¿Qué es tortazos y judías?

Postres Judíos: Un Viaje de Sabor y Tradición

20/02/2018

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La repostería es mucho más que una simple combinación de ingredientes; es un lenguaje universal que habla de amor, familia y celebración. Cada bocado de un postre tradicional puede transportarnos a la cocina de nuestras abuelas, evocando recuerdos de manos expertas amasando con cariño y el aroma dulce que inundaba la casa. En el corazón de la gastronomía judía, especialmente la de la rama Ashkenazi (proveniente de Europa Central y del Este), encontramos un tesoro de recetas dulces que han sido el broche de oro de innumerables mesas festivas y reuniones familiares. Hoy nos adentramos en este mundo de sabor y nostalgia para descubrir los secretos de dos de sus postres más emblemáticos: los Blintzes de queso y el inolvidable Strudel de manzana.

¿Qué se necesita para hacer la pasta del postre judío?
El viaje por la gastronomía judía sigue por un postre simple y rico preparado con 3 huevos, ¾ taza de harina y 1 y media de leche, cuyo resultado es una pasta lisa como la de los panqueques que se cocinan en una sartén. Hasta aquí ningún secreto.
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Un Vistazo a la Gastronomía Judía: Más Allá del Sabor

Antes de sumergirnos en el dulce universo de los postres, es importante comprender el contexto cultural y religioso que moldea esta cocina. La gastronomía judía se rige por las leyes del Cashrut, un conjunto de normas dietéticas basadas en la Torá. Estas reglas, que dictan qué alimentos son "kosher" o aptos para el consumo, influyen en cada plato. Por ejemplo, prohíben el consumo de cerdo y mariscos, y una de sus reglas más conocidas es la de no mezclar productos lácteos con carnes en una misma comida. Esta última norma es particularmente relevante para la repostería, ya que un postre que contenga lácteos (como los Blintzes de queso) no podría servirse inmediatamente después de una comida principal con carne. Esto ha dado lugar a una increíble creatividad, desarrollando postres "pareve" (neutros, sin carne ni lácteos) para poder ser disfrutados en cualquier ocasión.

La cocina judía Ashkenazi, de donde provienen nuestras recetas de hoy, se caracteriza por ser reconfortante y sustanciosa, adaptada a los climas más fríos de Europa. Platos como el guefilte fish, los varénikes o la sopa de remolachas (borsht) son testimonio de esta herencia. Pero es en sus postres donde la calidez del hogar se manifiesta de la forma más dulce.

Los Blintzes de Queso: Suavidad y Dulzura en Cada Bocado

Los blintzes son esencialmente crepes delicadas y finas, enrolladas o dobladas en forma de sobre, que albergan un relleno cremoso y ligeramente dulce. Son un postre versátil y delicioso, que evoca simplicidad y confort. La receta es un homenaje a la cocina casera, donde ingredientes sencillos se transforman en una delicia memorable.

Ingredientes para los Blintzes:

Para la masa (panqueques):

  • 3 huevos grandes
  • 3/4 taza de harina de trigo todo uso
  • 1 y media tazas de leche
  • Una pizca de sal
  • Mantequilla o aceite para la sartén

Para el relleno:

  • 400 gramos de queso blanco (tipo cottage, farmer's cheese o ricota escurrida)
  • 2 yemas de huevo
  • 2 cucharadas de crema de leche (nata)
  • 2 cucharadas de azúcar (o al gusto)
  • Opcional: ralladura de limón, una cucharadita de extracto de vainilla, pasas de uva.

Preparación paso a paso:

  1. Preparar la masa: En un bol, bate los 3 huevos. Añade la harina y la sal, mezclando hasta que no queden grumos. Poco a poco, incorpora la leche sin dejar de batir, hasta obtener una masa líquida y homogénea, similar a la de los panqueques finos. Deja reposar la mezcla durante al menos 20 minutos.
  2. Cocinar los panqueques: Calienta una sartén antiadherente a fuego medio. Engrásala ligeramente con mantequilla o aceite. Vierte una pequeña cantidad de masa (como un cucharón pequeño) y mueve la sartén para que cubra toda la base en una capa muy fina. Cocina durante 1-2 minutos por lado, hasta que estén ligeramente dorados. Repite el proceso hasta terminar con toda la masa, apilando los panqueques en un plato.
  3. Preparar el relleno: En otro bol, mezcla el queso blanco, las yemas, la crema y el azúcar. Si lo deseas, añade la ralladura de limón, vainilla o pasas. La mezcla debe quedar cremosa y homogénea.
  4. Armar los Blintzes: Coloca una cucharada generosa del relleno en el centro de cada panqueque. Dobla los lados hacia el centro y luego enrolla para formar un pequeño sobre o paquete rectangular.
  5. El toque final: Coloca los blintzes armados, con la unión hacia abajo, en una fuente para horno ligeramente engrasada. Puedes pincelarlos con un poco de mantequilla derretida. Llévalos a un horno precalentado a 180°C (350°F) durante unos 10-15 minutos, hasta que estén bien calientes.

Se sirven calientes, tradicionalmente acompañados de un poco más de crema agria o una compota de frutas. Son una verdadera delicia que se deshace en la boca.

El Strudel de Manzana: El Arte de una Masa Inolvidable

Si hay un postre que representa la maestría y la paciencia en la repostería Ashkenazi, ese es el strudel. La descripción de una abuela trabajando una masa hasta hacerla elástica y tan fina que se vuelve transparente es la esencia de este postre. No es solo una receta, es un arte. Aunque la receta exacta de la abuela Fanny sea un secreto familiar, podemos recrear la magia con una preparación clásica.

¿Qué es tortazos y judías?
Tortazos y Judías es un beat ‘em up para uno o dos jugadores en modo cooperativo, con plataformas y minijuegos, en el que te meterás en el papel de los personajes de Bud Spencer y Terence Hill.

Ingredientes para el Strudel:

Para la masa:

  • 250 gramos de harina de fuerza
  • 1 huevo
  • 100 ml de agua tibia
  • 2 cucharadas de aceite vegetal
  • 1 pizca de sal

Para el relleno:

  • 1 kg de manzana (variedades como Granny Smith o Reineta son ideales)
  • 100 gramos de azúcar
  • 50 gramos de pasas de uva (opcional)
  • 50 gramos de nueces picadas (opcional)
  • 1 cucharadita de canela en polvo
  • Zumo de medio limón
  • 80 gramos de pan rallado
  • 50 gramos de mantequilla

Preparación paso a paso:

  1. La masa mágica: En un bol, mezcla la harina y la sal. Haz un hueco en el centro y añade el huevo, el aceite y el agua tibia. Mezcla desde el centro hacia afuera hasta formar una masa. Amasa sobre una superficie enharinada durante al menos 10-15 minutos, hasta que esté muy elástica y suave. Forma una bola, úntala con aceite, envuélvela en film transparente y déjala reposar a temperatura ambiente durante al menos una hora.
  2. Preparar el relleno: Pela las manzanas, quítales el corazón y córtalas en láminas finas. Ponlas en un bol grande y rocíalas con el zumo de limón para que no se oxiden. Añade el azúcar, la canela, las pasas y las nueces. Mezcla bien.
  3. El estirado de la masa: Este es el paso crucial. Coloca un mantel grande y limpio sobre una mesa y espolvoréalo con harina. Pon la masa en el centro y empieza a estirarla con un rodillo. Luego, con mucho cuidado, utiliza el dorso de tus manos para estirarla desde el centro hacia los bordes. El objetivo es conseguir un rectángulo de masa tan fino que casi puedas leer a través de él. No te preocupes si se rompe un poco en los bordes.
  4. Montaje del Strudel: Derrite la mantequilla. Tuesta el pan rallado en una sartén con un poco de la mantequilla derretida hasta que esté dorado. Pincela toda la superficie de la masa estirada con mantequilla derretida. Espolvorea el pan rallado tostado sobre la masa, dejando un borde libre en los extremos. Distribuye el relleno de manzana de manera uniforme sobre el pan rallado.
  5. Enrollar y hornear: Con la ayuda del mantel, empieza a enrollar el strudel con cuidado pero con firmeza. Cierra bien los extremos. Transfiere el strudel a una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Pincela toda la superficie con más mantequilla derretida. Hornea en un horno precalentado a 190°C (375°F) durante 40-45 minutos, o hasta que esté dorado y crujiente.

Deja que se enfríe un poco antes de cortarlo. Se suele servir tibio, espolvoreado con azúcar glas, y a menudo acompañado de una bola de helado de vainilla o crema.

Tabla Comparativa: Blintzes vs. Strudel

CaracterísticaBlintzes de QuesoStrudel de Manzana
Tipo de MasaMasa líquida tipo crepe, fina y suave.Masa elástica estirada a mano hasta ser translúcida.
Relleno PrincipalQueso dulce y cremoso.Manzanas ácidas, canela y azúcar.
Técnica ClaveCocción de panqueques finos y doblado cuidadoso.Estirado paciente y experto de la masa.
Textura FinalSuave, tierno y cremoso.Crujiente por fuera, jugoso y tierno por dentro.
Mejor MomentoPostre, desayuno especial o merienda.Postre para celebraciones o una tarde de café.

Preguntas Frecuentes sobre la Repostería Judía

¿Qué es el queso blanco que se menciona para los blintzes? ¿Puedo usar otro?

El queso blanco tradicional es un queso fresco, no madurado, de textura suave y sabor ligeramente ácido, similar al queso cottage o al farmer's cheese. Si no lo encuentras, puedes usar ricota de buena calidad, asegurándote de escurrirla bien para eliminar el exceso de suero. El queso crema también puede funcionar en una mezcla, pero cambiará la textura final.

La masa del strudel parece muy difícil, ¿hay alguna alternativa?

Sí, la masa tradicional requiere práctica. Una alternativa muy común y aceptada para una versión casera rápida es usar masa filo (phyllo) comprada. Simplemente superpones varias capas de masa filo, pincelando cada una con mantequilla derretida, antes de añadir el relleno y enrollar. Aunque no es idéntica, el resultado es delicioso y muy crujiente.

¿Estos postres son siempre kosher?

Para que un postre sea considerado kosher, todos sus ingredientes deben serlo (certificados como tal) y debe ser preparado en una cocina que siga las normas del Cashrut. Además, como los Blintzes y el Strudel (si se usa mantequilla) contienen lácteos, según la tradición, no se podrían consumir después de una comida que incluya carne.

Al final, ya sea la delicadeza de un blintz o la crujiente perfección de un strudel, estos postres son mucho más que una receta. Son un legado, una conexión tangible con el pasado y una forma deliciosa de mantener vivas las tradiciones. Son la sonrisa de una abuela en un plato, un regalo de sabor que trasciende generaciones.

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