¿Cómo hacer una pastela de pollo?

Pastela: El Tesoro Dulce y Salado del Magreb

13/12/2017

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Cierra los ojos e imagina un sonido: el delicado crujido de mil hojas doradas que se rompen al primer contacto. Ahora, imagina un aroma: una embriagadora mezcla de canela, azafrán y carne tierna que se entrelaza con el dulzor del azúcar glass. Finalmente, imagina un sabor: una explosión en tu paladar que desafía toda lógica, donde lo salado de un guiso especiado baila en perfecta armonía con lo dulce de las almendras y un velo de azúcar. Has imaginado la pastela, una obra maestra de la gastronomía marroquí que es mucho más que un simple pastel; es un poema comestible, una sinfonía de sabores y texturas que cuenta historias de desiertos, palacios y antiguas rutas de caravanas.

¿Qué se puede encontrar en la receta original de pastela en Marruecos?
En Marruecos, la pastela es una elaboración que se asocia con diferentes celebraciones como las bodas. Se trata de una masa muy crujiente rellena de paloma o pollo en su receta más original. En el Magreb hay otras variantes, con queso, verduras, pescado, marisco... E, incluso, dulces en las que no faltan la miel, las frutas y los frutos secos.
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¿Qué es Exactamente la Pastela?

Conocida también como pastilla o bastilla, la pastela es un pastel de origen árabe que representa el cénit de la cocina del Magreb. Su esencia radica en el contraste. Es un plato que vive en la frontera entre lo dulce y lo salado, un concepto que puede resultar extraño para el paladar occidental pero que es el corazón de muchas cocinas orientales. La estructura es aparentemente simple: un relleno jugoso y aromático envuelto en finísimas capas de masa crujiente, tradicionalmente pasta brick o pasta filo. Sin embargo, la complejidad de su sabor y la delicadeza de su elaboración la elevan a la categoría de plato de alta cocina, reservado para las ocasiones más especiales.

La textura es tan importante como el sabor. La envoltura, frágil como el cristal, se desmorona en la boca, dando paso a un interior tierno y meloso. Es este juego de opuestos —crujiente por fuera, jugoso por dentro; salado en su corazón, dulce en su superficie— lo que convierte a cada bocado en una experiencia inolvidable.

Un Viaje a Través de la Historia y la Tradición

La historia de la pastela es tan rica y compleja como su propio sabor, un tapiz tejido con hilos de diversas culturas y épocas.

De Al-Ándalus al Norte de África

Las raíces de este manjar se hunden profundamente en la historia, con referencias que nos llevan hasta el siglo X en Al-Ándalus. Se cree que la idea de combinar carnes con frutos secos y especias dulces tiene influencias persas, mientras que la técnica del hojaldrado fino fue perfeccionada en las cocinas andalusíes. Hay quienes sostienen que fueron los árabes expulsados de la península ibérica quienes llevaron consigo la receta al norte de África, donde se arraigó y evolucionó hasta convertirse en el emblema que es hoy, especialmente en Marruecos.

Un Plato para Celebrar

La pastela no es un plato de diario. Su laboriosa preparación la destina a ser la protagonista de las grandes celebraciones. Es el plato de bienvenida por excelencia en las diffas, los opulentos banquetes ofrecidos para agasajar a invitados de honor, celebrar bodas o conmemorar festividades religiosas importantes. Servir una pastela es un gesto de máximo respeto y hospitalidad. Su receta, transmitida oralmente de madres a hijas durante generaciones, es un tesoro familiar que se adapta a los recursos de cada región, dando lugar a variantes como la pastela de pescado en las zonas costeras.

¿Qué es un pastel crujiente?
Es un peculiar pastel crujiente relleno de pollo, cebolla y almendras, con una mezcla de especias que nos ofrece sabores dulces y salados y diferentes texturas, que hace que este plato sea muy agradable para los comensales. Es una elaboración sencilla, aunque laboriosa que lleva su tiempo para conseguir un resultado delicioso y exótico.

La Influencia Sefardí: ¿Pastela o Pastilla?

En la cocina sefardí, este plato adopta el nombre de pastilla. Es una versión casi idéntica, un facsímil culinario que demuestra la profunda conexión entre las culturas musulmana y judía en la historia de la región. La principal modificación introducida por los judíos sefardíes fue la sustitución de la mantequilla, usada para pintar las hojas de masa, por aceite de oliva, adaptando el plato a sus normas dietéticas (kosher) y, de paso, aportando un matiz de sabor excepcional que realza aún más el conjunto.

Los Pilares de la Pastela: Ingredientes Clave

Para entender la pastela, es fundamental conocer los elementos que la componen, cada uno con un papel insustituible en la sinfonía final.

  • El Corazón del Relleno: Del Pichón al Pollo. La receta más auténtica y tradicional se elabora con carne de pichón o paloma, cuyo sabor intenso y ligeramente de caza proporciona una base potente y única. Sin embargo, debido a la dificultad para encontrar este ingrediente, la versión más extendida hoy en día utiliza pollo de corral, que ofrece una carne tierna y sabrosa que absorbe maravillosamente todos los aromas del guiso.
  • La Magia de las Especias: El Alma del Sabor. Aquí reside el verdadero secreto. Una mezcla compleja de especias es la que da a la pastela su carácter inconfundible. El Ras al hanout, una mezcla que puede contener más de veinte especias diferentes, es a menudo el protagonista. Junto a él, la canela, el jengibre, la cúrcuma y unas preciosas hebras de azafrán construyen un perfil aromático profundo, cálido y exótico.
  • El Contraste Dulce: Frutos Secos y Azúcar. Las almendras tostadas y ligeramente trituradas aportan un punto crujiente y un sabor a nuez que complementa la carne. A menudo se añaden también pasas, orejones o dátiles para potenciar el dulzor. El toque final, y quizás el más icónico, es la generosa capa de azúcar glass y canela en polvo que cubre el pastel, creando un velo dulce que contrasta audazmente con el relleno salado.
  • El Velo Crujiente: La Pasta Filo. Esta masa, de origen mediterráneo y oriental, es fundamental. Se trata de láminas finísimas, casi transparentes, que se superponen untadas con mantequilla o aceite. Durante el horneado, se deshidratan y se convierten en una estructura increíblemente crujiente y dorada. La elección de una buena pasta filo o brick es crucial para lograr la textura perfecta.

Guía Detallada para Preparar una Auténtica Pastela Marroquí

Aunque parezca intimidante, preparar una pastela en casa es un ritual gratificante. Aquí te ofrecemos una guía detallada basada en los métodos tradicionales.

Paso 1: La Preparación del Relleno de Pollo Especiado

Comienza troceando un pollo de corral. En una cazuela amplia, dora los trozos de pollo con aceite de oliva. Añade cebolla finamente picada, ajos, sal, pimienta y la mezcla de especias: canela, jengibre, cúrcuma, azafrán y Ras al hanout. Remueve bien para que la carne se impregne de todos los aromas. Añade un poco de agua o caldo, tapa la cazuela y deja que el pollo se cocine a fuego lento durante unos 40-50 minutos, hasta que la carne esté tan tierna que se separe del hueso. Una vez cocido, retira el pollo, deja que se enfríe un poco y deshébralo con cuidado, descartando huesos y piel.

Paso 2: La Creación de las Capas de Sabor

La pastela tradicional se compone de varios rellenos distintos que se montan por capas. Con el pollo ya deshebrado, nos centraremos en los otros dos componentes:

  1. La mezcla de cebolla y huevo: Reduce el caldo con la cebolla que quedó en la cazuela hasta que espese. Bate un par de huevos y añádelos a la cebolla caliente, removiendo constantemente como si hicieras huevos revueltos, hasta que cuajen y se integren. Esta mezcla aportará una jugosidad y textura únicas.
  2. La picada de almendras: Tuesta un buen puñado de almendras crudas en una sartén o en el horno hasta que estén doradas. Una vez frías, pícalas groseramente en un mortero o procesador de alimentos. Mézclalas con un par de cucharadas de azúcar glass, una cucharadita de canela y, si lo deseas, una gota de agua de azahar.

Paso 3: El Arte del Montaje

Este es el momento más delicado. Necesitarás un molde redondo, preferiblemente de horno. Derrite mantequilla o prepara aceite de oliva en un cuenco. Pincela el molde generosamente. Coloca una primera lámina de pasta filo en el centro, y luego ve superponiendo 3 o 4 láminas más, dejando que sobresalgan por los bordes. Pincela cada capa con mantequilla. Ahora, extiende la primera capa de relleno: la mezcla de cebolla y huevo. Sobre ella, distribuye todo el pollo deshebrado de manera uniforme. Finalmente, corona con la picada de almendras. Dobla los bordes de la pasta filo que sobresalían hacia el centro para cerrar el pastel. Para un acabado perfecto, coloca una o dos láminas más, bien pinceladas, en la parte superior, remetiendo los bordes hacia abajo para formar un paquete liso y sellado.

Paso 4: Horneado y Decoración Final

Pincela la superficie de la pastela con más mantequilla o con yema de huevo. Hornea a 180ºC durante unos 25-30 minutos, o hasta que la superficie esté completamente dorada y crujiente. Sácala del horno y déjala reposar unos minutos antes de desmoldar. Justo antes de servir, llega el toque mágico: espolvorea generosamente la superficie con azúcar glass y, si lo deseas, dibuja unas líneas decorativas con canela en polvo.

¿Qué es la pastela?
Pastela, pastilla o bastilla. Una receta que agrada al paladar Pastela, pastilla o bastilla es un pastel de origen árabe a medio camino entre lo salado y lo dulce, representa una sinfonía de sabores. El ingrediente principal es el pichón o paloma, pero cuenta con escuderos insuperables todos ellos Halal (frutos secos, azafrán,…).

Tabla Comparativa: Variaciones de la Pastela

Aunque la de pollo es la más común, la pastela es un plato versátil que admite múltiples interpretaciones.

CaracterísticaPastela Tradicional (Pichón)Pastela Moderna (Pollo)Pastela de Pescado y Marisco
Proteína PrincipalCarne de pichón o palomaCarne de polloPescado blanco, gambas, calamares
Perfil de SaborIntenso, caza, muy especiadoSuave, especiado, agridulceMarino, cítrico, ligeramente picante
Acompañamiento DulceAzúcar glass, canela, mielAzúcar glass, canelaSe omite el azúcar glass y la canela

Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre la Pastela

¿Puedo usar hojaldre en lugar de pasta filo?

La pasta filo es la ideal para conseguir esa textura ultracrujiente y ligera característica de la pastela. El hojaldre es una masa diferente, más grasa y con un tipo de laminado distinto. Se puede usar como último recurso, pero el resultado será un pastel más parecido a una empanada hojaldrada, perdiendo la delicadeza y el crujido distintivo del plato original.

¿Se puede hacer la pastela con antelación?

Sí, puedes adelantar gran parte del trabajo. Los rellenos (el guiso de pollo, la mezcla de huevo y la picada de almendras) se pueden preparar con uno o dos días de antelación y guardar en la nevera. Sin embargo, el montaje y el horneado deben hacerse justo antes de servir. La pasta filo se humedece rápidamente en contacto con el relleno, por lo que si la montas con mucha antelación, perderá toda su textura crujiente.

¿La pastela se come caliente o fría?

La pastela se disfruta mejor tibia. Recién sacada del horno, el relleno está muy caliente y la masa es extremadamente frágil. Dejarla reposar unos 10-15 minutos permite que los sabores se asienten y que sea más fácil de cortar y manejar. No se recomienda comerla fría de la nevera, ya que la grasa se solidifica y la masa pierde su encanto.

Atreverse a cocinar una pastela es mucho más que seguir una receta. Es embarcarse en un viaje sensorial, un acto de amor que requiere paciencia y dedicación. Pero la recompensa, ese primer bocado que rompe todas las barreras del sabor conocido, justifica cada minuto invertido. Es la prueba de que en la cocina, como en la vida, los contrastes más audaces crean las armonías más bellas.

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