¿Cómo se prepara la harina de almendra?

Mamellas de Monja: Receta del Dulce Histórico

12/07/2018

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Viajar en el tiempo a través de los sabores es uno de los mayores placeres de la gastronomía. Hoy nos embarcamos en una misión de rescate culinario para traer de vuelta un dulce que casi se pierde en las páginas de la historia: las Mamellas de Monja. Este postre, con un nombre tan evocador como su sabor, es una joya de la repostería balear, un tesoro que combina texturas y aromas de una manera sublime. Su origen se remonta al siglo XVIII, y aunque su presencia se fue desvaneciendo, especialmente en Menorca, su legado perdura en recetas hermanas de las islas vecinas. Prepárate para descubrir no solo cómo elaborar este manjar, sino también la historia que lo convierte en una pieza única del patrimonio dulce español.

¿Cómo se prepara la pasta de almendras?
Mientras se hornea la base, preparamos la pasta de almendras. En una cazuela, ponemos el medio vaso de agua y el azúcar. Llevamos al fuego y dejamos hervir removiendo de vez en cuando hasta conseguir el punto de bola, o sea, que al levantar la cuchara se vayan cayendo bolitas de líquido en vez de chorro.
Índice de Contenido

Un Bocado de Historia: El Origen de las Mamellas de Monja

La primera vez que se oye hablar de este dulce, es inevitable sentir curiosidad. Nombres como Tetas de novicia, pastel de gloria o tetas de santa Águeda nos dan una pista de su forma característica y su posible origen conventual. El gastrónomo menorquín Pere Ballester, en su obra de 1923 De Re Cibaria, ya mencionaba con cierta nostalgia estos dulces, describiéndolos con precisión pero lamentando su aparente desaparición en la isla. Describía una base de bizcocho circular, una capa de pasta de almendra o conserva, y una cumbre de merengue horneado que imitaba la forma de un pecho femenino. Afortunadamente, gracias a la conexión culinaria entre las Islas Baleares, la receta pudo ser recuperada, principalmente a través de la tradición repostera de Mallorca, donde se conservaba una versión casi idéntica. Este postre es, por tanto, un testimonio de la cultura compartida y un delicioso ejemplo de cómo las recetas viajan, se transforman y, con suerte, se recuperan para el disfrute de nuevas generaciones.

Los Tres Pilares de un Dulce Celestial

La magia de las Mamellas de Monja reside en su perfecta construcción en tres capas, cada una con una textura y sabor que se complementan a la perfección. Antes de ponernos manos a la obra, es fundamental entender cada uno de sus componentes:

  • La Base Crujiente: Una galleta firme y mantecosa que sirve de cimiento. Su solidez es clave para soportar el peso y la humedad de las capas superiores sin deshacerse.
  • El Corazón de Almendra: El alma del postre. Una pasta densa y aromática, similar a un mazapán tierno, que aporta el sabor profundo y característico de la almendra mediterránea, perfumada con limón y canela.
  • La Corona de Merengue: La capa final, ligera y etérea. Un merengue italiano o francés, horneado hasta que su exterior esté ligeramente dorado y crujiente, mientras que el interior permanece tierno y suave.

Ingredientes para un Viaje al Siglo XVIII

Para recrear aproximadamente 24 unidades de este dulce tradicional, necesitarás organizar tus ingredientes en tres grupos, correspondientes a cada capa del postre.

Para la Masa Inferior (La Base)

  • 200 gr de harina de trigo
  • 100 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 3 yemas de huevo

Para la Pasta de Almendras (El Relleno)

  • 300 gr de almendra molida fina (harina de almendra)
  • 150 gr de azúcar blanco
  • 2 yemas de huevo
  • La ralladura de la piel de 1 limón
  • Una pizca de canela en polvo
  • 1/2 vaso de agua (aproximadamente 100-120 ml)

Para el Merengue (La Cubierta)

  • 5 claras de huevo (las sobrantes de las preparaciones anteriores)
  • 300 gr de azúcar blanco
  • Avellanas peladas (una por cada dulce)

Guía Detallada: Cómo Preparar las Mamellas de Monja Paso a Paso

El proceso es metódico pero muy gratificante. Sigue estos pasos con atención para asegurar un resultado espectacular.

Paso 1: La Preparación de la Base

  1. En un bol grande, mezcla la mantequilla ablandada con la harina y las 3 yemas de huevo.
  2. Trabaja la mezcla con las manos. Al principio puede parecer algo dura y quebradiza, pero con el calor de las manos y el amasado constante, se volverá una masa homogénea y manejable.
  3. Sobre una superficie ligeramente enharinada, estira la masa con un rodillo hasta obtener un grosor de aproximadamente medio centímetro.
  4. Con un cortador redondo de unos 6 cm de diámetro, corta las bases. Reúne los recortes, vuelve a amasar y estirar para aprovechar toda la masa.
  5. Coloca las bases circulares sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal.
  6. Hornea en un horno precalentado a 180°C (350°F) durante unos 15 minutos, o hasta que los bordes estén ligeramente dorados. Retira y deja enfriar por completo sobre una rejilla.

Paso 2: La Creación de la Pasta de Almendras

  1. Mientras las bases se enfrían, prepara el relleno. En una cazuela o cazo de fondo grueso, vierte el medio vaso de agua y los 150 gr de azúcar.
  2. Lleva a ebullición a fuego medio, removiendo ocasionalmente hasta que el azúcar se disuelva por completo y el almíbar alcance el "punto de bola blanda". Esto ocurre cuando al levantar una cuchara, el almíbar no cae como un chorro continuo, sino en gotas espesas o "bolitas".
  3. Retira la cazuela del fuego e incorpora inmediatamente la almendra molida. Remueve enérgicamente con una espátula para integrar.
  4. Añade la ralladura de limón y la canela en polvo. Mezcla bien.
  5. Incorpora las 2 yemas de huevo, una a una, asegurándote de que la primera esté bien integrada antes de añadir la segunda.
  6. Vuelve a poner la cazuela a fuego bajo y cocina durante un par de minutos sin dejar de remover. La masa se espesará y se despegará de las paredes del cazo.
  7. Vierte la pasta de almendras en un plato o fuente y deja que se enfríe por completo.

Paso 3: El Montaje y la Corona de Merengue

  1. Una vez fría la pasta de almendras, toma porciones y forma discos del mismo diámetro que las bases de galleta y de aproximadamente un centímetro de grosor. Coloca cada disco de almendra sobre una base de galleta.
  2. Ahora, prepara el merengue. En un bol muy limpio y seco, bate las 5 claras de huevo con una batidora de varillas.
  3. Cuando empiecen a espumar, añade el azúcar (300 gr) poco a poco, como si fuera una lluvia fina, sin dejar de batir.
  4. Continúa batiendo a velocidad alta hasta que el merengue forme picos firmes y brillantes. Sabrás que está listo si al voltear el bol, el merengue no se mueve.
  5. Introduce el merengue en una manga pastelera con una boquilla redonda y lisa.
  6. Forma un montículo generoso de merengue sobre cada base con pasta de almendras, dándole la característica forma cónica o de pecho.
  7. Corona cada dulce colocando una avellana pelada en la punta, simulando el pezón.
  8. Coloca los dulces montados de nuevo en la bandeja de horno.
  9. Hornea a 180°C (350°F) durante 10-15 minutos, o hasta que la superficie del merengue esté ligeramente tostada y seca al tacto. Vigila de cerca para que no se queme.
  10. Deja enfriar completamente antes de servir.

Tabla Comparativa de Componentes

Para entender mejor la función de cada capa, aquí tienes un resumen de sus características:

ComponenteIngredientes ClaveTextura ResultanteFunción en el Dulce
BaseHarina, Mantequilla, YemasCrujiente y firmeProporciona el soporte estructural y un contraste de textura.
RellenoAlmendra, Azúcar, YemasDensa, suave y húmedaEs el corazón del sabor, aportando dulzura y el aroma a frutos secos.
CubiertaClaras de huevo, AzúcarLigera, aireada, con exterior crujienteAporta el acabado visual, dulzor ligero y una textura etérea.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Puedo usar otro fruto seco en lugar de almendras?

La receta tradicional exige almendra, ya que es la base de la repostería balear. Usar otro fruto seco cambiaría por completo el sabor y la esencia del dulce. Si quisieras experimentar, la avellana molida podría ser una alternativa interesante, pero el resultado ya no serían las Mamellas de Monja clásicas.

¿Cómo sé si el almíbar ha alcanzado el "punto de bola"?

Si no tienes un termómetro de cocina (que debería marcar unos 115-118°C), puedes usar el método tradicional: ten un vaso de agua muy fría al lado. Deja caer una gota del almíbar en el agua. Si puedes recogerla con los dedos y formar una bolita blanda, ha alcanzado el punto correcto.

¿Cómo conservar estos dulces?

Debido al merengue y la base de galleta, lo ideal es conservarlos en un recipiente hermético a temperatura ambiente, en un lugar fresco y seco. Se mantienen bien durante 2-3 días. El merengue puede perder su textura crujiente con el tiempo debido a la humedad.

Mi merengue no sube, ¿qué he hecho mal?

El fracaso del merengue suele deberse a dos motivos principales: la presencia de grasa o la de yema. Asegúrate de que el bol y las varillas de la batidora estén impecablemente limpios y secos. La más mínima traza de grasa (o de yema de huevo al separar las claras) impedirá que las claras monten correctamente.

Un Dulce Pecaminosamente Exquisito

Recuperar y preparar las Mamellas de Monja es mucho más que seguir una receta; es un acto de preservación cultural. Cada bocado es una deliciosa contradicción: la base firme, el relleno denso y perfumado, y la cubierta que se deshace en la boca. Es un dulce que merece, sin duda, volver a ocupar un lugar de honor en nuestros recetarios y en nuestras mesas. Anímate a prepararlo y comparte este pedazo de historia, un dulce que es, como bien se describió, "pecaminosamente exquisito".

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