06/01/2016
La temporada de zapallos nos regala una increíble variedad de formas, colores y sabores: el anco alargado, el hokkaido de un naranja intenso, el cabutia de piel rugosa o el plomo de gran tamaño. Este vegetal no solo es un pilar en la cocina de otoño e invierno por su sabor dulce y textura cremosa, sino también por su increíble versatilidad. A menudo, nos limitamos a usar su pulpa, desechando la cáscara y las semillas sin saber que estamos perdiendo una fuente invaluable de nutrientes y sabor. Hoy te invitamos a redescubrir el zapallo y a aprovecharlo en su totalidad, desde la piel hasta el corazón.

Si tienes la suerte de conseguir un zapallo agroecológico u orgánico, ¡estás de enhorabuena! Esto significa que puedes consumirlo por completo con total tranquilidad. La cáscara, las semillas y la pulpa tienen perfiles nutricionales únicos y valiosos. Anímate a explorar nuevas formas de prepararlo y a reducir el desperdicio en tu cocina con las ideas y recetas que te compartiremos a continuación.
La Cáscara de Zapallo: Un Tesoro Nutricional Escondido
Generalmente, la cáscara es la primera parte que descartamos al cocinar un zapallo. Sin embargo, es precisamente en esta capa protectora donde se concentra la mayor cantidad de fibra y minerales. La fibra es esencial para una buena digestión y ayuda a mantener la sensación de saciedad, mientras que los minerales contribuyen al correcto funcionamiento de nuestro organismo. Consumir la cáscara no solo es un acto de aprovechamiento, sino también una forma inteligente de potenciar el valor nutricional de tus platos.
Para poder disfrutar de ella, es fundamental asegurarse de que el zapallo esté libre de pesticidas. Por eso, la recomendación es optar siempre por variedades orgánicas o agroecológicas. Lávala bien bajo el grifo, frótala con un cepillo si es necesario, y prepárate para convertirla en un snack irresistible.

Receta Estrella: Chips Crujientes de Cáscara de Zapallo
Esta receta es la manera perfecta de iniciarse en el mundo del aprovechamiento de la cáscara. Es sencilla, rápida y el resultado es un bocado crujiente y delicioso, ideal para acompañar sopas, ensaladas, guisos o para disfrutar solo con tu dip favorito.
Ingredientes:
- Cáscara de 1 zapallo mediano (previamente cocido)
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- Sal marina al gusto
- Pimienta negra recién molida al gusto
- Opcional: pimentón ahumado, ajo en polvo, curry o tus especias favoritas.
Preparación:
- Lava muy bien el zapallo entero por fuera. Córtalo por la mitad y colócalo boca abajo en una bandeja para horno.
- Hornéalo a temperatura fuerte (200°C) hasta que, al pincharlo con un cuchillo, la pulpa y la cáscara estén tiernas. El tiempo variará según el tamaño y tipo de zapallo.
- Una vez listo, retíralo del horno y deja que se enfríe lo suficiente como para poder manipularlo. Separa con cuidado la pulpa y las semillas. ¡No las tires! La pulpa es perfecta para purés, sopas o ñoquis, y las semillas se pueden tostar.
- Corta la cáscara ya cocida en láminas o tiras del tamaño que prefieras.
- Coloca las tiras de cáscara en la misma asadera, rocíalas generosamente con aceite de oliva, sal, pimienta y cualquier otra especia que desees usar. Mezcla bien con las manos para que todas las tiras queden bien impregnadas.
- Lleva la bandeja nuevamente al horno, a la misma temperatura, y hornea hasta que los bordes estén dorados y crujientes. Vigila de cerca para evitar que se quemen.
- Una vez listos, déjalos enfriar sobre una rejilla para que mantengan su textura crocante. Se pueden conservar en un recipiente hermético en la heladera por varios días.
Dulce Tradición: Zapallo en Almíbar
Si la idea de unos chips salados te gustó, espera a probar esta delicia. El zapallo en almíbar es un postre tradicional, de esos que evocan recuerdos de la cocina de las abuelas. La clave de esta receta es un proceso que asegura que los cubos de zapallo queden firmes por fuera pero increíblemente tiernos y translúcidos por dentro. Aunque la receta original utiliza el zapallo tipo Angola, una variedad de cáscara verde y pulpa muy sabrosa, puedes adaptarla a otros zapallos de pulpa firme.
Ingredientes:
- 1 zapallo de pulpa firme (aprox. 2 kg de pulpa ya limpia)
- Agua de cal (cal viva o hidróxido de calcio, se consigue en farmacias o tiendas de repostería)
- Azúcar blanca (misma cantidad que el peso del zapallo cocido)
- Agua
- 1 vaina de vainilla
Preparación:
- Primero, prepara el agua de cal: disuelve unas 2-3 cucharadas de cal en 3-4 litros de agua. Deja reposar para que las partículas se asienten.
- Pela el zapallo, quítale todas las semillas y filamentos. Córtalo en cubos de aproximadamente 4x4 cm.
- Sumerge los cubos de zapallo en el agua de cal (usa solo el agua clara de la superficie, descartando el sedimento del fondo). Asegúrate de que queden completamente cubiertos. Déjalos en remojo durante al menos 8 horas, o toda la noche. Este paso es crucial para lograr la textura deseada.
- Pasado el tiempo de remojo, escurre los cubos de zapallo y enjuágalos muy bien bajo el grifo con abundante agua fría para eliminar cualquier resto de cal.
- Pon a hervir una olla grande con agua. Cuando rompa el hervor, introduce los cubos de zapallo y dales un hervor corto, de apenas unos minutos. Retíralos y escúrrelos.
- Pesa el zapallo ya precocido. Necesitarás la misma cantidad de azúcar.
- En una olla grande y limpia, coloca el azúcar y apenas un poco de agua para humedecerla. Agrega la vaina de vainilla abierta por la mitad. Lleva a fuego muy bajo hasta formar un almíbar ligero.
- Cuando el almíbar comience a hervir suavemente, añade los cubos de zapallo. Cocina a fuego muy, muy bajo, sin remover bruscamente para no romper los cubos. La cocción será larga y lenta.
- El dulce estará listo cuando los cubos de zapallo se vean transparentes y el almíbar haya espesado. Ten en cuenta que al enfriarse espesará aún más.
- Para conservarlo, esteriliza frascos de vidrio y sus tapas. Rellénalos con el dulce en caliente, asegurándote de que el almíbar cubra completamente el zapallo. Ciérralos bien y hiérvelos al baño maría durante 20-30 minutos para sellarlos al vacío.
Tabla de Aprovechamiento del Zapallo
Para que no queden dudas, aquí tienes un resumen de cómo puedes usar cada parte de este maravilloso vegetal.

| Parte del Zapallo | Usos Culinarios Sugeridos | Principales Beneficios |
|---|---|---|
| Cáscara | Chips horneados, en polvo como condimento, en caldos. | Alta en fibra, minerales y antioxidantes. |
| Pulpa | Purés, sopas, cremas, guisos, risottos, ñoquis, pasteles, flanes. | Rica en betacarotenos (Vitamina A), potasio y Vitamina C. |
| Semillas | Tostadas como snack, molidas para agregar a panes o ensaladas. | Fuente de magnesio, zinc, hierro y grasas saludables (omega-3). |
Preguntas Frecuentes sobre el Uso del Zapallo
¿Se puede comer la cáscara de cualquier tipo de zapallo?
En teoría, todas las cáscaras son comestibles, pero algunas son extremadamente duras y leñosas, incluso después de la cocción (como la del zapallo Angola). Las mejores para hacer chips son las de zapallos como el anco, hokkaido o butternut, que tienen una piel más fina. Recuerda siempre priorizar los de cultivo orgánico.
¿Qué es exactamente el agua de cal y por qué se usa?
El agua de cal es una solución de hidróxido de calcio en agua. En la cocina, se utiliza en la preparación de dulces y encurtidos para lograr que las frutas o verduras mantengan su forma y adquieran una textura firme por fuera y suave por dentro. Reacciona con la pectina de las paredes celulares del vegetal, fortaleciéndolas.
¿Hay alguna alternativa al agua de cal para el dulce de zapallo?
Aunque el agua de cal es el método tradicional y más efectivo para lograr la textura característica, algunas personas experimentan con un remojo previo en agua con una pequeña cantidad de bicarbonato de sodio, aunque los resultados pueden variar.
¿Cómo puedo tostar las semillas de zapallo?
Es muy fácil. Límpialas bien para quitarles los restos de pulpa, sécalas con un paño, y mézclalas con un poco de aceite y tus condimentos favoritos (sal, curry, pimentón). Extiéndelas en una sola capa sobre una bandeja de horno y tuéstalas a 180°C durante 10-15 minutos, o hasta que estén doradas y crujientes. ¡Son adictivas!
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