¿Cómo hacer alfajores?

Alfajores: Historia, Receta y Secretos de un Clásico

17/02/2026

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El alfajor es mucho más que una simple golosina; es un símbolo cultural, un recuerdo de la infancia, el souvenir perfecto de un viaje y el compañero ideal de un café. Esta delicia, compuesta por dos o más galletas unidas por un relleno dulce y a menudo bañada en chocolate, glasé o espolvoreada con coco, ha conquistado paladares en toda América Latina y más allá. Su historia es tan rica y compleja como su sabor, un viaje que nos transporta desde las antiguas cocinas de Al-Ándalus hasta las modernas fábricas argentinas. En este artículo, desentrañaremos los misterios de su origen, conoceremos a los pioneros que lo convirtieron en un ícono y, lo más importante, te guiaremos paso a paso para que puedas crear tus propios alfajores caseros, tan tiernos y deliciosos que se desharán en tu boca.

¿Cómo hacer alfajores?
El primer paso para hacer esta receta de alfajores es acremar la mantequilla junto con el azúcar glass y el bicarbonato. Agrega la yema y el huevo entero, mezcla muy bien. Truco: La mantequilla debe estar a temperatura ambiente. Agrega la harina, fécula de maíz, polvo para hornear, vainilla y ralladura de limón.
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Un Viaje en el Tiempo: El Sorprendente Origen del Alfajor

Aunque hoy lo asociamos directamente con Argentina, el verdadero origen del alfajor se remonta a la península arábiga. Su antepasado es un dulce llamado “Al-Hasú”, que en hispano-árabe significa “el relleno”. Esta preparación original consistía en una pasta a base de miel, nueces, almendras y una mezcla de especias aromáticas. Con la expansión musulmana, esta receta viajó hasta el sur de España, la región de Al-Ándalus, donde se adaptó y popularizó, especialmente en Andalucía.

Fueron los colonizadores españoles quienes trajeron esta tradición culinaria al Nuevo Mundo. Sin embargo, al llegar a tierras americanas, la receta comenzó a transformarse. La miel fue reemplazada por melaza o dulce de caña, y los frutos secos se adaptaron a los ingredientes locales. Pero la verdadera revolución ocurriría en las pampas argentinas, donde un ingrediente cambiaría para siempre la historia del alfajor: el dulce de leche.

La Transformación Argentina: De Torta Frita a Icono Nacional

Los primeros registros de algo similar al alfajor en Argentina son humildes y populares. Se dice que las primeras versiones consistían en dos tortas fritas, un bocado común en el campo, pegadas con abundante dulce de leche. Eran vendidas en las calles por reposteros ambulantes, muchos de ellos de origen africano, que llevaban sus dulces en canastas colgadas al cuello, pregonando su mercancía.

Esta simple pero genial combinación sentó las bases para la evolución del alfajor. La masa se fue refinando, volviéndose más delicada y específica para este propósito. El dulce de leche, ese manjar cremoso y acaramelado, se consolidó como el relleno por excelencia, el alma indiscutible del alfajor argentino. Aunque conocido con otros nombres en el continente —como “manjar blanco” en Chile y Perú, “arequipe” en Colombia o “cajeta” en México—, es en Argentina donde su simbiosis con el alfajor alcanzó el estatus de leyenda.

Hitos y Pioneros en la Historia del Alfajor

La popularización del alfajor no fue casualidad, sino el resultado del trabajo y la visión de varias personalidades y regiones que dejaron su huella imborrable.

El Alfajor Santafesino: Un Souvenir Constituyente

La fama del alfajor santafesino está ligada a la historia misma de la nación argentina. En 1851, un confitero llamado Hermenegildo “Merengo” Zuviría fabricaba estos dulces en los bajos de su casa. Casualmente, su hogar era el punto de encuentro de los constituyentes que en 1853 redactarían la Constitución Nacional. Estos ilustres legisladores, al regresar a sus provincias, llevaban consigo los alfajores de Merengo como souvenir. Este gesto los popularizó rápidamente por todo el país, convirtiéndolos en un emblema de la provincia de Santa Fe. Su característica principal son sus tres capas de galleta seca y crocante, unidas por generosas capas de dulce de leche y cubiertas por un baño de glasé blanco y azucarado.

Mar del Plata: La Cuna de los Gigantes

Si hay una ciudad que respira aroma a alfajor, esa es Mar del Plata. En esta ciudad balnearia nacieron algunas de las marcas más icónicas que llevaron al alfajor a otro nivel de reconocimiento y calidad.

¿Cuáles fueron las primeras marcas de alfajores?
Los alfajores, que se vendían en confiterías, fueron de factura artesanal hasta la década de 1930. Las primeras marcas comerciales en industrializar la producción fueron El Trébol y Santa Mónica. El dulce de leche, principal ingrediente de un alfajor, no es únicamente argentino.
  • Havanna: Fundada en 1947 por Benjamín Sisterna, es quizás la marca más famosa y un sinónimo de alfajor argentino en el mundo. Su versión clásica, con galletas de vainilla, abundante dulce de leche y cobertura de chocolate semiamargo, se convirtió en el estándar de oro.
  • Trassens: Creada en 1950 por Dionisio Trassens, se destacó por su masa más esponjosa y aireada, similar a un bizcochuelo, ofreciendo una textura diferente y muy apreciada.
  • Balcarce: Nacida en 1958, esta marca se sumó al trío de gigantes marplatenses, consolidando a la ciudad como la capital indiscutible del alfajor de calidad.

Innovaciones que Marcaron un Antes y un Después

La historia del alfajor también es una de innovación. En 1969, la marca Fantoche rompió todos los esquemas al lanzar al mercado el primer alfajor triple. Esta audaz creación, con tres galletas y dos capas de relleno, fue un éxito inmediato y sentó un precedente que muchas otras marcas seguirían décadas después. Por otro lado, no se puede hablar de alfajores sin mencionar a Capitán del Espacio. Creado por Ángel de Pascalis en 1961, este alfajor se convirtió en un objeto de culto gracias a su sabor inconfundible, su producción limitada y una filosofía de cero publicidad, basando su éxito exclusivamente en el boca a boca y la lealtad de sus fanáticos.

¡Manos a la Masa! Receta Clásica de Alfajores de Maicena

Ahora que conoces su historia, es momento de crear la magia en tu propia cocina. Esta receta de alfajores de maicena es un clásico infalible. La clave es la fécula de maíz (maicena), que le da a la masa esa textura increíblemente suave y quebradiza que se deshace en la boca.

Ingredientes:

  • 200 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
  • 150 gr de azúcar glass (impalpable)
  • 1 yema de huevo
  • 1 huevo entero
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Ralladura de 1 limón
  • 300 gr de fécula de maíz (maicena)
  • 200 gr de harina de trigo todo uso
  • 1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
  • 2 cucharaditas de polvo para hornear
  • Dulce de leche repostero para rellenar (cantidad necesaria)
  • Coco rallado para decorar

Paso a Paso:

  1. Acremar la base: En un bol grande, bate la mantequilla blanda junto con el azúcar glass y el bicarbonato hasta obtener una crema pálida y esponjosa.
  2. Incorporar los húmedos: Agrega la yema y el huevo entero, uno a la vez, batiendo bien después de cada adición. Añade la esencia de vainilla y la ralladura de limón y mezcla hasta integrar.
  3. Mezclar los secos: En otro recipiente, tamiza juntos la harina, la fécula de maicena y el polvo para hornear. Esto es crucial para evitar grumos y lograr una masa aireada.
  4. Formar la masa: Agrega los ingredientes secos a la mezcla de mantequilla en dos o tres partes, mezclando suavemente con una espátula. No amases en exceso, solo hasta que se forme una masa homogénea y suave. Un amasado excesivo desarrollará el gluten y hará que las tapitas queden duras.
  5. El reposo es clave: Envuelve la masa en film transparente y refrigérala por lo menos durante 1 hora. Este paso es fundamental para que la mantequilla se solidifique y la masa sea más fácil de estirar sin que se pegue.
  6. Estirar y cortar: Precalienta el horno a 180°C (350°F). Sobre una superficie ligeramente enharinada, estira la masa hasta que tenga un grosor de aproximadamente medio centímetro. Con un cortador redondo de unos 4-5 cm de diámetro, corta las tapitas.
  7. Hornear: Coloca las tapitas en una bandeja para horno con papel manteca. Hornéalas durante 10-12 minutos. Es muy importante no dorarlas; deben quedar blanquitas, apenas con un color pálido en la base.
  8. Armar y decorar: Una vez que las tapitas estén completamente frías, únelas de a dos con una generosa capa de dulce de leche repostero. Haz rodar los bordes por coco rallado para el acabado clásico.

Tabla Comparativa de Estilos de Alfajores

El universo del alfajor es vasto y delicioso. Aquí te presentamos una tabla para diferenciar algunos de los estilos más populares.

Tipo de AlfajorCaracterísticas de la MasaRelleno TípicoCobertura Común
De MaicenaMuy suave, quebradiza, se deshace en la boca.Dulce de leche.Coco rallado en los bordes.
MarplatenseMasa firme pero tierna, a base de harina y cacao (en la versión de chocolate).Dulce de leche.Baño de chocolate semiamargo o merengue blanco.
SantafesinoMasa seca, crocante y hojaldrada. Generalmente 3 capas.Dulce de leche.Glasé de azúcar espeso y blanco.
CordobésMasa tierna y especiada, a menudo con miel en su composición.Dulce de fruta, comúnmente membrillo o pera.Glasé ligero, a veces con grageas de colores.

Preguntas Frecuentes sobre Alfajores (FAQ)

¿Por qué mi masa de alfajores de maicena queda dura?

La causa más común es el amasado excesivo. La masa de los alfajores de maicena debe unirse sin trabajarla demasiado para no desarrollar el gluten de la harina, lo que la volvería elástica y dura. Otra causa puede ser la falta de materia grasa o un horneado demasiado prolongado.

¿Puedo usar dulce de leche común en lugar de repostero?

Sí, pero no es lo ideal. El dulce de leche repostero tiene una consistencia mucho más firme y densa, lo que evita que se escurra por los costados del alfajor. Si solo tienes dulce de leche común, puedes espesarlo cocinándolo a fuego muy bajo con una cucharadita de maicena hasta que tome cuerpo, y luego dejarlo enfriar completamente.

¿Cómo conservo los alfajores para que se mantengan frescos?

Guárdalos en un recipiente hermético a temperatura ambiente. La humedad de la heladera puede ablandar demasiado las tapitas. Los alfajores de maicena están aún más ricos al día siguiente de prepararlos, ya que la masa absorbe la humedad del dulce de leche y se vuelve increíblemente tierna.

Desde su humilde comienzo como una pasta de miel y nueces hasta convertirse en un emblema gastronómico de toda una nación, el alfajor ha demostrado ser mucho más que un dulce. Es historia, es tradición y es, sobre todo, un momento de felicidad. Esperamos que este recorrido te haya inspirado no solo a disfrutar de tu alfajor favorito con nuevos ojos, sino también a animarte a crear los tuyos y compartir un pedacito de esta dulce historia.

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