¿Qué agradecen los argentinos al gobierno militar?

Prensa y Dictadura: El Rol de los Medios en Argentina

08/03/2019

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Entre 1976 y 1983, Argentina se sumergió en el período más oscuro y sangriento de su historia contemporánea. La dictadura cívico-militar que tomó el poder el 24 de marzo de 1976 no solo se valió de las armas para imponer su régimen de terror, sino que encontró en los grandes medios de comunicación un aliado fundamental. Lejos de ser meros transmisores de información, la prensa jugó un rol activo y decisivo en la construcción del consenso social necesario para justificar lo injustificable, en el ocultamiento de las atrocidades y en la legitimación de un gobierno que secuestraba, torturaba y asesinaba. Este artículo se adentra en las redacciones de aquellos años para desentrañar la compleja trama de complicidad, censura y las valientes, aunque escasas, formas de resistencia periodística.

Índice de Contenido

Preparando el Terreno: La Antesala del Golpe

Antes de que los tanques tomaran las calles, las rotativas ya trabajaban para allanar el camino. Durante los meses previos al golpe, los principales diarios del país se embarcaron en una calculada campaña para instalar en la opinión pública la idea de un caos generalizado. Titulares catastrofistas, editoriales alarmistas y una cobertura magnificada de la violencia política crearon un clima de insatisfacción y miedo. La estrategia era clara: presentar al gobierno de Estela Martínez de Perón como incapaz de gobernar y a las Fuerzas Armadas como la única institución capaz de “restablecer el orden”. Se reforzó la crisis institucional con comparaciones constantes con la guerra civil en el Líbano, sugiriendo que Argentina se convertiría en el “Beirut sudamericano” si no se actuaba con rapidez. El miedo a la “subversión” se convirtió en el argumento central, y los militares fueron presentados como los “salvadores” de la patria.

El Silencio Impuesto: Censura y Control Férreo

Una vez consumado el golpe, la maquinaria de control informativo se puso en marcha de inmediato. El mismo 24 de marzo de 1976, la Junta Militar emitió el Comunicado Nº 19, un documento que sentaba las bases de la censura. Establecía penas de hasta 10 años de reclusión para “quien por cualquier medio difundiere, divulgare o propagare noticias” que pudieran “perjudicar o desprestigiar la actividad de las Fuerzas Armadas”.

Las reglas eran estrictas y no dejaban lugar a la interpretación:

  • Reuniones y directivas: El mismo día del golpe, los directores de los principales medios fueron convocados por las autoridades militares para “acordar el aporte” que se esperaba de ellos.
  • Control previo: En los primeros días, las redacciones debían enviar por triplicado las pruebas de galera de cada edición para ser revisadas y aprobadas por la Dirección de Difusión. Una copia era devuelta con las correcciones obligatorias.
  • Prohibiciones explícitas: El 22 de abril, se prohibió formalmente a los medios publicar cualquier información sobre “episodios subversivos, hallazgo de cadáveres, secuestros, desapariciones, muertes de elementos sediciosos y asesinatos de militares” a menos que la información proviniera de un comunicado oficial.

Esta asfixia informativa silenció la crítica, eliminó el análisis político y convirtió a muchos medios en meros voceros del régimen. La única verdad permitida era la verdad oficial.

La Complicidad Editorial: Voces a Favor del Régimen

Más allá de la censura impuesta, muchos de los grandes diarios adoptaron una postura de abierta complicidad y justificación del nuevo orden. Sus editoriales no solo acataron las directivas, sino que las defendieron, alineándose con el discurso de la “guerra contra la subversión”.

Tabla Comparativa de Posturas Editoriales Post-Golpe
MedioPostura InicialCita Clave
La PrensaAbiertamente pro-golpista y antiperonista. Celebró la “operación impecable” de las Fuerzas Armadas.“En 2 horas, sin el asomo de una sola falla (...) las Fuerzas Armadas de la Constitución pusieron término al desempeño ilegítimo del gobierno...”
La NaciónJustificó el golpe como una consecuencia inevitable de la crisis, reflejando una “enorme expectación” por el cambio.“No hay sorpresas en la Nación ante la caída de un gobierno que estaba muerto mucho antes de su eliminación...”
La OpiniónAgradeció a los militares por poner fin al “caos” y destacó su “sobriedad” al actuar.“Si los argentinos (...) agradecen al Gobierno Militar el haber puesto fin a un vasto caos que anunciaba la disolución del país...”
ClarínAdoptó una postura de aparente neutralidad, reproduciendo comunicados oficiales sin análisis y minimizando la censura.“La censura a la prensa impuesta el 24 de marzo duró solo 36 horas (...) la han reducido al cumplimiento de normas indicativas.”

Propaganda de Estado: El Mundial '78 y la Guerra de Malvinas

El régimen militar demostró una gran habilidad para utilizar eventos de masiva convocatoria popular como herramientas de propaganda. El Mundial de Fútbol de 1978 fue la pieza central de una campaña para limpiar la imagen del país en el exterior y generar un sentimiento de unidad nacional bajo el lema “Los argentinos somos derechos y humanos”. Se invirtieron sumas millonarias en infraestructura, como la creación de Argentina Televisora Color (ATC), para proyectar al mundo una imagen de normalidad y progreso que ocultaba los centros clandestinos de detención. Revistas deportivas como El Gráfico se plegaron al discurso oficial, mezclando la euforia deportiva con la validación del Proceso.

Cuatro años más tarde, la Guerra de Malvinas en 1982 fue la última y desesperada apuesta de una dictadura en crisis. Los medios, nuevamente, jugaron un papel crucial, construyendo una narrativa triunfalista y completamente alejada de la realidad del conflicto. La información era controlada férreamente por el Estado Mayor Conjunto, y se difundían partes de guerra que hablaban de victorias aplastantes mientras las tropas argentinas sufrían una derrota inminente. La frase “Estamos ganando” se convirtió en el símbolo de una de las mayores operaciones de desinformación de la historia argentina.

Las Grietas en el Muro: Periodismo de Resistencia

A pesar del panorama desolador, no todo fue silencio y complicidad. Hubo periodistas que se exiliaron para no ser cómplices, medios del interior que fueron clausurados por atreverse a informar, y proyectos clandestinos que buscaron romper el cerco informativo. La figura más emblemática de esta resistencia fue el escritor y periodista Rodolfo Walsh. Consciente de que la verdad era la primera víctima del terrorismo de Estado, creó dos herramientas fundamentales:

  • ANCLA (Agencia de Noticias Clandestina): Desde junio de 1976, esta agencia enviaba cables a redacciones y corresponsales extranjeros con la información que la dictadura ocultaba: secuestros, torturas y la verdadera dimensión de la represión.
  • Cadena Informativa: Escrita enteramente por Walsh, eran partes que se distribuían de mano en mano con el lema “Derrote al terror. Haga circular esta información”, buscando involucrar al ciudadano común en la tarea de difundir la verdad.

El trabajo de Walsh culminó con su “Carta Abierta de un Escritor a la Junta Militar”, un balance demoledor del primer año de dictadura, publicada un día antes de ser secuestrado y asesinado. Su legado representa la máxima expresión del compromiso periodístico con la verdad en tiempos de oscuridad.

El Ocaso de la Dictadura y el Despertar de la Prensa

La derrota en Malvinas fue un golpe mortal para el régimen. El castillo de naipes de la propaganda se derrumbó y la credibilidad de la Junta se evaporó. Este quiebre permitió que la prensa comenzara a abrir grietas en el muro de silencio. Las críticas a la crisis económica se hicieron más audibles y, tímidamente, comenzó a hablarse del tema de los desaparecidos. La Junta Militar, sintiéndose acorralada, acusó a los medios de llevar a cabo una “prédica disociadora” y “desestabilizadora”. La misma herramienta que habían utilizado para legitimarse, ahora se volvía en su contra, reflejando el sentir de una sociedad que exigía respuestas y el fin de la dictadura.

Preguntas Frecuentes sobre la Prensa y la Dictadura

¿Todos los medios de comunicación apoyaron a la dictadura?

No. Si bien los grandes conglomerados mediáticos de la época fueron mayoritariamente cómplices o adoptaron un silencio funcional al régimen, existieron excepciones. Hubo medios provinciales que fueron clausurados por su línea editorial y, fundamentalmente, existió un periodismo de resistencia clandestino, como la agencia ANCLA, que buscó activamente combatir la desinformación.

¿Cuál fue el comunicado más importante sobre la censura?

El Comunicado Nº 19 de la Junta Militar, emitido el mismo 24 de marzo de 1976, fue la piedra angular de la censura. Establecía penas de hasta 10 años de prisión para quienes difundieran información que desprestigiara a las Fuerzas Armadas, lo que en la práctica significaba la prohibición de informar sobre la represión ilegal.

¿Cómo utilizó el gobierno militar el Mundial de 1978?

Fue usado como una masiva operación de propaganda. El objetivo era doble: por un lado, proyectar al exterior una imagen de Argentina como un país pacífico y ordenado para contrarrestar las denuncias por violaciones a los derechos humanos; por otro, utilizar la euforia popular del fútbol para generar un sentimiento de unidad nacional y apoyo al gobierno.

¿Qué papel jugó Rodolfo Walsh?

Rodolfo Walsh fue una figura central del periodismo de resistencia. A través de la Agencia de Noticias Clandestina (ANCLA) y la Cadena Informativa, se dedicó a investigar y difundir los crímenes de la dictadura, rompiendo el bloqueo informativo. Su “Carta Abierta a la Junta Militar” es uno de los documentos de denuncia más importantes de ese período.

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