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El Dulce Arte: Cuando la Repostería se Pone de Moda

27/04/2023

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En los últimos años, hemos sido testigos de una dulce revolución. Lo que antes era el secreto mejor guardado de las abuelas, el aroma a bizcocho horneándose en una tarde de domingo, se ha transformado en un fenómeno cultural de masas. La repostería, en todas sus formas, desde el humilde cupcake hasta la más elaborada tarta de diseño, está de moda. Las redes sociales se inundan de creaciones espectaculares y cada vez más gente se atreve a encender el horno. Pero, ¿qué hay detrás de este auge? ¿Es una moda pasajera o el renacimiento de un arte? Para entenderlo, hemos conversado con un referente del sector, un maestro pastelero cuya filosofía se centra en la excelencia y el sabor por encima de todo.

¿Qué son las vainillas argentinas?
Las vainillas argentinas son uno de los postres más tradicionales y queridos en Argentina, conocidas por su textura suave y sabor delicado. Este postre clásico, también llamado “vainitas,” es una delicia que combina parfait de dulce de leche, crema chantillí y galletas morenas, creando una experiencia gastronómica irresistible.
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Entrevista con un Maestro del Olor y el Sabor

Nos sentamos a charlar con un artesano del dulce, alguien que ha visto la evolución del sector desde su propio obrador, un lugar donde la harina, el azúcar y la mantequilla se transforman en pura magia. Él prefiere mantener el anonimato de su marca, insistiendo en que lo importante son los principios que defiende, no el nombre sobre la puerta.

Cuéntanos, ¿cómo surgió esta pasión por la repostería?

“Mi afición por los hornos se remonta a mi niñez. Mi madre siempre estaba horneando algo; el aroma a vainilla y canela era la banda sonora de mi infancia. Yo no prestaba mucha atención, pero esos olores se fueron grabando en mi subconsciente, como una semilla que años más tarde germinaría en una necesidad casi visceral de crear. Ya en la adolescencia, empecé a experimentar por mi cuenta, fascinado por la alquimia de transformar ingredientes simples en algo delicioso. Recuerdo mis primeros desastres, bizcochos que no subían y cremas que se cortaban, pero también la euforia del primer pastel perfecto. Siempre soñé con tener mi propio obrador, pero nunca me lo había propuesto en serio hasta que la vida me dio la oportunidad. Empecé con un pequeño blog, compartiendo recetas y técnicas, y la respuesta fue abrumadora. La gente no solo quería la receta, quería probar el resultado final. Así, poco a poco, lo que empezó como un proyecto personal, finito, que no iría más allá de unas cuantas tartas para amigos, se convirtió en mi profesión. La cosa funcionó mejor de lo esperado y aquí estamos.”

¿Cómo ves el panorama actual de la repostería casera? ¿Hay suficiente calidad en un mundo donde todos parecen ser expertos?

“El panorama actual me provoca sentimientos encontrados. Por un lado, debo aplaudir la increíble variedad y la pasión que se respira. Casi puedes encontrar un tutorial para cada postre imaginable. Eso es maravilloso. Pero si hablamos de la calidad general, no puedo estar tan contento. Hay creaciones caseras de una calidad asombrosa, es cierto, postres a los que es difícil sacarles un defecto. Pero no suelen ser los más habituales.

Lo más habitual, de hecho, son esas tartas con un enfoque puramente estético, donde un grupo de aficionados se reúne en torno a una batidora mediocre y cubren un bizcocho seco con kilos de fondant de colores chillones. Sin ningún criterio de sabor y con el permanente síndrome de 'más es más', donde se apilan decoraciones sin sentido solo porque se ven bien en la foto. Lo que impera es la ley de lo visual a toda costa.

No digo que los pasteles deban ser sobrios y sin decoración, en absoluto. La estética es fundamental. Lo que digo es que hay demasiados reposteros aficionados convencidos de que una tarta bonita es automáticamente una tarta buena, y no es así. Y así asistimos a creaciones espectaculares por fuera, pero que al probarlas te encuentras con un bizcocho industrial o una crema insípida. Afortunadamente, hay muchos aficionados con un increíble sentido del gusto, que realmente te emocionan con sus sabores. Pero si somos sinceros, la calidad de la repostería se debe medir por el equilibrio de sabores y texturas, y por la técnica de ejecución. Y en ese sentido, hay excepciones que confirman la regla, pero la mayoría de lo que se ve en redes sociales es deficiente en ambos sentidos.

Lo mejor y lo peor de este boom es que cualquiera puede hacerlo. Demasiada gente siente el impulso de ponerse delante del horno. Y eso es genial. Pero la principal misión de un pastel es deleitar al que lo come, no solo impresionar al que lo ve. Por ello, cuando comparamos el nivel general con el de la pastelería profesional, nos damos cuenta de que el exceso de amateurismo a veces nos juega una mala pasada. Un pastel debe ser artesanal, esa es su esencia, pero no pienso que la ley del 'todo vale' juegue mucho en nuestro favor. El punto más favorable es que, en mitad de ese océano de mediocridad, sobresalen talentos excepcionales.”

Mantienes un contacto cercano con tus clientes. ¿Influyen en la elección de tus creaciones o te mueves más por tus preferencias?

“En efecto, para mí el trato directo es fundamental. Un pastelero no es un artista aislado en su torre de marfil; crea para los demás. Escuchamos activamente, tanto los elogios como las críticas constructivas. Solemos ignorar las faltas de respeto, pero cualquier otra iniciativa por parte del cliente suele tener una respuesta. Creemos que es importante. Obviamente, cada vez tenemos menos tiempo, pero por el momento hacemos lo que podemos.

En cuanto a si los clientes deciden el menú, debo decir que las creaciones suelen nacer de nuestro equipo. Proponemos ideas, experimentamos con sabores de temporada y yo selecciono lo que finalmente sale del obrador. Pero también es cierto que, a la hora de crear, lo primero que tenemos en cuenta son las sugerencias y los gustos de nuestra clientela. Si un sabor o un tipo de tarta tiene mucha demanda, hacemos lo posible por atenderla con nuestro sello de calidad. Otra cosa es que haya peticiones que requieran más tiempo y las demoremos hasta estar completamente preparados, o que haya combinaciones que simplemente no entran dentro de nuestra filosofía de sabor.”

The Big Bang Theory, Juego de Tronos... parece que la cultura 'friki' ha llegado a las masas, y con ella las tartas temáticas. ¿Está de moda el pastel 'friki'?

“Pues sí, la repostería temática, o 'friki' si quieres llamarla así, está absolutamente de moda. Es un motor económico increíble para el sector y ofrece una cantidad inagotable de material para la creatividad. Cuando yo era un crío era impensable que alguien encargara una tarta de boda con la forma del Halcón Milenario y que se considerase algo genial. Pero hoy eso ocurre.

Por supuesto, esto ocurre sobre todo en el ámbito de los eventos: cumpleaños, bodas, celebraciones. Me sorprende, porque hace un par de décadas, una tarta era un bizcocho con nata. Ahora los padres quieren para sus hijos tartas de superhéroes más elaboradas que sus propias tartas de boda. Pero dudo mucho que una persona 'no friki', por decirlo así, entre a una pastelería a comprarse una porción de tarta de Spider-Man para merendar, aunque estoy convencido de que si tiene un cumpleaños, encargará la tarta entera. ¿Y por qué no? Lo importante, y en esto soy inflexible, es que el mundo temático no sacrifique el interior. Detrás de ese escudo del Capitán América hecho de fondant, tiene que haber un pastel excepcional. Si no, es solo una escultura de azúcar comestible, y eso no es pastelería.”

Repostería Casera vs. Profesional: Una Mirada Detallada

Para ilustrar mejor las diferencias que comenta nuestro experto, hemos preparado una tabla comparativa:

AspectoRepostería Casera (Aficionado)Repostería Profesional (Artesano)
IngredientesGeneralmente de supermercado. Se prioriza la accesibilidad y el coste.Selección rigurosa de materias primas de alta calidad (mantequilla de verdad, chocolate de cobertura, vainilla en vaina).
TécnicaBasada en recetas y tutoriales. A menudo se buscan atajos. El resultado puede ser inconsistente.Dominio de técnicas base (masas, cremas, atemperado). Precisión y control de procesos para garantizar consistencia.
EquipamientoDoméstico. Limitado en capacidad y precisión.Profesional. Hornos de convección, amasadoras, abatidores de temperatura, etc.
EnfoqueA menudo centrado en la decoración y el impacto visual inmediato.Enfoque holístico: el sabor, la textura y el aroma son tan o más importantes que la estética.

Preguntas Frecuentes sobre el Arte del Pastel

¿Es posible vivir exclusivamente de la repostería artesanal hoy en día?

“¿Vivir de tu hobby? Es el sueño de muchos. Yo creo que es posible, pero muy improbable y requiere un sacrificio enorme. Profesionalizar una afición significa que se deja de disfrutar del mismo modo. Implica gestionar un negocio, cumplir normativas sanitarias, lidiar con proveedores y clientes, y pasar incontables horas de pie. Sin la estructura adecuada, ganar dinero con la repostería es un camino lleno de problemas. Dejar tu trabajo convencional para dedicarte solo a tu blog de recetas o a vender tartas desde casa es una utopía para la mayoría de la gente.”

¿Qué es más importante en un pastel: el sabor o la decoración?

“El sabor, sin la menor duda. La decoración es el primer impacto, lo que atrae la mirada y abre el apetito. Pero el sabor es el recuerdo que perdura. Un pastel increíblemente hermoso que sabe a poco es una decepción. Un pastel de apariencia sencilla pero con un sabor sublime es una revelación. El equilibrio perfecto es una presentación cuidada que envuelve un interior inolvidable.”

¿Qué perspectivas de futuro le ves a tu obrador?

“Lo mejor que se puede hacer con esta clase de proyectos es no pensar en un futuro a muy largo plazo. Yo solo medito a un margen de tiempo de tres meses como mucho. Ahora mismo lo único que quiero es perfeccionar la carta de la próxima temporada, descansar un poco y volver con nuevas ideas. No hemos hecho cientos de tartas pensando en llegar a cientos de tartas; lo hemos hecho pensando única y exclusivamente en la siguiente. Y cuando ésta salía del horno, lo único en lo que pensábamos era en la siguiente. Y así, sin una perspectiva más amplia, las cosas van saliendo. Pensar demasiado en el futuro descuida tu concentración en el presente.”

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