01/04/2021
Cuando pensamos en un postre cremoso, reconfortante y universalmente amado, pocos pueden competir con el pastel de queso. Pero, ¿alguna vez te has detenido a pensar de dónde viene esta delicia? ¿Quién fue el genio que combinó queso, dulzor y una base crujiente para crear una obra maestra? La respuesta, como suele ocurrir con las grandes recetas de la historia, no es simple y nos obliga a embarcarnos en un viaje de más de 4.000 años. Hoy, de la mano de expertos como Jon García, el ingeniero aeronáutico detrás del fenómeno 'Jon Cake', desentrañamos el misterio detrás del postre más antiguo y, quizás, más perfecto del mundo.

El Sabor a Queso como Protagonista
Antes de sumergirnos en los anales de la historia, es crucial entender la filosofía que impulsa a los maestros pasteleros modernos. Jon García lo resume de forma brillante: "lo más importante de una tarta de queso es justamente, y sin que parezca una perogrullada, que sepa a queso". Esta máxima, que parece obvia, es en realidad una declaración de principios. En un mundo de postres sobrecargados, la tarta de queso de calidad vuelve a la esencia, celebrando la versatilidad y la riqueza de su ingrediente principal. Con más de 2.000 variedades de queso en el mundo, las posibilidades son infinitas, un lienzo en blanco que Jon Cake ha explorado utilizando cerca de 200 tipos distintos en sus creaciones, demostrando que este postre es mucho más que una simple mezcla dulce.
Un Viaje de 4.000 Años: De Grecia a Roma
La historia del pastel de queso no comienza en una pastelería de Nueva York, sino en la Antigua Grecia. Las primeras evidencias nos llevan a la isla de Samos, hace unos 4.000 años. Sin embargo, las referencias escritas más claras datan del siglo VIII a.C. Los atletas de los primeros Juegos Olímpicos consumían una especie de pastel energético hecho con queso fresco, miel y harina de trigo. Este manjar era conocido como 'plakous'.
Cuando los romanos conquistaron Grecia, no solo adoptaron sus dioses y su filosofía, sino también sus recetas. Transformaron el 'plakous' en algo más elaborado que llamaron placenta. La gran innovación romana fue la adición de huevo a la mezcla y el horneado entre dos capas de masa, creando una versión más parecida a un pastel. Catón el Viejo, en su obra "De Agri Cultura", dejó constancia de una receta para el "libum", una ofrenda religiosa que consistía en un pequeño pastel de queso que se ofrecía en los templos. A medida que el Imperio Romano se expandía, esta receta viajó con ellos, sentando las bases para las innumerables variantes que surgirían en toda Europa.
La Evolución Europea y la Huella Española
Con la caída de Roma, la receta del pastel de queso no se perdió, sino que se transformó en cada rincón de Europa. En España, las primeras referencias documentadas de postres similares datan del siglo XIII. El Arcipreste de Hita, en su famoso "Libro de Buen Amor" del siglo XIV, ya mencionaba preparaciones que recuerdan a este postre. De esta rica tradición medieval nacieron especialidades que perduran hasta hoy:
- Quesada Pasiega: Un postre típico de Cantabria, denso y cremoso, sin base, que celebra el sabor de la leche fresca y el queso pasiego.
- Flaons: Originarios de las Islas Baleares y Cataluña, estos pasteles circulares combinan queso fresco (o requesón) con hierbas como la menta, dándoles un toque único y aromático. Ya eran mencionados por Ramon Llull en 1238.
Mientras tanto, en el Reino Unido, surgían versiones como el 'sambocade' y la 'Tart de Bry'. Serían los inmigrantes ingleses quienes llevarían estas recetas primigenias al Nuevo Mundo, sin saber que allí se produciría la mayor revolución en la historia de este postre.
La Revolución Americana: El Nacimiento del Cheesecake Moderno
El punto de inflexión definitivo llegó en Estados Unidos. Durante siglos, las tartas de queso se elaboraban con requesón o quesos frescos similares. Todo cambió por un afortunado accidente en 1872. Un lechero de Chester, Nueva York, intentando replicar el queso francés Neufchâtel, creó por error un queso mucho más rico y cremoso. Este producto, que no necesitaba maduración, se comercializó bajo el nombre de 'Philadelphia Cream Cheese'.
Aun así, el queso crema tardó en convertirse en el estándar. Fue en la década de 1930 cuando los pasteleros neoyorquinos, especialmente Arnold Reuben, empezaron a sustituir el requesón por este nuevo y sedoso ingrediente. El resultado fue la icónica New York Cheesecake: densa, alta, increíblemente cremosa y con un sabor rico y ligeramente ácido que conquistó al mundo entero. Esta versión se convirtió en el arquetipo del pastel de queso moderno.
Tabla Comparativa: La Evolución del Pastel de Queso
| Época | Origen | Nombre/Variante | Ingredientes Clave |
|---|---|---|---|
| Siglo VIII a.C. | Antigua Grecia | Plakous | Queso fresco, miel, harina |
| Siglo II a.C. | Imperio Romano | Libum / Placenta | Queso fresco, miel, harina, huevo |
| Siglo XIII | España Medieval | Flaó / Quesada | Requesón, huevo, azúcar, (a veces hierbas) |
| Década de 1930 | Nueva York, EE.UU. | New York Cheesecake | Queso crema, nata, huevo, azúcar, base de galleta |
| Finales Siglo XX | País Vasco, España | Tarta de La Viña | Queso crema, nata, huevo, azúcar (sin base) |
El Fenómeno Vasco y el Futuro del Pastel
En las últimas décadas, España ha vuelto a ser protagonista en la historia del pastel de queso gracias a la famosa tarta de queso vasca. La versión del restaurante La Viña de San Sebastián se ha convertido en un fenómeno global. Su particularidad es revolucionaria: carece de base. Es puro relleno, horneado a alta temperatura para lograr un exterior caramelizado, casi quemado, que contrasta con un interior increíblemente fundente y cremoso. Otras versiones, como la del restaurante Zuberoa, incorporan quesos con carácter como el Roquefort o el Idiazábal, siguiendo la filosofía de que el queso debe ser la estrella.
Para Jon García, el futuro de este postre milenario pasa por la "proximidad y la sostenibilidad". Se trata de volver al origen, utilizando quesos artesanos locales y educando al consumidor sobre la riqueza de la materia prima. El pastel de queso deja de ser solo un postre para convertirse en una experiencia de degustación, un vehículo para transmitir la historia y el sabor de un territorio.
Preguntas Frecuentes sobre el Pastel de Queso
¿Entonces, quién inventó exactamente el pastel de queso?
No se puede atribuir a una sola persona. Es una receta que ha evolucionado durante 4.000 años, comenzando con los antiguos griegos como una torta energética y transformándose a lo largo de las culturas, principalmente la romana y, mucho más tarde, la estadounidense.
¿Cuál es la principal diferencia entre una tarta de queso antigua y una moderna?
La principal diferencia radica en el tipo de queso. Las versiones antiguas y tradicionales usaban quesos frescos, requesón o cuajadas. La tarta de queso moderna, popularizada por la New York Cheesecake, utiliza queso crema industrial, lo que le confiere una textura mucho más densa, suave y homogénea.
¿La tarta de queso de La Viña es una New York Cheesecake?
No. Aunque ambas suelen usar queso crema, sus técnicas y resultados son muy diferentes. La tarta de La Viña no tiene base, se hornea a una temperatura mucho más alta para lograr una superficie tostada y su interior es deliberadamente más fluido y cremoso, casi como una crema cuajada.
¿Se puede hacer pastel de queso con cualquier tipo de queso?
Teóricamente, sí. La clave es equilibrar el sabor, la salinidad y la capacidad de fusión del queso. Maestros como Jon Cake demuestran que se pueden usar desde quesos azules intensos hasta quesos de cabra ácidos o ahumados, creando perfiles de sabor únicos y sorprendentes.
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