03/11/2018
Edgar Degas, una figura monumental en la historia del arte, a menudo es encasillado bajo la etiqueta de "impresionista", un término que él mismo rechazaba prefiriendo llamarse "realista" o "independiente". Sin embargo, más allá de las etiquetas, se encuentra un artista de profunda curiosidad intelectual y una incesante búsqueda de la perfección técnica. En esta búsqueda, Degas encontró su aliado más fiel y versátil no en el óleo, sino en las barras de pigmento puro: el pastel. Este medio se convirtió en el vehículo fundamental para sus investigaciones sobre el dibujo y el color, permitiéndole desdibujar las fronteras entre disciplinas y redefinir las posibilidades del arte en el siglo XIX.

- Un Artista Formado en la Tradición, Destinado a Romperla
- ¿Por Qué el Pastel? La Búsqueda de la Inmediatez y la Expresión
- La Revolución Técnica: Cómo Degas Transformó el Pastel
- Temas Recurrentes Bajo el Trazo del Pastel
- El Pastel en sus Últimos Años: Una Necesidad y un Refugio
- Preguntas Frecuentes (FAQ)
Un Artista Formado en la Tradición, Destinado a Romperla
Para comprender la devoción de Degas por el pastel, primero debemos entender sus raíces. Nacido en una familia adinerada, recibió una educación clásica y una formación artística académica rigurosa en el estudio de Louis Lamothe, un discípulo de Ingres. Esta formación inculcó en él un profundo respeto por la línea y la primacía del dibujo, un rasgo que lo diferenciaría de muchos de sus contemporáneos impresionistas, más interesados en los efectos de la luz y la pintura al aire libre. Degas era un artista de estudio, un observador meticuloso de la vida urbana que prefería las luces artificiales de los teatros, cafés y óperas a la luz del sol. Fue esta obsesión por la forma humana, el contorno y la estructura lo que finalmente lo guio hacia el pastel, un medio que es, en esencia, dibujo en color.
¿Por Qué el Pastel? La Búsqueda de la Inmediatez y la Expresión
La transición de Degas hacia el pastel no fue abrupta, sino una evolución lógica en su carrera. A partir de la década de 1870, comenzó a utilizarlo con mayor frecuencia, y para 1885, la mayoría de sus obras importantes se realizaban en este medio. De hecho, entre 1888 y 1890, lo usó casi con exclusividad. Las razones de esta elección son múltiples y revelan mucho sobre su proceso creativo.
- Velocidad y Flexibilidad: A diferencia del óleo, que requiere tiempos de secado y una planificación más rígida, el pastel permitía a Degas trabajar con una inmediatez asombrosa. Podía añadir, quitar y superponer capas de color con una libertad sin precedentes. Esta flexibilidad era crucial, ya que le permitía revisar y reelaborar sus composiciones con mucha más facilidad que la pintura, ajustando posturas y detalles hasta alcanzar la perfección deseada.
- Fusión de Dibujo y Color: El pastel eliminó la distinción tradicional entre dibujar y pintar. Con una barra de pastel en la mano, Degas podía trazar una línea precisa y, en el siguiente gesto, difuminar esa misma línea para crear una masa de color vibrante. Era la herramienta perfecta para un artista que valoraba tanto la línea como el cromatismo.
- Luminosidad y Textura: Las partículas de pigmento puro del pastel se asientan sobre la superficie del papel, reflejando la luz de una manera que el óleo no puede igualar. Esto le dio a sus obras una luminosidad y una intensidad de color extraordinarias. Los colores brillantes y audaces que usaba eran un resumen perfecto de las cualidades que buscaba el movimiento impresionista, aunque su aplicación fuera radicalmente distinta.
La Revolución Técnica: Cómo Degas Transformó el Pastel
Degas no se contentó con usar el pastel de la manera tradicional. Lo sometió a una experimentación constante, empujando los límites del medio hasta lugares desconocidos. Su estudio era un verdadero laboratorio donde las técnicas se mezclaban y reinventaban.
Inicialmente, lo aplicó de forma convencional, pero pronto desarrolló un arsenal de métodos radicalmente nuevos:
- Aplicaciones Húmedas y Secas: Alternaba entre el pastel seco, para líneas nítidas y texturas aterciopeladas, y el pastel mezclado con agua o trabajado con vapor para crear una pasta densa, similar a la pintura, que podía aplicar con pincel.
- Técnicas de Frotado y Raspado: Frotaba el pigmento con los dedos, trapos o pinceles duros (conocidos como "torchons") para lograr transiciones suaves y efectos atmosféricos. También podía raspar capas para revelar los colores inferiores, añadiendo complejidad a la superficie.
- Medios Mixtos: Una de sus mayores contribuciones fue la combinación de pastel con otros medios. A menudo aplicaba pastel sobre monotipos, una técnica de impresión que él describía como "dibujos hechos con tinta grasa [sobre una plancha de metal] e impresos". Esta base oscura y tonal le proporcionaba un punto de partida perfecto para añadir explosiones de color y luz con el pastel. También lo combinaba con témpera, gouache o incluso pintura al óleo.
- Soportes Variados: Experimentó con todo tipo de superficies, desde papeles de colores que le servían como tono medio, hasta papel de calco, que utilizaba para transferir y repetir rápidamente los motivos que le eran queridos, como las posturas de sus bailarinas.
Un ejemplo brillante de su maestría es La Cantante de Verde (c. 1884), donde utiliza el pastel para capturar el duro resplandor de las candilejas iluminando a la artista desde abajo, y emplea un trazo áspero y entrecruzado (hatching) para sugerir la textura del telón de fondo.

Temas Recurrentes Bajo el Trazo del Pastel
El medio se adaptaba perfectamente a los temas que fascinaban a Degas: la vida moderna de París en todas sus facetas. Sus obras al pastel no son retratos tradicionales, sino estudios profundos sobre el movimiento, la disciplina física y la psicología de sus sujetos.
- Las Bailarinas: Su tema más famoso, al que dedicó aproximadamente 1.500 obras. Con el pastel, capturó no el glamour del escenario, sino el agotador trabajo tras bambalinas: los estiramientos, los ajustes de las zapatillas, los bostezos de cansancio. Las perspectivas inusuales y los encuadres asimétricos, influenciados por la estampa japonesa, convierten al espectador en un voyeur que observa momentos íntimos y poco favorecedores.
- Las Carreras de Caballos: La tensión y el dinamismo de los jockeys y sus monturas antes de la carrera cobraban vida con trazos enérgicos de pastel, sugiriendo la hierba meciéndose y el movimiento inminente.
- La Vida Parisina: Desde las lavanderas y sombrereras hasta las escenas más crudas de los cafés y burdeles, Degas usó el pastel para documentar la realidad de la clase trabajadora con una honestidad sin filtros.
Tabla Comparativa: Pastel vs. Óleo en la Obra de Degas
| Característica | Pastel (según Degas) | Óleo Tradicional |
|---|---|---|
| Velocidad y Corrección | Inmediato. Permite superponer capas y corregir fácilmente, ideal para su método de trabajo iterativo. | Lento. Requiere tiempos de secado entre capas, lo que dificulta las correcciones espontáneas. |
| Fusión de Dibujo y Color | El medio es a la vez línea y color. Permite una integración perfecta de ambas disciplinas. | Generalmente, el dibujo es una etapa preliminar que luego se cubre con pintura. |
| Textura y Capas | Crea superficies vibrantes y complejas mediante capas, frotados y trazos visibles. | Tiende a crear superficies más homogéneas y lisas, aunque técnicas como el impasto añaden textura. |
| Luminosidad | Pigmento puro que refleja la luz intensamente, logrando un brillo y una opacidad inigualables. | La luz atraviesa el aglutinante de aceite, lo que puede resultar en colores más profundos pero menos luminosos. |
El Pastel en sus Últimos Años: Una Necesidad y un Refugio
Hacia finales de la década de 1880, la vista de Degas comenzó a fallar. Esta tragedia personal lo empujó aún más hacia el pastel y, finalmente, hacia la escultura. A medida que su visión se deterioraba, le resultaba más fácil trabajar con formas amplias y colores audaces que con los detalles finos que exigía el óleo. El pastel, con su naturaleza táctil, le permitía "sentir" su camino a través de la composición. Durante este período, se centró casi exclusivamente en desnudos de mujeres bañándose, capturadas en poses íntimas y naturales. En estas obras tardías, las formas se vuelven más audaces y el color más expresivo, logrando una solidez y un volumen casi escultórico. El pastel ya no era solo una elección, sino una necesidad que le permitió seguir creando arte de una potencia extraordinaria hasta el final de su carrera.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Degas se consideraba a sí mismo un impresionista?
No. Aunque fue uno de los fundadores del grupo y expuso con ellos, Degas se distanció de la etiqueta. Prefería identificarse como "realista" o "independiente", debido a su enfoque en el dibujo, las composiciones de estudio y los temas de la vida urbana en lugar de los paisajes al aire libre que caracterizaban a Monet o Renoir.
¿Qué técnicas innovadoras utilizó Degas con el pastel?
Degas fue un gran experimentador. Utilizó el pastel seco, mojado con agua, fijado con vapor, lo combinó con monotipos, témpera y óleo, y lo aplicó sobre diversos soportes como papel de calco y papeles de colores para lograr efectos únicos en textura y luminosidad.

¿Por qué el pastel fue tan importante para Degas en sus últimos años?
A medida que su vista empeoraba, el pastel se convirtió en el medio ideal. Su aplicación directa y táctil, junto con sus colores intensos y la capacidad de crear formas amplias, le permitieron seguir trabajando a pesar de su visión deficiente, centrando su arte en la forma y el color más que en el detalle minucioso.
¿El pastel era solo para bocetos o también para obras terminadas?
Mientras que muchos artistas usaban el pastel principalmente para estudios preparatorios, Degas lo elevó a la categoría de medio para obras finales y de gran importancia. A partir de 1885, la mayoría de sus obras más significativas, incluyendo las presentadas en la última exposición impresionista de 1886, fueron realizadas en pastel.
En conclusión, Edgar Degas no fue simplemente un usuario del pastel; fue un verdadero innovador que reinventó el medio para sus propios fines expresivos. Lo liberó de sus connotaciones como una técnica delicada y para aficionados, transformándolo en una herramienta poderosa y moderna capaz de capturar la complejidad, el movimiento y la cruda realidad de su tiempo. Su legado demuestra que la elección de un medio nunca es trivial, sino una extensión de la visión del artista, y en las manos de Degas, el pastel se convirtió en la voz de un genio.
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