19/02/2020
En el vasto y delicioso universo de la pastelería, existen figuras que hornean bizcochos y otras que rompen moldes. Nicola Costantino pertenece, sin lugar a dudas, al segundo grupo. Nacida en Rosario, Argentina, en 1964, esta artista de ascendencia italiana no es una pastelera en el sentido tradicional del término, pero su obra ha explorado los límites de lo comestible de una manera tan profunda y a veces perturbadora, que es imposible ignorarla desde nuestra disciplina. Lejos de buscar el sabor perfecto o la decoración impecable para una celebración, Costantino utiliza las técnicas y los materiales de la repostería como un bisturí para diseccionar la sociedad, la historia y la percepción de la belleza. Su trabajo nos obliga a preguntarnos: ¿dónde termina el postre y dónde empieza el arte? ¿Qué sucede cuando un pastel deja de ser un objeto de deseo para convertirse en un vehículo de ideas complejas y provocadoras?
Una Artista Forjada entre la Ciencia y la Belleza
Para entender cómo una artista llega a crear esculturas comestibles que desafían al espectador, debemos mirar sus orígenes. Nicola Costantino creció en un ambiente donde la técnica y la creatividad convivían. Hija de un cirujano y una modista, desde niña mostró una fascinación por lo anatómico y lo meticuloso. Esa infancia, descrita por ella misma como la de una niña "extraña" con inquietudes científicas, sentó las bases de su futuro lenguaje artístico. No es de extrañar que sus obras posteriores combinen una precisión casi quirúrgica con una estética que puede ser, al mismo tiempo, hermosa y desconcertante.

Su formación en Bellas Artes en la Universidad Nacional de Rosario le proporcionó el andamiaje académico, pero fue su curiosidad innata la que la llevó a experimentar con materiales poco convencionales. Mientras sus colegas trabajaban con óleo, arcilla o mármol, Costantino comenzó a explorar el potencial expresivo de materiales orgánicos, efímeros y, sí, comestibles. Esta elección no fue casual; fue una declaración de intenciones. Crear una obra con azúcar, gelatina o grasa implica aceptar su vulnerabilidad, su inevitable decadencia. Es la máxima expresión del arte efímero, un concepto que resuena profundamente en el mundo de la pastelería, donde nuestras creaciones más elaboradas están destinadas a desaparecer en cuestión de minutos.
El Pastel como Lienzo: Obras que Desafían el Paladar
La incursión de Costantino en el mundo de lo comestible no es para endulzar la realidad, sino para exponer sus facetas más crudas. Su trabajo a menudo se centra en el cuerpo, el consumo y la iconografía cultural, utilizando la comida como un lenguaje universal que todos podemos entender, aunque no siempre nos guste lo que nos dice.
Una de sus series más impactantes es aquella en la que recrea naturalezas muertas y banquetes históricos, pero con un giro siniestro. En estas escenas, la opulencia y la belleza de los alimentos se ven interrumpidas por elementos perturbadores, obligando al espectador a una segunda mirada. Sin embargo, su obra más emblemática en este terreno es, quizás, su homenaje a Eva Perón. Costantino creó una réplica a tamaño real del icónico vestido de gala de la exprimera dama argentina, pero hecho enteramente de pastel. La estructura, la textura y los detalles fueron elaborados con bizcocho, fondant y decoraciones de azúcar. La obra es una proeza técnica, pero su significado va mucho más allá. Al presentar a un ícono nacional como un objeto comestible, la artista nos invita a reflexionar sobre cómo la cultura popular "consume" a sus mitos, sobre la fragilidad de la memoria y el poder, y sobre la dulzura que a menudo enmascara historias complejas y dolorosas. No es un pastel para celebrar, es un pastel para pensar.
¿Pastelera o Escultora? Un Vistazo a su Técnica
La maestría de Nicola Costantino radica en su habilidad para tomar prestadas técnicas de diferentes mundos y fusionarlas. Un maestro pastelero que observe su trabajo reconocerá herramientas y procesos familiares, pero aplicados con una intención completamente diferente. Su taller se parece tanto a un laboratorio de efectos especiales como a una cocina de alta pastelería. Esta dualidad es lo que hace que su enfoque sea tan fascinante. A continuación, una tabla comparativa que ilustra cómo sus métodos artísticos encuentran un eco en el mundo de la repostería de vanguardia.
| Técnica Artística de Costantino | Paralelo en la Pastelería Moderna |
|---|---|
| Creación de moldes de silicona a partir de modelos reales (calcos de cuerpos, animales). | Uso de moldes de silicona personalizados para crear chocolates, bombones y decoraciones con formas únicas y realistas. |
| Escultura y modelado con materiales sintéticos y orgánicos para crear prototipos. | Modelado de figuras complejas con pasta de azúcar, RKT (Rice Krispies Treats) o chocolate plástico para tartas esculturales. |
| Uso de resinas, látex y pigmentos para lograr texturas y acabados hiperrealistas. | Aplicación de aerógrafo con colorantes comestibles, uso de isomalt para crear estructuras transparentes (efecto vidrio) y gelatinas para texturas realistas. |
| Conceptualización profunda de la obra, investigando su contexto histórico y simbólico. | Diseño de "pasteles de autor" o mesas dulces temáticas que cuentan una historia y buscan generar una experiencia sensorial completa. |
Como se puede observar, la técnica es un puente entre ambos mundos. La diferencia fundamental reside en el propósito: mientras el pastelero busca deleitar y satisfacer, Costantino busca cuestionar y provocar.
El Legado: Una Invitación a la Reflexión Dulce
El trabajo de Nicola Costantino puede no ser del gusto de todos, y ciertamente no está pensado para serlo. Su arte es una forma de provocación intelectual. Para nosotros, los apasionados de la pastelería, su obra es un recordatorio invaluable de que los ingredientes que usamos a diario —el azúcar, la harina, la mantequilla— son mucho más que simples componentes de una receta. Son materiales con una carga cultural, simbólica y sensorial inmensa. Nos empuja a pensar más allá de la estética convencional y a considerar el mensaje que transmiten nuestras creaciones.
Quizás no todos nos convirtamos en artistas conceptuales, pero la audacia de Costantino puede inspirarnos a ser más valientes en nuestras cocinas: a experimentar con formas inesperadas, a contar historias con nuestros postres y a entender que un pastel, en las manos adecuadas, puede ser mucho más que algo dulce. Puede ser una pregunta, una crítica o un poema que se deshace en la boca.
Preguntas Frecuentes
¿Los pasteles y obras comestibles de Nicola Costantino se pueden comer?
Técnicamente, muchos de ellos están hechos con ingredientes comestibles. Sin embargo, su propósito no es el consumo, sino la exhibición artística. Son tratados como esculturas y, por lo tanto, no están destinados a ser servidos en un plato. La idea de "comer" es más conceptual que literal.
¿Cuál es la obra más controversial de la artista?
Si bien sus obras comestibles son provocadoras, una de sus creaciones más famosas y controvertidas es "Savon de Corps" (Jabón de Cuerpo), una serie de jabones de tocador hechos con la grasa de su propio cuerpo, obtenida a través de una liposucción. Aunque no es una obra de pastelería, ejemplifica a la perfección su interés por el cuerpo, los desechos y la transformación de lo repulsivo en un objeto de lujo.
¿Se puede considerar a Nicola Costantino una chef o pastelera?
No. Nicola Costantino es una artista contemporánea. Su campo es el arte, y su medio es, en ocasiones, la comida y las técnicas de la pastelería. La diferencia clave es la intención: su objetivo final es crear una obra de arte que transmita un mensaje, no un producto gastronómico para el deleite del paladar.
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