¿Quién es el dueño de la heladería de Chungo?

Chungo: La Historia del Sabor Artesanal de Barrio

06/10/2025

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En Argentina, el helado no es solo un postre, es una experiencia cultural profundamente arraigada, un ritual social. A diferencia de otros mercados dominados por productos industriales, aquí la vara la pone el helado artesanal, una herencia directa de los inmigrantes italianos que trajeron consigo la receta del auténtico gelato. En este competitivo y apasionado escenario, una marca ha logrado no solo perdurar, sino convertirse en un sinónimo de tradición y calidad: Chungo. Su historia es la de un sueño de barrio que, a base de esfuerzo, dedicación y un profundo respeto por la materia prima, se transformó en un referente indiscutido.

¿Dónde se fabrica el helado Chungo?
Hoy fabrican, en total, 4 millones de kilos anuales desde Rosario al mundo. Chungo también está haciendo lo suyo. Desde el año 2000 fabrica helado premium para Cencosud Chile y atiende a restaurantes en Santiago. Hoy están en negociaciones para poner un pie en Uruguay.
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El Origen de una Pasión: La Visión de Jorge Davalli

Todo comenzó en septiembre de 1973. Jorge Davalli, un joven de 29 años con espíritu emprendedor, decidió dar un salto de fe. Trabajaba en una empresa durante la semana y en una heladería los fines de semana. Fue allí donde surgió la idea que cambiaría su vida: le propuso al dueño comprar el fondo de comercio de aquella heladería de barrio ubicada en la esquina de Av. San Isidro y Arias, en el corazón de Saavedra. La propuesta fue aceptada, y con el dinero obtenido de la venta de su auto y la ayuda de familiares, Jorge se convirtió en el dueño. Por cábala, decidió mantener el nombre original: Chungo.

Sin saber nada del proceso de elaboración, fue la esposa del dueño anterior quien le enseñó el oficio. La dedicación de Jorge era absoluta. Su hijo Ariel, actual presidente de la compañía, recuerda las historias de su padre durmiendo sobre sacos de azúcar de 50 kilos para reponer energías entre tanda y tanda de producción. Este esfuerzo físico y mental fue el cimiento sobre el cual se construyó la marca, basado en un valor innegociable: el legado de hacer las cosas bien.

Innovación y Sabor: Las Claves del Éxito Temprano

Chungo rápidamente se diferenció del resto. Jorge Davalli no solo se enfocaba en la calidad del producto, sino también en la experiencia del cliente. Fue un pionero en su época, introduciendo detalles que marcaron un antes y un después en el servicio de las heladerías:

  • Fue el primero en crear un folleto explicativo sobre las cualidades del helado artesanal.
  • Implementó el uso de baberos descartables para los niños, un gesto simple pero muy valorado por las familias.
  • Instaló la primera línea 0800 para atención al cliente en el rubro.
  • Diseñó un mostrador de acero inoxidable, un estándar de higiene y modernidad para la época.

Gracias a su vocación de servicio y a la calidad de su helado, el "boca en boca" hizo su magia. Pronto, gente de barrios como Devoto, Belgrano y San Isidro peregrinaba hasta Saavedra para probar sus creaciones. Las colas de una hora los fines de semana se volvieron una postal habitual, consolidando a Chungo como un punto de encuentro.

El Dulce de Leche: El Sabor Insignia de Chungo

Si hay un sabor que define a Argentina, es el dulce de leche. Y en Chungo, este sabor es el rey indiscutido. Con siete variedades distintas, el dulce de leche representa más del 25% de la producción total de la marca. Su excelencia ha sido reconocida con premios en ferias gastronómicas y, más importante aún, con la lealtad de sus clientes. Sabores como el Sabayón, los chocolates intensos y el Mascarpone con frutos del bosque también se han ganado un lugar en el corazón del público.

Sin embargo, no todos los experimentos fueron un éxito. Ariel Davalli recuerda con humor un sabor que a él le encantaba pero que no fue bien recibido por el mercado: una base de crema de miel con hilos de miel y nueces pecan caramelizadas. Esta anécdota demuestra una realidad del negocio: a veces, el mercado no está maduro para ciertas innovaciones, una lección valiosa en su constante proceso de desarrollo de productos.

De Empresa Individual a Legado Familiar

Durante años, Jorge Davalli se resistió a expandirse, llegando a colocar un cartel que decía "esta es la única sucursal Chungo". Sin embargo, el crecimiento era inevitable. Sus tres hijos, Ariel, Daniel y Mariano, crecieron en la heladería. Fue Ariel quien, tras un breve paso por la carrera de arquitectura, decidió seguir los pasos de su padre y profesionalizar el negocio familiar.

En 1989 abrieron la segunda sucursal en Belgrano. La transición no fue fácil; a Jorge le costó delegar, pero entendió que era el camino para crecer. El verdadero salto llegó en 1996, cuando la demanda superó la capacidad de producción del local original. Construyeron su propia fábrica en un terreno cercano, lo que les permitió comenzar a expandirse a través de franquicias, llegar a los cines Showcase y desarrollar marcas propias para supermercados. Hoy, esa fábrica en el barrio de Saavedra sigue siendo el corazón productivo de Chungo, donde se elaboran más de 700.000 kilos de helado al año.

Más Allá del Helado: La Evolución del Negocio

La capacidad de adaptación ha sido fundamental para la supervivencia y el éxito de Chungo. En 2004, la empresa dio un giro estratégico fundamental: incorporó con fuerza la pastelería y la cafetería. La decisión respondió a una necesidad de negocio: los altos costos de los alquileres exigían generar ingresos durante todo el año, especialmente en los meses de invierno cuando la venta de helado disminuye. Esta movida, inspirada en tendencias internacionales, fue un acierto que consolidó su modelo de negocio.

Más recientemente, en 2020, en plena pandemia, la marca se reinventó una vez más con una nueva imagen y un nuevo modelo de locales enfocados exclusivamente en delivery y take away. Esta rápida adaptación les permitió no solo surfear la crisis, sino también fortalecer su presencia y cobertura geográfica a un menor costo.

El Secreto de la Calidad: Producción Artesanal a Gran Escala

¿Cómo mantener la calidad artesanal al crecer a esta escala? La respuesta de Chungo está en su "sistema productivo discontinuo". Esto significa que, a pesar de contar con maquinaria industrial, el helado se sigue haciendo en lotes, como en una heladería de barrio. No utilizan una línea de producción continua, lo que les permite mantener el control sobre cada preparación, usando los mismos insumos de alta calidad que hace casi 50 años. Esta filosofía, heredada de Jorge, es inflexible: si no se consigue una materia prima que cumpla con sus estándares (como ocurrió con las avellanas durante la crisis de 2001), prefieren discontinuar temporalmente un producto antes que bajar la calidad.

Comparativa de Modelos en el Mercado Argentino

Para entender el lugar de Chungo, es útil compararlo con otros grandes jugadores del sector heladero argentino.

MarcaModelo de Negocio PrincipalEnfoque de ProductoEstrategia de Expansión
ChungoFranquicias y locales propios. Fuerte en cafetería y pastelería.Helado artesanal premium, con gran desarrollo de otros productos gastronómicos.Nacional y exportación a países limítrofes (B2B y locales).
FreddoCadena de locales y venta en supermercados (envasados).Helado premium con foco en la internacionalización del producto envasado.Fuerte presencia internacional en América y Europa.
GridoModelo masivo de franquicias de bajo costo.Helado y alimentos congelados a precios accesibles.Quinta cadena mundial, con gran presencia en Argentina y países de la región.

Preguntas Frecuentes

¿Quién fundó Chungo y quién es el dueño actual?
Chungo fue fundado en 1973 por Jorge Davalli. Actualmente, la empresa es presidida por su hijo, Ariel Davalli, continuando el legado familiar.

¿Dónde se fabrica el helado de Chungo?
Todo el helado de Chungo se produce en su planta central, ubicada en el barrio de Saavedra en la Ciudad de Buenos Aires, el mismo barrio donde nació la primera heladería.

¿Cuál es el sabor más popular de Chungo?
El sabor más emblemático y vendido es el Dulce de Leche, que ofrecen en siete variedades diferentes y representa más de una cuarta parte de sus ventas totales.

¿Chungo vende solamente helado?
No. Aunque su corazón es la heladería artesanal, Chungo ha evolucionado para convertirse en un espacio gastronómico completo, con una amplia oferta de cafetería, pastelería de alta calidad, almuerzos y cenas.

La historia de Chungo es un reflejo de la pasión argentina por el helado. Es la prueba de que se puede crecer sin perder la esencia, de que la innovación y la tradición pueden ir de la mano. Es el legado de un padre a un hijo, resumido en una frase que Jorge Davalli siempre repetía y que Ariel hoy transmite a sus colaboradores: "Cuesta lo mismo hacerlo bien que mal, entonces hagámoslo bien".

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