08/01/2016
La escena estaba preparada para la celebración. En la ciudad siciliana de Catania, el pequeño Antonio, ataviado con un elegante traje de etiqueta satinado, esperaba recibir el sagrado sacramento del bautismo. Su familia había cuidado cada detalle: los fotógrafos, una cruz de oro, un suntuoso banquete en el Copacabana. Sin embargo, cuando el sacerdote realizó el ritual, vertiendo el agua bendita sobre la cabeza del bebé, una figura esencial faltaba en el altar. No había padrino. La decisión, tomada por la diócesis, dejó un sabor amargo en la familia, especialmente en la bisabuela, Agata Peri, quien sentenció con desconcierto: “Esto no está bien”. Este evento, lejos de ser un caso aislado, abre una profunda reflexión sobre una de las figuras más arraigadas en la cultura cristiana y social: el padrinazgo. ¿Está esta tradición en crisis? ¿Ha perdido su significado original? Mientras en Europa se debate su relevancia, en un rincón de Sudamérica, el padrinazgo ha adquirido una dimensión completamente inesperada, convirtiéndose en una ley de Estado para proteger a los niños de una antigua y temible leyenda.

- El Rol Tradicional del Padrino: Más Allá de la Ceremonia
- La Crisis del Padrinazgo: ¿Por Qué se Suspenden?
- Del Altar a la Presidencia: Un Caso Único en Argentina
- Tabla Comparativa: Dos Mundos del Padrinazgo
- Preguntas Frecuentes sobre el Padrinazgo
- ¿Cualquier séptimo hijo en Argentina puede tener al presidente como padrino?
- ¿La suspensión de padrinos en Italia es una medida global de la Iglesia Católica?
- ¿Qué es exactamente un lobizón según la leyenda?
- ¿El Padrinazgo Presidencial reemplaza al padrinazgo religioso?
- ¿Qué pasa si el presidente de Argentina es mujer?
El Rol Tradicional del Padrino: Más Allá de la Ceremonia
Para comprender el impacto de una suspensión como la de Catania, es crucial recordar el verdadero significado del padrinazgo. Históricamente, el rol de los padrinos y madrinas trasciende con creces el simple acto de acompañar al niño en el bautismo y ofrecer un regalo. En su esencia, es un compromiso espiritual y moral de por vida. La Iglesia Católica establece que los padrinos son los encargados de asistir a los padres en la educación cristiana del ahijado. Son una suerte de guías espirituales, un faro de fe que debe iluminar el camino del niño, asegurándose de que crezca en los valores del Evangelio.
Más allá del ámbito estrictamente religioso, el padrinazgo ha tejido redes sociales y familiares increíblemente fuertes a lo largo de los siglos. El padrino o la madrina se convertían, en la práctica, en un segundo padre o madre. En épocas pasadas, si los padres del niño fallecían, era una obligación moral de los padrinos hacerse cargo de su crianza y bienestar. Este lazo, conocido como compadrazgo, creaba una alianza inquebrantable entre las familias, un vínculo de confianza y apoyo mutuo que fortalecía a la comunidad entera.
La Crisis del Padrinazgo: ¿Por Qué se Suspenden?
La decisión de la diócesis de Catania de suspender los padrinazgos no es un capricho. Refleja una preocupación creciente dentro de la Iglesia: la secularización y la banalización del rol. Muchos sacerdotes argumentan que la figura del padrino se ha despojado de su contenido espiritual para convertirse en un mero formalismo social. La elección ya no se basa en la fe y el ejemplo de vida cristiana del candidato, sino en intereses económicos, sociales o de simple amistad, sin considerar si la persona elegida puede cumplir con la misión de guía espiritual.
En muchos casos, los seleccionados no cumplen con los requisitos mínimos que exige el Derecho Canónico, como estar bautizado, confirmado y llevar una vida congruente con la fe. Esta distorsión ha llevado a algunas diócesis a tomar medidas drásticas, como suspender temporalmente la figura para invitar a una reflexión profunda sobre su verdadero propósito. El objetivo no es eliminar la tradición, sino purificarla, devolviéndole su sagrado significado y poniendo el foco en la responsabilidad principal de los padres en la educación de la fe de sus hijos.
Del Altar a la Presidencia: Un Caso Único en Argentina
Mientras la Iglesia debate el futuro del padrinazgo religioso, en Argentina esta figura ha evolucionado de una manera extraordinaria, entrelazando la superstición, la historia de la inmigración y la política de Estado. Todo comienza con una leyenda aterradora que caló hondo en el folclore popular: la del Lobizón.
Nacida de una mezcla de tradiciones europeas y guaraníes, la leyenda sostiene que el séptimo hijo varón de una familia está condenado por una terrible maldición. Al llegar a la adolescencia, en las noches de luna llena, se transformaría en una criatura mitad hombre, mitad bestia, una especie de hombre lobo que deambula por los campos, ataca al ganado e incluso a niños sin bautizar. Esta creencia estaba tan arraigada que, en las zonas rurales más supersticiosas, las familias llegaban a temer a sus propios hijos, estigmatizándolos y, en los casos más extremos y trágicos, abandonándolos o sacrificándolos para evitar el supuesto mal.
De la Superstición a la Ley Nacional
La solución a esta terrible superstición llegó de la mano de inmigrantes rusos. En la Rusia zarista, existía la tradición de que el Zar apadrinara a los séptimos hijos, otorgándoles una especie de “protección mágica” que anulaba cualquier maleficio. En 1907, una pareja de inmigrantes rusos asentados en Argentina, Enrique Brost y Apolonia Holmann, decidieron aplicar esta costumbre en su nueva tierra. Al nacer su séptimo hijo varón, escribieron una carta al entonces presidente, José Figueroa Alcorta, pidiéndole que apadrinara al niño para salvarlo del destino del Lobizón. El presidente aceptó, dando inicio a una tradición que se consolidaría con el tiempo.
Lo que comenzó como un gesto simbólico, se convirtió en política de Estado. En 1973, durante el gobierno de Juan Domingo Perón, el decreto se amplió para incluir a la séptima hija mujer (a quien la leyenda atribuía la maldición de convertirse en bruja). Finalmente, en 1974, se promulgó la Ley Nº 20.843, conocida como la Ley de Padrinazgo Presidencial.

Esta ley única en el mundo no solo ofrece una protección simbólica, sino también un amparo real. Cada ahijado presidencial recibe una beca de estudios que se extiende hasta la mayoría de edad, garantizando un apoyo económico para su educación y desarrollo. Con los años, la ley ha demostrado una notable capacidad de adaptación, como lo demuestra el decreto de 2009 que permitió que el padrinazgo se aplicara a niños de religiones no católicas, reflejando la diversidad cultural del país.
Tabla Comparativa: Dos Mundos del Padrinazgo
| Característica | Padrinazgo Religioso Tradicional | Padrinazgo Presidencial Argentino |
|---|---|---|
| Origen | Tradición de la Iglesia Católica primitiva. | Folclore, leyenda del Lobizón y tradición de inmigrantes rusos. |
| Propósito Principal | Guiar al ahijado en la fe cristiana y ser un apoyo moral. | Anular simbólicamente una maldición y otorgar amparo y apoyo educativo del Estado. |
| Requisitos del Padrino | Ser católico practicante, confirmado y llevar una vida congruente con la fe. | Ser el Presidente/a de la Nación Argentina en ejercicio. |
| Beneficios para el Ahijado | Guía espiritual, apoyo moral y fortalecimiento de lazos familiares/comunitarios. | Medalla de oro, diploma y una pensión o beca asistencial para estudios hasta los 18 años. |
| Naturaleza del Vínculo | Espiritual y personal (Compadrazgo). | Simbólico, legal e institucional. |
Preguntas Frecuentes sobre el Padrinazgo
¿Cualquier séptimo hijo en Argentina puede tener al presidente como padrino?
Sí. La ley aplica para el séptimo hijo varón o la séptima hija mujer de una familia (contando todos los hijos en línea de nacimiento del mismo sexo). La familia debe solicitarlo formalmente a la Casa de Gobierno. Un edecán presidencial asiste a la ceremonia en representación del mandatario.
¿La suspensión de padrinos en Italia es una medida global de la Iglesia Católica?
No, no es una medida universal. Se trata de decisiones tomadas por obispos en sus diócesis específicas, como la de Catania. Sin embargo, refleja una preocupación que es compartida por muchos líderes de la Iglesia en todo el mundo sobre la pérdida del sentido espiritual del rol.
¿Qué es exactamente un lobizón según la leyenda?
La leyenda lo describe como una criatura que es una mezcla entre un perro grande y muy peludo y un cerdo, con orejas desproporcionadas. Se creía que se alimentaba de animales de granja, carroña de cementerios y, a veces, de niños no bautizados. Solo podía ser herido con armas blancas bendecidas.
¿El Padrinazgo Presidencial reemplaza al padrinazgo religioso?
No, son complementarios. El niño o niña puede tener sus padrinos religiosos elegidos por la familia para la ceremonia del bautismo, y al mismo tiempo, recibir el padrinazgo simbólico del presidente. El edecán presidencial actúa como representante del jefe de Estado en el acto.
¿Qué pasa si el presidente de Argentina es mujer?
En ese caso, la presidenta se convierte en la madrina del niño o niña, como ocurrió durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, quien amadrinó a numerosos niños, incluyendo al primer ahijado de religión judía bajo esta ley.
En definitiva, la figura del padrinazgo demuestra una increíble capacidad de adaptación y resiliencia. Mientras en algunas sociedades se replantea su esencia espiritual frente a la secularización, en otras, ha mutado en una fascinante institución estatal que combate antiguas leyendas con leyes modernas. Ya sea como un pilar de fe en la comunidad o como un escudo simbólico contra los miedos ancestrales, el deseo de proteger, guiar y amparar a los más jóvenes sigue encontrando formas de manifestarse, demostrando que, aunque los rituales cambien, la necesidad humana de crear vínculos de protección perdura a través del tiempo.
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