¿Qué es el pastel de calabacín jamón y queso?

Pastel de Calabacín, Jamón y Queso: La Receta

30/01/2017

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Hay combinaciones en la cocina que simplemente nacen para estar juntas, creando una sinfonía de sabores que deleitan el paladar sin necesidad de complejas elaboraciones. Una de esas uniones mágicas es, sin duda, la del calabacín, el jamón y el queso. Hoy nos sumergimos en el corazón de esta alianza para presentarte una receta que se convertirá en un pilar de tu recetario: el pastel salado de calabacín, jamón y queso al horno. Un plato versátil, económico y rebosante de sabor que soluciona desde una cena ligera entre semana hasta un entrante especial para tus invitados. Olvídate de las complicaciones y prepárate para descubrir cómo transformar ingredientes sencillos en una creación culinaria memorable.

¿Cómo se comen las calabazas rellenas de jamón y queso?
Las calabazas rellenas de jamón y queso se deben comer calientes, directamente del horno. Se pueden acompañar con arroz rojo y tortillas recién hechas, y una agua de frutas combina muy bien con este platillo.
Índice de Contenido

¿Qué hace tan especial a este pastel de calabacín?

Más allá de su evidente atractivo visual, con capas intercaladas y una cubierta dorada y burbujeante, este pastel es un campeón de la versatilidad y el equilibrio. No es simplemente una guarnición; tiene la entidad suficiente para ser el plato principal de una cena ligera, acompañado de una ensalada fresca. Su encanto reside en la perfecta armonía de sus componentes:

  • La suavidad del calabacín: Esta hortaliza, a menudo subestimada, aporta una textura tierna y un dulzor sutil que equilibra la salinidad de los otros ingredientes. Además, es increíblemente saludable, bajo en calorías y rico en fibra y vitaminas.
  • El toque salado del jamón: El jamón cocido (o jamón york) proporciona el punto justo de sabor y una jugosidad que impregna cada capa del pastel. Su presencia convierte un plato de verduras en una comida completa y satisfactoria.
  • La cremosidad del queso: El queso es el alma de este plato. Al derretirse en el horno, une todos los ingredientes en un abrazo cremoso y delicioso, creando esa capa superior dorada y crujiente que todos anhelamos.

Es una receta fácil, que no requiere habilidades de chef experto, pero cuyo resultado es digno de un restaurante. Se adapta a tus gustos y a lo que tengas en la nevera, permitiendo un sinfín de variaciones que exploraremos más adelante.

Ingredientes: La Clave de un Pastel Inolvidable

La calidad y la preparación de los ingredientes son fundamentales. Aunque la lista es corta y sencilla, elegir bien cada elemento marcará la diferencia. Para un molde de aproximadamente 20x20 cm, necesitarás:

  • Calabacines: 2 unidades medianas (unos 800g). Búscalos firmes, de piel brillante y sin magulladuras.
  • Jamón Cocido: 200 gramos en lonchas o en un solo trozo para cortar en taquitos.
  • Queso: 200 gramos de queso para fundir. Una mezcla de mozzarella (para la elasticidad) y un queso con más sabor como el emmental o el gruyère es ideal. También puedes añadir un poco de parmesano rallado para la capa final.
  • Huevos: 3 huevos grandes (L). Serán el aglutinante que dará estructura a nuestro pastel.
  • Nata líquida (crema de leche): 200 ml de nata para cocinar (18% de materia grasa). Aporta una cremosidad extra irresistible.
  • Cebolla: 1 cebolla pequeña o media grande. Su sofrito inicial crea una base de sabor increíble.
  • Aceite de Oliva Virgen Extra: Un par de cucharadas para el sofrito.
  • Sal, pimienta negra y nuez moscada: Al gusto. La nuez moscada realza maravillosamente el sabor de los lácteos.

Paso a Paso Detallado: El Camino hacia la Perfección

Sigue estos pasos con atención y el éxito estará garantizado. El secreto más importante reside en la preparación previa del calabacín para evitar que suelte demasiada agua durante el horneado.

Paso 1: El Secreto Anti-Agua del Calabacín

Este es el paso más crucial. Lava bien los calabacines y, sin pelarlos, córtalos en rodajas finas de unos 3 milímetros. Lo ideal es usar una mandolina para obtener un grosor uniforme. Coloca las rodajas en un escurridor, espolvorea sal generosamente por encima y mézclalas. Deja que reposen durante al menos 30 minutos. Verás cómo empiezan a "sudar" y a soltar una gran cantidad de líquido. Pasado este tiempo, enjuágalas bajo el grifo para retirar el exceso de sal y sécalas muy, muy bien con papel de cocina o un paño limpio. ¡No te saltes este paso!

Paso 2: La Base de Sabor

Mientras el calabacín reposa, pica la cebolla finamente. Pon una sartén a fuego medio con un chorrito de aceite de oliva y pocha la cebolla hasta que esté transparente y blanda. Si vas a usar jamón en taquitos, puedes añadirlo en los últimos minutos para que se dore ligeramente. Si usas lonchas, resérvalas para el montaje.

Paso 3: La Mezcla Cremosa

En un bol grande, bate los huevos. Añade la nata líquida, una pizca de sal (con cuidado, que el jamón y el queso ya son salados), una buena molienda de pimienta negra y un toque de nuez moscada rallada. Mezcla todo bien hasta obtener una crema homogénea. Añade a esta mezcla la cebolla pochada (ya templada) y la mitad del queso rallado. Vuelve a mezclar.

Paso 4: El Montaje en Capas

Precalienta el horno a 180°C con calor arriba y abajo. Engrasa ligeramente un molde apto para horno. Ahora, comienza el montaje:

  1. Coloca una capa de rodajas de calabacín bien secas en el fondo del molde, solapándolas ligeramente.
  2. Cubre con una capa de lonchas de jamón cocido.
  3. Espolvorea un poco del queso rallado restante.
  4. Vierte una parte de la mezcla de huevo y nata por encima.
  5. Repite el proceso: capa de calabacín, capa de jamón, queso y mezcla líquida, hasta terminar con todos los ingredientes. La última capa debe ser de calabacín.
  6. Vierte el resto de la mezcla de huevo por encima, asegurándote de que penetre por todos los huecos.
  7. Cubre toda la superficie con el resto del queso rallado.

Paso 5: El Toque Mágico del Horneado

Introduce el molde en el horno precalentado y hornea durante 35-45 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo, este salga limpio y la superficie esté dorada y burbujeante. El tiempo exacto dependerá de la potencia de tu horno y la altura del pastel.

Tabla de Variaciones: ¡Hazlo Tuyo!

La belleza de esta receta es su capacidad de adaptación. Aquí tienes algunas ideas para personalizarla a tu gusto.

VariaciónIngredientes a Añadir/SustituirResultado
Estilo MediterráneoAñade aceitunas negras en rodajas, tomates secos picados y orégano a las capas.Un pastel con sabores intensos y aromáticos que te transportará a la costa.
Versión LigeraSustituye el jamón por pechuga de pavo, la nata por leche evaporada y usa un queso bajo en grasa.Una opción más saludable sin sacrificar apenas sabor ni cremosidad.
Sabor IntensoCambia el jamón cocido por jamón serrano o bacon y añade un poco de queso azul o de cabra a la mezcla.Un pastel potente y lleno de carácter, ideal para los amantes de los sabores fuertes.
Totalmente VegetarianoElimina el jamón y añade capas de champiñones laminados y salteados o espinacas frescas.Una deliciosa alternativa vegetal que mantiene toda la jugosidad.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

¿Por qué mi pastel queda aguado?

La causa número uno es no haber eliminado el exceso de agua del calabacín. El paso de salarlo, dejarlo reposar y secarlo a conciencia es absolutamente fundamental para lograr una textura firme y no acuosa.

¿Puedo prepararlo con antelación?

¡Sí! Tienes dos opciones. Puedes montarlo por completo, taparlo con film transparente y guardarlo en la nevera hasta 24 horas antes de hornear. O bien, puedes hornearlo, dejarlo enfriar, guardarlo en la nevera y calentarlo en el horno unos minutos antes de servir.

¿Se puede congelar este pastel?

Sí, se congela sorprendentemente bien. Una vez horneado y completamente frío, puedes congelarlo entero o en porciones. Para consumirlo, déjalo descongelar en la nevera y luego caliéntalo en el horno a 160°C hasta que esté caliente por dentro.

¿Con qué puedo acompañarlo?

Este pastel es bastante completo, por lo que una simple ensalada de hojas verdes con una vinagreta ligera es el acompañamiento perfecto. También combina muy bien con una guarnición de tomates cherry asados.

Conclusión: Un Plato Estrella en tu Cocina

El pastel de calabacín, jamón y queso es mucho más que una simple receta; es una solución culinaria. Es la prueba de que con ingredientes humildes y una técnica sencilla se puede alcanzar un resultado espectacular. Su textura suave y cremosa, el contraste de sabores y su increíble versatilidad lo convierten en un plato de horneado perfecto para cualquier ocasión. Anímate a prepararlo, a experimentar con tus propias variaciones y a disfrutar de un bocado casero, saludable y, sobre todo, absolutamente delicioso.

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