19/12/2016
En casi cada barrio de Argentina, y en muchas ciudades de países vecinos, es común encontrar una esquina pintada con los colores característicos de Grido. Para millones, es sinónimo de un postre delicioso y accesible, un punto de encuentro o la solución perfecta para un antojo. Pero, ¿alguna vez te has preguntado cómo nació este gigante del helado? La historia de Grido no es solo una crónica empresarial; es el relato de una familia con tradición heladera, que supo ver una oportunidad en medio de una de las peores crisis económicas del país y, con ingenio y trabajo duro, construyó un verdadero imperio. Acompáñanos a descubrir el viaje de Grido, desde un pequeño local en Córdoba hasta convertirse en una de las marcas de helado más importantes del mundo.
- Los Orígenes: Tres Generaciones y una Pasión Helada
- De la Crisis a la Oportunidad: El Germen de una Idea Millonaria
- El Nacimiento de Grido y un Comienzo con Tropiezos
- La Expansión: Un Crecimiento que Desafió Toda Lógica
- De Córdoba al Mundo: Un Gigante Global
- El Ingrediente Secreto: La Pasión que Mueve Montañas
- Preguntas Frecuentes sobre la Historia de Grido
Los Orígenes: Tres Generaciones y una Pasión Helada
Para entender el éxito de Grido, es necesario retroceder en el tiempo, dos generaciones antes de su fundación. La saga de la familia Santiago en el mundo de los postres fríos comienza con el abuelo, Lucas Santiago. Él no fabricaba, pero su espíritu emprendedor lo llevó a vender helados de una marca icónica de la época, Laponia. Esa semilla de pasión por el helado fue heredada por sus hijos, quienes, en lugar de seguir con la venta, decidieron adentrarse en la industria desde otro ángulo: la fabricación de insumos. Fundaron una empresa dedicada a producir uno de los complementos más indispensables para un buen helado: los cucuruchos.
Sin embargo, como en muchas historias familiares, surgieron diferencias entre los hermanos. Uno de ellos, Oscar Lucas Santiago, decidió tomar un camino propio. Se separó de la sociedad y volvió a las raíces del negocio, abriendo una heladería artesanal en el barrio Alto Alberdi de Córdoba Capital, a la que llamó Marvic. Era un negocio tradicional, enfocado en la calidad del producto hecho a mano. Pero el destino tenía otros planes. La crisis económica del Tequila, a mediados de los 90, golpeó duramente a la economía argentina y la fábrica de cucuruchos de sus hermanos entró en serias dificultades. Fiel a sus lazos familiares, Oscar Lucas regresó para ayudar a sostener el negocio familiar.
De la Crisis a la Oportunidad: El Germen de una Idea Millonaria
Fue en medio de esa adversidad donde surgió la idea que cambiaría todo. La lógica era simple pero brillante: para salvar la fábrica de cucuruchos, necesitaban vender más cucuruchos. Y para vender más cucuruchos, la gente necesitaba comprar más helado. En ese momento, el mercado estaba polarizado. Por un lado, estaba el helado artesanal, como el que Oscar hacía en Marvic: de calidad premium, pero con un costo elevado que lo hacía un lujo para pocos. Por el otro, el helado industrial de grandes marcas, mucho más económico pero, a menudo, con una calidad percibida como inferior y sabores menos auténticos.
¿Y si pudiera existir un punto medio? Un helado que tuviera la calidad de las materias primas del artesanal, pero que, gracias a la producción a gran escala, pudiera ofrecerse a un precio accesible para la mayoría de los bolsillos. Esa fue la visión. Oscar, junto a sus hijos, entre ellos Sebastián Santiago, decidió embarcarse en un nuevo proyecto: crear una fábrica de helados que democratizara el consumo. El objetivo era claro: la accesibilidad no solo en precio, sino también en cercanía, llevando el helado a los barrios.
El Nacimiento de Grido y un Comienzo con Tropiezos
Así, en plena tormenta económica del año 2000, con la incertidumbre como telón de fondo, nació Grido. La tercera generación de los Santiago, liderada por Sebastián y sus cuatro hermanos, puso manos a la obra. Los primeros locales los construyeron ellos mismos, con un modelo de franquicia muy particular: se los ofrecían a empleados y personas de confianza para que los gestionaran. Si el negocio funcionaba, se lo quedaban. El riesgo para el franquiciado era prácticamente nulo, una estrategia audaz que fomentó una expansión rápida y basada en la confianza.
Pero el camino no estuvo exento de obstáculos. De hecho, la marca que hoy todos conocemos estuvo a punto de llamarse de otra manera. El nombre original elegido era "Criko". Ya tenían todo preparado: los packagings, las marquesinas de los locales y toda la identidad visual. Sin embargo, justo en ese momento, Frigor, un competidor mucho más grande y establecido, lanzó al mercado un helado en palito con el mismo nombre. Con el presupuesto ajustado y sin margen para un rediseño completo, el equipo tuvo que pivotar rápidamente. La solución fue tan ingeniosa como económica: en lugar de cambiar todo el nombre, simplemente reemplazaron dos letras. La "C" por la "G" y la "K" por la "D". Así, de "Criko" nació "Grido", un cambio forzado por las circunstancias que, a la larga, se convertiría en un nombre icónico.
La Expansión: Un Crecimiento que Desafió Toda Lógica
La meta inicial de la familia Santiago era modesta: alcanzar las 50 franquicias. Parecía un sueño ambicioso para una empresa que nacía en medio de una crisis. Sin embargo, la propuesta de valor de Grido —calidad a buen precio— resonó profundamente en el público argentino. Para sorpresa de todos, alcanzaron esa meta de 50 locales en su primer año de vida. El crecimiento fue vertiginoso y trajo consigo nuevos desafíos. La demanda superaba con creces la capacidad de producción, lo que generó faltantes de producto y tensiones en la cadena de abastecimiento a los franquiciados.
La respuesta a este desafío fue la innovación y la inversión en tecnología. Se apalancaron en la modernización de sus procesos para poder escalar la producción sin sacrificar la calidad. Para el año 2003, Grido ya había cruzado las fronteras de su Córdoba natal, abriendo locales en La Rioja, San Juan y Santa Fe, iniciando un despliegue que eventualmente cubriría cada provincia del país. Ese mismo año, dieron un paso fundamental para garantizar su promesa de calidad: inauguraron su propio laboratorio, donde cada lote, desde la materia prima hasta el producto final, es sometido a rigurosos controles físico-químicos y microbiológicos.
Tabla Comparativa: El Modelo Grido vs. Heladerías Tradicionales
| Característica | Heladería Artesanal | Helado Industrial (Supermercado) | Propuesta de Grido |
|---|---|---|---|
| Precio | Alto | Bajo | Muy Accesible |
| Calidad | Premium / Alta | Variable / Estándar | Buena / Controlada |
| Cercanía | Limitada a zonas específicas | Alta (en supermercados) | Muy Alta (presencia barrial) |
| Variedad | Enfocada en sabores de helado | Limitada a formatos de impulso | Amplia (helados, postres, tortas, congelados) |
De Córdoba al Mundo: Un Gigante Global
El año 2006 marcó otro hito en la historia de Grido. Se mudaron a su actual planta de producción en el Parque Industrial Ferreyra de Córdoba, una instalación de vanguardia que les permitió dar el siguiente gran salto. Con una capacidad de producción masiva, incluyendo la que hoy es considerada la palitera más grande del mundo (capaz de producir 40.000 helados de palito por hora), estaban listos para conquistar nuevos mercados.
Ese mismo año iniciaron su expansión internacional, abriendo sus primeras franquicias en Chile. A este primer paso le seguirían Uruguay en 2012 y Paraguay en 2015. La empresa, que nació en una fábrica de 50m², hoy produce 75 millones de kilos de helado al año y cuenta con más de 1.500 franquicias. Su éxito es tal que, según la consultora Euromonitor, Grido se posicionó como la quinta cadena de comercialización de helados más grande del mundo, superando incluso a marcas de renombre global como Häagen-Dazs. Además, demostrando una visión adelantada a su tiempo, en 2010 lanzaron su propia web de pedidos online, apostando por el delivery mucho antes de que se convirtiera en una tendencia masiva. Y en 2014 diversificaron aún más su oferta con el lanzamiento de Frizzio, su línea de alimentos congelados que comenzó con pizzas y hoy incluye una variedad de productos.
El Ingrediente Secreto: La Pasión que Mueve Montañas
Cuando se le pregunta a Sebastián Santiago cuál es el secreto del éxito, su respuesta es contundente: la pasión. "Un emprendedor es aquel que siente pasión por lo que hace. Eso es lo único que uno tiene que tener dentro, el resto se aprende o se trabaja", afirmó en una conferencia. Esa pasión, heredada de su abuelo y su padre, es el motor que impulsa a esta tercera generación de heladeros. Es la fuerza que les permitió transformar una crisis en una oportunidad, un tropiezo en una marca icónica y una pequeña heladería cordobesa en un gigante global. La historia de Grido es la prueba de que, con una visión clara, resiliencia y una inagotable pasión, es posible convertir un simple cucurucho de helado en un imperio.
Preguntas Frecuentes sobre la Historia de Grido
¿Cuándo y dónde se fundó Grido?
Grido fue fundada en la ciudad de Córdoba, Argentina, en el año 2000, en medio de una fuerte crisis económica en el país.
¿Cuál es el origen del nombre "Grido"?
El nombre original iba a ser "Criko". Sin embargo, debido a un conflicto con otra marca que lanzó un producto con el mismo nombre, los fundadores decidieron cambiar solo dos letras para ahorrar costos, resultando en "Grido".
¿Quiénes son los fundadores de Grido?
La empresa fue creada por la familia Santiago. Si bien la idea surgió de Oscar Lucas Santiago, fue desarrollada e impulsada por sus hijos, la tercera generación de heladeros de la familia.
¿Qué otros productos vende Grido además de helado?
Además de una vasta gama de sabores de helado, tortas heladas, postres y palitos, Grido diversificó su oferta con Frizzio, su marca de alimentos congelados que incluye pizzas, empanadas y otros productos.
¿En qué países tiene presencia Grido actualmente?
Además de tener locales en toda Argentina, Grido se ha expandido internacionalmente y tiene presencia en Chile, Uruguay y Paraguay.
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