¿Cuántas veces se envía el pastel al comedor real?

El Pastel Real que Viajaba con la Reina Isabel II

07/03/2021

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La figura de la Reina Isabel II siempre ha estado envuelta en un halo de misterio y solemnidad. Sin embargo, detrás de la corona y los protocolos, existía una mujer con gustos y costumbres sorprendentemente sencillos, especialmente en lo que a gastronomía se refiere. Lejos de los banquetes opulentos que uno podría imaginar, la monarca más longeva de la historia de Inglaterra mantenía una relación pragmática con la comida. Pero entre sus frugales preferencias, un postre brillaba con luz propia, un capricho tan irrenunciable que se convirtió en su compañero de viaje inseparable entre residencias reales: el pastel de chocolate con galletas.

¿Qué harías si te dan una torta en la cara?
Si te dan una torta en la cara, devolversela es una opción. Puedes elegir entre varias reacciones, como insultar, pasar de largo, o incluso decir que fuiste tú quien empezó. También puedes llamar a la policía o a los servicios de rescate, dependiendo de la situación.

Gracias a las revelaciones de quienes tuvieron el honor de servir en las cocinas reales, como el ex chef personal Darren McGrady, hoy podemos asomarnos a los secretos dulces que deleitaban a la Reina. Estos relatos nos pintan un cuadro fascinante de una mujer que, a pesar de tener el mundo a su disposición, encontraba el máximo placer en los sabores de la infancia y en un pastel que, lejos de la alta cocina, representaba el confort y la tradición.

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Un Paladar Marcado por la Sencillez

Antes de sumergirnos en el universo del chocolate, es crucial entender el contexto culinario de la Reina. Su Majestad no era una 'foodie'. Como afirmó Mark Flanagan, cocinero oficial de la Casa Real, ella "comía para sobrevivir". Su paladar, forjado en parte durante los años de austeridad de la Segunda Guerra Mundial, se inclinaba por platos simples, sin sabores abrumadores. Ingredientes como el ajo, la cebolla o cualquier matiz picante estaban prácticamente vetados en sus menús.

Las comidas principales, servidas con una puntualidad británica impecable, consistían en preparaciones limpias y saludables. El pescado al vapor, el pollo a la plancha o las piezas de caza provenientes de sus propios cotos reales eran protagonistas habituales. Sin embargo, era en la hora del té donde su lado más goloso salía a relucir. Un ejemplo perfecto de su amor por lo simple eran los famosos 'Jam penny sandwiches', minúsculos sándwiches de pan de molde sin corteza, untados con mantequilla y mermelada de fresa, del tamaño de una moneda de un centavo. Un bocado que la acompañó desde su niñez hasta sus últimos días.

El Protagonista Indiscutible: El Pastel de Chocolate con Galletas

En este panorama de frugalidad, el Pastel de Chocolate con galletas emergía como la excepción que confirmaba la regla. Este no era un pastel cualquiera; era 'el pastel'. Una elaboración sencilla, que no requiere horneado, pero con un sabor y una textura que, evidentemente, cautivaron a la monarca de una manera única.

El chef Darren McGrady, quien ahora comparte sus recetas y anécdotas en su canal de YouTube, lo describe con una devoción que refleja la de la propia Reina. “Este pastel es probablemente el único que se envía al comedor real una y otra vez hasta que se acaba”, revela en su web. Esta afirmación es extraordinaria en un entorno donde la variedad y la perfección son la norma. La Reina no se cansaba de él. Lo comía trozo a trozo, día tras día, hasta que no quedaba ni una miga.

Un Postre Viajero

La anécdota más reveladora sobre la importancia de este pastel es, sin duda, su condición de viajero. McGrady cuenta una historia que ilustra a la perfección este vínculo especial: “Si quedaba algo cuando lo empezaba en el Palacio de Buckingham, lo terminaba luego en el Castillo de Windsor. Yo solía viajar en el tren de Londres al Castillo de Windsor con el pastel de chocolate y galletas, ya a medias, en una lata sobre mis rodillas”.

Imaginar esta escena es fascinante: un chef real, custodiando un pastel a medio comer en un tren, todo para satisfacer el deseo de la Reina. Esto demuestra que no era solo un postre, sino un ritual, un pequeño lujo constante en su estructurada vida. Este amor fue heredado por su nieto, el príncipe Guillermo, quien lo eligió como uno de los pasteles para su boda con Kate Middleton, un tierno homenaje a los tés compartidos con su abuela.

Tabla Comparativa: La Dieta Real

Para entender mejor el contraste, observemos la siguiente tabla que resume los hábitos alimenticios de la Reina:

Hábito AlimenticioDescripciónEjemplo Concreto
Comidas PrincipalesSencillas, saludables y puntuales. Técnicas como vapor o plancha. Evitaba sabores fuertes.Pollo a la plancha, pescado al vapor, venado de Balmoral.
Aperitivos y TéTradicionales, con un toque infantil y nostálgico. Pequeñas porciones.Sándwiches 'Jam Penny' de mermelada.
El Capricho DulceRico, indulgente y repetido hasta terminarlo. Un ritual más que un postre.Pastel de Chocolate con Galletas.

Preguntas Frecuentes sobre la Repostería Real

La fascinación por los detalles de la vida palaciega genera muchas dudas. Aquí respondemos algunas de las más comunes relacionadas con los gustos dulces de la Reina Isabel II.

¿Cuál era exactamente el pastel favorito de la Reina Isabel II?

Su favorito indiscutible era el 'Chocolate Biscuit Cake' o Pastel de Chocolate con Galletas. Es una tarta fría, tipo budín, hecha con galletas de té tipo 'Rich Tea' troceadas y una mezcla de chocolate negro, mantequilla y azúcar que se solidifica al enfriarse, creando una textura crujiente y cremosa a la vez.

¿Con qué frecuencia comía la Reina este pastel?

Según su ex chef, Darren McGrady, una vez que el pastel se servía, se le presentaba a la Reina en cada comida (especialmente a la hora del té) hasta que se terminaba por completo, lo que podía llevar varios días.

¿Quién reveló estos secretos culinarios?

La mayor parte de la información que conocemos sobre los gustos íntimos de la Reina proviene de su ex chef personal, Darren McGrady, quien sirvió a la familia real durante quince años. A través de sus libros, entrevistas y canal de YouTube, ha compartido numerosas anécdotas y recetas de su tiempo en palacio.

¿Era la Reina una gran aficionada a la alta cocina en general?

No. Múltiples fuentes confirman que Su Majestad tenía gustos muy sencillos. Prefería la comida tradicional británica y francesa, pero sin elaboraciones complejas. Su amor por este pastel de chocolate era una de sus pocas y más notables indulgencias en el mundo de la Repostería Real.

En conclusión, el pastel de chocolate con galletas era mucho más que un simple postre para la Reina Isabel II. Era un símbolo de constancia, un placer predecible en una vida de incesantes deberes. La imagen de ese pastel viajando en tren encapsula perfectamente la dualidad de su existencia: la de una monarca global con el corazón puesto en los pequeños y reconfortantes placeres de la vida.

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