15/08/2020
El universo de la repostería latinoamericana es un tesoro de sabores, texturas y tradiciones que se transmiten de generación en generación. Cada país tiene sus joyas dulces, esas preparaciones que evocan celebraciones, reuniones familiares y el inconfundible sabor del hogar. Hoy, nos adentramos en un delicioso enfrentamiento entre dos titanes de la pastelería del cono sur: los elegantes chilenitos y los patrióticos pastelitos criollos de Argentina. Aunque a primera vista puedan parecer lejanos, ambos comparten un alma de masa y dulce que los convierte en un bocado irresistible. Acompáñanos en este recorrido para descubrir sus secretos, su historia y, por supuesto, cómo llevar una de estas maravillas a tu propia cocina.

El Pastelito Criollo: Símbolo de la Tradición Argentina
Hablar del pastelito criollo es hablar del 25 de mayo, de la Revolución de Mayo y del fervor patrio argentino. Este dulce no es solo una receta, es un emblema cultural. Se caracteriza por su masa hojaldrada y crujiente, que se fríe hasta alcanzar un dorado perfecto, abriéndose en capas como una flor. En su corazón, un trozo de dulce de membrillo o de batata le da el toque de sabor tradicional que transporta a cualquier argentino a los actos escolares y las fiestas populares. Bañados en un almíbar ligero y a veces decorados con grageas de colores, los pastelitos son una fiesta para los sentidos.
La clave de su magia reside en el hojaldre casero, un proceso que requiere paciencia y dedicación, pero cuyo resultado es incomparable. A continuación, te desvelamos todos los secretos para que puedas prepararlos y celebrar tu propia fecha especial.
Receta Completa para Preparar Pastelitos Criollos Caseros
Ingredientes Clave
Para lograr unos 24 pastelitos, necesitarás separar los ingredientes de la siguiente manera:
- Para la masa:
- 500 gr de harina 0000 (harina de repostería)
- 240 ml de leche
- 1 cucharada de grasa de cerdo (o vacuna)
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 huevo
- Para el empaste (el secreto del hojaldre):
- 2 a 3 cucharadas de grasa de cerdo o manteca (mantequilla), bien blanda
- 4 cucharadas de almidón de maíz (maicena)
- Para el relleno y el acabado:
- 250 gr de dulce de membrillo o dulce de batata en bloque
- 250 gr de azúcar
- 250 ml de agua (para el almíbar)
- Grageas de colores (opcional)
Paso a Paso: La Magia del Hojaldre Casero
El primer paso es la masa base. Calienta la leche junto con la cucharada de grasa y la sal. Justo cuando rompa el hervor, retírala del fuego y déjala entibiar. Mientras tanto, coloca la harina sobre tu mesa de trabajo y forma un volcán en el centro. Cuando la leche esté tibia, agrégale el huevo, mezcla bien y vierte esta preparación en el centro del volcán de harina.
Con la ayuda de un tenedor o una cuchara, comienza a integrar los líquidos con la harina. Cuando la masa se vuelva más manejable, amasa con las manos hasta formar un bollo firme. No te preocupes si no queda perfectamente liso. Envuelve el bollo en una bolsa plástica y déjalo descansar a temperatura ambiente durante al menos una hora. Este reposo es fundamental para que el gluten se relaje.
Pasado el tiempo de reposo, es hora de crear las capas. Estira la masa con un palote hasta formar un rectángulo de unos 2 o 3 milímetros de espesor. Ahora viene el empaste: unta toda la superficie con una fina capa de la grasa o manteca blanda. Luego, espolvorea generosamente con el almidón de maíz, cubriendo toda la grasa. Enrolla la masa como si fuera un pionono o brazo de gitano, formando un cilindro largo. Aplasta suavemente este cilindro y vuelve a estirarlo, esta vez en una tira larga. Unta con grasa y espolvorea con almidón solo la mitad de la tira, y luego dóblala sobre sí misma. Ya tienes tu masa de hojaldre lista. Envuélvela nuevamente y déjala descansar en la nevera por 30 minutos más.
El Armado y la Fritura Perfecta
Una vez que la masa haya descansado, estírala por última vez hasta alcanzar unos 3 o 4 milímetros de espesor. Con un cuchillo bien afilado, recorta todos los bordes. Este paso es crucial para que las capas de hojaldre puedan separarse y abrirse durante la fritura. Corta la masa en cuadrados de aproximadamente 7 u 8 centímetros de lado.
Para el relleno, corta el dulce de membrillo o batata en cubos de 1.5 cm. Coloca un cubito de dulce en el centro de un cuadrado de masa. Humedece con un poco de agua los bordes del cuadrado. Coloca otro cuadrado de masa encima, pero girado 45 grados, de modo que las puntas del cuadrado superior queden entre las puntas del inferior, formando una estrella. Presiona suavemente alrededor del dulce para sellar. Luego, pellizca las puntas uniéndolas hacia el centro para darle su forma característica.
Calienta abundante aceite o grasa en una olla. El secreto de la fritura es la temperatura. Primero, sumerge los pastelitos en aceite tibio (no caliente). Esto permitirá que el calor penetre lentamente y las capas de hojaldre comiencen a abrirse. Con una cuchara, báñalos constantemente con el aceite. Una vez que las capas se hayan abierto, sube la temperatura del fuego para que se doren y queden crujientes. Retíralos y déjalos escurrir sobre papel absorbente.

Para el toque final, prepara un almíbar simple hirviendo el azúcar y el agua durante unos 10 minutos. Baña los pastelitos tibios en el almíbar caliente y, si lo deseas, decora con grajeas de colores. ¡Listos para disfrutar!
El Chilenito: Elegancia y Sabor en un Bocado
Cruzando la cordillera, nos encontramos con una delicia más sobria pero igualmente espectacular: el chilenito. Este dulce es un ícono de la repostería chilena, especialmente popular en zonas como La Ligua, conocida como la capital de los dulces chilenos. El chilenito es, en esencia, un tipo de alfajor muy particular.
Su base son dos discos de una masa delgada y extremadamente crujiente llamada "hojarasca". Esta masa no es un hojaldre que se infle, sino una masa quebradiza que se deshace en la boca. Entre estas dos galletas, se encuentra el corazón y alma del dulce: una generosa capa de manjar, la versión chilena del dulce de leche, usualmente más espeso y de color más claro. Para coronar esta obra, el chilenito se cubre con un copete de merengue italiano o suizo, que se seca hasta formar una capa crujiente por fuera y suave por dentro. Es un juego de texturas y dulzura perfectamente equilibrado.
Tabla Comparativa: Chilenitos vs. Pastelitos Criollos
Para visualizar mejor las diferencias y similitudes, aquí tienes una tabla comparativa:
| Característica | Pastelito Criollo | Chilenito |
|---|---|---|
| País de Origen | Argentina | Chile |
| Tipo de Masa | Hojaldre frito | Masa de hojarasca (quebradiza) horneada |
| Relleno Típico | Dulce de membrillo o batata | Manjar (dulce de leche) |
| Cobertura | Almíbar y a veces grageas | Merengue seco |
| Método de Cocción | Fritura | Horneado |
| Forma Característica | Cuadrada con puntas dobladas (flor/estrella) | Redonda (tipo alfajor) |
| Textura | Crujiente, aireada y hojaldrada | Crujiente, seca y quebradiza |
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Puedo usar otro relleno para los pastelitos criollos?
¡Por supuesto! Aunque el membrillo y la batata son los más tradicionales, una variante muy popular es rellenarlos con dulce de leche repostero, que es más firme y no se derrite por completo durante la fritura. También puedes experimentar con mermeladas espesas de otros sabores.
¿Cuál es la diferencia entre manjar y dulce de leche?
Básicamente, son la misma preparación a base de leche y azúcar cocidos lentamente. Sin embargo, existen sutiles diferencias regionales. El manjar chileno suele ser un poco más espeso, de un color más claro y a veces con un sabor ligeramente diferente al dulce de leche argentino. Ambos son deliciosos y pueden ser intercambiables en muchas recetas.
¿Se pueden hornear los pastelitos criollos en lugar de freírlos?
Sí, es una alternativa más ligera. Si decides hornearlos, el resultado será más parecido a una factura de hojaldre tradicional. Píntalos con huevo batido antes de llevarlos a un horno precalentado a 200°C hasta que estén dorados. La textura no será idéntica a la del frito, pero seguirán siendo exquisitos.
¿Cómo conservo estos dulces?
Los pastelitos criollos son mejores cuando se consumen el mismo día de su preparación para disfrutar de su máxima crocancia. Si te sobran, guárdalos en un recipiente hermético a temperatura ambiente. Los chilenitos, gracias al merengue seco, aguantan un poco más, pudiendo conservarse en un recipiente hermético por varios días sin perder su textura.
Ya sea la explosión crujiente y patriótica de un pastelito criollo o la delicada y equilibrada dulzura de un chilenito, ambos dulces son una muestra del increíble patrimonio gastronómico de Sudamérica. Te invitamos a preparar la receta de los pastelitos y, si tienes la oportunidad, a no dejar de probar un auténtico chilenito. Son más que simples postres; son un bocado de historia y cultura.
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