21/07/2020
La combinación de espinacas y queso es un clásico atemporal en la cocina, una de esas uniones perfectas que evocan calidez, sabor y confort. Hoy nos sumergimos en el corazón de esta deliciosa dupla para traerte la guía definitiva sobre cómo preparar un espectacular pastel de espinacas y queso. Ya sea para una cena ligera, como aperitivo en una reunión con amigos o para llevar a un picnic, esta tarta salada es siempre una apuesta segura. Lo mejor de todo es que, a pesar de su apariencia sofisticada, su elaboración es sorprendentemente sencilla y se basa en ingredientes que, muy probablemente, ya tienes en tu despensa. Te enseñaremos a prepararla desde cero, incluyendo una masa casera elástica y sabrosa que marcará la diferencia.

Ingredientes: El Secreto de un Buen Pastel
Para lograr un resultado excepcional, la calidad de los ingredientes es fundamental. A continuación, desglosamos todo lo que necesitarás para la masa y para el cremoso relleno. ¡Toma nota!
Para la Masa Casera:
- 2 tazas (aproximadamente 250 g) de harina 00 o harina de todo uso
- ½ taza (120 ml) de agua a temperatura ambiente
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- 1 cucharadita de sal fina
Para el Relleno Cremoso:
- 300 g de espinacas picadas congeladas (previamente descongeladas)
- 3 dientes de ajo grandes, finamente picados
- ¼ taza (60 ml) de aceite de oliva virgen extra
- 120 g de queso parmesano recién rallado
- 1 taza (unos 250 g) de queso ricota o requesón
- 2 huevos grandes, ligeramente batidos
- 1 cucharadita de sal (o al gusto)
- Pimienta negra recién molida (opcional)
Elaboración Paso a Paso: De la Masa al Horno
Sigue estas instrucciones detalladas para que tu pastel quede perfecto. Hemos dividido el proceso en tres fases clave: la preparación de la masa, la elaboración del relleno y el montaje final.
Fase 1: Preparando la Masa Perfecta
- Mezcla de secos: En un bol grande, combina la harina y la sal. Forma un volcán en el centro, creando un hueco.
- Incorporación de líquidos: Vierte en el hueco la media taza de agua y la cucharada de aceite de oliva. Con una cuchara de madera o una espátula, comienza a integrar los ingredientes desde el centro hacia afuera, hasta que se forme una masa cohesiva.
- Amasado: Transfiere la masa a una superficie limpia y ligeramente enharinada. Amasa con energía durante unos 8-10 minutos. El objetivo es desarrollar el gluten para obtener una masa suave y elástica. Sabrás que está lista cuando no se pegue a tus manos y al presionarla con un dedo, vuelva lentamente a su forma.
- Reposo: Forma una bola con la masa, envuélvela en film transparente y déjala reposar a temperatura ambiente durante al menos una hora. Este paso es crucial para que el gluten se relaje y la masa sea mucho más fácil de estirar después.
Fase 2: El Relleno, Corazón del Pastel
- Preparación inicial: Mientras la masa reposa, precalienta tu horno a 220 °C (425 °F) y coloca una rejilla en la posición central.
- El truco de la espinaca: Este es el paso más importante para evitar un pastel aguado. Toma las espinacas descongeladas en tus manos y, sobre el fregadero, apriétalas con fuerza para escurrir la mayor cantidad de líquido posible. Repite hasta que notes que casi no sale agua. Colócalas en un bol.
- Salteado aromático: En una sartén a fuego medio, calienta el aceite de oliva. Añade el ajo picado y sofríe durante un minuto hasta que esté fragante, pero sin que llegue a dorarse. Incorpora las espinacas bien escurridas y saltea todo junto durante un par de minutos para que se impregnen del sabor.
- Mezcla final: Retira la sartén del fuego. Si no te gusta encontrar los trozos de ajo, puedes desecharlos en este punto. Vierte las espinacas en un bol grande y añade el queso parmesano rallado, la ricota, los huevos batidos y la sal. Mezcla todo muy bien hasta obtener un relleno homogéneo y cremoso.
Fase 3: Montaje y Horneado
- Estirado de la masa: Prepara una bandeja de horno con papel pergamino. Divide la masa reposada en dos partes iguales. Sobre una superficie enharinada, estira cada porción con un rodillo hasta formar dos rectángulos de aproximadamente 35 x 25 cm y unos 3 mm de grosor.
- Base y relleno: Con cuidado, coloca uno de los rectángulos de masa sobre la bandeja preparada. Puedes ayudarte enrollándolo en el rodillo para transferirlo más fácilmente. Extiende el relleno de espinacas y queso de manera uniforme sobre la base, dejando un borde libre de unos 2 cm.
- Sellado: Cubre el relleno con el segundo rectángulo de masa. Humedece ligeramente los bordes con un poco de agua usando tus dedos y presiona para sellar. Para un acabado más profesional, puedes realizar un repulgue tradicional o simplemente sellar los bordes con las púas de un tenedor.
- Toques finales y horneado: Pincha la superficie del pastel varias veces con un tenedor para permitir que el vapor escape durante el horneado. Rocía la parte superior con un chorrito de aceite de oliva. Hornea durante unos 20-25 minutos, o hasta que la superficie esté firme y ligeramente dorada.
- El toque del grill: Si deseas un dorado más intenso y apetitoso, en los últimos 2 minutos de horneado puedes activar la función de grill de tu horno, vigilando constantemente para que no se queme.
- Reposo y servicio: Una vez fuera del horno, deja que el pastel se enfríe sobre una rejilla durante al menos 15 minutos antes de cortarlo en porciones. Esto ayudará a que el relleno se asiente y no se desarme al cortar.
Masa Casera vs. Masa Comprada: ¿Cuál Elegir?
Aunque recomendamos la masa casera por su sabor y textura inigualables, entendemos que el tiempo a veces apremia. Aquí tienes una tabla comparativa para que decidas qué opción te conviene más.
| Característica | Masa Casera | Masa Comprada (de tarta o hojaldre) |
|---|---|---|
| Tiempo de Preparación | Más largo (incluye amasado y reposo de 1h) | Muy rápido (lista para usar) |
| Sabor y Textura | Sabor auténtico, textura rústica y firme. | Variable. El hojaldre aporta ligereza y capas crujientes. |
| Control de Ingredientes | Total. Sin conservantes ni aditivos. | Contiene ingredientes procesados y conservantes. |
| Versatilidad | Se puede ajustar el grosor y la forma al gusto. | Forma y grosor predefinidos. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar espinacas frescas en lugar de congeladas?
¡Por supuesto! Necesitarás aproximadamente 1 kg de espinacas frescas para obtener los 300 g cocidos que requiere la receta. Simplemente lávalas bien y cocínalas en una sartén grande con un poco de aceite hasta que se marchiten. Luego, el paso más importante es escurrirlas extremadamente bien, incluso más que las congeladas, ya que sueltan mucha agua.

¿Qué otros quesos puedo utilizar para el relleno?
Esta receta es muy versátil. Puedes sustituir parte de la ricota por queso feta desmenuzado para un toque más salado y mediterráneo, añadir un poco de mozzarella rallada para un relleno más elástico y fundente, o incluso usar queso de cabra para un sabor más intenso y característico.
Mi pastel quedó muy húmedo, ¿cómo puedo evitarlo?
El 99% de las veces, la causa es un mal escurrido de las espinacas. Asegúrate de exprimir todo el líquido posible. Un truco adicional es espolvorear una fina capa de pan rallado sobre la base de la masa antes de añadir el relleno. Esto ayudará a absorber cualquier exceso de humedad durante la cocción.
¿Se puede congelar el pastel de espinacas y queso?
Sí, se congela muy bien. Puedes congelarlo tanto horneado como sin hornear. Si ya está horneado, déjalo enfriar por completo, envuélvelo bien en film transparente y luego en papel de aluminio. Para recalentarlo, mételo directamente del congelador al horno a 180°C hasta que esté caliente. Si lo congelas crudo, no es necesario descongelarlo; simplemente hornéalo añadiendo unos 15-20 minutos extra al tiempo de cocción.
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