04/06/2019
El mundo de la pastelería está lleno de historias fascinantes, de recetas que viajan a través de generaciones y de creaciones que deleitan los paladares más exigentes. Pero, ¿alguna vez imaginaste que una simple pastelería podría ser el detonante de una guerra internacional? Aunque suene a ficción, es una historia completamente real. Nos referimos a la Guerra de los Pasteles, un conflicto bélico que enfrentó a México y Francia entre 1838 y 1839, y cuyo nombre peculiar esconde una trama de tensiones diplomáticas, intereses económicos y, por supuesto, un pastelero indignado.

Este episodio, también conocido como la Primera Intervención Francesa en México, es uno de los más singulares de la historia del siglo XIX. Nos enseña que, a veces, los eventos más grandes pueden tener los comienzos más inesperados. Acompáñanos a desentrañar los ingredientes de este conflicto, a conocer a sus protagonistas y a entender cómo la reclamación por unos pasteles no pagados escaló hasta convertirse en un bloqueo naval y una declaración de guerra.
- El Origen del Conflicto: Más Allá de los Mostradores
- El Pastelero que Hizo Historia: Monsieur Remontel
- La Tensión Crece: Del Reclamo a las Cañoneras
- Los Ingredientes de la Guerra: Países y Alianzas
- El Desarrollo del Conflicto Armado y la Figura de Santa Anna
- Un Tratado con Sabor Amargo: El Fin de la Guerra
- Preguntas Frecuentes sobre la Guerra de los Pasteles
El Origen del Conflicto: Más Allá de los Mostradores
Para entender por qué una disputa comercial se convirtió en una guerra, debemos situarnos en el México de las primeras décadas tras su independencia en 1821. El país vivía una época de enorme inestabilidad política y social. Los levantamientos armados y los cambios de gobierno eran frecuentes, lo que generaba un clima de caos que afectaba gravemente a la economía y a la seguridad de sus habitantes, tanto nacionales como extranjeros.
En este contexto, muchos comerciantes y empresarios de otras naciones, que habían visto en México una tierra de oportunidades, sufrieron las consecuencias. Sus negocios eran saqueados durante las revueltas, y a menudo se veían obligados por el gobierno a realizar “préstamos forzosos” para financiar las arcas del Estado. Las quejas y reclamaciones de los ciudadanos extranjeros se acumulaban sin recibir respuesta.
Francia, en particular, buscaba expandir su influencia comercial en América Latina. Ya había firmado acuerdos comerciales provisionales con México que otorgaban a sus ciudadanos un trato preferencial. Una comunidad de comerciantes y profesionales franceses se había establecido en el país, prosperando en sectores como la industria, el transporte y, cómo no, la gastronomía.
El Pastelero que Hizo Historia: Monsieur Remontel
El punto de inflexión, y el que daría su curioso nombre al conflicto, fue el reclamo de un ciudadano francés apellidado Remontel. Este señor era dueño de una prestigiosa pastelería en Tacubaya, una zona entonces a las afueras de la Ciudad de México. En 1832, durante una de las muchas revueltas, un grupo de oficiales del ejército del presidente Santa Anna entró en su local. No solo consumieron una gran cantidad de pasteles sin pagar, sino que además causaron destrozos en el mobiliario y la mercancía.
Indignado, Monsieur Remontel calculó los daños y la deuda en la exorbitante cifra de 60,000 pesos. Para ponerlo en perspectiva, el sueldo de un obrero de la época era de aproximadamente un peso diario. Su reclamación, junto con las de muchos otros comerciantes franceses que habían sufrido agravios similares, fue presentada ante el embajador de Francia en México, el Barón Antoine-Louis Deffaudis.
El embajador Deffaudis compiló todas estas quejas y, sumando otros agravios como el fusilamiento de un ciudadano francés acusado de piratería, presentó al gobierno mexicano una exigencia formal: el pago de 600,000 pesos como indemnización total. La negativa del gobierno mexicano a pagar esta suma fue la chispa que encendió la mecha.
La Tensión Crece: Del Reclamo a las Cañoneras
Tras el fracaso de las negociaciones, el embajador Deffaudis abandonó México, pero su regreso no se hizo esperar. El 21 de marzo de 1838, apareció en las costas de Veracruz respaldado por una imponente flota de barcos de guerra franceses. El mensaje era claro: era un ultimátum. Francia exigía el pago inmediato de los 600,000 pesos, más 200,000 adicionales por los gastos de la flota.
El presidente mexicano, Anastasio Bustamante, se negó a negociar bajo la amenaza de los cañones. Como respuesta, el 16 de abril de 1838, Francia declaró un bloqueo naval a todos los puertos del Golfo de México, asfixiando la principal fuente de ingresos del país: el comercio marítimo. Durante ocho meses, la economía mexicana se vio gravemente perjudicada.
Los Ingredientes de la Guerra: Países y Alianzas
Aunque el conflicto se centró en México y Francia, otras potencias internacionales jugaron un papel importante, ya sea por alianzas estratégicas o por intereses comerciales propios. A continuación, se detallan los bandos que participaron en este enfrentamiento.

Tabla Comparativa de los Beligerantes
| Bando Beligerante | Países Principales | Apoyos y Alianzas |
|---|---|---|
| Bando Francés | Reino de Francia (bajo el rey Luis Felipe I) | Estados Unidos y la República de Texas (que se unió al bloqueo naval). |
| Bando Mexicano | República Centralista de México | Reino Unido y Canadá Británica (principalmente con apoyo diplomático y mediación). |
El Desarrollo del Conflicto Armado y la Figura de Santa Anna
Ante la persistencia del bloqueo, Francia decidió intensificar la ofensiva. En noviembre de 1838, bajo el mando del contraalmirante Charles Baudin, la flota francesa bombardeó la fortaleza de San Juan de Ulúa, el principal bastión de defensa del puerto de Veracruz. Tras un intenso ataque, la fortaleza capituló. Poco después, la ciudad de Veracruz también se rindió.
El gobierno mexicano, lejos de aceptar la derrota, declaró oficialmente la guerra a Francia el 30 de noviembre. Para liderar la defensa, se recurrió a una figura polémica pero experimentada: el general Antonio López de Santa Anna. A pesar de haber perdido prestigio en conflictos anteriores, Santa Anna asumió el mando con el objetivo de expulsar a los invasores.
En un audaz contraataque en el puerto de Veracruz, Santa Anna intentó repeler a las tropas francesas que habían desembarcado. Durante el combate, mientras perseguía a los soldados franceses en retirada hacia el muelle, un cañonazo enemigo lo alcanzó, hiriéndolo gravemente en la pierna izquierda, la cual tuvo que ser amputada. Este acto, aunque militarmente no fue un éxito rotundo, transformó a Santa Anna en un héroe nacional. Su sacrificio lo catapultó de nuevo al centro de la política mexicana, permitiéndole ocupar la presidencia en varias ocasiones posteriores.
Un Tratado con Sabor Amargo: El Fin de la Guerra
El bloqueo naval no solo afectaba a México, sino también a las potencias comerciales como el Reino Unido, que veían sus intereses económicos perjudicados. La diplomacia británica intervino, ofreciendo su mediación para poner fin al conflicto.
Las negociaciones culminaron el 9 de marzo de 1839 con la firma de un tratado de paz. Francia se comprometió a retirar su flota y devolver la fortaleza de San Juan de Ulúa. México, por su parte, se vio obligado a ceder: aceptó pagar la indemnización de 600,000 pesos exigida por los franceses y a anular los préstamos forzosos a ciudadanos galos. Aunque la paz se había restablecido, la deuda nunca fue saldada por completo, y este incumplimiento serviría como pretexto para la Segunda Intervención Francesa en México décadas más tarde.
Preguntas Frecuentes sobre la Guerra de los Pasteles
¿Realmente la guerra fue solo por unos pasteles?
No. El incidente del pastelero Remontel fue el detonante perfecto y la excusa que Francia utilizó para presionar a México. Las causas reales eran mucho más profundas e incluían las ambiciones comerciales de Francia, la inestabilidad interna de México y las constantes reclamaciones económicas de ciudadanos extranjeros que el gobierno mexicano no podía o no quería resolver.
¿Quién ganó la Guerra de los Pasteles?
Desde un punto de vista militar y diplomático, el vencedor fue Francia. Logró que México aceptara casi todas sus demandas, incluyendo el pago de la considerable indemnización. Para México, el conflicto agravó su ya delicada crisis económica y demostró su vulnerabilidad ante las potencias extranjeras.
¿Qué pasó con el pastelero Remontel después de la guerra?
La historia no ha dejado un registro claro sobre el destino final de Monsieur Remontel. Su nombre quedó inmortalizado por dar pie al nombre del conflicto, y su reclamación fue incluida en la suma total que México se comprometió a pagar, pero su vida posterior al evento no está bien documentada.
¿Por qué la figura de Santa Anna es tan importante en esta historia?
Para Santa Anna, esta guerra fue una oportunidad de oro. Su carrera política estaba en declive, pero su participación en la defensa de Veracruz, y especialmente la pérdida de su pierna en combate, fue utilizada como una poderosa herramienta de propaganda. Se presentó a sí mismo como un mártir y un héroe que se sacrificó por la patria, lo que le permitió recuperar su popularidad y volver al poder.
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