21/02/2022
En el universo de la gastronomía, al igual que en la alta pastelería, la primera impresión es la que cuenta. Un postre nos seduce primero por su apariencia, sus colores y texturas. De manera similar, el mundo de los quesos nos ofrece una paleta de colores tan vasta y sorprendente que cada pieza se convierte en una obra de arte comestible. El color de un queso, ya sea en su corteza o en su pasta, no es un mero capricho estético; es el lenguaje silencioso que nos habla de su origen, su proceso de maduración, los ingredientes que lo componen y, por supuesto, el festín de sabores que nos espera. Acompáñame en este viaje cromático para descifrar los secretos que se esconden detrás de cada tonalidad y aprender a apreciar el queso no solo con el paladar, sino también con la vista.

La Corteza: El Lienzo del Maestro Quesero
La corteza es mucho más que una simple capa protectora; es el primer indicio del carácter de un queso. Se forma durante el proceso de curación y puede ser tan variada como los quesos mismos. Entender sus tipos es el primer paso para convertirnos en verdaderos conocedores.
- Corteza seca: Es la que se forma de manera completamente natural cuando el queso se seca durante su maduración. Es el tipo más básico y común.
- Corteza de moho: Una maravilla de la naturaleza controlada. Ciertos mohos y hongos comestibles, como el famoso Penicillium, se cultivan en la superficie para desarrollar sabores, aromas y texturas únicas.
- Corteza artificial: Se trata de una cubierta externa que se añade para proteger el queso. Puede ser de cera, parafina o productos vegetales, y a diferencia de las anteriores, generalmente no es comestible.
El Blanco Inmaculado: Elegancia y Cremosidad
La corteza blanca y aterciopelada es sinónimo de quesos suaves y cremosos. Este manto prístino es el resultado del trabajo de un hongo específico: el Penicillium candillum. El proceso para lograr esta belleza es meticuloso y controlado.
Primero, el moho se añade directamente a la leche antes de cuajar. Una vez formada la cuajada, se deposita con sumo cuidado en moldes perforados para que escurra el suero. Posteriormente, los quesos pasan a cámaras de maduración con temperatura y humedad estrictamente controladas. Es aquí donde el hongo florece, creando esa capa blanca característica que no solo protege el queso, sino que también contribuye a refinar su sabor y a darle su inconfundible textura cremosa.
Iconos de la Corteza Blanca
- Queso Brie: Originario de la región de Brie, en Francia, este queso es la definición de la elegancia. Su pasta de color marfil o amarillo pálido es suave y cremosa, con un sabor delicado que recuerda a una sopa de hongos silvestres con un toque de jerez. Su aroma puede tener una ligera nota a amoníaco, señal de su madurez.
- Queso Camembert: Primo hermano del Brie, proveniente de Normandía. Su pasta es amarilla y su textura semiblanda y cremosa. Ofrece un sabor a setas y un aroma afrutado. Un sabor amargo o amoniacal es indicativo de que el queso está pasado.
Una Paleta de Colores Cálidos: Del Amarillo al Rojo Intenso
Las cortezas que van del amarillo paja al rojo anaranjado nos transportan a sabores más rústicos y, a menudo, más intensos. Estos colores vibrantes se obtienen mediante diversas técnicas durante la maduración:
- Baños en salmuera: Sumergir el queso en una solución de agua y sal ayuda a desarrollar color y a controlar la flora de la superficie.
- Fermentos rojos: El uso de bacterias como la Brevibacterium linens es responsable de las cortezas anaranjadas y pegajosas de quesos muy aromáticos.
- Aceites vegetales: A veces, se aplica una película de aceite vegetal que le confiere un tono amarillento y protección.
Ejemplos Notables
- Queso Tetilla: Este queso gallego, famoso por su forma cónica, posee una corteza dura y seca de color amarillo paja. Su pasta es blanda, cremosa, de sabor suave, salado y ligeramente ácido.
- Queso Munster: Un queso francés de olor penetrante pero sabor sorprendentemente suave. Su corteza, lavada con salmuera, adquiere un color que va del amarillo al rojo anaranjado. Su pasta es blanda y de color amarillo oscuro.
- Queso Edam: El icónico queso holandés de forma esférica. Su corteza es artificial, una capa de parafina roja o amarilla que protege una pasta firme y amarillenta, fácil de cortar y perfecta para acompañar con frutas.
El Corazón del Queso: Colores que Revelan el Sabor Interior
Si la corteza es la portada, la pasta es el contenido principal del libro. Su color y textura nos cuentan la historia completa. Aunque algunos colores intensos puedan causar un rechazo inicial, suelen ser la puerta de entrada a los sabores más complejos y apreciados por los gourmands.
Las Vetas Mágicas: El Intenso Mundo de los Quesos Azules
Los quesos con vetas azules o verdes son, quizás, los más impactantes visualmente. Lejos de ser un signo de descomposición, estas vetas son el resultado del desarrollo de mohos comestibles, principalmente del género Penicillium roqueforti, que se introducen deliberadamente en el queso.
La maduración se lleva a cabo en cuevas o cámaras con alta humedad, lo que favorece el crecimiento del moho. A menudo, la cuajada se perfora con agujas finas para permitir que el aire penetre y el moho prolifere, creando esas características vetas y aportando sabores que van desde lo dulce y cremoso hasta lo picante y potente.

Tabla Comparativa de Quesos Azules
| Queso | Origen | Color de Vetas | Características del Sabor |
|---|---|---|---|
| Roquefort | Francia | Verde azulado | Sabor a setas, puede ser picante. Corteza mohosa y blanca. |
| Cabrales | España (Asturias) | Azul verdoso | Olor y sabor fuertes y penetrantes. |
| Gorgonzola | Italia | Verde y azul | Dos variedades: dulce (cremoso) y picante (más firme y fuerte). |
Otros Colores Sorprendentes en la Pasta
- Verde Uniforme: El queso suizo Schabzieger es un caso único. Su pasta es dura y de un color verde pálido, que obtiene al mezclarle meliloto azul pulverizado. Se usa rallado como condimento por su sabor acre y aroma a cilantro.
- Amarillo con Semillas: El queso Leiden de Holanda presenta una pasta dura de color amarillo pálido, salpicada con semillas de comino que se añaden durante su elaboración.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Todas las cortezas de queso son comestibles?
No todas. Las cortezas naturales, ya sean secas o formadas por mohos (como en el Brie o Camembert), son parte integral de la experiencia y son comestibles. Sin embargo, las cortezas artificiales, como la cera roja del Edam o las cubiertas de plástico, deben retirarse antes de consumir el queso.
¿Qué significan las vetas azules o verdes en un queso?
Esas vetas son colonias de mohos comestibles, como el Penicillium roqueforti, que se desarrollan de forma controlada durante la maduración. Son las responsables del sabor intenso, picante y característico de los quesos azules.
Mi queso huele un poco a amoníaco, ¿está en mal estado?
Depende del queso. Un ligero aroma a amoníaco puede ser normal en quesos maduros como el Brie. Sin embargo, en un queso como el Camembert, un olor fuerte a amoníaco acompañado de un sabor amargo es señal de que está demasiado maduro o pasado.
¿Cómo se consigue que un queso tenga una corteza violeta?
Algunos quesos, conocidos como "avinados", adquieren un color violeta o tinto al ser bañados o cubiertos con hollejos (la piel de la uva) de la vendimia reciente. Este proceso no solo les da color, sino también aromas y sabores vínicos muy particulares.
Explorar el mundo del queso a través de sus colores es una aventura sensorial fascinante. Cada tonalidad, cada veta y cada textura es una pista que nos guía hacia un universo de sabores por descubrir. La próxima vez que te encuentres frente a una tabla de quesos, no te dejes intimidar por sus colores audaces. Anímate a probar, a preguntar y a disfrutar del arte que los maestros queseros plasman en cada una de sus creaciones. Al fin y al cabo, tanto en un pastel como en un queso, la belleza exterior es solo el preludio de una experiencia deliciosa.
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