La Historia de Nito: El Pastelito que Cambió de Nombre

03/11/2018

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En el universo de los pastelitos industriales, pocos nombres resuenan con la misma nostalgia y cariño que el "Negrito" de Bimbo. Para millones de personas, este panecillo cubierto de chocolate fue el compañero inseparable de recreos, meriendas y antojos vespertinos. Sin embargo, un día, sin previo aviso para muchos, el Negrito desapareció de los estantes, siendo reemplazado por un empaque similar que portaba un nuevo nombre: Nito. ¿Qué sucedió? ¿Fue un simple cambio de marketing o una respuesta a un mundo en constante evolución? La historia detrás de esta transformación es mucho más profunda de lo que parece, y revela la compleja interacción entre la tradición, la cultura y una audaz estrategia de negocio global por parte de una de las panificadoras más grandes del mundo.

¿Dónde se venden los pasteles de Bimbo?
Bimbo vende panes y pasteles en 22 países, incluidos España, Estados Unidos y China; en cada uno de los países donde tiene presencia podrás encontrar el clásico pan blanco de caja, pero Bimbo también ha creado productos especiales para los consumidores de cada región y país. Aquí algunos de los productos que no se venden en México:
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Un Poco de Historia: El Nacimiento de un Clásico

Para entender la evolución, primero debemos viajar al pasado. La historia de Bimbo está llena de innovación y de personajes icónicos. En 1957, la empresa lanzó al mercado un trío de productos que buscarían conquistar el paladar de los mexicanos: el Bombonete, el primer Negrito y el legendario Gansito. Curiosamente, mientras el Gansito, con su relleno cremoso y mermelada de fresa, se convirtió en un éxito rotundo casi de inmediato, el Bombonete y la versión original del Negrito no corrieron con la misma suerte y, como se dice coloquialmente, "murieron sin gloria".

El Negrito que todos conocemos y amamos no renacería sino hasta casi dos décadas después, gracias a un destello de creatividad y, en parte, a una feliz casualidad. Corría el año 1973 en la planta de Santa María la Ribera, cuando un supervisor veracruzano llamado José Luis Aragón, apodado "El Teacher", tuvo una revelación. Al observar dos piezas de "medias noches" (el pan utilizado para los hot dogs), su mente visionaria imaginó algo más. "Estos panes cubiertos de chocolate serían unos ricos panes negritos", pensó. Y así, de una idea espontánea, resurgió el pastelito. Esta nueva versión, con su esponjosidad y su cobertura chocolatosa, se convirtió rápidamente en uno de los productos más vendidos y rentables de la compañía, ganándose un lugar permanente en el corazón de los consumidores.

El Dilema del Siglo XXI: ¿Por Qué Cambiar un Nombre Exitoso?

Durante cuarenta años, el Negrito reinó en las tiendas. Su nombre era descriptivo, directo y familiar. Sin embargo, a principios de la década de 2010, el mundo era un lugar muy diferente al de 1973. Grupo Bimbo ya no era solo una empresa mexicana; se había convertido en un gigante global con presencia en tres continentes y con Estados Unidos como su mercado más importante y lucrativo. Y es aquí donde la historia da un giro.

La decisión de cambiar el nombre fue impulsada por dos factores principales:

  1. La Corrección Política: En un contexto global cada vez más consciente de las sensibilidades culturales y raciales, el término "Negrito", aunque usado con cariño y sin malas intenciones en México, podría ser malinterpretado o considerado ofensivo en otros mercados, especialmente en el anglosajón. La empresa, previendo posibles controversias que pudieran afectar su imagen, decidió actuar de manera proactiva.
  2. La Expansión Internacional: Este fue, sin duda, el motor principal del cambio. Para conquistar plenamente el mercado norteamericano y otros mercados internacionales, Bimbo necesitaba un nombre "terso e inocuo", como lo describió un directivo en su momento. Un nombre que no generara fricciones, que fuera fácil de pronunciar en varios idiomas y que no tuviera connotaciones negativas. La meta era eliminar cualquier barrera, por pequeña que fuera, para la expansión y el crecimiento de las ventas netas, que en Estados Unidos ya superaban a las de México.

El cambio no fue una decisión romántica, sino una jugada pragmática y calculada, donde la lógica de los negocios globales se impuso sobre la tradición local.

¿Dónde se venden los pasteles de Bimbo?
Bimbo vende panes y pasteles en 22 países, incluidos España, Estados Unidos y China; en cada uno de los países donde tiene presencia podrás encontrar el clásico pan blanco de caja, pero Bimbo también ha creado productos especiales para los consumidores de cada región y país. Aquí algunos de los productos que no se venden en México:

La Campaña del Cambio: De Negrito a Nito

Lejos de hacer un cambio silencioso, Bimbo decidió involucrar al público en el proceso, convirtiéndolo en una ingeniosa campaña de marketing digital. A finales de octubre de 2013, a través de su página de Facebook, la empresa lanzó un concurso para rebautizar a su emblemático pastelito. La respuesta fue masiva, y de entre miles de propuestas, se seleccionaron cinco finalistas:

  • Funky
  • Choko
  • Nito
  • Rulos
  • Afro

Finalmente, el 18 de noviembre de 2013, se hizo el anuncio oficial: el nombre ganador era Nito. Un nombre corto, sonoro, amigable y, sobre todo, neutral. La transición había comenzado. La tradición se hacía a un lado para dar paso a una nueva era global para el querido panecillo.

Tabla Comparativa: Negrito vs. Nito

Para visualizar mejor la evolución de este producto, aquí presentamos una tabla comparativa que resume los aspectos clave de ambas etapas.

CaracterísticaNegrito (El Original)Nito (La Evolución)
NombreNegritoNito
Época Dominante1973 - 20132013 - Presente
Contexto de MercadoPrincipalmente México y América Latina. Fuerte arraigo cultural.Global, con un enfoque estratégico en el mercado de Estados Unidos.
Percepción del NombreCariñoso y descriptivo en su mercado original, pero potencialmente problemático a nivel internacional.Neutral, moderno, amigable y fácil de internacionalizar.
Sabor y ProductoPan dulce esponjoso con cobertura sabor chocolate. En años recientes se le añadió relleno.El mismo sabor y receta. La esencia del producto se mantuvo intacta.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Cómo se llamaba Nito antes?

Antes de ser conocido como Nito, el pastelito se llamó "Negrito" durante 40 años, desde su relanzamiento en 1973 hasta el cambio oficial de nombre en 2013.

¿Por qué Bimbo le cambió el nombre al Negrito?

La razón principal fue una estrategia de negocio para facilitar su expansión en el mercado internacional, especialmente en Estados Unidos. Se buscaba un nombre neutral que no pudiera ser considerado ofensivo o controvertido en otras culturas, eliminando así posibles barreras comerciales.

¿Cómo se llama El pastelito de Bimbo?
En un arrebato de corrección política, el Negrito se llamará Nito. Bimbo es con frecuencia citado entre las empresas más beneficiadas por el TLCAN. En 1957 Bimbo lanzó tres productos: Bombonete, Negrito y Gansito. Al principio surtían los tres por igual, pero pronto los clientes comenzaron a pedir el pastelito con relleno de fresa.

¿El sabor de Nito es el mismo que el del Negrito?

Sí. Bimbo se aseguró de que el cambio fuera únicamente de nombre y empaque. La receta, el sabor, la textura y la calidad del producto que los consumidores amaban se mantuvieron exactamente iguales. Como dice su eslogan: "Transforma cualquier momento con Nito y su irresistible sabor a chocolate por dentro y por fuera".

¿En qué otros países se venden los productos Bimbo?

Grupo Bimbo tiene una presencia masiva a nivel mundial, operando en 34 países de América, Europa, Asia y África. Además de México y Estados Unidos, puedes encontrar sus productos en países tan diversos como España, China, Canadá, Brasil, Reino Unido y Marruecos, entre muchos otros.

¿Qué otros nombres se consideraron para el pastelito?

En el concurso para encontrar un nuevo nombre, hubo cinco finalistas. Además del ganador, Nito, las otras opciones que se consideraron fueron Funky, Choko, Rulos y Afro.

En conclusión, la historia del Negrito que se convirtió en Nito es un fascinante caso de estudio sobre cómo las marcas deben adaptarse a un mundo globalizado. Aunque para muchos el nombre original siempre evocará una dulce nostalgia, el cambio a Nito representa la visión de futuro de Bimbo, una empresa que supo sacrificar un pedazo de su historia para construir un imperio global. Al final del día, más allá del nombre en la envoltura, lo que perdura es el sabor inconfundible de ese panecillo de chocolate que ha endulzado la vida de varias generaciones.

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