14/12/2020
En nuestro día a día, estamos rodeados de objetos tan comunes que rara vez nos detenemos a pensar en su origen o en el ingenio que supuso su creación. La lata de bebida es, sin duda, uno de ellos. Hoy la asociamos con frescura, conveniencia y, cada vez más, con la vanguardia de la cerveza artesanal, pero su historia es un fascinante relato de necesidad, innovación y evolución que se remonta a más de dos siglos. Este envase cilíndrico, que hoy protege celosamente los aromas de las cervezas más lupuladas, no nació pensando en la cebada, sino en los campos de batalla y en la necesidad de conservar alimentos para largas travesías. Acompáñanos en este viaje cronológico para descubrir cómo un invento para la comida se transformó en el rey indiscutible de la cerveza moderna.
Los Albores de la Conservación: El Nacimiento de la Lata
La historia de la lata comienza a principios del siglo XIX, en una Francia marcada por las guerras napoleónicas. La necesidad de alimentar a los ejércitos en campaña impulsó la búsqueda de métodos para conservar los alimentos durante largos periodos. Fue el cocinero e inventor Nicolas Appert quien, tras años de experimentación, desarrolló un método para conservar alimentos en frascos de vidrio sellados herméticamente y calentados al baño maría. Sin embargo, el vidrio era frágil y pesado.
Poco después, en 1810, otro inventor francés, Philippe de Girard, tuvo la idea de utilizar un material más resistente: el hierro recubierto de estaño, conocido como hojalata. Perfeccionó el proceso, pero fue el comerciante británico Peter Durant quien vio su potencial comercial. Durant, con una gran visión de negocio, patentó el invento ese mismo año, diseñando un envase cilíndrico sellado. Curiosamente, en sus inicios, estas latas no contaban con un sistema de apertura fácil; se necesitaban martillos y cinceles para acceder a su contenido.
El negocio despegó cuando, en 1812, los ingleses Bryan Donkin y John Hall adquirieron la patente y abrieron la primera fábrica de conservas enlatadas del mundo. La idea se extendió rápidamente por Europa y Norteamérica, revolucionando la forma en que la sociedad consumía y transportaba alimentos.
El Gran Salto: La Cerveza se Viste de Metal
Tuvieron que pasar más de cien años para que alguien se atreviera a envasar cerveza en una lata. El mérito recae en la cervecera estadounidense Gottfried Krueger Brewing Company. En la década de 1930, la empresa se enfrentaba a un enorme desafío logístico: cómo transportar su cerveza a largas distancias sin que el coste y el riesgo de rotura de las botellas de vidrio se dispararan. La solución, tras casi tres décadas de investigación y en colaboración con la compañía American Can, llegó en enero de 1935.
La "Finest Beer" de Krueger se convirtió en la primera cerveza del mundo en venderse en una lata cerrada a presión. El éxito fue inmediato y rotundo. La empresa presentó el nuevo formato con una serie de ventajas irresistibles para el consumidor de la época:
- Más fáciles de almacenar y apilar que las botellas.
- Menor riesgo de rotura.
- No requerían el depósito y retorno del envase.
- Se enfriaban mucho más rápido.
La jugada fue maestra. Las ventas de Krueger se multiplicaron por cinco en pocos meses. Se estima que solo en su primer año se vendieron 200 millones de latas de cerveza en Estados Unidos. El formato se exportó a Europa al año siguiente, y el resto es historia.
Evolución y Perfeccionamiento: Del Acero al Aluminio
Las primeras latas de cerveza eran pesadas, fabricadas con tres piezas de acero y, como sus antecesoras de alimentos, requerían un abrelatas para perforar la tapa. El diseño evolucionó rápidamente. En 1939 apareció el "crowntainer", una lata de dos piezas con un cuello que imitaba al de una botella y se cerraba con una chapa, pero el verdadero cambio estaba por llegar.
En 1958, el aluminio comenzó a utilizarse en la fabricación de latas. Este material era más ligero, más barato y más fácil de moldear que el acero, aunque la transición completa tardaría décadas. El hito técnico definitivo llegó en 1964 con el perfeccionamiento del proceso de fabricación de la lata de dos piezas (cuerpo y tapa) mediante troquelado, embutición y estirado. Este sistema permitió una producción masiva y estandarizada, sentando las bases de la lata que conocemos hoy.
El Momento 'Clic': La Invención de la Anilla
Uno de los avances más significativos para el consumidor fue la invención de un sistema de apertura fácil. Se lo debemos al ingeniero estadounidense Ermal C. Fraze, quien en 1960 patentó el sistema de anilla desprendible, conocido como "Easy-Tab". Esta pequeña argolla revolucionó la experiencia de consumo al eliminar la necesidad de cualquier herramienta externa. Sin embargo, este diseño tenía un problema medioambiental: las anillas se desechaban, contaminando calles y playas. La solución llegó en 1980 con el modelo "stay-on tab", la anilla que se pliega y queda fija en la tapa, un diseño muy similar al que utilizamos en la actualidad.
Lata vs. Botella: El Gran Debate Cervecero
Hasta principios del siglo XXI, la lata se asociaba a cervezas industriales de baja calidad, mientras que la botella era el estandarte de la cerveza de calidad y artesanal. Fue en 2002 cuando la microcervecería Oskar Blues rompió el tabú envasando su Dale's Pale Ale. Hoy, la lata es tendencia en el mundo craft. Pero, ¿qué formato es objetivamente mejor? Analicemos sus características.
Tabla Comparativa: Lata vs. Botella
| Característica | Lata de Aluminio | Botella de Vidrio |
|---|---|---|
| Protección contra la Luz | Total. Es 100% opaca, protegiendo completamente el lúpulo, que es fotosensible. | Parcial. El vidrio ámbar bloquea el 99% de los rayos, pero el verde o transparente es mucho menos efectivo. |
| Protección contra el Oxígeno | Superior. La lata es completamente hermética, sin espacio de aire, lo que previene la oxidación. | Inferior. Siempre queda un pequeño espacio de aire en el cuello de la botella, y la chapa no es 100% hermética a largo plazo. |
| Conductividad Térmica | Alta. Se enfría (y se calienta) mucho más rápido. | Baja. Tarda más en enfriarse, pero también conserva mejor la temperatura una vez fría. |
| Transporte y Logística | Muy eficiente. Es más ligera y su forma permite optimizar el espacio de almacenamiento y transporte. | Menos eficiente. Es más pesada y frágil, lo que aumenta los costes y la huella de carbono del transporte. |
| Sostenibilidad | Altamente reciclable. El aluminio se puede reciclar infinitamente con un menor coste energético que el vidrio. | Reciclable y reutilizable. El vidrio puede ser reutilizado (lavado y rellenado), una opción muy sostenible que la lata no ofrece. |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿La cerveza en lata sabe a metal?
Este es un mito derivado de las latas antiguas. Hoy en día, todas las latas de bebidas llevan un recubrimiento interior a base de un polímero de agua que aísla completamente el líquido del metal. Por lo tanto, es imposible que la cerveza adquiera sabor metálico.
¿Por qué algunos estilos de cerveza no se enlatan?
La lata no es apta para cervezas que requieren una segunda fermentación en el envase, como muchos estilos tradicionales belgas. Este proceso genera una carbonatación natural que podría deformar o incluso hacer explotar la lata. Para estos estilos, la robusta botella de vidrio sigue siendo la mejor opción.
¿Cuál fue la primera cerveza en lata en España?
La pionera en España fue la marca Cervezas Cruz Blanca, que lanzó su primera cerveza en lata en el año 1966. La primera artesanal en dar el paso fue Cerveza Arriaca en 2016, marcando el inicio de la tendencia en el sector craft nacional.
Conclusión: Un Envase para el Futuro
Desde un simple recipiente de hojalata para conservar alimentos hasta un sofisticado envase de aluminio que protege los delicados aromas de las cervezas más complejas, la lata ha recorrido un largo camino. Su evolución es un testimonio del ingenio humano y de cómo la tecnología puede transformar industrias enteras. Para estilos aromáticos, lupulados y delicados, la lata ha demostrado ser el envase superior en términos de conservación. Su ligereza y sostenibilidad la convierten en una opción lógica en un mundo cada vez más consciente del impacto ambiental. Aunque la botella siempre tendrá su lugar, la lata ha conquistado su propio espacio, demostrando que no es solo un contenedor, sino una pieza clave en la historia y el futuro de las bebidas.
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