19/09/2024
Cuando escuchamos la palabra 'torta', nuestra mente viaja casi de inmediato a un mundo de bizcochos esponjosos, cremas sedosas, capas de dulce de leche y celebraciones memorables. Es una palabra que evoca dulzura, fiesta y el arte de la repostería. Sin embargo, ¿qué pasaría si te dijera que en el corazón de los Andes ecuatorianos, en la vibrante región de Otavalo, la palabra 'torta' se refiere a algo completamente diferente? Algo que no se hornea, no se decora con merengue y, definitivamente, no se come como postre. Prepárate para descubrir un universo lúdico y cultural fascinante donde las tortas son las protagonistas de juegos ancestrales que han pasado de generación en generación, fortaleciendo lazos comunitarios y preservando una identidad única.

¿Qué Son Exactamente las "Tortas" de Otavalo?
Antes de sumergirnos en las reglas y la emoción de sus juegos, es crucial entender qué son estas peculiares 'tortas'. En el contexto de las comunidades Kichwa Otavalo, las tortas son una especie de fréjol plano, un grano seco que se distingue por su increíble variedad de colores y patrones. Cada grano es único, con formas que recuerdan a una pequeña oreja, y su superficie lisa y dura los hace perfectos para los juegos de lanzamiento y precisión. Estos frijoles no son un alimento básico en la dieta diaria, sino tesoros coleccionables. Se siembran tradicionalmente en los extremos de las parcelas de cultivo, casi como guardianes simbólicos de la cosecha.
Para muchos, como Estela de la Torre de la comuna de Ilumán, el gusto por coleccionar estas joyas vegetales es un recuerdo vivo de la infancia. Ver a su padre y a los vecinos enfrascarse en partidas que duraban horas, con montones de tortas multicolores como apuesta y trofeo, forjó una conexión profunda con esta tradición. Las tortas, por lo tanto, son mucho más que simples frijoles; son el vehículo de la memoria, la competencia amistosa y la herencia cultural.
Un Legado Lúdico: Los Juegos Tradicionales y sus Reglas
La riqueza de esta tradición no reside en un solo juego, sino en una variedad de modalidades, cada una con sus propias reglas, desafíos y encantos. Estos juegos reaparecían con especial fervor durante celebraciones religiosas como la Exaltación de la Cruz, el 3 de mayo, donde la comunidad se reunía para jugar hasta el amanecer. A continuación, desglosamos algunos de los juegos más emblemáticos:
Chungana: La Precisión del Lanzamiento
La chungana es quizás el juego que más recuerda a las canicas. Se dibuja un círculo en el suelo y dentro de él se colocan varias tortas. Cada jugador, por turnos, utiliza una torta de mayor tamaño, llamada 'lanzadora', para intentar sacar la mayor cantidad posible de tortas del círculo con un solo tiro. La partida se desarrolla con una tensión creciente, donde la puntería y la estrategia son claves. El juego concluye cuando el círculo queda vacío, y el ganador es aquel que ha logrado acumular la mayor cantidad de tortas.
El Banquero: Un Desafío de Puntería
Este es un juego de lanzamiento de precisión que añade un elemento temático muy curioso. Se utiliza una caja de madera que simula ser el edificio de un banco, con seis aberturas de diferentes tamaños. Los jugadores se colocan a una distancia acordada y deben intentar introducir sus tortas en estas ranuras. La recompensa es directa y emocionante: por cada acierto, el 'banquero' (quien gestiona el juego) te recompensa con un número de tortas igual al que lograste anotar. Es un desafío de temple y coordinación, donde la alegría de acertar es inmediata.
La Perinola Kichwa: El Giro del Destino
Aquí es donde el juego se fusiona maravillosamente con el idioma. La perinola kichwa es una especie de trompo de seis lados. En cada una de sus caras, en lugar de números, hay grabada una instrucción en kichwa. Los jugadores apuestan una cantidad de tortas en el centro y hacen girar la perinola. Cuando se detiene, todos deben acatar la orden que indica la cara superior:
- Tukuy (Todo): El jugador que la giró se lleva todas las tortas del centro.
- Saki (Deja): El jugador no gana ni pierde nada, simplemente pasa su turno.
- Churay (Ponga cinco): El jugador debe añadir cinco de sus tortas a la pila central.
- Llukchi (Saque cinco): El jugador puede tomar cinco tortas de la pila central.
Este juego no solo depende de la suerte, sino que también sirve como una herramienta divertida y práctica para reforzar el vocabulario y las expresiones en el idioma kichwa.
Churuta Katishpa Pukllay: La Carrera del Churo
Conocido como 'siguiendo el camino del churo (caracol)', este juego es el equivalente andino del parqués o el Juego de la Oca. Se juega sobre un tablero con un camino en espiral que lleva desde una casilla de salida hasta la meta. Los jugadores avanzan según el resultado de un dado o el giro de una perinola. El tablero está lleno de casillas especiales con consecuencias, como la temida 'Kallariman Tirkuy', que significa 'regrese al inicio'. El objetivo es simple: ser el primero en llegar a la meta, evitando los obstáculos y aprovechando los atajos.
Tabla Comparativa de los Juegos de Tortas
| Juego | Objetivo Principal | Elementos Clave | Habilidad Requerida |
|---|---|---|---|
| Chungana | Sacar la mayor cantidad de tortas de un círculo. | Círculo en el suelo, tortas, torta lanzadora más grande. | Puntería, estrategia, pulso. |
| El Banquero | Introducir tortas en las aberturas de una caja. | Caja de madera con 6 aberturas, tortas. | Precisión, coordinación ojo-mano. |
| Perinola Kichwa | Ganar tortas según la instrucción que marque la perinola. | Perinola de 6 caras con frases en kichwa. | Suerte, conocimiento del idioma. |
| Churuta Katishpa Pukllay | Ser el primero en llegar a la meta en un tablero. | Tablero en espiral, fichas (tortas), dado. | Suerte, estrategia básica. |
Más Allá del Juego: Un Esfuerzo por la Revitalización Cultural
Aunque se cree que estos juegos tienen raíces que se remontan a la época post-conquista, en las últimas décadas habían comenzado a perder presencia. Sin embargo, un renovado interés por la identidad cultural ha impulsado su regreso. Organizaciones como la Asociación de Jóvenes Kichwas de Imbabura (AJKI), junto a medios comunitarios como Radio Ilumán, han sido fundamentales en este proceso. Han organizado eventos como el 'Hatun Punlla Turtas' (Gran Juego de las Tortas), una suerte de campeonato local que reúne a jugadores novatos y expertos, jóvenes y mayores, para celebrar y competir.
Este esfuerzo de revitalización no se limita a los juegos. Es parte de un movimiento más amplio para fortalecer todos los pilares de la cultura kichwa: el idioma, la vestimenta, la música, la danza y la gastronomía. Los juegos de tortas son una puerta de entrada perfecta para que las nuevas generaciones se conecten con sus raíces de una manera divertida y tangible. Además, su presencia en rituales fúnebres, donde ayudan a acompañar a los seres queridos en su última noche, demuestra la profunda integración de estas prácticas en el tejido social y espiritual de la comunidad.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Entonces, estas "tortas" no se comen?
Correcto. A pesar de su nombre, que puede resultar confuso para quienes no son de la región, estas 'tortas' son una variedad de fréjol (frijol) que se cultiva y se valora exclusivamente por su uso en estos juegos tradicionales. No forman parte de la gastronomía local.
¿De dónde viene el nombre "torta" para este fréjol?
La información disponible no especifica el origen etimológico exacto, pero es la denominación tradicional que le ha dado el pueblo Kichwa Otavalo. Es probable que el nombre provenga de su forma aplanada y redondeada, similar a una pequeña torta o disco.
¿Cualquiera puede participar en estos juegos?
¡Sí! Eventos como el 'Hatun Punlla Turtas' están diseñados para integrar a toda la comunidad, incluyendo a novatos y curiosos. Son una excelente oportunidad para que visitantes y locales aprendan, participen y compartan un momento de alegría y tradición.
¿Qué se gana exactamente en estos juegos?
La respuesta a la pregunta inicial es que el premio principal son más tortas. Los jugadores apuestan sus propios frijoles y el ganador acumula los de los demás. Sin embargo, el verdadero premio no es material. Lo que se gana es prestigio, respeto, diversión y, sobre todo, la satisfacción de mantener viva una tradición ancestral que define y une a su pueblo.
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