20/12/2018
Hay creaciones en el mundo de la repostería que trascienden la simple categoría de postre para convertirse en auténticas obras de arte, en leyendas del dulce. La Tarta Saint Honoré es, sin duda, una de ellas. Este monumento de la pastelería francesa es un desafío para cualquier aficionado y un deleite para quien tiene el placer de degustarla. Combina texturas y sabores de una manera magistral: una base crujiente de hojaldre, una corona de delicados profiteroles rellenos, un corazón de sedosa crema y una crujiente capa de caramelo. Es un postre que exige técnica, paciencia y amor, pero cuyo resultado es una experiencia inolvidable. Acompáñanos en este viaje para desentrañar todos sus secretos, desde su fascinante historia hasta la receta definitiva para que puedas recrear esta joya en tu propia cocina.

Un Postre con Historia y Santoral Propio
La historia de la Tarta Saint Honoré es tan rica como su sabor. Para entenderla, debemos viajar al París de mediados del siglo XIX, a una pastelería situada, como no podía ser de otra manera, en la Rue Saint-Honoré. Fue allí, alrededor de 1846, donde el maestro pastelero Auguste Chiboust dio vida a esta creación. Curiosamente, la versión original era algo diferente, elaborada sobre una base de masa de brioche. Sin embargo, fueron los hermanos Julien quienes, años más tarde, perfeccionaron la receta, sustituyendo el brioche por una base de hojaldre y coronándola con los característicos profiteroles de pâte à choux, asegurando así una mayor estabilidad y una textura superior que la catapultó al estrellato.
¿Quién fue San Honorato (Saint Honoré)?
El nombre del pastel no es casual. Rinde homenaje a San Honorato de Amiens, patrón de los panaderos, molineros y pasteleros. La leyenda cuenta que Honorato, nacido en el siglo VI en una familia noble, era un hombre tan pío que fue elegido obispo de Amiens contra su voluntad. Al comunicar la noticia a su anciana nodriza, que estaba horneando pan, ella exclamó escéptica que solo lo creería si su pala de hornear echaba raíces. Al instante, la pala de madera se transformó en una morera cargada de flores y frutos. Este milagro consolidó su santidad y, siglos después, en 1202, un panadero parisino donó tierras para construir una capilla en su honor, sellando para siempre su patronazgo sobre el gremio más dulce.
La Anatomía de una Tarta Saint Honoré Perfecta
Este postre es una sinfonía de componentes que deben ejecutarse a la perfección para lograr el equilibrio deseado. Cada elemento juega un papel crucial:
- La Base de Hojaldre: Un disco de hojaldre crujiente y dorado que aporta el fundamento estructural y un delicioso sabor a mantequilla.
- La Corona de Pâte à Choux: Sobre el borde del hojaldre se dibuja un círculo de masa choux. Al hornearse juntos, forman una base sólida y aireada.
- Los Profiteroles (Choux): Pequeñas esferas de masa choux, horneadas hasta quedar huecas y secas, listas para ser rellenadas.
- El Corazón de Crema Chiboust: El alma de la tarta. Es una exquisita y etérea mezcla de crema pastelera tradicional, enriquecida con gelatina para darle cuerpo, y aligerada con un brillante y estable merengue italiano.
- El Baño de Caramelo: Los profiteroles se bañan en un caramelo rubio y crujiente que no solo aporta un sabor agridulce y una textura increíble, sino que también actúa como “pegamento” para fijarlos a la base.
- El Toque Final de Chantilly: El centro de la tarta se rellena generosamente con el resto de la crema Chiboust, y a menudo se decora con rosetones de crema Chantilly para un acabado elegante y aún más goloso.
Receta Detallada para Conquistar la Saint Honoré
Aunque pueda parecer intimidante, la clave está en la organización y en seguir los pasos con precisión. Dividiremos el proceso en sus componentes para que sea más sencillo.
Ingredientes Necesarios
- Para la Base: 1 disco de masa de hojaldre de unos 24 cm de diámetro.
- Para la Masa Choux (Pâte à Choux):
- 250 ml de agua
- 80 gr de mantequilla
- 150 gr de harina de trigo
- 3 huevos grandes
- 1 pizca de sal
- Para la Crema Chiboust:
- Crema Pastelera: 500 ml de leche entera, 5 yemas de huevo, 70 gr de azúcar, 30 gr de harina, 30 gr de maicena, 4.5 hojas de gelatina (o su equivalente en polvo), 30 gr de mantequilla, 1 vaina de vainilla.
- Merengue Italiano: 3 claras de huevo, 100 gr de azúcar, unas gotas de zumo de limón, un poco de agua.
- Para el Caramelo:
- 200 gr de azúcar
- Un tercio del peso del azúcar en agua (aprox. 65-70 ml)
- Unas gotas de zumo de limón
- Opcional para decorar: Crema Chantilly (nata para montar +35% M.G., azúcar glas y vainilla).
Paso 1: La Crema Chiboust, el Alma del Postre
- Prepara la Crema Pastelera: Hidrata las hojas de gelatina en agua fría. Calienta la leche con la vaina de vainilla abierta a fuego bajo. Mientras, en un bol, blanquea las yemas con el azúcar. Añade la maicena y la harina tamizadas y bate hasta obtener una mezcla homogénea. Vierte la mitad de la leche caliente sobre la mezcla de yemas sin dejar de batir. Devuelve todo a la cazuela con el resto de la leche y cocina a fuego lento, removiendo constantemente con varillas hasta que espese. Retira del fuego, escurre bien la gelatina e incorpórala. Finalmente, añade la mantequilla en trozos y mezcla hasta que se disuelva. Tapa a piel con film transparente y mantenla templada (puedes usar un baño María suave).
- Prepara el Merengue Italiano: En el bol de una batidora, empieza a montar las claras con unas gotas de limón a velocidad media. Mientras, en un cazo, pon el azúcar con el agua y el limón y llévalo a ebullición hasta alcanzar el punto de hebra fina (110-112ºC). Con la batidora en marcha, vierte el almíbar caliente en un hilo fino y continuo sobre las claras. Sube la velocidad y sigue batiendo durante unos 10-15 minutos, hasta que el merengue esté firme, brillante y el bol se haya enfriado.
- La Unión Mágica: Incorpora una cuarta parte del merengue a la crema pastelera templada y mezcla con energía para igualar densidades. Luego, añade el resto del merengue e intégralo con movimientos suaves y envolventes con una espátula para no perder aire. ¡Ya tienes tu Crema Chiboust! Pásala a una manga pastelera y refrigera.
Paso 2: Horneado del Hojaldre y los Choux
- Precalienta el horno a 200ºC.
- Prepara la Masa Choux: En un cazo, lleva a ebullición el agua con la sal y la mantequilla. Retira del fuego y añade toda la harina de golpe. Remueve enérgicamente con una espátula de madera hasta formar una bola que se separe de las paredes. Vuelve a poner al fuego durante un minuto para secar un poco la masa (panade). Pasa la masa a un bol y deja que se temple. Incorpora los huevos uno a uno, no añadas el siguiente hasta que el anterior esté completamente integrado. La masa final debe ser lisa, brillante y formar una cinta al levantar la espátula.
- Forma y Hornea: Coloca el disco de hojaldre en una bandeja de horno y pínchalo con un tenedor. Con una manga pastelera y la masa choux, traza un anillo sobre el borde del disco de hojaldre. En otra bandeja, forma pequeños montoncitos de masa choux (profiteroles) de unos 2.5 cm.
- Hornea todo durante 15 minutos a 200ºC y luego baja la temperatura a 180ºC durante 10-15 minutos más. ¡No abras la puerta del horno durante la cocción! El vapor es esencial para que suban, y un cambio brusco de temperatura los desinflará. Deben quedar dorados, secos y huecos.
Paso 3: Caramelo y Montaje Final
- Rellena los Choux: Una vez fríos, haz un pequeño agujero en la base de cada profiterol y rellénalos con la crema Chiboust usando una boquilla de cánula.
- Prepara el Caramelo: En un cazo, calienta el azúcar, el agua y el limón hasta obtener un caramelo de color rubio dorado. Ten mucho cuidado, ya que alcanza altas temperaturas.
- El Montaje: Sumerge la parte superior de cada profiterol relleno en el caramelo caliente y colócalos boca abajo sobre papel de horno para que se enfríe. Luego, moja ligeramente la base de cada profiterol en el caramelo y pégalos uno al lado del otro sobre la corona de masa choux de la base. El caramelo actuará como cemento.
- Acabado: Rellena el centro de la tarta con el resto de la crema Chiboust. Puedes hacerlo con una manga pastelera para un acabado más limpio. Si lo deseas, decora con rosetones de crema Chantilly. Refrigera la tarta durante unas horas antes de servir para que los sabores se asienten. ¡Et voilà!
Tabla Comparativa de Merengues
La elección del merengue italiano para la crema Chiboust no es aleatoria. Su estabilidad y textura son clave. Aquí puedes ver por qué es la mejor opción.
| Característica | Merengue Francés | Merengue Italiano | Merengue Suizo |
|---|---|---|---|
| Preparación | Claras crudas batidas con azúcar. | Claras montadas con un almíbar caliente. | Claras y azúcar calentados al baño maría y luego montados. |
| Estabilidad | Baja, debe hornearse de inmediato. | Muy alta y estable. Las claras están cocidas. | Alta, muy estable. |
| Textura | Ligero y aireado, ideal para secar. | Denso, cremoso y brillante, tipo malvavisco. | Denso, sedoso y muy liso. |
| Uso Ideal | Suspiros, bases de tarta horneadas. | Mousses, buttercream, y por supuesto, la Crema Chiboust. | Decoraciones, coberturas. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué se desinflan mis profiteroles (choux)?
La causa más común es abrir el horno antes de tiempo o una cocción insuficiente. La estructura del choux necesita secarse completamente por dentro para poder sostenerse. Un golpe de aire frío hará que el vapor interno se condense y la masa se colapse.

¿Puedo preparar la tarta con antelación?
La Tarta Saint Honoré está en su punto óptimo el día de su elaboración o al día siguiente. Se puede conservar en el frigorífico hasta 48 horas, pero ten en cuenta que el caramelo tiende a humedecerse y perder su textura crujiente con el paso del tiempo.
Mi crema Chiboust no tiene suficiente consistencia, ¿qué hago?
Esto suele ocurrir si el merengue no estaba lo suficientemente montado o si la crema pastelera estaba demasiado caliente al mezclar. Un truco de emergencia es montar un poco de nata muy fría (200 ml) y añadirla con movimientos envolventes a la crema para darle más cuerpo.
¿Qué diferencia hay entre crema Chantilly y nata montada?
Técnicamente, se denomina Chantilly a la nata (con más del 35% de materia grasa) que ha sido montada con azúcar glas y aromatizada con vainilla. Si solo lleva nata y azúcar, se le conoce simplemente como nata montada.
Embarcarse en la elaboración de una Tarta Saint Honoré es más que seguir una receta; es un acto de amor por la pastelería, un homenaje a la tradición y una prueba de habilidad. Cada bocado, con su contraste de texturas y su equilibrio de sabores, es la recompensa a un trabajo minucioso. No te dejes intimidar por su complejidad y atrévete a crear esta maravilla parisina. El aplauso de tus comensales será tu mejor premio.
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