21/09/2017
El Doble Rostro de un Manjar Marino: El Pastel de Centollo
Cuando escuchamos "Pastel de Centollo", nuestros sentidos se preparan para una experiencia culinaria excepcional. Sin embargo, este nombre evoca dos platos magníficos pero fundamentalmente distintos, separados por un océano pero unidos por un ingrediente estrella: la majestuosa centolla. Por un lado, tenemos la versión gallega, una preparación delicada y elegante, similar a un pudin o paté frío, que celebra la sutileza del marisco. Por otro, encontramos el pastel o chupe chileno, un plato de cuchara, caliente, cremoso y reconfortante, que es el alma de la cocina austral. En este artículo, nos sumergiremos en las profundidades de ambas recetas para desentrañar sus secretos, entender sus diferencias y, sobre todo, celebrar la increíble versatilidad de este crustáceo rey.

El Pastel de Centollo Gallego: Elegancia y Sabor del Atlántico
En las costas de Galicia, donde el marisco es religión, el Pastel de Centollo es una de esas joyas que se encuentran en las cartas de los mejores restaurantes. No se trata de un pastel horneado con masa, sino de una especie de terrina o flan salado, de textura suave y sedosa, que se sirve habitualmente como entrante o aperitivo. Su encanto reside en la pureza de su sabor, donde la carne de la centolla brilla sin ser opacada por otros ingredientes.
Ingredientes para la Versión Gallega
La receta tradicional gallega es un ejemplo de minimalismo gastronómico, buscando siempre resaltar la calidad del producto principal.

- 1 centolla de buen tamaño (se recomienda que sea hembra por sus corales, que aportan más sabor y color)
- 10 huevos frescos de corral
- 250 ml de nata líquida (crema de leche) para cocinar
- 100 gramos de mantequilla de buena calidad
- Hojas de laurel
- Sal al gusto
Preparación Paso a Paso
Aunque la lista de ingredientes es corta, la técnica es clave para un resultado perfecto.
- Cocción de la Centolla: El primer paso es cocer la centolla. Se llena una olla grande con abundante agua y sal (idealmente, imitando la salinidad del mar, unos 70 gramos por litro). Si la centolla está viva, se introduce en el agua fría y se lleva a ebullición. Si ya está muerta, se espera a que el agua hierva para introducirla. Desde que el agua vuelve a hervir, se calcula un tiempo de cocción de unos 15 a 18 minutos por kilo. Unas hojas de laurel en el agua aportarán un aroma sutil.
- Extracción de la Carne: Una vez cocida, se retira la centolla y se deja enfriar. Con paciencia, se extrae toda la carne de las patas, el cuerpo y la cabeza, sin olvidar los preciosos corales si es hembra. Se desmenuza finamente y se reserva.
- La Mezcla del Pastel: En un bol grande, se baten los huevos. Se añade la nata líquida, la mantequilla previamente derretida y una pizca de sal. Se mezcla todo muy bien hasta obtener una crema homogénea.
- Integración: Se incorpora la carne de centolla desmenuzada a la mezcla de huevo y nata, removiendo con suavidad para que se distribuya de manera uniforme.
- Cocción al Baño María: Se vierte la preparación en un molde rectangular tipo plum-cake, previamente engrasado con mantequilla. Se hornea al baño María en un horno precalentado a 180°C durante aproximadamente 45-50 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo, este salga limpio.
- Enfriado y Servicio: Una vez cocido, se deja enfriar completamente a temperatura ambiente y luego se refrigera durante al menos 4 horas antes de desmoldar. Se sirve frío, cortado en rebanadas, acompañado de pan tostado, picos de pan o una ensalada verde ligera.
El Pastel de Centolla Chileno: El Abrazo Cálido del Pacífico Sur
Viajamos ahora a Chile, especialmente a su impresionante Patagonia, donde el pastel de centolla es sinónimo de hogar, de calor y de sabor intenso. Aquí, el concepto es radicalmente diferente. Se trata de una cazuela caliente, cremosa y gratinada, conocida indistintamente como "pastel" o "chupe". La base de este plato es un sofrito aromático, miga de pan remojada en leche y, por supuesto, la abundante y jugosa carne de la centolla magallánica.

Ingredientes para la Versión Chilena
Esta receta es más compleja en ingredientes, resultando en un plato contundente y lleno de matices.
- 500 gramos de carne de centolla cocida y desmenuzada
- 2 tazas de miga de pan blanco (sin corteza), remojada en leche
- 1 cebolla grande, picada finamente
- 1 diente de ajo, picado finamente
- 240 ml de caldo de pescado o marisco
- 120 ml de crema fresca (nata)
- 100 gramos de queso parmesano rallado
- 30 ml de aceite
- 30 gramos de mantequilla
- 1 cucharadita de ají de color (pimentón dulce)
- 1 cucharadita de orégano seco
- Sal y pimienta al gusto
Preparación Paso a Paso
La preparación del chupe o pastel chileno es un ritual que llena la cocina de aromas irresistibles.

- El Sofrito: En una olla o sartén grande, se calienta el aceite y la mantequilla a fuego medio. Se añade la cebolla y el ajo y se sofríe hasta que la cebolla esté transparente y blanda. Se agrega el ají de color y el orégano, cocinando por un minuto más para liberar los aromas.
- La Base Cremosa: Se escurre ligeramente la miga de pan (sin apretarla demasiado) y se añade al sofrito. Se incorpora el caldo de pescado y se cocina, revolviendo constantemente, hasta que la mezcla comience a espesar.
- El Protagonista: Se añade la carne de centolla desmenuzada a la olla, junto con la mitad del queso parmesano. Se salpimienta al gusto y se mezcla todo con cuidado.
- El Toque Final: Se retira del fuego y se incorpora la crema fresca, revolviendo hasta que la mezcla sea homogénea y muy cremosa.
- Gratinado al Horno: Se precalienta el horno a 190°C. La mezcla se vierte en pocillos individuales de greda (barro) o en una fuente grande para horno. Se espolvorea generosamente con el resto del queso parmesano por encima.
- Servicio Caliente: Se hornea durante unos 10-15 minutos, o hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. Se sirve inmediatamente, muy caliente, tradicionalmente acompañado de pan amasado chileno para disfrutar hasta la última gota.
Tabla Comparativa: Dos Mundos, un Mismo Rey del Mar
Para visualizar claramente las diferencias, aquí tienes una tabla comparativa:
| Característica | Pastel de Centollo (Gallego) | Pastel / Chupe de Centolla (Chileno) |
|---|---|---|
| Origen | Galicia, España | Chile (principalmente Patagonia) |
| Tipo de Plato | Pudin salado, terrina, paté | Cazuela, guiso cremoso, gratinado |
| Ingredientes Clave | Centolla, huevos, nata, mantequilla | Centolla, pan, leche, cebolla, queso, crema |
| Textura | Firme pero suave, similar a un flan | Cremosa, espesa, con trozos de centolla |
| Temperatura de Servicio | Frío o a temperatura ambiente | Muy caliente, recién salido del horno |
| Ocasión de Consumo | Aperitivo, entrante, parte de una mariscada | Plato principal, especialmente en días fríos |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Cuál es la principal diferencia entre el pastel de centollo gallego y el chileno?
La diferencia fundamental radica en su concepto. El gallego es un pastel frío, similar a una terrina, con una base de huevo y nata que cuaja en el horno. El chileno es un plato de cuchara caliente, una cazuela cremosa cuya base es pan remojado en leche y un sofrito, que se termina gratinando con queso.
¿Es lo mismo un "chupe" que un "pastel" de centolla en Chile?
En la práctica, los términos se usan casi de forma intercambiable. Ambos se refieren a esta cazuela cremosa y caliente. Algunos puristas argumentan que hay pequeñas diferencias en la proporción de pan y carne, pero para la mayoría de la gente, y en muchos restaurantes, son esencialmente el mismo plato delicioso.

¿Puedo usar otro tipo de cangrejo para estas recetas?
¡Por supuesto! Aunque la centolla aporta un sabor único y exquisito, ambas recetas son adaptables. En Chile, por ejemplo, es muy famoso el "Pastel de Jaiba", que sigue una preparación idéntica al de centolla pero utilizando carne de jaiba, otro tipo de cangrejo. Para la versión gallega, se podría usar buey de mar o nécoras con excelentes resultados.
¿Con qué vino se recomienda acompañar estos platos?
Para ambas versiones, un buen vino blanco es el compañero ideal. Para el pastel gallego, un Albariño de las Rías Baixas o un Godello serían perfectos por su acidez y frescura. Para el pastel chileno, más contundente y cremoso, un Sauvignon Blanc de la costa o un Chardonnay con un ligero paso por barrica funcionarían de maravilla. Lo que sí se recomienda evitar es el vino tinto, ya que su tanino puede chocar con el sabor yodado del marisco, creando una sensación metálica desagradable en boca.
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