08/03/2021
La empanada es mucho más que un simple bocado; es un universo de sabores, texturas e historias encerrado en una delicada masa. Desde su humilde origen como comida de paso hasta convertirse en la protagonista de celebraciones familiares y encuentros con amigos, la empanada ha sabido conquistar paladares a lo largo de generaciones. Su versatilidad es infinita, capaz de albergar desde los rellenos más tradicionales y contundentes hasta las combinaciones más innovadoras y dulces. En este artículo, desmitificaremos su historia, exploraremos el alma de toda buena empanada —su masa— y te guiaremos para que prepares versiones que deleitarán a todos en casa.

Un Viaje a 1810: La Verdadera Historia de la Empanada
A menudo, nuestra imaginación vuela hacia las cocinas coloniales, con grandes hornos de barro y mesas familiares rebosantes de comida patria. Si bien la comida era un pilar fundamental, la forma en que se consumía dista mucho de nuestras representaciones actuales. Contrario a la creencia popular, alrededor de 1810, las empanadas no eran un plato que se preparara habitualmente en los hogares de la ciudad. Su rol era otro: eran la estrella de la comida callejera.
Eran las mujeres de las afueras quienes, con maestría y dedicación, preparaban estas delicias y las transportaban en grandes canastos para venderlas en puntos neurálgicos como la Recova de Buenos Aires. Esto nos revela un detalle fascinante: lo más probable es que se comieran a temperatura ambiente o tibias, no recién salidas del horno como acostumbramos hoy. Eran el alimento práctico y sabroso para el transeúnte, el trabajador y todo aquel que necesitara una comida sustanciosa al paso. Este origen ambulante define su carácter práctico y su formato perfecto para comer con la mano.
El Corazón de la Empanada: Eligiendo la Masa Perfecta
El secreto de una empanada memorable reside en el equilibrio perfecto entre el relleno y la masa. Una masa inadecuada puede opacar el mejor de los guisos, mientras que la masa correcta puede elevarlo a la categoría de manjar. En el mercado encontramos diversas opciones, y saber distinguirlas es clave para el éxito. Analicemos las más comunes.
Masa para Empanada Tradicional
Esta es la masa diseñada específicamente para este fin. Suele estar hecha con harina, agua, sal y alguna materia grasa (grasa vacuna, mantequilla o aceite). Su principal virtud es la combinación de resistencia y manejabilidad. Es lo suficientemente elástica para estirarla y contener rellenos jugosos sin romperse, y al cocinarse, ofrece una textura que puede ser tierna o ligeramente crujiente, dependiendo de si se hornea o se fríe. Es la opción más versátil y segura para los rellenos clásicos de carne, pollo o humita.

Masa de Hojaldre
El hojaldre es una masa laminada con finísimas capas de masa y grasa intercaladas. Durante la cocción, el agua de la masa se convierte en vapor, separando las capas y creando esa textura aireada, ligera y extremadamente crujiente que la caracteriza. Usar hojaldre para las empanadas las transforma en una especie de pastelito salado o dulce. Es ideal para rellenos más secos o cremosos que no humedezcan en exceso la masa, como espinacas con queso, champiñones o rellenos dulces. El resultado es sofisticado y delicioso, aunque más delicado.
Masa Quebrada o Brisa
Conocida por ser la base de tartas y quiches, la masa quebrada (o brisa) es más firme y quebradiza, como una galleta. Se elabora con harina, mantequilla fría, huevo y agua, y no busca la elasticidad, sino una estructura que se desmorona en la boca. Si bien no es la opción más común para el formato de empanada individual tradicional, puede usarse para crear empanadas de mayor tamaño, como la empanada gallega, donde la base debe soportar un relleno pesado y jugoso. Su textura mantecosa combina de maravilla con rellenos de atún, pisto de verduras o mariscos.
Tabla Comparativa de Masas para Empanadas
| Tipo de Masa | Características Principales | Uso Ideal | Método de Cocción |
|---|---|---|---|
| Tradicional | Elástica, resistente, versátil. | Rellenos clásicos jugosos (carne, pollo). | Horno o Fritura |
| Hojaldre | Crujiente, aireada, delicada. | Rellenos cremosos o secos (queso, dulces). | Horno |
| Quebrada / Brisa | Firme, quebradiza, mantecosa. | Empanadas grandes (gallega) o tartaletas. | Horno |
De lo Salado a lo Dulce: Receta de Empanadas de Dulce de Leche
¿Quién dijo que las empanadas solo pueden ser saladas? Esta receta rompe esquemas y te propone un bocado dulce, sencillo y absolutamente irresistible. La clave está en el contraste entre la masa de sabor neutro y un corazón cremoso y dulce. Son perfectas como postre, para acompañar el mate o como una merienda especial para los más pequeños.
Ingredientes
- 12 tapas o discos para empanadas (preferiblemente para horno)
- 400 g de dulce de leche repostero (es fundamental que sea espeso para que no se escape)
- Azúcar impalpable (glas) para espolvorear
- 1 huevo batido (opcional, para pintar)
Preparación Paso a Paso
- Preparar los discos: Extiende los discos de empanada sobre una superficie limpia. Si lo deseas, puedes estirarlos un poco más con un rodillo para que queden más finos.
- Rellenar con cuidado: Humedece ligeramente con agua o huevo batido el borde de cada disco. Esto ayudará a que se sellen mejor. Coloca una cucharada generosa de dulce de leche repostero justo en el centro. No te excedas con la cantidad para poder cerrarlas sin dificultad.
- El arte del repulgue: Cierra la empanada formando una media luna. Presiona los bordes firmemente con los dedos para sellarlos. Luego, realiza el tradicional repulgue doblando y presionando el borde sobre sí mismo. Si no te sientes seguro, simplemente presiona los bordes con un tenedor. Lo importante es que queden bien selladas.
- El truco del frío: Coloca las empanadas ya armadas en una bandeja y llévalas al refrigerador por al menos 30 minutos. Este paso es crucial: el frío hará que el dulce de leche se endurezca un poco y la masa se asiente, minimizando el riesgo de que el relleno se escape durante la cocción.
- Hornear hasta dorar: Precalienta el horno a 200°C (horno fuerte). Retira las empanadas del frío, colócalas en una bandeja para horno (previamente enmantecada o con papel de hornear) y, si lo deseas, píntalas con huevo batido para un acabado brillante y dorado. Hornéalas durante 15-20 minutos o hasta que la masa esté dorada y crujiente.
- El toque final: Retira las empanadas del horno y déjalas enfriar sobre una rejilla. Una vez tibias o frías, espolvoréalas generosamente con azúcar impalpable. ¡Listas para disfrutar!
Preguntas Frecuentes sobre Empanadas
¿Cuál es la mejor masa para empanadas fritas?
Para freír, lo ideal es una masa tradicional sin levadura y con un contenido graso equilibrado. Las masas hojaldradas no son recomendables para freír, ya que absorben demasiado aceite. Busca tapas de empanada específicas para freír o haz una masa casera simple con harina, agua, sal y un poco de grasa o aceite.

¿Cómo consigo un repulgue perfecto que no se abra?
El secreto tiene tres partes. Primero, no rellenes en exceso la empanada. Segundo, humedece siempre el borde antes de cerrar. Tercero, presiona con firmeza para eliminar todo el aire del interior antes de hacer el repulgue. La práctica hace al maestro, ¡no te desanimes!
¿Se pueden congelar las empanadas?
¡Sí! Se pueden congelar tanto crudas como cocidas. Para congelarlas crudas, colócalas en una bandeja sin que se toquen entre sí. Una vez congeladas, puedes guardarlas en una bolsa. Se cocinan directamente desde el congelador, añadiendo unos minutos extra al tiempo de horneado. Si las congelas cocidas, simplemente caliéntalas en el horno a temperatura media hasta que estén listas.
¿Puedo usar la masa de tarta para hacer empanadas?
Sí, puedes usar masa quebrada o brisa, pero el resultado será diferente. Obtendrás una empanada con una textura más parecida a una galleta mantecosa, más frágil y quebradiza. Funciona bien para formatos más grandes o si buscas una textura distinta a la tradicional.
En definitiva, la empanada es un lienzo en blanco que invita a la creatividad. Ya sea respetando la tradición histórica, experimentando con masas modernas o atreviéndote con rellenos dulces, este plato demuestra que las recetas más sencillas son, a menudo, las que guardan más sabor e historia. Anímate a explorar su mundo y haz de la próxima empanada, tu propia obra maestra.
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