29/11/2017
El mundo de la repostería está lleno de creaciones mágicas, pero pocas son tan fundamentales, versátiles y deliciosas como la crema de chocolate. Si alguna vez te has preguntado cómo lograr esas coberturas brillantes, rellenos sedosos o el corazón cremoso de una trufa, la respuesta probablemente sea ganache. Esta preparación, que suena sofisticada pero es sorprendentemente sencilla, se basa en solo dos ingredientes principales: chocolate y crema de leche. Hoy no solo aprenderás a dominar su elaboración, sino que también resolveremos la gran duda: ¿cómo guardar la crema de chocolate para utilizarla más adelante sin que pierda su encanto? Prepárate para elevar tus postres a un nivel profesional.

¿Qué es Exactamente el Ganache de Chocolate?
El ganache es una emulsión de chocolate y crema de leche (nata para montar) que, dependiendo de sus proporciones, puede adoptar diferentes texturas y cumplir múltiples funciones en la pastelería. Lejos de ser una simple mezcla, es una base culinaria que puede transformarse en un glaseado líquido y brillante, un relleno firme y cremoso, o incluso una crema batida ligera y aireada para decorar cupcakes. Su versatilidad es su mayor virtud.
Este elixir de chocolate es el protagonista silencioso detrás de muchísimos postres clásicos y modernos. Piensa en él como:
- El relleno sedoso de unas trufas de chocolate que se derriten en la boca.
- La cobertura espejo que baña una tarta Sacher o un pastel Bundt.
- El corazón fundido de un brownie decadente.
- La crema perfecta para rellenar capas de una torta de cumpleaños.
- El glaseado ideal para donas o macarons.
Lo mejor de todo es que, a pesar de su apariencia lujosa, su preparación está al alcance de cualquier aficionado a la cocina. La clave del éxito no reside en técnicas complejas, sino en la calidad de los ingredientes y el entendimiento de las proporciones.
Tipos de Ganache: La Proporción es la Clave
No todos los ganaches son iguales. La magia reside en la relación entre la cantidad de chocolate y la cantidad de crema. Al ajustar esta proporción, podemos controlar la textura final de nuestra crema para adaptarla perfectamente a nuestra receta.
Ganache para Cobertura o Glaseado
Este es el tipo más fluido de ganache. Se utiliza caliente o tibio para verter sobre pasteles, tartas o helados, creando una capa brillante y suave que se asienta delicadamente. La proporción clásica para este uso es 1:1, es decir, la misma cantidad de chocolate que de crema en peso (por ejemplo, 200 gramos de chocolate por 200 gramos de crema).
Un consejo extra: Puedes infusionar la crema de leche antes de mezclarla con el chocolate para añadir sabores únicos. Prueba con granos de café, una rama de canela, té Earl Grey o la piel de una naranja para darle un toque personal.
Ganache para Relleno y Trufas
Para rellenar tortas, macarons o para formar trufas, necesitamos una consistencia mucho más espesa y firme. Este ganache debe poder mantenerse estable a temperatura ambiente. Para lograrlo, aumentamos la cantidad de chocolate. La proporción más común es 2:1, dos partes de chocolate por una parte de crema (por ejemplo, 400 gramos de chocolate por 200 gramos de crema). Una vez enfriado, este ganache adquiere una textura densa y untuosa, perfecta para rellenar y dar estructura.
Ganache Batido o Montado
Esta es una tercera y maravillosa variante. Se prepara un ganache (generalmente con una proporción 1:1 o hasta 2:1), se deja enfriar por completo en el refrigerador durante varias horas, y luego se bate con una batidora eléctrica. El resultado es una emulsión aireada, ligera y esponjosa, similar a una mousse. Es ideal para decorar cupcakes, rellenar pasteles o como un postre por sí solo. El proceso de batido aclara su color y duplica su volumen.
Guía Paso a Paso para un Ganache Infalible
Ahora que conoces la teoría, vamos a la práctica. Esta receta base te servirá para cualquier tipo de ganache; solo necesitarás ajustar las cantidades según la tabla de proporciones que te daremos más adelante.
Ingredientes Base:
- Chocolate de buena calidad (mínimo 55% de cacao para un sabor intenso).
- Crema de leche o nata para montar (con más de 30% de materia grasa).
Ingredientes Opcionales para Mejorar Textura y Brillo:
- Mantequilla sin sal (una cucharada por cada 250g de mezcla).
- Jarabe de maíz o glucosa (una cucharada para un brillo extra y evitar cristalización).
Elaboración:
- Prepara el chocolate: Si usas una tableta, pícala en trozos muy pequeños y uniformes. Esto es crucial para que se derrita de manera homogénea y rápida. Coloca el chocolate picado en un bol resistente al calor.
- Calienta la crema: Vierte la crema de leche en una olla pequeña y caliéntala a fuego medio. Debes llevarla justo hasta el punto de ebullición, cuando veas que empiezan a formarse pequeñas burbujas en los bordes. No dejes que hierva vigorosamente.
- La primera mezcla: Vierte inmediatamente la crema caliente sobre el chocolate picado. Asegúrate de que todo el chocolate quede cubierto.
- El reposo es clave: Deja reposar la mezcla sin tocarla durante 5 minutos. Este paso permite que el calor de la crema derrita suavemente el chocolate sin necesidad de agitar, lo que previene que la mezcla se separe.
- Crea la emulsión: Pasados los 5 minutos, comienza a remover suavemente con una espátula de silicona o un batidor de mano, siempre desde el centro del bol hacia afuera con movimientos circulares. Al principio parecerá una mezcla extraña, pero poco a poco verás cómo se transforma en una crema homogénea, oscura y brillante. ¡Eso es la emulsión!
- Añade los extras (opcional): Si vas a usar mantequilla o glucosa, este es el momento de incorporarlos. La mantequilla debe estar a temperatura ambiente. Mézclalos hasta que estén completamente integrados.
¡Y listo! Tu ganache base está preparado. Ahora, dependiendo de su uso, puedes verterlo directamente, dejarlo enfriar para que espese o refrigerarlo para batirlo más tarde.

Tabla de Proporciones según el Tipo de Chocolate
El chocolate blanco y el chocolate con leche contienen más sólidos de leche y azúcar y menos manteca de cacao que el chocolate negro, por lo que requieren diferentes proporciones para lograr texturas similares. Aquí tienes una guía de referencia:
| Tipo de Chocolate | Proporción (Chocolate:Crema) | Uso Ideal |
|---|---|---|
| Chocolate Negro (55-70%) | 1:1 | Cobertura líquida, glaseado, salsa. |
| Chocolate Negro (55-70%) | 2:1 | Relleno de tartas, trufas, base para ganache batido firme. |
| Chocolate con Leche | 2.5:1 o 3:1 | Relleno, cobertura espesa. |
| Chocolate Blanco | 3:1 o 4:1 | Relleno firme, cobertura espesa (es el que menos estructura tiene). |
Nota: Estas proporciones son una guía. La marca del chocolate y su porcentaje de manteca de cacao pueden influir en el resultado final.
El Arte de la Conservación: Cómo Guardar tu Ganache
Llegamos a la pregunta central. Has preparado un ganache delicioso y te ha sobrado, o lo has hecho con antelación. La correcta conservación es fundamental para mantener su textura y sabor intactos.
Paso 1: El Enfriamiento Correcto
Nunca guardes el ganache caliente directamente en el refrigerador. El cambio brusco de temperatura puede provocar condensación, y esas gotas de agua pueden arruinar la emulsión, haciendo que se separe. Deja que el ganache se enfríe a temperatura ambiente en el mismo bol donde lo preparaste.
Paso 2: Almacenamiento a Corto Plazo (Refrigerador)
Una vez que el ganache esté a temperatura ambiente, cúbrelo. El truco profesional es usar film plástico y presionarlo directamente sobre la superficie del ganache. Esto evita que se forme una costra seca en la parte superior y que absorba olores de otros alimentos en el refrigerador. Así conservado, el ganache puede durar perfectamente entre 5 y 7 días.
Paso 3: Almacenamiento a Largo Plazo (Congelador)
¡Sí, el ganache se congela maravillosamente! Es una excelente manera de tenerlo siempre a mano. Viértelo en un recipiente hermético o en una bolsa de congelación resistente, asegurándote de sacar la mayor cantidad de aire posible. Puede durar hasta 3 meses en el congelador sin perder calidad. Para descongelarlo, simplemente pásalo al refrigerador la noche anterior a su uso.
Cómo Reutilizar el Ganache Guardado
Un ganache frío estará sólido como una roca. Para devolverle su textura cremosa original, tienes varias opciones:
- A temperatura ambiente: Si no tienes prisa, simplemente déjalo fuera del refrigerador unas horas hasta que se ablande.
- Baño María: Coloca el bol con el ganache sobre una olla con agua caliente (sin que hierva) y remueve suavemente hasta que alcance la consistencia deseada.
- Microondas: Este método requiere cuidado. Caliéntalo en ráfagas muy cortas de 10-15 segundos a baja potencia, removiendo entre cada intervalo para evitar que se queme.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué mi ganache se ha separado o tiene aspecto graso?
Esto suele ocurrir si la crema estaba demasiado caliente, si se ha removido en exceso o si el chocolate se sobrecalentó. Para arreglarlo, intenta añadir una cucharada de leche o crema tibia (no caliente) y bate enérgicamente desde el centro. Esto suele ayudar a que la emulsión se recomponga.
¿Puedo usar chispas de chocolate en lugar de tabletas?
Sí, especialmente si eres principiante. Las chispas de chocolate suelen contener estabilizadores que ayudan a que mantengan su forma, pero se derretirán sin problemas. Para un resultado más gourmet y un sabor más puro, se recomienda el chocolate de repostería en tabletas o callets.
¿Cómo puedo saborizar mi ganache?
Puedes añadir extractos (vainilla, almendra, menta), licores (ron, brandy, Grand Marnier), café instantáneo en polvo o purés de frutas. Añade estos ingredientes al final, una vez que la emulsión esté hecha, para no interferir con el proceso.
¿Es necesario usar mantequilla o glucosa?
No, son opcionales. La mantequilla añade una cremosidad extra y un sabor más rico. La glucosa o el jarabe de maíz aportan un brillo espectacular, especialmente en coberturas, y ayudan a que el ganache se mantenga más suave.
Dominar el ganache de chocolate es como obtener una llave maestra en el mundo de la repostería. Es una preparación que te invita a experimentar con sabores, texturas y aplicaciones. Ahora que sabes cómo prepararlo, adaptarlo a tus necesidades y, sobre todo, cómo conservarlo para futuras creaciones, no hay postre que se te resista. ¡Manos a la obra!
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