y libere todo su color y aroma. Puedes agregar un chorrito de agua o leche para integrar bien.
- Unir los Sabores: Vierte el sofrito sobre la mezcla de choclo y zapallo. Integra todo muy bien con una cuchara de madera. Ahora es el momento de sazonar. Agrega sal a gusto, la pizca de azúcar y el ají picante si decides usarlo. La mezcla debe quedar tierna y jugosa, pero no líquida.
- El Armado en la Chala: Este es el paso crucial. Toma las chalas que reservaste y pásalas por agua caliente unos segundos. Esto las ablandará y las hará más flexibles, evitando que se rompan al momento de armar. Coloca dos chalas sobre un plato, superponiéndolas ligeramente por la base para crear una especie de cuna. Deposita un par de cucharadas generosas de la preparación en el centro.
- Envolver y Atar: Cierra la humita doblando los costados de las chalas hacia el centro y luego las puntas, formando un paquetito rectangular. Para atarlo, puedes usar tiras finas cortadas de las mismas chalas o un hilo de cocina.
- La Cocción: En una olla grande, pon a hervir abundante agua con sal. Introduce las humitas ya atadas y déjalas cocinar durante aproximadamente 45 a 60 minutos, o hasta que la masa esté firme al tacto.
- Servir: Una vez cocidas, retíralas de la olla con una espumadera y déjalas enfriar un poco antes de servir. Se disfrutan tibias, abriendo el paquetito de chala y comiendo directamente de él.
El Dulce Final: Los Postres que Endulzaban la Revolución
Ninguna comida criolla estaba completa sin un toque dulce. A pesar de la escasez, el ingenio daba lugar a postres memorables. La mazamorra, a base de maíz blanco, leche y azúcar o miel, era un clásico reconfortante. También se disfrutaban el arroz con leche, los buñuelos, los pastelitos de membrillo y el incipiente dulce de leche. Las frutas frescas como los duraznos eran un manjar, y en regiones como Mendoza, se secaban para convertirse en orejones y poder disfrutarlos todo el año.
Un dulce muy particular de la época era el rosquete, una golosina que sorprendió a los viajeros europeos por su sabor y textura. Se elaboraba con harina de maíz, huevos, grasa, azúcar y especias como clavo de olor y canela. Primero se hervían en aceite y luego se secaban al horno, a menudo cubiertos con una capa de merengue que los hacía irresistibles.
Receta de la Época: Mazamorra Caliente
- Ingredientes: 1 y 1/2 taza de maíz blanco pisado, 2 tazas de leche, 6 cucharadas de azúcar, 1 cucharada de miel, 4 tazas de agua.
- Preparación: Deja el maíz en remojo en el agua durante toda la noche. Al día siguiente, cocina esa mezcla a fuego lento por una hora. Agrega la leche y el azúcar, y sigue cocinando por media hora más, revolviendo constantemente con cuchara de madera. Deja enfriar un poco y endulza con la miel.
Tabla Comparativa: Cocina de 1810 vs. Cocina Moderna
| Aspecto | En 1810 | Hoy en Día |
|---|---|---|
| Utensilios | Ollas de tres patas, cucharas de madera, cuchillos. Escasez de tenedores. | Variedad infinita: ollas de acero, teflón, procesadoras, batidoras, cubertería completa. |
| Vajilla | Platos y vasos compartidos entre varios comensales. A menudo se comía del mismo recipiente. | Juegos de vajilla individuales, con plato, vaso y cubiertos para cada persona. |
| Técnicas de Cocción | Hervidos largos, guisados, asado a las brasas o a la cruz. Cocción a fuego de leña. | Horno a gas/eléctrico, microondas, cocción al vacío, freidoras de aire, inducción. |
| Ingredientes Clave | Carne vacuna, maíz, zapallo, legumbres, grasa de pella, pimentón. | Acceso a ingredientes de todo el mundo, aceites vegetales, gran variedad de especias. |
Preguntas Frecuentes sobre la Humita en Chala
¿Qué es exactamente la 'chala'?
La chala es simplemente la hoja que envuelve la mazorca de maíz (choclo). En esta receta, no se come, sino que actúa como un envoltorio natural que protege la humita durante la cocción y le aporta un sabor característico.
¿La humita es dulce o salada?
La receta tradicional criolla, como la que hemos descrito, juega con un equilibrio perfecto entre ambos sabores. Lleva sal para realzar el conjunto y una pizca de azúcar para acentuar el dulzor natural del choclo. Sin embargo, existen muchas variantes regionales, algunas decididamente más saladas (a menudo con queso) y otras más dulces, servidas como postre.
¿Puedo hacer humita con choclo en lata o congelado?
Si bien es posible, el resultado no será el mismo. La magia de la humita reside en la cremosidad y el jugo del choclo fresco rallado. El choclo en lata o congelado tiene una textura diferente y menos almidón. Además, no contarías con las chalas para envolverlas, que son una parte fundamental de la experiencia.
¿Con qué se acompaña la humita?
La humita en chala es un plato muy completo que puede disfrutarse por sí solo como entrada o plato principal. Tradicionalmente se sirve caliente. Una buena compañía puede ser una ensalada fresca de tomate y cebolla para contrastar con su cremosidad.
Cocinar una humita en chala es mucho más que seguir unos pasos; es un acto de conexión con nuestra historia, un homenaje a los sabores simples y potentes que alimentaron a una nación en su nacimiento. Es la prueba de que, aunque los tiempos cambien, hay sabores que, por su autenticidad y su alma, están destinados a ser eternos.
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