15/09/2024
Las palabras tienen peso, un peso que a menudo trasciende su simple definición en el diccionario. Se cargan de intención, de historia y de un poder social capaz de construir o destruir. En el universo de la corporalidad, pocas palabras ejemplifican esto tan claramente como la pareja "gordito" y "gorda". A simple vista, parecen ser solo el diminutivo masculino y el femenino de una característica física, pero en la práctica, cargan mundos de diferencia. Mientras "gordito" puede evocar una imagen de ternura, de bonachón, del amigo parrillero y simpático, "gorda" ha sido afilada por décadas de prejuicio hasta convertirse en un arma, un insulto que busca herir, excluir y silenciar. Esta abismal diferencia no es casualidad; es el síntoma más visible de un fenómeno cultural profundo y doloroso: la gordofobia y su marcada inclinación de género.

¿Qué es la Gordofobia y de Dónde Surge?
La activista Lux Moreno, en su libro "Gorda Vanidosa", relata cómo a los nueve años su cuerpo se convirtió en una "plataforma de opinión pública". Esta experiencia, lamentablemente, es el eco de millones. La gordofobia se define como el odio, rechazo y discriminación hacia las personas gordas. No es una simple preferencia estética, sino un sistema de opresión arraigado en nuestra cultura que asocia la gordura con la pereza, la falta de voluntad, la enfermedad y el fracaso.
Sus raíces son complejas. Se intensificaron a finales del siglo XX con la globalización y las políticas neoliberales, que promovieron un ideal de cuerpo productivo, eficiente y controlado. Como señala Moreno, "en nuestros cuerpos llevamos las contradicciones de un sistema de consumo que nos obliga a cumplir las normas y ser nuestros propios policías de los cuerpos". A esto se sumó el discurso de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que al catalogar la obesidad como una "pandemia", sin quererlo, proporcionó un barniz científico al prejuicio social, permitiendo que la discriminación se disfrazara de "preocupación por la salud".
Andrea Ocampo, escritora y comunicadora feminista, lo resume de forma contundente: la gordofobia esconde un miedo, consciente e inconsciente, a convertirse en ese cuerpo grande. Bajo ese pretexto, se humilla, ridiculiza y excluye, negando derechos básicos a una parte significativa de la población.
El Doble Estándar: "El Gordito Simpático" vs. "La Gorda Excluida"
Aquí es donde la diferencia entre "gordito" y "gorda" se vuelve crucial. La sociedad ha construido arquetipos radicalmente distintos para hombres y mujeres gordos. El periodista Marcial Parraguez explica que la estética corporal hegemónica, la del cuerpo trabajado y delgado, se ha vendido como sinónimo de éxito y felicidad. Quienes no encajan, son marginados. Sin embargo, la marginación no es igual para todos.
Rocío Hormazábal Vallecillo, artista y activista, lo describe a la perfección: el hombre gordo, el "gordito", a menudo es aceptado e incluso celebrado en ciertos roles sociales. Es el bonachón, el alma de la fiesta, el que organiza las parrilladas. Su cuerpo no necesariamente le impide ser visto como una persona completa. Para la mujer gorda, la historia es otra. Su cuerpo es un obstáculo. Es la amiga "simpática" que no tiene citas, la que se queda en la cocina, la que no es invitada a bailar. Su valor parece estar supeditado a su capacidad de encajar en un molde estético mucho más estricto y castigador.
| Característica | Percepción del "Gordito" (Hombre) | Percepción de la "Gorda" (Mujer) |
|---|---|---|
| Rol Social | Amigo simpático, parrillero, bonachón, a veces visto como "un oso de peluche". | La amiga relegada, la que da consejos pero no participa en el juego del deseo, la "eterna soltera". |
| Atractivo | Su peso puede ser visto como un rasgo secundario. Puede ser atractivo "a pesar de" ser gordo. | Su peso es central y a menudo anula cualquier otra cualidad. Se asume como no deseable. |
| Humor | Se espera que sea gracioso, es parte de su arquetipo. | Se espera que sea la "payasa" del grupo para compensar su físico. Su humor es una defensa. |
| Presión para cambiar | Menor. Se tolera más su físico siempre que cumpla con su rol social. | Constante y explícita. "Adelgaza para que tengas novio", "si bajaras de peso serías muy bonita". |
La Feminización de la Gordura: Una Cuestión de Género
Esta disparidad no es anecdótica, es sistémica. Un estudio de investigadoras de la Universidad Alberto Hurtado en Santiago de Chile, titulado "Feminización de la gordura", lo confirma. La investigación concluye que la gordura se trata como un asunto de interés primordialmente femenino. Las normas de tamaño corporal son mucho más estrictas para las mujeres, y, además, se les responsabiliza no solo de su propio peso, sino del de toda su familia.
Este fenómeno reproduce las dicotomías de género más clásicas: el hombre es mente, la mujer es cuerpo; el hombre pertenece al espacio público, la mujer al privado. El cuerpo de la mujer ha sido históricamente un territorio a conquistar, regular y controlar, y la gordura se percibe como una forma de rebelión o de fracaso en ese control. Esta vigilancia constante sobre el cuerpo femenino es, en sí misma, una forma de violencia de género. Los innumerables memes sobre engordar en cuarentena, casi siempre protagonizados por figuras femeninas como la Barbie "rolliza", son una prueba cultural de esta obsesión.
La Resistencia Organizada: El Activismo Gordo
Frente a esta violencia sistémica, no ha habido silencio. Desde los años 70 en Estados Unidos, y con más fuerza en Latinoamérica desde los 2000, ha surgido un movimiento de resistencia: el activismo gordo. Este movimiento no busca la aceptación pasiva, sino que exige un cambio político y social profundo.
Lux Moreno distingue dos vertientes principales:
- Positividad Corporal (Body Positivity): Se enfoca en mostrar que los cuerpos gordos también pueden ser bellos, deseables y tener una vida plena. Busca resignificar positivamente el estereotipo y fomentar el amor propio.
- Perspectiva Crítica o Radical: Va más allá de la estética y aborda cuestiones estructurales como la discriminación médica, la falta de acceso a espacios públicos, la precariedad laboral y la necesidad de políticas públicas, como una ley de tallas, que garanticen la inclusión.
En Chile, colectivos como La Junta Gorda y figuras como Antonia Larraín, Andrea Ocampo y Marcial Parraguez, a través de podcasts como "Grandiosas", están liderando esta conversación. Luchan por derechos tan básicos como poder encontrar ropa, algo que para muchos es una acción cotidiana pero que para las personas con cuerpos no normativos es un recordatorio constante de su exclusión.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Es lo mismo Body Positivity que Activismo Gordo?
No exactamente. Aunque están relacionados, el Body Positivity se centra más en la aceptación individual y la representación positiva en los medios. El activismo gordo es un movimiento político que busca desmantelar las estructuras sistémicas de la gordofobia y luchar por derechos civiles para las personas gordas.
¿Por qué la palabra "gorda" se considera un insulto si es solo un adjetivo?
Porque el lenguaje no opera en el vacío. Históricamente, la palabra "gorda" se ha utilizado para humillar, avergonzar y descalificar, especialmente a las mujeres. Se ha cargado con connotaciones de fracaso, falta de disciplina y fealdad. El activismo busca reapropiarse de la palabra, pero su uso como insulto sigue siendo una realidad dolorosa.
¿La gordofobia afecta solo a las mujeres?
No, la gordofobia afecta a personas de todos los géneros. Sin embargo, como hemos visto, impacta a hombres y mujeres de maneras diferentes y desproporcionadas. La presión estética y las consecuencias sociales son, por lo general, mucho más severas para las mujeres y las personas feminizadas.
¿Qué puedo hacer para combatir la gordofobia?
El primer paso es la educación y la autoevaluación de nuestros propios prejuicios. Podemos dejar de hacer comentarios sobre el cuerpo de los demás (positivos o negativos), diversificar las cuentas que seguimos en redes sociales para incluir cuerpos de todos los tamaños, apoyar marcas con tallas inclusivas y, sobre todo, escuchar las voces de los activistas gordos para entender sus experiencias y demandas.
En conclusión, la brecha de significado entre "gordito" y "gorda" es un espejo de nuestra sociedad. Refleja una misoginia internalizada que exige a las mujeres un estándar de perfección física inalcanzable y castiga duramente a quienes no lo cumplen. Entender esta diferencia es el primer paso para desarmar el prejuicio, para dejar de usar los cuerpos como campo de batalla y empezar a ver a las personas en toda su diversidad y complejidad, más allá del peso que marque la báscula.
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