¿Quién fue el último emperador de Abisinia?

El Abisinio: El Dulce con Nombre de Imperio

09/05/2022

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Imagina una masa dorada, tierna y ligeramente azucarada, frita a la perfección hasta alcanzar un tono ambarino irresistible. Ahora, imagina que al primer mordisco, esa delicada envoltura cede para revelar un corazón rebosante de suave y sedosa crema pastelera, cuyo dulzor equilibrado inunda tu paladar. No estás soñando, estás ante un abisinio, uno de los secretos mejor guardados de la repostería castellana, un dulce que esconde tras su nombre exótico una historia fascinante y un sabor que enamora.

¿Quién fue el último emperador de Abisinia?
Zauditu, hija de Menelik, se convirtió entonces en la emperatriz reinante del Imperio etíope. A diferencia de Mentewab durante el período Gondar, Zauditu reinó por derecho propio. Al morir la emperatriz Zauditu, Ras Tafari Makonnen fue coronado con el nombre de Haile Selassie. Fue el último emperador de Abisinia.

Aunque su fama resuena con fuerza en ciudades como Valladolid y Medina de Rioseco, este bollo es mucho más que un postre local. Es una pieza de cultura gastronómica que nos invita a viajar en el tiempo y a preguntarnos: ¿qué tiene que ver un dulce español con un antiguo imperio africano? Acompáñanos en este recorrido para desentrañar todos los misterios del abisinio, desde su enigmático origen hasta las claves para disfrutarlo en su máxima expresión.

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El Origen de un Nombre Imperial

El nombre "abisinio" llama poderosamente la atención. No suena a dulce de pueblo ni a receta de la abuela, sino a tierras lejanas y a crónicas de exploradores. Y la intuición no falla. El nombre nos transporta directamente a Abisinia, el antiguo nombre con el que se conocía al Imperio etíope, un estado con más de 700 años de historia que perduró hasta 1975.

Pero, ¿cómo llega un bollo de Valladolid a bautizarse con el nombre de un imperio africano? Aunque no existe un documento oficial que lo certifique, la teoría más aceptada nos sitúa en la década de 1930. En aquellos años, concretamente entre 1935 y 1936, tuvo lugar la Segunda Guerra Ítalo-Etíope, un conflicto en el que la Italia fascista de Mussolini invadió el Imperio de Abisinia. Este suceso ocupó las portadas de los periódicos y las ondas de radio de todo el mundo, incluida España. El nombre de Abisinia y su último emperador, Haile Selassie, estaban en boca de todos.

En este contexto de efervescencia informativa, es muy probable que algún maestro pastelero, quizás de forma ingeniosa o casual, decidiera bautizar su nueva creación con el nombre que resonaba en el imaginario colectivo. Quizás la forma abombada y dorada del bollo le recordó a algo exótico, o simplemente fue una estrategia de marketing de la época para darle un toque de distinción y actualidad a su producto. Sea como fuere, el nombre caló hondo y ha perdurado hasta nuestros días, convirtiendo a cada abisinio en un pequeño y dulce eco de la historia mundial.

Anatomía de un Bocado Perfecto: ¿Qué es un Abisinio?

Más allá de su nombre, el abisinio es una obra de arte de la sencillez y el equilibrio. No necesita complejas decoraciones ni ingredientes rebuscados para brillar. Su magia reside en la perfecta armonía de sus dos componentes principales: la masa y el relleno.

La masa es un tipo de bollería fermentada, similar a la de una berlina o un dónut. Se elabora con ingredientes básicos como harina de fuerza, azúcar, sal, huevos frescos, leche, mantequilla y, crucialmente, levadura. Esta mezcla se amasa hasta obtener una textura elástica y suave que se deja levar para que adquiera su característica esponjosidad. Sin embargo, su gran rasgo diferenciador es el método de cocción: el abisinio no se hornea, se fríe. Se sumerge en aceite caliente donde se infla y dora, creando una capa exterior fina y delicada, y un interior increíblemente tierno y aireado.

¿Quién creó el pastel?
El pastel fue creado en 1935 por Felipe Hernández, 1 de la Confitería El Bombón Valladolid. 2 Se basó en creaciones que ya estaban triunfando fuera de España, como las berlinas del norte de Europa o los donuts en Estados Unidos, para integrarlas en su confitería “Felipe Hernández” ahora El Bombón Valladolid.

El corazón del abisinio es, sin duda, la crema pastelera. Una crema clásica, elaborada a fuego lento con leche, yemas de huevo, azúcar, maicena y aromatizada tradicionalmente con vainilla y cáscara de limón. La calidad de esta crema es fundamental. Debe ser sedosa, sin grumos, con el punto justo de dulzor para complementar la masa sin empalagar. Una vez fritos y atemperados los bollos, se abren con cuidado y se rellenan generosamente con esta delicia.

El Abisinio en el Mapa: Cuna de un Dulce Tradicional

Si quieres probar un abisinio auténtico, hay ciertos lugares en la geografía española que debes marcar en tu mapa. Valladolid es, sin duda, una de sus capitales. En las pastelerías de la ciudad es un clásico indiscutible que convive con otras glorias locales. Sin embargo, es en Medina de Rioseco donde el abisinio alcanza el estatus de leyenda.

En esta localidad vallisoletana, la pastelería y cafetería "Cubero" es la meca para los amantes de este dulce. Con una tradición familiar que se extiende por cuatro generaciones, han perfeccionado la receta hasta convertirla en un emblema de la ciudad. Probar un abisinio de Cubero es experimentar la receta en su máxima expresión, un legado de sabor que ha pasado de padres a hijos. La popularidad es tal que muchos viajan a Medina de Rioseco con el único propósito de deleitarse con sus famosos abisinios.

Otro punto caliente en el mapa de este dulce es Cuéllar, en la provincia de Segovia, donde también son muy típicos y se les conoce por el mismo nombre, consolidando así su identidad en la región de Castilla y León.

Primos y Hermanos: No Confundas el Abisinio

En el vasto universo de la bollería, es fácil confundir unas piezas con otras. El abisinio tiene varios "primos" con los que comparte rasgos, pero también diferencias cruciales que lo hacen único. Para que no te den gato por liebre, hemos preparado esta tabla comparativa:

DulceTipo de MasaMétodo de CocciónRelleno / Cobertura Típica
AbisinioMasa de bollería fermentadaFritoRelleno de crema pastelera
Berlina / PepitoMasa de bollería fermentadaHorneadoRelleno de crema o nata, glaseado
Petisú (Éclair)Masa ChouxHorneadoRelleno de crema, nata o chocolate
DónutMasa de bollería fermentadaFritoGeneralmente sin relleno, con glaseado

La clave principal, como se puede observar, es que tanto berlinas como pepitos y petisús son horneados. La fritura del abisinio es lo que le confiere esa textura tan especial y distintiva, a medio camino entre la ligereza de un bollo y el placer indulgente de un dulce frito.

Preguntas Frecuentes sobre el Abisinio

Todavía pueden quedar algunas dudas sobre este manjar. Aquí resolvemos las más comunes:

  • ¿El abisinio es un dulce muy pesado?
    A pesar de ser frito, una masa bien elaborada y frita a la temperatura correcta absorbe muy poca grasa. El resultado es un bollo sorprendentemente ligero y esponjoso, donde el protagonismo lo tiene la crema.
  • ¿Se puede rellenar de otras cosas además de crema pastelera?
    La tradición manda crema pastelera, pero la innovación en pastelería no tiene límites. Hoy en día es posible encontrar variantes rellenas de nata, crema de chocolate o trufa, aunque el clásico sigue siendo el rey indiscutible.
  • ¿Por qué es tan famoso en Valladolid?
    Forma parte de la tradición repostera de la región. La combinación de una masa de bollería de alta calidad, típica de las zonas trigueras de Castilla, con la técnica de la fritura y un relleno clásico, dio como resultado un dulce que encajó perfectamente en el gusto local y se ha mantenido como un referente durante décadas.
  • ¿Se come en algún momento del día en particular?
    El abisinio es perfecto para cualquier ocasión. Es un desayuno potente, una merienda deliciosa o el postre ideal para culminar una buena comida. Acompañado de un café o un chocolate caliente, es simplemente sublime.

En definitiva, el abisinio es mucho más que un simple bollo. Es un bocado de historia, un estandarte de la repostería tradicional de Valladolid y una prueba de que las recetas más sencillas, cuando se ejecutan con maestría, pueden convertirse en leyendas. La próxima vez que te encuentres con uno, tómate un momento para apreciar su textura, su sabor y su fascinante historia. Estarás saboreando un pedazo de un imperio en el corazón de Castilla.

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