¿Cómo se hace una tarta de crema de mandarina?

Crema de Mandarina: Un Postre Suave y Cítrico

14/03/2016

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La mandarina, esa joya cítrica del invierno, a menudo se disfruta gajo a gajo, pero su potencial en el mundo de la repostería es inmenso y fascinante. Su zumo, dulce y con un punto ácido perfectamente equilibrado, es la base ideal para crear postres que despiertan el paladar. Hoy nos sumergiremos en la preparación de una crema de mandarinas, un postre elegante, de textura sedosa y sabor intensamente refrescante. Es la alternativa perfecta a las tradicionales natillas o cremas de limón, ofreciendo un perfil de sabor único que evoca la frescura de un campo bañado por el sol. Olvídate de las preparaciones complicadas; esta receta te guiará para conseguir un resultado profesional con ingredientes sencillos y un proceso claro. Prepárate para enamorarte de este bocado celestial.

¿Cómo preparar las mandarinas?
Como siempre, recomiendo partir de poca cantidad y ajustarla al gusto. Lavar bien las mandarinas y exprimir el zumo, colándolo para evitar la pulpa y los huesos. Estimar unos 80 g de peso. Colocar las yemas con el azúcar, la maizena, la sal y el zumo en un cazo mediano. Remover con unas varillas para mezclar todo un poco.
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Receta Detallada: Cómo Lograr la Crema de Mandarina Perfecta

El secreto de una buena crema reside en la calidad de sus ingredientes y en la paciencia durante la cocción. No te apresures y sigue cada paso con atención para obtener una textura suave y sin grumos que se derrita en la boca.

Ingredientes Necesarios

  • Zumo de mandarina fresco: 80 g (aproximadamente 3-4 mandarinas, dependiendo del tamaño y lo jugosas que sean)
  • Yemas de huevo: 2 unidades (preferiblemente de huevos camperos para un color más intenso)
  • Azúcar: 50 g (puedes ajustar ligeramente según la dulzura de las mandarinas)
  • Maicena (almidón de maíz): 1 cucharada sopera (unos 15 g)
  • Agua: 150 ml
  • Crema espesa o nata para cocinar (mínimo 18% M.G.): 50 ml
  • Una pizca de sal: para realzar los sabores

Elaboración Paso a Paso

  1. Preparación de las Mandarinas: El primer paso es fundamental. Lava muy bien las mandarinas bajo el grifo. Córtalas por la mitad y exprímelas para obtener todo su zumo. Es crucial colar este zumo con un colador fino para eliminar cualquier resto de pulpa o semillas. Queremos una base líquida y limpia para asegurar la sedosidad de la crema final. Pesa el zumo para asegurarte de tener los 80 g requeridos.
  2. Mezcla Inicial en Frío: En un cazo mediano, fuera del fuego, coloca las yemas de huevo y el azúcar. Bate enérgicamente con unas varillas manuales hasta que la mezcla blanquee un poco. A continuación, añade la maicena y la pizca de sal. Sigue batiendo para integrar la maicena y evitar que se formen grumos. Finalmente, vierte el zumo de mandarina colado y mezcla todo de nuevo.
  3. Cocción Lenta y Constante: Agrega el agua a la mezcla y remueve una última vez. Ahora sí, lleva el cazo a fuego medio-bajo. Este es el paso más delicado. Debes remover constantemente con las varillas, asegurándote de llegar a todos los rincones del fondo del cazo para evitar que se pegue o se quemen partes de la mezcla. La cocción durará unos 15 minutos. Notarás cómo la crema va espesando gradualmente. Es importante que no llegue a hervir, ya que un calor excesivo podría cuajar las yemas y arruinar la textura. Sabrás que está lista cuando tenga la consistencia de unas natillas ligeras o una crema pastelera fluida, y al pasar el dedo por una cuchara impregnada, el surco se mantenga limpio.
  4. El Toque Final de Cremosidad: Una vez alcanzado el espesor deseado, retira el cazo del fuego. No dejes de remover. Continúa batiendo con las varillas durante uno o dos minutos para que pierda un poco de temperatura. Ahora, añade la crema espesa o nata para cocinar. Mezcla suavemente hasta que esté completamente integrada y obtengas una crema homogénea, brillante y de un precioso color anaranjado pálido. Si a pesar de tus cuidados observas algún pequeño grumo, no dudes en pasar la crema por un colador fino una última vez.
  5. Refrigeración y Reposo: Reparte la crema en cuatro recipientes individuales, como cuencos, vasos o copas. Para evitar que se forme una costra en la superficie mientras se enfría, corta trozos de film transparente y colócalos directamente en contacto con la superficie de la crema ("a piel"). Lleva los recipientes a la nevera y deja que enfríen y asienten durante un mínimo de dos horas.

Variaciones y Acompañamientos: Personaliza tu Postre

Aunque la combinación clásica con chocolate negro es sublime, esta crema de mandarinas es un lienzo en blanco para tu creatividad. Aquí te dejamos algunas ideas para llevar tu postre a otro nivel.

  • Contraste Crujiente: Sirve la crema con una base de galletas trituradas (tipo Digestive o María), un crumble de avena y almendras, o un puñado de frutos secos tostados y picados como pistachos o avellanas.
  • Fusión Aromática: Añade la ralladura de una mandarina a la mezcla inicial con el azúcar para un sabor cítrico aún más potente. También puedes infusionar el agua con una rama de canela o un anís estrellado durante la cocción para un toque especiado.
  • Toque de Licor: Para una versión adulta, incorpora una cucharadita de Grand Marnier, Cointreau o cualquier otro licor de naranja justo al final, después de retirarla del fuego.
  • Frescura Frutal: Acompaña la crema con frutos rojos frescos como frambuesas, arándanos o granada. Su acidez complementa maravillosamente la dulzura de la mandarina.

Tabla Comparativa de Espesantes

La maicena es la opción ideal para esta receta, pero es útil conocer otras alternativas y cómo afectan al resultado final.

EspesanteTextura ResultanteConsejos de Uso
Maicena (Almidón de Maíz)Suave, sedosa y brillante. No aporta sabor.Ideal para cremas finas. Disolver siempre en frío para evitar grumos.
Harina de TrigoMás opaca y densa. Puede dejar un ligero sabor a crudo si no se cocina bien.Requiere un poco más de cocción para eliminar el sabor a harina. Se necesita más cantidad que de maicena.
Gelatina / Agar-agarTextura más firme, tipo panna cotta o flan. Menos cremosa.Sigue las instrucciones del fabricante. Cambia completamente la naturaleza del postre, convirtiéndolo en un gelificado.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar zumo de mandarina envasado?

Técnicamente sí, pero el sabor no será el mismo. El zumo fresco aporta una acidez y un aroma que son irremplazables. Si usas zumo envasado, elige uno 100% natural sin azúcares añadidos y ten en cuenta que el resultado puede ser más dulce.

Mi crema no espesa, ¿qué hago?

La causa más probable es que no se ha cocinado el tiempo suficiente o a la temperatura adecuada para que la maicena y las yemas actúen. Sigue cocinando a fuego bajo, sin dejar de remover, un poco más. Si aún así no espesa, puedes disolver media cucharadita más de maicena en una cucharada de agua fría y añadirla a la mezcla, cocinando unos minutos más hasta que espese.

¿Se puede hacer esta receta sin lactosa?

¡Por supuesto! Simplemente sustituye la crema espesa o nata para cocinar por su equivalente sin lactosa o por una nata vegetal (de coco o avena para cocinar), que le aportará matices de sabor interesantes.

¿Cuánto tiempo se conserva en la nevera?

Esta crema se conserva perfectamente en la nevera, bien tapada, durante 2 o 3 días. De hecho, su sabor se asienta y puede estar incluso más rica al día siguiente.

En definitiva, esta crema de mandarinas es un postre refrescante, sofisticado y sorprendentemente fácil de preparar. Es una forma maravillosa de celebrar la temporada de cítricos y de poner un broche de oro, ligero y lleno de sabor, a cualquier comida. Anímate a probarla y a jugar con los acompañamientos para hacerla completamente tuya.

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