16/10/2018
En el fascinante universo de la repostería, a menudo pensamos en dulce, en azúcar y en chocolate. Sin embargo, existe una vertiente igualmente deliciosa y versátil: la de los pasteles salados. Estas preparaciones son la solución perfecta para una cena elegante, un almuerzo nutritivo, un picnic al aire libre o simplemente para sorprender a la familia con algo diferente. Hoy nos adentraremos en la creación de un pastel salado que se convertirá en un pilar de tu recetario: un increíblemente jugoso y sabroso pastel de jamón cocido, queso y pollo. Olvídate de las complicaciones, porque esta receta, a pesar de su apariencia sofisticada, es sorprendentemente sencilla de ejecutar y el resultado es, sencillamente, espectacular.

La magia de este plato reside en la combinación de texturas y sabores. Las capas de tierno pollo se intercalan con el sabor familiar del jamón cocido y la cremosidad del queso derretido, todo ello unificado por una delicada crema de huevo y nata que, tras el horneado y el reposo, cuaja para crear una estructura firme y perfecta para cortar. Acompáñame en este viaje culinario y descubre todos los secretos para que tu pastel sea un éxito rotundo.
Ingredientes: El Corazón de Nuestro Pastel
Antes de encender el horno, es fundamental reunir todos los ingredientes. La calidad de estos marcará la diferencia en el resultado final. Para esta receta, necesitarás:
- 1 Huevo de tamaño grande (L)
- 200 ml. de nata para cocinar (con un 18% de materia grasa es ideal)
- 1 cucharadita de orégano seco
- 2 cucharadas de queso parmesano en polvo o recién rallado
- Filetes finos de pechuga de pollo (aproximadamente 400-500 gramos)
- Lonchas de jamón cocido de buena calidad
- Lonchas de un queso que funda bien (tipo Havarti, Gouda o Emmental)
- Aceite de Oliva Clásico para engrasar el molde
- Sal y pimienta negra recién molida al gusto
Notas Sobre la Elección de Ingredientes
No todos los ingredientes son iguales. Para elevar tu pastel, considera lo siguiente:
- El Pollo: Pide en la carnicería que te fileteen las pechugas muy finas. Si las compras enteras, puedes hacerlo en casa con un cuchillo afilado. El grosor es clave para que se cocine de manera uniforme.
- El Queso: Aunque la receta es versátil, un queso que se derrita bien es fundamental. Evita quesos demasiado frescos o acuosos, ya que pueden soltar demasiado líquido y afectar la textura final.
- La Nata: Utiliza nata para cocinar, no para montar. La primera tiene menos grasa y está diseñada para no cortarse con el calor, aportando la cremosidad justa sin ser pesada.
Paso a Paso Detallado: Construyendo la Perfección
Ahora que tenemos todo listo, vamos a construir nuestro pastel capa por capa. La paciencia y el orden son nuestros mejores aliados en este proceso.
Paso 1: La Crema Mágica
En un cuenco de tamaño mediano, casca el huevo y bátelo ligeramente con unas varillas o un tenedor. El objetivo es simplemente romper la estructura para que se integre bien. A continuación, vierte los 200 ml. de nata para cocinar. Añade la cucharadita de orégano, que aportará un aroma mediterráneo delicioso, y las dos cucharadas de queso parmesano, que potenciará el sabor y ayudará a espesar la mezcla. Mezcla todo enérgicamente hasta obtener una crema homogénea y sin grumos. Salpimenta ligeramente esta mezcla y resérvala. Será el ligazón que unirá todos nuestros ingredientes.
Paso 2: El Arte de Montar las Capas
Elige un molde rectangular, tipo plum-cake, de un tamaño adecuado. Con un pincel de cocina o papel absorbente, engrasa generosamente todo el interior del molde con Aceite de Oliva Clásico. Esto es crucial para poder desmoldar el pastel sin que se rompa.
- Comienza colocando una primera capa de filetes de pollo en la base del molde, procurando que cubra toda la superficie sin dejar huecos. Salpimenta ligeramente esta capa.
- Sobre el pollo, coloca una capa de lonchas de jamón cocido, cubriendo bien.
- A continuación, añade una capa de lonchas de queso.
- Vierte con cuidado unas 4 cucharadas de la mezcla de nata y huevo que teníamos reservada, distribuyéndola de manera uniforme sobre el queso.
- Repite la operación: capa de pollo (salpimentada), capa de jamón, capa de queso y otra porción de la crema. Continúa creando capas hasta que se te acaben los ingredientes o llegues al borde del molde.
- La última capa debe ser siempre de filetes de pollo. Salpimenta por última vez y vierte por encima todo el resto de la mezcla de nata y huevo, asegurándote de que penetre por los laterales y cubra completamente la superficie.
Paso 3: El Horneado Paciente
Precalienta el horno a 180ºC con calor arriba y abajo. Antes de introducir el molde, tápalo con una hoja de papel vegetal o papel de aluminio. Este paso es muy importante, ya que evitará que la superficie se dore en exceso antes de que el interior esté completamente cocido. El vapor que se genera ayudará a que el pollo quede tierno y jugoso.
Coloca el molde en la bandeja a media altura y hornea durante 50 minutos. El tiempo exacto puede variar ligeramente según el horno. Sabrás que está listo cuando al pinchar el centro con un palillo, este salga limpio y el líquido haya cuajado por completo. Si tienes dudas, puedes dejarlo 5-10 minutos más.
Paso 4: El Reposo Indispensable, la Clave del Éxito
Una vez finalizado el horneado, saca el pastel del horno y déjalo enfriar completamente a temperatura ambiente sobre una rejilla. ¡No tengas prisa! Este paso es tan importante como la cocción. Una vez frío, cúbrelo con film transparente y llévalo a la nevera por un mínimo de 12 horas. Sí, has leído bien. Este largo reposo en frío es el secreto para que el pastel adquiera la consistencia perfecta, los sabores se asienten y se pueda cortar en lonchas limpias sin que se desmorone. Es un plato ideal para preparar el día anterior.
Tabla Comparativa: ¿Qué Queso Elegir para tu Pastel?
La elección del queso puede cambiar sutilmente el carácter de tu pastel. Aquí tienes algunas opciones:
| Tipo de Queso | Sabor | Capacidad de Fusión | Ideal para... |
|---|---|---|---|
| Gouda | Suave y mantecoso | Excelente | Un resultado clásico y cremoso. |
| Emmental | Ligeramente dulce, con notas de nuez | Muy buena | Aportar un toque de sabor más complejo. |
| Provolone | Más intenso, ligeramente ahumado | Excelente | Quienes buscan un sabor más potente. |
| Havarti | Muy suave y cremoso | Perfecta | Una textura increíblemente fundente. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo preparar este pastel con antelación?
¡Absolutamente! De hecho, es lo más recomendable. Este pastel necesita un largo reposo en frío para asentarse, por lo que es perfecto para prepararlo el día antes de servirlo.
¿Cómo conservo las sobras?
Si te sobra (lo cual es poco probable), guárdalo en la nevera bien envuelto en film transparente o en un recipiente hermético. Se conservará en perfectas condiciones durante 3-4 días. Se puede comer frío, directamente de la nevera, o a temperatura ambiente.
¿Se puede congelar?
Sí, se puede congelar. Para ello, córtalo en porciones individuales, envuélvelas bien en film transparente y luego en papel de aluminio. Para descongelar, pásalo a la nevera la noche anterior.
¿Por qué mi pastel quedó líquido o no cuajó bien?
La causa más común es no respetar el tiempo de reposo en frío de 12 horas. Este paso es el que solidifica la estructura. Otra posible causa es que el horno no tuviera la temperatura adecuada o que el tiempo de cocción fuera insuficiente.
Anímate a preparar este delicioso pastel salado. Es una receta agradecida, que te permite jugar con los ingredientes y que siempre queda bien. Sírvelo cortado en lonchas gruesas acompañado de una ensalada de hojas verdes y tendrás una comida completa y memorable. ¡Buen provecho!
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