¿Qué ha alterado la decoración de la pastelería el riojano?

El Riojano: Un Viaje en el Tiempo en Madrid

26/11/2022

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Caminar por la calle Mayor de Madrid es como hojear un libro de historia viviente. Entre edificios señoriales, placas que recuerdan a personajes ilustres y el bullicio incesante de una capital europea, existen portales que nos transportan a otro tiempo. Uno de los más dulces y encantadores es, sin duda, la pastelería El Riojano. Al cruzar su umbral en el número 10, no solo entramos a un comercio, sino que viajamos a un Madrid de mediados del siglo XIX, un lugar donde el tiempo parece haberse detenido para preservar el sabor y la estética de una época dorada.

¿Qué ha alterado la decoración de la pastelería el riojano?
Volviendo a la acera de los pares, en el número 10 de la calle permanece la pastelería El Riojano, que apenas ha alterado la decoración desde su fundación en 1855, tanto del establecimiento principal como del acogedor salón de té en su interior.
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Un Legado Dulce en el Corazón de Madrid

Fundada en el año 1855, El Riojano no es una pastelería cualquiera. Su historia está intrínsecamente ligada a la realeza española. Su fundador, Dámaso Maza, originario de La Rioja (de ahí el nombre del establecimiento), fue el pastelero personal de la reina Isabel II. Tras dejar su servicio en palacio, decidió abrir su propio obrador y tienda para ofrecer al pueblo de Madrid las mismas delicias que antes solo disfrutaba la corte. Esta conexión con la realeza no solo le otorgó un prestigio inmediato, sino que también sentó las bases de una tradición de excelencia y calidad que ha perdurado por más de 165 años.

Ubicada estratégicamente a pocos pasos de la Puerta del Sol y la Plaza Mayor, la pastelería se convirtió rápidamente en un punto de encuentro para la sociedad madrileña. Imaginar sus primeros años es evocar una ciudad de coches de caballos, damas con miriñaques y caballeros con sombrero de copa, todos haciendo una parada para deleitarse con un dulce artesanal.

La Decoración: Un Tesoro Casi Inalterado

La pregunta que muchos se hacen al entrar es qué ha cambiado desde 1855. La respuesta es: muy poco. La pastelería El Riojano es un museo viviente, y su decoración es la pieza central de la exposición. La esencia del local permanece prácticamente intacta, y es precisamente esta fidelidad a sus orígenes lo que la convierte en un lugar mágico.

Al observar el espacio, nos damos cuenta de que cualquier alteración ha sido mínima y respetuosa, probablemente limitada a necesidades funcionales como la instalación de luz eléctrica o sistemas de refrigeración modernos discretamente integrados. Pero el alma del lugar, su estructura y su mobiliario, son los originales.

  • La Fachada: La entrada ya nos anticipa lo que encontraremos dentro. Una fachada de madera noble, con elegantes caligrafías doradas que anuncian "Pastelería - El Riojano - Salón de Té", nos invita a pasar.
  • El Mostrador y Mobiliario: El interior está dominado por la madera de caoba de Cuba y de Honduras. El largo mostrador, con su superficie de mármol italiano, ha despachado millones de dulces a lo largo de las décadas. Las vitrinas, las estanterías y los espejos con marcos dorados reflejan una estética isabelina que se ha conservado con un esmero admirable.
  • La Caja Registradora: Una de las joyas del local es su antigua caja registradora, una pieza de museo que, aunque hoy no esté en uso, preside el espacio como un guardián del tiempo.
  • El Suelo y el Techo: Los suelos de baldosas originales y los techos altos con lámparas de araña completan una atmósfera que nos aísla del siglo XXI y nos sumerge en una experiencia sensorial única.

En esencia, la decoración no ha sido "alterada" en su concepto, sino cuidadosamente conservada. Es un testimonio de que es posible adaptar un negocio a los nuevos tiempos sin renunciar a su historia y su identidad.

El Salón de Té: Un Rincón Secreto y Acogedor

Al fondo del establecimiento principal se esconde uno de los secretos mejor guardados de El Riojano: un coqueto y acogedor salón de té. Este pequeño espacio, también decorado con el mismo gusto decimonónico, con sus mesitas de mármol y sus sillas de terciopelo, es el lugar perfecto para una pausa tranquila. Aquí se puede disfrutar de un café, un chocolate caliente espeso y, por supuesto, una selección de las especialidades de la casa, servidas con la calma y el encanto de antaño. Es un refugio del ajetreo de la ciudad, un lugar para conversar en voz baja y saborear cada bocado sin prisa.

Especialidades que Cuentan Historias

Una pastelería con tanta solera no podría haber sobrevivido sin unos productos a la altura de su leyenda. El Riojano sigue elaborando sus dulces en el obrador del sótano, siguiendo recetas que han pasado de generación en generación. Su oferta es un homenaje a la pastelería tradicional española.

  • Pastas del Consejo: Quizás su producto más emblemático. Cuenta la leyenda que fueron creadas especialmente para el joven rey Alfonso XII, a quien le costaba mantenerse quieto durante los largos Consejos de Ministros. Su madre, la reina, encargó a El Riojano unas pastas pequeñas con sabor a limón y anís para que el monarca pudiera entretenerse. Hoy, siguen siendo un bocado delicioso y un pedazo de historia.
  • Soletillas: Bizcochos tiernos y esponjosos, perfectos para mojar en chocolate o para ser la base de otros postres como el tiramisú. La receta de El Riojano es célebre por su delicadeza.
  • Bartolillos: Un dulce frito típico de Madrid, relleno de crema pastelera. En El Riojano los preparan con una masa fina y crujiente y una crema suave y aromática.
  • Roscón de Reyes: En temporada navideña, sus roscones son de los más cotizados de la capital. Elaborados de forma artesanal, con agua de azahar y una masa tierna, son el broche de oro de las fiestas para muchas familias madrileñas.

Comparativa de Experiencias: Tradición vs. Modernidad

Para entender mejor el valor único de El Riojano, podemos compararlo con una pastelería moderna.

CaracterísticaPastelería El Riojano (1855)Pastelería Contemporánea
AmbienteHistórico, nostálgico, tranquilo y elegante.Minimalista, funcional, a menudo ruidoso.
DecoraciónMaderas nobles, mármol, espejos de época.Acero, cristal, diseños de vanguardia.
Enfoque del ProductoRecetas tradicionales con historia, sabores clásicos.Innovación, fusiones, ingredientes exóticos, estética visual.
Experiencia del ClienteUn viaje en el tiempo, atención personalizada y pausada.Experiencia rápida, enfocada en la novedad y la fotografía.

Preguntas Frecuentes sobre El Riojano

¿Qué hace tan especial a la pastelería El Riojano?

Su combinación única de tres factores: su rica historia como proveedor de la Casa Real, su decoración isabelina original que se ha mantenido casi inalterada desde 1855, y la fidelidad a las recetas tradicionales de la pastelería madrileña y española.

¿Cuáles son sus dulces más famosos que debo probar?

Sin duda, las Pastas del Consejo por su historia. También son imprescindibles las soletillas, los bartolillos rellenos de crema y, si es temporada, su aclamado Roscón de Reyes.

¿La decoración es realmente la original de 1855?

En su gran mayoría, sí. El mobiliario principal de caoba, los mostradores de mármol, los espejos y la estructura general del local son los originales. Las alteraciones han sido mínimas y se han realizado para garantizar la funcionalidad y seguridad del establecimiento, pero siempre respetando su espíritu histórico.

¿Se puede tomar algo en el local o es solo para llevar?

Sí, además de la tienda principal para comprar productos para llevar, El Riojano cuenta con un encantador y discreto salón de té en su interior donde se puede sentar a disfrutar de sus especialidades acompañadas de café, té o chocolate caliente.

En conclusión, visitar El Riojano es mucho más que comprar un pastel. Es regalarse una pausa, un momento de deleite que conecta con la historia de Madrid. Es la prueba de que el verdadero lujo, a veces, no está en la novedad, sino en la capacidad de preservar la belleza y el sabor a través de los siglos. La próxima vez que pasee por la calle Mayor, no dude en detenerse en el número 10. Deje que el aroma a mantequilla y azúcar le guíe al interior y permítase un dulce viaje al pasado.

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