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El Mundo Secreto de la Pastelería Revelado

23/07/2018

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La pastelería es un universo de sensaciones, un arte que combina precisión científica con una creatividad desbordante. Cuando pensamos en un pastel, nuestra mente viaja a sabores dulces, texturas esponjosas y aromas que nos transportan a la infancia. Sin embargo, detrás de cada creación hay un mundo de decisiones y materiales que a menudo pasan desapercibidos para el comensal. Desde el envase que lo protege y presenta, hasta los ingredientes más insospechados que le dan un toque de exclusividad. En este artículo, descorreremos el velo para explorar algunos de los secretos mejor guardados del obrador, un viaje que nos llevará desde los polímeros industriales hasta los metales preciosos y las recetas con historia.

¿Cuáles son los metales más usados en pastelería?
El oro y la plata, aunque su uso no está muy extendido, se suelen emplear para la decoración exterior de alimentos como el chocolate, golosinas y dragées (unos dulces cuya versión más parecida son las almendras cubiertas de azúcar de diversos colores). Ambos son los metales más usados en pastelería aunque cada vez se emplean más en platos salados.
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El Envase: La Primera Promesa de Sabor

El primer contacto que tenemos con un dulce es visual, y su envoltorio juega un papel crucial. La elección del material no es casual; responde a necesidades de conservación, logística, coste y, por supuesto, estética. Aquí es donde encontramos una de las grandes diferencias entre la pastelería industrial y la artesanal.

En las grandes cadenas de supermercados y superficies comerciales, el rey indiscutible es el PET (Poletileno tereftalato). ¿Por qué? Sus ventajas son claras para la producción en masa: su altísima transparencia permite exhibir el producto en todo su esplendor, es ligero, resistente, fácil de manipular en las líneas de producción y, sobre todo, tiene un precio muy competitivo. Además, responde a las crecientes demandas de sostenibilidad, ya que es un material reciclable.

¿Cuál es el material más utilizado en pastelería y bollerías?
El material más utilizado en pastelería y bollerías en cadenas de supermercados y grandes superficies es el PET (Poletileno tereftalato) principalmente por su enorme transparencia, su facilidad de manipulación y su precio. Material reciclable y compostable.

Sin embargo, si caminamos por una calle y nos detenemos en el escaparate de una pastelería tradicional, la historia es otra. Aquí se impone la tradición y una percepción de calidad artesanal. El material preferido es el cartón tratado y laminado. Estas cajas, a menudo con diseños cuidados y el logo del obrador, no solo protegen el pastel, sino que lo visten, convirtiéndolo en un regalo, en una experiencia que empieza antes del primer bocado. Aportan una rigidez y una opacidad que confieren un aire de misterio y elegancia al producto que contienen.

La innovación también ha llegado a este campo, especialmente con la mirada puesta en la ecología. Los envases horneables son una tendencia en auge. Magdalenas, bizcochos y tartas se presentan ahora en moldes de cartón y papel especialmente diseñados para soportar las altas temperaturas del horno. Esto no solo simplifica el proceso de producción, sino que ofrece al consumidor un producto en un envase atractivo y más sostenible, reduciendo residuos. De igual manera, la panadería ha vuelto a sus raíces, optando por bolsas de papel en diversos formatos, un material práctico, menos contaminante y personalizable que evoca la compra fresca y diaria.

¿Cómo cocinar pasteles o bollos en una sola estantería?
Esta es una buena opción para cocinar pasteles o bollos en una sola estantería, o algo sustancial como una gran torta de frutas. Este ajuste también funciona bien para asar carne. Una sola línea horizontal en la parte inferior del cuadrado con un ventilador encima indica que el calor se producirá en la base, pero que el ventilador lo rodeará.

Lujo Comestible: Metales Preciosos en tu Postre

Si pensabas que el oro y la plata solo pertenecían al mundo de la joyería, te sorprenderá saber que también tienen un lugar en la alta gastronomía y, por supuesto, en la pastelería más exclusiva. Aunque pueda sonar excéntrico, el uso de metales como aditivos alimentarios está regulado y permitido por la Unión Europea.

El oro comestible (identificado con el código E-175) y la plata (E-174) son los más conocidos. Su función es puramente estética. No aportan sabor ni aroma; su valor reside en el impacto visual, en la capacidad de transformar un postre en una auténtica joya. La vista es el primer sentido que participa en la degustación, y una delicada lámina de oro sobre un bombón de chocolate o unas virutas de plata espolvoreadas sobre una tarta crean una experiencia de lujo y sofisticación.

¿Cómo se llaman los pasteles de bollería?
En Asturias, los llamamos Mugis. Sin embargo, existen muchas maneras de llamar a este mismo pastel, como Raquetas, Orejas, Huit, entre otros. Mugis son uno de los pasteles de bollería más ricos que he probado, ya que al llevar crema son muy jugosos y tienen ese sabor a mantequilla que los hace deliciosos.

Grandes chefs y maestros pasteleros los utilizan en diversas formas:

  • Láminas (Pan de oro/plata): Hojas finísimas utilizadas para cubrir completamente dulces o para aplicar pequeños detalles decorativos.
  • Copos o escamas: Ideales para espolvorear sobre postres, cócteles o incluso platos salados, creando un efecto brillante y festivo.
  • Polvo: Se usa para dar un brillo sutil y un acabado luminoso a chocolates, glaseados y otras superficies.

Esta práctica no es nueva. Referencias históricas nos cuentan que los patricios romanos ya disfrutaban de tartas recubiertas de pan de oro, y en la Venecia del siglo XVI se servían pequeños dulces cubiertos de este metal. Hoy, gracias a la globalización, estos aderezos sibaritas están al alcance de quienes buscan dar un toque exclusivo a sus creaciones caseras, aunque su precio refleja su exclusividad.

Tabla Comparativa: Enfoques de la Pastelería

CaracterísticaPastelería IndustrialPastelería Artesanal / de Alta Gama
Material de Envase PrincipalPET (plástico) por su coste, visibilidad y facilidad de manipulación.Cartón tratado y papel por su estética, tradición y percepción de calidad.
Ingredientes DecorativosColorantes, azúcares, sucedáneos de chocolate. Enfoque en la durabilidad y el bajo coste.Fruta fresca, chocolate de alta calidad, flores comestibles y metales preciosos (oro, plata).
Enfoque PrincipalVolumen de producción, estandarización, vida útil prolongada y coste competitivo.Calidad de la materia prima, sabor, creatividad, experiencia del cliente y presentación.

Un Viaje al Sabor: Receta del Pastel de Manzana Bolzano

Para conectar con la esencia de la pastelería, nada mejor que una receta con alma. El Pastel de Manzana Bolzano es una de esas elaboraciones que, tras una apariencia humilde y algo desastrada, esconde un sabor extraordinario. Su origen nos lleva a la ciudad italiana de Bolzano, en los Alpes, una región famosa por la calidad de sus manzanas. La clave de este pastel es la abrumadora cantidad de fruta, unida por una masa bizcochosa justa y necesaria, y perfumada intensamente con vainilla y limón.

¿Cómo hacer un pastel de Bolzano?
Mi «hack» consiste en cambiar la harina por una mezcla de 35g de harina y 35g de almendra molida con piel. Sé que ya no es el auténtico pastel de Bolzano, pero la mezcla de almendra con manzana, vainilla y limón se me hace más irresistible. Muchas gracias por la receta. Responder Guestofwinterdice 27 febrero, 2013 a las 7:52 pm

Ingredientes:

  • 600 g de manzanas ácidas (tipo Reineta o Granny Smith)
  • 1 limón grande (ralladura y zumo)
  • 160 g de azúcar
  • 2 huevos medianos a temperatura ambiente
  • 110 g de mantequilla
  • 70 g de harina de repostería
  • 2 cucharaditas de levadura química (polvo de hornear)
  • 1 vaina de vainilla de buena calidad
  • 125 g de leche entera

Instrucciones:

  1. Precalienta el horno a 170ºC con aire (o 190ºC sin aire). Prepara un molde redondo desmontable de 20 cm, forrándolo completamente con papel de hornear. Este paso es crucial, ya que el pastel es muy pegajoso.
  2. Derrite la mantequilla. Abre la vaina de vainilla por la mitad, raspa las semillas interiores y añádelas a la mantequilla caliente para que infusione y suelte todo su aroma.
  3. Ralla la piel del limón y exprime su zumo en un bol grande. Pela las manzanas, córtalas en gajos no demasiado finos y sumérgelos inmediatamente en el zumo de limón para evitar que se oxiden.
  4. En otro bol, bate los huevos con el azúcar (y la ralladura de limón) con unas varillas eléctricas hasta que la mezcla blanquee, doble su volumen y esté muy espumosa.
  5. Con una espátula y movimientos envolventes, añade la mantequilla derretida con la vainilla a la mezcla de huevos.
  6. Tamiza la harina con la levadura. Añade un tercio de la mezcla de harina a la masa, integra con suavidad. Luego, vierte la mitad de la leche, integra. Repite con otro tercio de harina, el resto de la leche y termina con la última parte de la harina. Mezcla siempre con delicadeza para no perder el aire.
  7. Vuelca esta masa sobre el bol con los gajos de manzana y mezcla bien para que toda la fruta quede impregnada.
  8. Vierte la mezcla final en el molde preparado y alisa la superficie.
  9. Hornea durante 25 minutos. Pasado ese tiempo, sube la temperatura a 175ºC con aire (o 195ºC sin aire) y hornea otros 25 minutos, o hasta que al pinchar el centro con una brocheta, esta salga limpia y el pastel esté dorado.
  10. Deja enfriar sobre una rejilla y no lo desmoldes hasta que esté completamente frío.

Un Dulce, Mil Nombres

Para finalizar nuestro viaje, una curiosidad lingüística que demuestra la riqueza cultural de la pastelería. Un mismo dulce puede recibir nombres completamente diferentes según la región. Un ejemplo claro lo encontramos en Asturias con los Mugis. Se trata de un delicioso pastel de bollería, jugoso por su relleno de crema y con un inconfundible sabor a mantequilla. Sin embargo, si viajas por España, es posible que encuentres esta misma delicia bajo nombres como 'Raquetas', 'Orejas' o incluso 'Huit'. Una prueba más de que la pastelería también es cultura y tradición local.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Es realmente seguro comer oro y plata?
Sí, es completamente seguro. El oro (E-175) y la plata (E-174) autorizados para uso alimentario son biológicamente inertes. Esto significa que atraviesan el sistema digestivo sin ser absorbidos por el cuerpo y se expulsan tal cual. No son tóxicos ni aportan calorías.
¿Por qué hay tanta diferencia de precio y presentación entre un pastel de supermercado y uno de pastelería artesanal?
La diferencia radica en múltiples factores: la calidad y el coste de las materias primas (mantequilla vs. margarina, chocolate de cobertura vs. sucedáneos), el proceso de elaboración (manual y en pequeños lotes vs. industrial y automatizado), los costes de personalización y, como hemos visto, el tipo de packaging, que en el caso artesanal es un elemento más de la experiencia de compra.
En la receta del Pastel Bolzano, ¿puedo usar otro tipo de manzana?
Sí, pero el resultado variará. Las manzanas ácidas como la Reineta o la Granny Smith son ideales porque su acidez equilibra el dulzor de la masa y mantienen mejor su forma al hornearse. Si usas una manzana más dulce (como la Fuji o la Royal Gala), quizás debas reducir un poco la cantidad de azúcar y el sabor final será menos intenso.

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