¿Cómo es el pastel de queso?

El Origen Milenario de la Tarta de Queso

19/06/2017

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La tarta de queso es, sin duda, uno de los postres más universales y queridos del mundo. Su textura cremosa y su sabor versátil han conquistado paladares en cada rincón del planeta, dando lugar a infinidad de variantes, desde la densa y contundente tarta neoyorquina hasta la etérea y temblorosa versión japonesa. Pero, ¿alguna vez te has preguntado de dónde viene esta delicia? Su historia es mucho más antigua y fascinante de lo que imaginas, un viaje que nos transporta miles de años atrás, a las cunas de la civilización occidental.

¿Cuáles son las primeras tartas de queso?
Viajamos al pasado para conocer las primeras tartas de queso y distinguimos los estilos que hoy día reinan en la pastelería: NY Cheesecake, la quesada pasiega, la japonesa, la tarta de queso vasca e incluso la pizza de queso que en realidad es un pastel. 1. New York Cheesecake 2. Pastel de queso japonés 3. Quesada pasiega 4. Tarta de queso vasca 5.
Índice de Contenido

Los Primeros Bocados: Un Manjar en la Antigua Grecia y Roma

Lejos de ser una invención moderna, los primeros indicios de la tarta de queso se remontan a más de 4.000 años, en la Antigua Grecia. Se cree que en la Isla de Samos ya se preparaban pasteles a base de queso fresco, miel y harina. Este postre no era solo un capricho dulce, sino una fuente de energía tan valorada que se ofrecía a los atletas durante los primeros Juegos Olímpicos, celebrados en el 776 a.C., para darles fuerza y vitalidad.

La primera receta escrita que ha llegado hasta nuestros días fue documentada por el escritor griego Ateneo en el año 230 d.C. Su descripción era sencilla pero efectiva: triturar el queso, mezclarlo en una cacerola de cobre con miel y harina de trigo, calentar la mezcla, y dejarla enfriar antes de servir. Un postre rústico, pero que sentó las bases de una leyenda culinaria.

Con la expansión del Imperio Romano, esta receta fue uno de los muchos tesoros culturales que adoptaron de los griegos. Los romanos la perfeccionaron, añadiendo huevo a la mezcla para darle una mayor cohesión y horneándola entre ladrillos calientes. Bautizaron su creación como “Libuma” o “Placenta” (del griego “plakous”, pastel plano), como detalla Catón el Viejo en sus escritos del 160 a.C., donde describe una mezcla de queso y miel sobre una base de hojas de laurel. Este postre se reservaba para ocasiones especiales y celebraciones, y gracias a la vasta extensión del imperio, la idea de un pastel de queso comenzó a difundirse por toda Europa.

La Evolución en la Edad Media Europea

Durante la Edad Media, la tarta de queso continuó su evolución. En toda Europa, los monasterios y cocinas caseras adaptaron la receta romana utilizando los ingredientes locales. La base seguía siendo un queso fresco, similar al requesón o la ricotta, al que se le extraía cuidadosamente el suero. La gran innovación de esta época fue la incorporación de nuevos aromas y sabores. Los cocineros medievales comenzaron a enriquecer la mezcla con especias exóticas como el clavo y la nuez moscada, e incluso con delicados toques florales, como flores de saúco y agua de rosas. La masa que lo contenía, a menudo llamada “coffyn” (cesta), era gruesa y servía más como recipiente de cocción que como parte comestible del plato, aunque las clases más humildes seguramente no desperdiciaban nada.

¿Cuál es la diferencia entre las tartas inglesas y estadounidenses?
A lo largo de todo el siglo XIX, la diferencia entre las tartas inglesas y las estadounidenses se fue haciendo más grande. Actualmente, “tarta” es sinónimo de “tarta dulce” en los Estados Unidos y de “tarta de carne” en Inglaterra.

Tesoros Nacionales: Las Tartas de Queso con Sello Español

España cuenta con una rica tradición en la elaboración de postres lácteos, y las tartas de queso no son una excepción. Dos ejemplos destacan por su historia y singularidad:

La Quesada Pasiega

Directamente desde los Valles Pasiegos de Cantabria, una tierra de rica ganadería, nos llega la Quesada Pasiega. Esta receta es una de las herederas más directas de las elaboraciones medievales. Sus ingredientes principales son la leche de vaca cuajada, huevos, mantequilla, harina y azúcar. Su textura es densa y su sabor, inconfundible. Una de sus características clave es que no debe superar los tres centímetros de altura para mantener su jugosidad perfecta. Las primeras referencias a recetas similares se encuentran en textos tan antiguos como “El Libro de Buen Amor” del Arcipreste de Hita, en el siglo XIV, lo que la convierte en una auténtica joya histórica de nuestra repostería.

El Flaó Ibicenco

En las Islas Baleares, concretamente en Ibiza y Formentera, encontramos el flaó, una tarta de queso con una personalidad arrolladora. Su base es el queso fresco, que puede ser de cabra, oveja o una mezcla. Lo que lo hace verdaderamente único es el uso de hierbas aromáticas, principalmente la hierbabuena o la menta, que le confieren un frescor sorprendente. Tradicionalmente, era un postre ligado a la celebración de la Pascua, ya que en primavera abundaban los huevos y la leche fresca. Hoy, por suerte, se puede disfrutar durante todo el año.

La Revolución Americana: El Nacimiento del Cheesecake Moderno

La historia de la tarta de queso da un giro de 180 grados con su llegada al Nuevo Mundo. Los colonos europeos llevaron consigo sus recetas, pero fue en Estados Unidos donde se produjo la transformación definitiva que daría lugar al cheesecake que hoy conocemos como un icono global.

El ingrediente clave de esta revolución fue el queso crema. En 1872, un lechero de Nueva York llamado William Lawrence, mientras intentaba replicar el queso francés Neufchâtel, creó accidentalmente un queso mucho más rico, cremoso y untuoso. Este nuevo producto, que más tarde se popularizaría bajo la marca “Philadelphia”, cambió las reglas del juego. A principios del siglo XX, los pasteleros de Nueva York, especialmente en locales legendarios como Reuben's, Lindy's y Junior's, adoptaron este nuevo queso para crear una tarta de una cremosidad y suavidad nunca antes vistas. La combinaron con una base de galleta crujiente (otra innovación de la época) y a menudo la coronaron con una mermelada de frutos rojos. Así nació el inmortal New York Cheesecake, el estándar de oro para muchos amantes de este postre.

¿Cuál es la diferencia entre un pastel y una tarta?
Aunque a menudo se usan indistintamente, la diferencia principal radica en la base. Las tartas generalmente tienen una base de masa (hojaldre, quebrada, sableé, etc.) y pueden tener diferentes tipos de relleno. Por otro lado, los pasteles suelen ser más esponjosos y están hechos principalmente de bizcocho. 2.

Iconos Contemporáneos: Un Vistazo al Mundo

La evolución no se ha detenido. En las últimas décadas, han surgido nuevas versiones que se han convertido en fenómenos mundiales.

Tarta de Queso Vasca “La Viña”

Desde San Sebastián, el bar-restaurante La Viña creó una tarta que rompió todos los esquemas. Sin base de galleta y con un aspecto deliberadamente tostado, casi quemado por fuera, esconde un interior extremadamente cremoso y fluido que se deshace en la boca. Su secreto reside en un horneado a muy alta temperatura durante poco tiempo. Su fama ha cruzado fronteras, convirtiéndose en una sensación en países como Turquía o Japón, donde se la conoce como “San Sebastián Cheesecake”.

Pastel de Queso Japonés

En el otro extremo del espectro textural se encuentra la tarta de queso japonesa. Más que una tarta, es un bizcocho-suflé de una ligereza celestial. Conocida como Jiggly Cheesecake” por su característico temblor, su secreto está en la meticulosa técnica de montar las claras de huevo hasta obtener “picos de pato” y en su cocción al baño maría. El resultado es una nube algodonosa, poco dulce y absolutamente adictiva.

Tabla Comparativa de Tartas de Queso

Para visualizar mejor las diferencias, aquí tienes una tabla resumen con las características principales de cada estilo:

Tipo de TartaOrigenTexturaQueso PrincipalCaracterística Especial
Pastel Griego AntiguoAntigua GreciaGranulado, densoFresco (tipo feta/ricotta)Endulzado solo con miel, sin base.
Quesada PasiegaCantabria, España (Medieval)Húmeda, compactaLeche de vaca cuajadaSin base, con sabor a limón y canela.
New York CheesecakeNueva York, EE.UU. (S. XIX)Densa, cremosa y firmeQueso cremaBase de galleta y horneado lento.
Tarta de Queso VascaPaís Vasco, España (S. XX)Muy cremosa, fluidaQueso cremaExterior tostado/quemado, sin base.
Pastel de Queso JaponésJapón (1948)Esponjosa, ligera, aireadaQueso cremaTextura de suflé, temblorosa.

Preguntas Frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre una tarta y un pastel?

Aunque a menudo usamos los términos de forma intercambiable, tradicionalmente una “tarta” se caracteriza por tener una base o costra de masa (quebrada, hojaldre, etc.) que contiene un relleno. Un “pastel”, por otro lado, suele referirse a una elaboración más esponjosa hecha a base de bizcocho. La tarta de queso es un híbrido fascinante que, dependiendo de la receta, puede tener base (como la de Nueva York) o no (como la vasca), acercándose a ambas definiciones.

¿Cuál es el origen de la tarta de queso?
La tarta de queso o cheesecake es un postre delicioso y versátil que ha conquistado los paladares de todo el entorno. Aunque su origen se remonta a la antigua Grecia y el Imperio Romano, ha evolucionado a lo largo de los siglos y cada región ha creado su propia versión de la tarta de queso.

¿La tarta de queso vasca debe estar quemada?

¡Sí! Ese exterior oscuro, casi negro, no es un error. Es la seña de identidad de esta tarta. La alta temperatura del horno carameliza rápidamente los azúcares de la superficie, creando una costra con un delicioso sabor amargo y tostado que contrasta a la perfección con la dulzura y la increíble cremosidad del interior.

Entonces, ¿cuál es la tarta de queso más antigua?

Las versiones más antiguas documentadas son las de la Antigua Grecia y Roma. Aunque eran muy diferentes a las actuales (sin azúcar refinado, con miel y quesos rústicos), son las verdaderas precursoras de este postre. La Quesada Pasiega sería una de las descendientes más directas y antiguas que aún se elaboran de forma tradicional.

Desde un simple alimento para atletas hasta un sofisticado postre de fama mundial, la tarta de queso ha demostrado una increíble capacidad de adaptación y reinvención. Cada porción que disfrutamos hoy es el resultado de siglos de historia, cultura e innovación culinaria. La próxima vez que saborees tu versión favorita, recuerda el largo y delicioso viaje que ha recorrido para llegar hasta tu plato.

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