La Dulce Expansión: El Viaje Global de la Pastelería

23/04/2022

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Tras la “muerte” de las antiguas formas de panadería medieval, el arte de la pastelería comenzó a expandirse por toda Europa y, finalmente, por el resto del mundo. Pronto, y a pesar de que las primeras manifestaciones de postres eran simples y rústicas (es decir, no buscaban una estética elaborada, sino que se expresaban a través del sabor directo), la figura del maestro pastelero inspiró profundamente el arte culinario, y su influencia llegó hasta las lejanas cocinas de Japón y América. El arte de la pâtisserie no es, ni mucho menos, un arte homogéneo. A pesar de que existen ciertas directrices clásicas, respetadas en general por todas las expresiones de este tipo de cocina, encontramos también diferencias significativas entre las diversas escuelas, fruto de un contexto determinado y de influencias culturales concretas. En este artículo, repasamos qué es el arte pastelero, sus características y sus orígenes, así como la evolución que sufrió desde sus inicios hasta su consolidación global.

¿Cómo se extendió el arte budista desde India?
Desde India, cuna del budismo, su arte se extendió, principalmente a través de la Ruta de la Seda, a otras regiones de Asia, algunas tan lejanas como China o Japón. Este arte budista, digamos, del norte, manifestaría algunas diferencias respecto al arte budista del sur, es decir, el que encontramos en el sudeste asiático.
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¿Qué es el arte de la pastelería y cuáles son sus orígenes?

Tras el ocaso de la Edad Media y el florecimiento del Renacimiento, el conocimiento culinario se extendió con una rapidez vertiginosa. Recordemos que los primeros postres elaborados eran un lujo de aristócratas y reyes. Impresionados por las posibilidades del azúcar, la harina y la mantequilla, los chefs de las cortes europeas decidieron renunciar a las preparaciones simples y seguir el camino del refinamiento. Tras una era de iluminación culinaria, se dedicaron a diseminar sus enseñanzas, que se basaban en la elección de un camino intermedio entre la simplicidad rústica y la opulencia excesiva, con el fin de eliminar la tosquedad del paladar. No mucho después, encontramos ya las primeras manifestaciones de un arte inspirado en la técnica y la estética. Pero veamos con mayor atención cuáles son estos primeros testimonios de la alta pastelería.

El periodo “pre-icónico”: De panes endulzados a postres rústicos

Con anterioridad al siglo XVII, el arte pastelero era eminentemente funcional, es decir, rehusaba la decoración compleja. Los cocineros desarrollaron un arte muy original, basado en la simbología de los ingredientes: la manzana, que hacía referencia a la cosecha y la abundancia; la miel, símbolo de la dulzura natural; o las especias como la canela y el clavo, que representaban la riqueza y el comercio con tierras lejanas. Otros símbolos relacionados con los postres de este primer periodo son las formas geométricas simples, como tartas redondas o pasteles cuadrados, en representación de la sencillez y la honestidad de los ingredientes. En estos casos, estaríamos ante la representación del postre en su estado más puro, sin artificios.

El primer gran imperio dulce: La Pâtisserie Francesa

Marie-Antoine Carême constituye el primer gran arquitecto de la pastelería moderna, un chef que logró enfrentarse a las limitaciones técnicas de su tiempo y elevar el postre a una forma de arte. Carême fue conocido como “el rey de los chefs y el chef de los reyes” por el gran esplendor que consiguió la cocina francesa durante su era, logrando unificarla cultural y políticamente bajo el impulso de la alta cocina, de la que era un gran seguidor. Es en la Francia de Carême donde encontramos notables manifestaciones artísticas de la pastelería; entre ellas, las conocidas pièce montée, originarias de Francia pero que más tarde, con la extensión de la gastronomía francesa, se expandieron por el resto del mundo con otros nombres. Se trata de monumentos de carácter efímero, provenientes, al parecer, de las antiguas exhibiciones de banquetes y que, según la tradición, habrían adornado las mesas de Napoleón y otros grandes personajes. Su morfología se fue complicando con el tiempo con el objetivo de asombrar a los comensales, y llegaron a constituir auténticos monumentos arquitectónicos de azúcar, nougat y choux. En general, presentan una base sólida y un cuerpo de formas complejas, sobre el que se construían torres y figuras que simbolizarían poder y abundancia.

Hacia la representación moderna: El pastel como lienzo

Es sólo a partir del siglo XIX y XX que empezamos a encontrar representaciones temáticas en los pasteles. Se trata de un fenómeno curioso del que los estudiosos han intentado encontrar el origen: ¿por qué un arte que se centraba en la arquitectura y la forma abstracta, finalmente acaba creando pasteles que imitan la realidad? ¿Cuáles son los factores que intervienen?

El sincretismo dulce: La influencia extranjera

Recordemos que en París habían estado los pasteleros vieneses. Puede parecer un factor un tanto desvaído, pero no es así. Tras la apertura de la “Boulangerie Viennoise” en París en 1838, se fundó una nueva corriente que influyó poderosamente en la cultura de la zona. Este imperio austro-francés se hallaba justo en el centro de Europa y tenía frontera, precisamente, con la tradición repostera de toda Francia. Y es en esta fusión donde se empieza a desarrollar un arte completamente nuevo. En París, la presencia del arte vienés provoca una fuerte popularización que alcanza al croissant, una adaptación del kipferl austriaco. Así, empiezan a aparecer creaciones que fusionan técnicas, con una acusada influencia extranjera. Algunos estudiosos han llegado incluso a comparar la delicadeza de los macarons con los merengues italianos llevados a Francia por Catalina de Médici. Se trata de una fusión cultural asombrosa y de enorme sabor.

La idealización de la forma: El estilo de Mathura en la pastelería

Menos rústica es la representación del postre en la tradición francesa posterior, que, aunque igualmente influenciada por técnicas extranjeras, adquiere pronto características propias. En la pâtisserie francesa, las creaciones son mucho más idealizadas y presentan un profundo rigor técnico y una marcada estructura que nos recuerdan a las obras de ingeniería. En la base de esta idealización geométrica de las formas y de la majestuosidad de las figuras se halla el concepto de que el postre, como creación del maestro pastelero, ha trascendido la simple comida y es, en realidad, más que un alimento: es una obra de arte.

La consolidación de la forma: Las “Laksanas” de un postre perfecto

Durante el periodo de oro de la pastelería francesa (siglos XIX y XX) se produce una estandarización de las características que debe tener cualquier creación clásica. Así, y a pesar de las variedades estilísticas de cada chef, se consolidan las “laksanas” o características que debe ostentar cualquier representación, de las cuales algunas son básicas y el resto, opcionales. Aquí ofrecemos algunas de estas “laksanas” obligatorias para un macaron perfecto:

  • La superficie debe ser siempre lisa y brillante, sin grietas, como concentrada en su perfección interior.
  • Los bordes, o “pies”, deben estar siempre presentes y bien formados, simbolizando la correcta técnica del merengue que se levantó durante el horneado.
  • En el centro ostenta el relleno, símbolo de su alma y sabor.
  • La textura debe ser crujiente por fuera y suave y masticable por dentro.
  • La sonrisa que provoca en quien lo come es suave, apenas perceptible al principio, pero innegable.
  • El sabor debe ser equilibrado, sin exceso de dulzor.
  • Las manos del pastelero ejecutan los “mudras” o gestos sagrados con la manga pastelera, a través de los cuales expresa los mensajes del sabor.

La Ruta de la Seda del Azúcar: La Expansión Global

Desde Francia, cuna de la pâtisserie, su arte se extendió, principalmente a través de chefs y escuelas de cocina, a otras regiones del mundo, algunas tan lejanas como China o Japón. Esta pastelería, digamos, “exportada”, manifestaría algunas diferencias respecto a la pastelería que se desarrolló en América.

A continuación, una tabla comparativa de cómo se adaptó la pastelería en diferentes regiones:

RegiónCaracterísticas de la AdaptaciónEjemplos Notables
JapónReducción del azúcar, texturas más ligeras y esponjosas (mousses, suflés). Incorporación de sabores locales como matcha, yuzu, sésamo negro y judía roja. Estética minimalista y muy cuidada.Pastel de té verde, mochis con rellenos de crema, Choux Cream.
Estados UnidosTendencia a la hibridación y la innovación disruptiva. Porciones más grandes. Uso intensivo de buttercream, fondant y decoraciones llamativas. Fusión de técnicas clásicas con postres locales.Cronut (croissant-donut), cupcakes gourmet, cheesecakes con base de galleta francesa.
América LatinaIncorporación de ingredientes autóctonos muy dulces y potentes. El dulce de leche es el rey, junto con frutas tropicales como maracuyá, mango y guayaba. Fusión de técnicas europeas con recetas tradicionales.Milhojas con dulce de leche, alfajores tipo rogel, mousses de maracuyá.

Preguntas Frecuentes sobre el Arte de la Pastelería

¿Cuál es la diferencia entre un panadero y un pastelero?

Aunque ambos trabajan con masas, el panadero se especializa en panes, generalmente usando levadura. El pastelero (pâtissier) se enfoca en postres y dulces, que requieren una mayor precisión técnica, control de temperaturas y a menudo incluyen cremas, mousses, chocolates y azúcares trabajados de formas complejas.

¿Por qué se considera a Francia la cuna de la pastelería?

Si bien muchos países tienen ricas tradiciones reposteras, Francia fue donde se sistematizaron y refinaron las técnicas que hoy consideramos la base de la pastelería moderna. Chefs como Carême y Escoffier documentaron recetas y métodos, creando un canon que se enseñó y exportó a todo el mundo.

¿Es posible hacer alta pastelería en casa?

¡Absolutamente! Aunque requiere paciencia, precisión y buenos ingredientes, muchas técnicas clásicas son accesibles para el aficionado. La clave es seguir las recetas al pie de la letra (la pastelería es una ciencia exacta) y no tener miedo a practicar. Un buen termómetro de cocina y una balanza digital son herramientas indispensables.

Conclusiones

No podemos resumir en un artículo tan corto toda la evolución del arte pastelero. Nos hemos limitado a ofrecer unas características básicas y unas pinceladas del contexto histórico y cultural que lo vio nacer. Desde Francia, cuna de la pâtisserie, su arte se extendió a todas las regiones del mundo. Existe un periodo imprescindible para comprender este arte: el momento en que se pasa de una creación rústica, basada en ingredientes simples, a la plasmación del postre como una obra de arte. En este sentido, la pastelería debe muchísimo a factores como la “popularización” de las técnicas de los grandes chefs, que acercaron la enseñanza a los aprendices; y, por otro lado, a la enorme influencia de las tradiciones culinarias de otros países, como Austria e Italia.

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